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Salterio IV Semana
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SALTERIO IV

Oficio Divino, Oración de las horas

I VÍSPERAS Domingo IV 

(Sábado por la tarde)

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno del ordinario

  No sé de dónde brota la tristeza que tengo.

Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce;

sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo,

casi fuera de madre, derramado en el cauce.

Lo mejor de mi vida es el dolor.

Tú sabes cómo soy; tú levantas esta carne que es mía;

tú, esta luz que sonrosa las alas de las aves;

tú, esta noble tristeza que llaman alegría.

Tú me diste la gracia para vivir contigo;

tú me diste las nubes como el amor humano;

y, al principio del tiempo, tú me ofreciste el trigo,

con la primera alondra que nació de tu mano.

Como el último rezo de un niño que se duerme

y, con la voz nublada de sueño y de pureza,

se vuelve hacia el silencio, yo quisiera volverme

hacia ti, y en tus manos desmayar mi cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Otro HIMNO

 

Hoy rompe la clausura

del surco empedernido

el grano en él hundido

por nuestra mano dura

y hoy da su flor primera

la rama sin pecado

del árbol mutilado

por nuestra mano fiera.

Hoy triunfa el buen Cordero

que, en esta tierra impía,

se dio con alegría

por el rebaño entero;

y hoy junta su extraviada

majada y la conduce

al sitio en que reluce

la luz resucitada.

Hoy surge, viva y fuerte,

segura y vencedora,

la Vida que hasta ahora

yacía en honda muerte;

y hoy alza del olvido

sin fondo y de la nada

al alma rescatada

y al mundo redimido.  Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Domingo IV de Adviento: Mirad: vendrá el deseado de todos los pueblos, y se llenará de gloria la casa del Señor. Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Vamos alegres a la casa del Señor.

Domingo IV de Pascua: Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón. Aleluya.

Tiempo ordinario: Desead la paz a Jerusalén.

 

Salmo 121  LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Os habéis acercado al monte Sión,

ciudad del Dios vivo Jerusalén del cielo. ,

(Hb 12,22)

¡Qué alegría cuando me dijeron:

  "Vamos a la casa del Señor"!

  Ya están pisando nuestros pies

  tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada

  como ciudad bien compacta.

  Allá suben las tribus,

  las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,

  a celebrar el nombre del Señor;

  en ella están los tribunales de justicia,

  en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:

  "Vivan seguros los que te aman,

  haya paz dentro de tus muros,

  seguridad en tus palacios".

Por mis hermanos y compañeros,

  voy a decir: "La paz contigo".

  Por la casa del Señor, nuestro Dios,

  te deseo todo bien.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Domingo IV de Adviento: Mirad: vendrá el deseado de todos los pueblos, y se llenará de gloria la casa del Señor. Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Vamos alegres a la casa del Señor.

Domingo IV de Pascua: Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón. Aleluya.

Tiempo ordinario: Desead la paz a Jerusalén.

  Antífona 2

Domingo IV de Adviento: Ven, Señor, y no tardes, perdona los pecados de tu pueblo, Israel.

Domingo IV de Cuaresma: Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.

Domingo IV de Pascua: Con tu sangre nos compraste para Dios. Aleluya.

Tiempo ordinario: Desde la aurora hasta la noche, mi alma aguarda al Señor.

 

Salmo 129

DESDE LO HONDO, A TI GRITO, SEÑOR

Él salvará a su pueblo de los pecados.

(Mt 1,21)

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

  Señor, escucha mi voz;

  estén tus oídos atentos

  a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

  ¿quién podrá resistir?

  Pero de ti procede el perdón,

  y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,

  espera en su palabra;

  mi alma aguarda al Señor,

  más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,

  como el centinela la aurora;

  porque del Señor viene la misericordia,

  la redención copiosa;

  y Él redimirá a Israel

  de todos sus delitos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Domingo IV de Adviento: Ven, Señor, y no tardes, perdona los pecados de tu pueblo, Israel.

