Fraternas


La fraternidad es para la Carmelita Misionera, lugar privilegiado para expresar el misterio de comunión. Convocadas en “pequeñas Iglesias” testimoniamos la fuerza del amor, acogiendo y potenciando lo diverso, fortaleciendo la unidad. La fraternidad apunta al primado de las relaciones interpersonales y comprueba su autenticidad en discernimiento y oración.

Vivir la comunión es una exigencia de nuestra identidad que define y hace concreta nuestra forma de presencia en el mundo. Requiere un proceso que se alimenta y expresa en dos ámbitos: nuestra relación fundante con Dios y nuestras relaciones fraternas en la comunidad y con el mundo.

Nuestro Padre Fundador veía nuestras comunidades como pequeñas iglesias y quería que fueran “uniones de fraternidad”, en las que todas y cada una de las hermanas compartiéramos el mismo ideal de santidad e idénticos afanes apostólicos. Él nos enseñó a hacer de la Eucaristía el centro y manantial de nuestra comunión fraterna.