Misioneras

A la Carmelita Misionera, como al Padre Palau, “el amor del Cristo Total le urge”. Su misión está poblada y penetrada de pasión por la humanidad. Tiene un horizonte abierto, universal, de “frontera”. Es en la misión donde está permanentemente invitada a ser palabra profética en el interior de la Iglesia y del mundo, desde la fraternidad. Asume la inculturación del Evangelio como exigencia del carisma.

Nos convertimos en testigos creíbles para el mundo:

– Anunciando la unidad y la fraternidad en un mundo dividido.

– Dialogando con las culturas, religiones, pueblos y lugares, en una sociedad plural y planetaria.

– Dando respuestas solidarias a las “nuevas pobrezas”, en un mundo injusto y empobrecido.

– Siendo mujeres de experiencia de Dios para las personas que buscan la trascendencia.

– Promoviendo la dignidad de la mujer, en una sociedad donde todavía no es suficientemente valorada.

– Contagiando esperanza al hombre moderno amenazado por el vacío existencial.

“Vivo y viviré por la Iglesia”

 

La Congregación, fiel a su identidad, ha marcado en su trayectoria evangelizadora campos, presencias, caminos, que han concretado el compromiso apostólico según los desafíos de cada momento.

Nuestra presencia se hace vida en el campo de la salud, la educación cristiana, promoción de la espiritualidad, misiones, promoción social, pastoral juvenil, pastoral parroquial.