Domingo IV de Cuaresma: Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.

Domingo IV de Pascua: Con tu sangre nos compraste para Dios. Aleluya.

Tiempo ordinario: Desde la aurora hasta la noche, mi alma aguarda al Señor.

 

Antífona 3

Domingo IV de Adviento: Mirad: se cumple ya el tiempo en el que Dios envía a su Hijo al mundo.

Domingo IV de Cuaresma: Dios, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo.

Domingo IV de Pascua: ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Aleluya.

Tiempo ordinario: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

 

Cántico  CRISTO SIERVO DE DIOS, SU MISTERIO PASCUAL  Flp. 2, 6-11

 

Cristo, a pesar de su condición divina,

 no hizo alarde de su categoría de Dios,

 al contrario, se despojó de su rango (se anonadó a sí mismo)

 y tomo la condición de esclavo,

 pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

 se rebajó hasta someterse incluso a la muerte

 y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo

 y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”;

 de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

 en el cielo, en la tierra, en el abismo

 y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Domingo IV de Adviento: Mirad: se cumple ya el tiempo en el que Dios envía a su Hijo al mundo.

Domingo IV de Cuaresma: Dios, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo.

Domingo IV de Pascua: ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Aleluya.

Tiempo ordinario: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE            2 Pe 1, 19-21

            Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero nazca en vuestros corazones. Ante todo, tened presente que ninguna predicción de la Escritura está a merced de interpretaciones personales; porque ninguna predicción antigua aconteció por designio humano; hombres como eran, hablaron de parte de Dios, movidos por el Espíritu Santo.

RESPONSORIO BREVE

V. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

V. Su gloria se eleva sobre los cielos.

R. Alabado sea el nombre del Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. I Vísperas Domingo _: (*) 

 

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian en Él, y digámosle:

Míranos y escúchanos, Señor.

Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, tú que nos purificaste con tu sangre

            no permitas que olvidemos nunca tus beneficios.

Haz que aquellos a quienes elegiste como ministros de tu Evangelio

            sean siempre fieles y celosos dispensadores de los misterios del reino.

Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan  las naciones

            para que cuiden con interés de los pobres y postergados.

Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causa de su raza, color, condición social, lengua o religión

            y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos.

   Se pueden añadir algunas intenciones libres.

A los que han muerto en tu amor dales también parte en tu felicidad

            con María y con todos tus santos.

Porque  Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:

Padre nuestro*.


Oración (*)


(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.



 Laudes, oración de la mañana

Laudes del DOMINGO IV

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Invitatorio

Ant:  Pueblo del Señor, rebaño que Él guía, bendice a tu Dios. Aleluya.

 

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del tiempo ordinario


En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu,

salimos de la noche y estrenamos la aurora;

saludamos el gozo de la luz que nos llega

resucitada y resucitadora.

Tu mano acerca el fuego a la tierra sombría,

y el rostro de las cosas se alegra en tu presencia;

silabeas el alba igual que una palabra;

tú pronuncias el mar como sentencia.

Regresa, desde el sueño, el hombre a su memoria,

acude a su trabajo, madruga a sus dolores;

le confías la tierra, y a la tarde la encuentras

rica de pan y amarga de sudores.

Y tú te regocijas, oh Dios, y tú prolongas

en sus pequeñas manos tus manos poderosas;

y estáis de cuerpo entero los dos así creando,

los dos así velando por las cosas.

¡Bendita la mañana que trae la noticia

de tu presencia joven, en gloria y poderío,

la serena certeza con que el día proclama

que el sepulcro de Cristo está vacío! Amén.

 

 Otro HIMNO


Es la Pascua real, no ya la sombra,

la verdadera Pascua del Señor;

la sangre del pasado es sólo un signo,

la mera imagen de la gran unción.

En verdad, tú, Jesús, nos protegiste

con tus sangrientas manos paternales;

envolviendo en tus alas nuestras almas,

la verdadera alianza tú sellaste.

Y, en tu triunfo, llevaste a nuestra carne

reconciliada con tu Padre eterno;

y, desde arriba, vienes a llevarnos

a la danza festiva de tu cielo.

Oh gozo universal, Dios se hizo hombre

para unir a los hombres con su Dios;

se rompen las cadenas del infierno,

y en los labios renace la canción.

Cristo, Rey eterno, te pedimos

que guardes con tus manos a tu Iglesia,

que protejas y ayudes a tu pueblo

y que venzas con él a las tinieblas. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Domingo IV de Adviento: Tocad la trompeta en Sión, porque está cerca el día del Señor. Mirad: viene a salvarnos. Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.

Domingo IV de Pascua: No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia. Aleluya.

 

Salmo 117 ACCION DE GRACIAS DESPUES DE LA VICTORIA

El pueblo de Dios ha de darle gracias por manifestar su poder en favor de sus escogidos. El está por encima de todos los poderes y de todos los pueblos y ha dado vida y victoria a su predilecto.

Jesús es la piedra que desechasteis

vosotros, los arquitectos, y que se ha

convertido en piedra angular (Hch 4, 11)

 Dad gracias al Señor porque es bueno,

  porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:

  eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:

  eterna es su misericordia.

  Digan los fieles del Señor:

  eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,

  y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;

  ¿qué podrá hacerme el hombre?

  El Señor está conmigo y me auxilia,

  veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor

  que fiarse de los hombres,

  mejor es refugiarse en el Señor

  que fiarse de los jefes.

Todos los pueblos me rodeaban,

  en el nombre del Señor los rechacé;

  me rodeaban cerrando el cerco,

  en el nombre del Señor los rechacé;

  me rodeaban como avispas,

  ardiendo como fuego en las zarzas,

  en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,

  pero el Señor me ayudó;

  el Señor es mi fuerza y mi energía,

  Él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria

  en las tiendas de los justos:

  "la diestra del Señor es poderosa,

  la diestra del Señor es excelsa,

  la diestra del Señor es poderosa".

No he de morir, viviré

  para contar las hazañas del Señor.

  Me castigó, me castigó el Señor,

  pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,

  y entraré para dar gracias al Señor.

Ésta es la puerta del Señor:

  los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste

  y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos

  es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

  ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:

  sea nuestra alegría y nuestro gozo.

  Señor, danos la salvación;

  Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,

  os bendecimos desde la casa del Señor;

  el Señor es Dios, Él nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos

  hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

  Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,

  porque es eterna su misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Domingo IV de Adviento: Tocad la trompeta en Sión, porque está cerca el día del Señor. Mirad: viene a salvarnos. Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.

Domingo IV de Pascua: No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia. Aleluya. 

 

Antífona 2

Domingo IV de Adviento: Vendrá el Señor, salid a su encuentro diciendo: «Grande es tu origen, y tu reino no tendrá fin: Dios fuerte, dominador, príncipe de la paz.» Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Capaz eres, Señor, de liberarnos de la mano del poderoso; líbranos, Señor, Dios nuestro.

Domingo IV de Pascua: Bendito tu nombre, santo y glorioso. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.

 

Cántico      LA CREACION ENTERA ALABE AL SEÑOR         Dn 3, 52-57

Acosados por fuerzas contrarias, Daniel, la Iglesia, perseveran en la confesión de las maravillas de Dios; con quién Jesucristo - hijo de mujer - hoy reina glorioso por siempre.

Bendito el Creador por siempre (Rm 1, 25)

Bendito eres Señor Dios de nuestros padres:

  a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre santo y glorioso:

  a Él gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:

  a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres sobre el trono de tu reino:

  a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines

  sondeas los abismos:

  a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en la bóveda del cielo:

  a ti honor y alabanza por los siglos.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

  ensalzadlo con himnos por los siglos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2


Domingo IV de Adviento: Vendrá el Señor, salid a su encuentro diciendo: «Grande es tu origen, y tu reino no tendrá fin: Dios fuerte, dominador, príncipe de la paz.» Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Capaz eres, Señor, de liberarnos de la mano del poderoso; líbranos, Señor, Dios nuestro.

Domingo IV de Pascua: Bendito tu nombre, santo y glorioso. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.

 

Antífona 3

Domingo IV de Adviento: Tu palabra omnipotente, Señor, vendrá desde su trono real. Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Alabad al Señor por sus obras magníficas.

Domingo IV de Pascua: Dad gloria a nuestro Dios, Él es la Roca, sus obras son perfectas, sus caminos son justos. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Todo ser que alienta, alabe al Señor. Aleluya.

 

Salmo 150            ALABAD AL SEÑOR

Alabar al Señor por sus obras magníficas es nuestro gozo y la expresión de nuestro sentir frente a su realidad embargante.

  Salmodiad con el espíritu, salmodiad

con toda vuestra mente, es decir, glorificad a

Dios con el cuerpo y con el alma (Hesiquio).

Alabad al Señor en su templo,

  alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,

  alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,

  alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas,

  alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,

  alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta alabe al Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Domingo IV de Adviento: Tu palabra omnipotente, Señor, vendrá desde su trono real. Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Alabad al Señor por sus obras magníficas.

Domingo IV de Pascua: Dad gloria a nuestro Dios, Él es la Roca, sus obras son perfectas, sus caminos son justos. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Todo ser que alienta, alabe al Señor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

  LECTURA BREVE      2Tm 2,8. 11-13

      Acuérdate de Cristo Jesús, del linaje de David, que vive resucitado de entre los muertos. Verdadera es la sentencia que dice: Si hemos muerto con Él, viviremos también con Él. Si tenemos constancia en el sufrir, reinaremos también con Él; si rehusamos reconocerle, también Él nos rechazará; si le somos infieles, Él permanece fiel; no puede desmentirse a sí mismo.

RESPONSORIO BREVE

V. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.

R. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.

V. Pregonando tus maravillas.

R. Invocando tu nombre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.

 

  CANTICO EVANGELICO

 

Antífona laudes domingo _: (*)

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

Benedictus       Lc 1, 68-79


EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Dios nos ama y sabe lo que nos hace falta; aclamemos, pues, su poder y su bondad, abriendo, gozosos, nuestros corazones a la alabanza:

Te alabamos, Señor, y confiamos en Ti.

 

Te bendecimos, Dios todopoderoso, Rey del universo, porque a nosotros, injustos y pecadores, nos has llamado al conocimiento de la verdad;

—haz que te sirvamos con santidad y justicia.

Vuélvete hacia nosotros, oh Dios, tú que has querido abrirnos la puerta de tu misericordia,

—y haz que nunca nos apartemos del camino que lleva a la vida.

Ya que hoy celebramos la resurrección del Hijo de tu amor,

—haz que este día transcurra lleno de gozo espiritual.

 Da, Señor, a tus fieles el espíritu de oración y de alabanza,

—para que en toda ocasión te demos gracias.

       Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Movidos ahora por el mismo Espíritu que nos da Cristo resucitado acudamos a Dios, de quién somos verdaderos hijos, diciendo:    Padre nuestro*.

 

Oración (*)

 

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

 

CONCLUSIÓN

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


II Vísperas Domigo IV

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Himno del ordinario

Cuando la muerte sea vencida

y estemos libres en el reino,

cuando la nueva tierra nazca

en la gloria del nuevo cielo,

cuando tengamos la alegría

con un seguro entendimiento

y el aire sea como una luz

para las almas y los cuerpos,

entonces, sólo entonces,

estaremos contentos.

Cuando veamos cara a cara

lo que hemos visto en un espejo

y sepamos que la bondad

y la belleza están de acuerdo,

cuando, al mirar lo que quisimos,

lo veamos claro y perfecto

y sepamos que ha de durar,

sin pasión, sin aburrimiento,

entonces, sólo entonces,

 estaremos contentos.

Cuando vivamos en la plena

satisfacción de los deseos,

cuando el Rey nos ame y nos mire,

para que nosotros le amemos,

y podamos hablar con Él

sin palabras, cuando gocemos

de la compañía feliz

de los que aquí tuvimos lejos,

entonces, sólo entonces,

 estaremos contentos.

Cuando un suspiro de alegría

nos llene, sin cesar, el pecho,

entonces -siempre, siempre-, entonces

seremos bien lo que seremos.

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,

gloria a Dios Hijo, que es su Verbo,

            gloria al Espíritu divino,

gloria en la tierra y en el cielo. Amén

 

Otro HIMNO

Hacedor de la luz: tú que creaste

la que brilla en los días de este suelo,

y que, mediante sus primeros rayos,

diste principio al universo entero.

Tú que nos ordenaste llamar día

al tiempo entre la aurora y el ocaso,

ahora que la noche se aproxima

oye nuestra oración y nuestro llanto.

Que cargados con todas nuestras culpas

no perdamos el don de la otra vida,

al no pensar en nada duradero

y al continuar pecando todavía.

Haz que, evitando todo lo dañoso

y a cubierto de todo lo perverso,

empujemos las puertas celestiales

y arrebatemos el eterno premio.

Escucha nuestra voz, piadoso Padre,

que junto con tu Hijo Jesucristo

y con el Santo Espíritu Paráclito,

reinas y reinarás en todo siglo. Amén.

 

Antífona 1

Domingo IV de Adviento: Contemplad cuán glorioso es el que viene a salvar a todos los pueblos.

Domingo IV de Cuaresma: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos.

Domingo IV de Pascua:  Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.

 

Salmo  109    EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

David, el pueblo de Dios, proclamamos al Mesías salvador, que sobrepasando la adversidad, será glorificado al colmo.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies (I Co 15, 25)

Oráculo del Señor a mi Señor:

  "siéntate a mi derecha,

  y haré de tus enemigos

  estrado de tus pies".

  Desde Sión extenderá el Señor

  el poder de tu cetro:

  somete en la batalla a tus enemigos.

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

  entre esplendores sagrados;

  yo mismo te engendré, como rocío,

  antes de la aurora".

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

  "Tú eres sacerdote eterno,

  según el rito de Melquisedec".

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

  quebrantará a los reyes.

  En su camino beberá del torrente,

  por eso, levantará la cabeza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Domingo IV de Adviento: Contemplad cuán glorioso es el que viene a salvar a todos los pueblos.

Domingo IV de Cuaresma: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos.

Domingo IV de Pascua:  Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.

 

Antífona 2

Domingo IV de Adviento:  Lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale: ven, Señor, y no tardes más. Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Dichoso el que se apiada en el Señor; jamás vacilará.

Domingo IV de Pascua: En las tinieblas brilla una luz para el justo. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia (ser justos), porque ellos quedarán (serán) saciados.

 

Salmo  111     FELICIDAD DEL JUSTO

Caminad como hijos de la luz: toda bondad,

justicia y verdad son fruto de la luz (Ef 5, 8-9)

Dichoso quien teme al Señor

  y ama de corazón sus mandatos.

  Su linaje será poderoso en la tierra,

  la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,

  su caridad es constante, sin falta.

  En las tinieblas brilla como una luz

  el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,

  y administra rectamente sus asuntos.

  El justo jamás vacilará,

  su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,

  su corazón está firme en el Señor.

  Su corazón está seguro, sin temor,

  hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;

  su caridad es constante, sin falta,

  y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,

  rechinará los dientes hasta consumirse.

  La ambición del malvado fracasará.  

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Domingo IV de Adviento:  Lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale: ven, Señor, y no tardes más. Aleluya.

Domingo IV de Cuaresma: Dichoso el que se apiada en el Señor; jamás vacilará.

Domingo IV de Pascua: En las tinieblas brilla una luz para el justo. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia (ser justos), porque ellos quedarán (serán) saciados.

 

Antífona 3

Domingo IV de Adviento: Se dilatará su principado  con una paz sin límites. Aleluya.

Domingo IV de Pascua: Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

 

Cántico  LAS BODAS DEL CORDERO    Ap. 19,1-7

Proclamamos con la palabra de Dios, la instauración del reino celestial que ha de llegar, y la culminación escatológica de la gloria de nuestro Mesías salvador.

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios

Porque sus juicios son verdaderos y justos.

Aleluya. 

Aleluya.

Alabad al Señor sus siervos todos.

Los que le teméis, pequeños y grandes.

Aleluya.

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.

Alegrémonos y gocemos y démosle gracias. 

Aleluya.

Aleluya. 

Llegó la boda del cordero.

Su esposa se ha embellecido. 

Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Domingo IV de Adviento: Se dilatará su principado con una paz sin límites. Aleluya.

Domingo IV de Pascua: Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.

Domingo IV del Ordinario: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.


CUARESMA

Antifona 3 y Cántico en tiempo de cuaresma

 

Antífona 3 Cuaresma

Domingo IV de Cuaresma: Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.

Cántico 1Pe 2,21b-24

PASIÓN VOLUNTARIA DE CRISTO SIERVO DE DIOS

Cristo es el justo castigado, que nos señala el camino de la vida y la salvación.

 

Cristo padeció por nosotros,

dejándonos un ejemplo

para que sigamos sus huellas.

Él no cometió pecado

ni encontraron engaño en su boca;

cuando le insultaban,

no devolvía el insulto;

en su pasión no profería amenazas;

al contrario,

se ponía en manos del que juzga justamente.

Cargado con nuestros pecados, subió al leño,

para que, muertos al pecado,

vivamos para la justicia.

Sus heridas nos han curado.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3 Cuaresma

Domingo IV de Cuaresma: Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.


Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE          Hb. 12, 22-24 Vosotros os habéis acercado al monte de Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a la asamblea de los innumerables ángeles, a la congregación de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino, al mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

RESPONSORIO BREVE

V.   Nuestro Señor es grande y poderoso.

R.   Nuestro Señor es grande y poderoso.

 

V.   Su sabiduría no tiene medida.

R.   Es grande y poderoso.

V.   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.   Nuestro Señor es grande y poderoso.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. II Vísperas Domingo _: (*) 

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Alegrémonos en el Señor, de quien vienen todos los dones, digámosle:

            Escucha, Señor, nuestra oración.

Padre y Señor de todos, que enviaste a tu Hijo al mundo para que tu nombre fuese glorificado desde donde sale el sol hasta el ocaso,

—fortalece el testimonio de tu Iglesia entre los pueblos.

Haz que seamos dóciles a la predicación de los apóstoles,

—y sumisos a la fe verdadera.

Tú que amas la justicia,

—haz justicia a los oprimidos.

Libera a los cautivos, abre los ojos al ciego,

—endereza a los que ya se doblan, guarda a los peregrinos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Haz que nuestros hermanos que duermen ya el sueño de la paz

—lleguen, por tu Hijo, a la santa resurrección.

Unidos entre nosotros y con Jesucristo, y dispuesto a perdonarnos siempre unos a otros, dirijamos al Padre nuestra súplica confiada:     Padre nuestro*

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

 

CONCLUSIÓN

V.  Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R.   Amén.


 

LUNES IV

LAUDES         (Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Aclamemos al Señor con cantos.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

 Himno del ordinario

Crece la luz bajo tu hermosa mano,

Padre celeste, y suben

los hombres matutinos al encuentro

de Cristo Primogénito.

Él hizo amanecer en tu presencia

y enalteció la aurora

cuando no estaba el hombre sobre el mundo

para poder cantarla.

Él es principio y fin del universo,

y el tiempo, en su caída,

se acoge al que es la fuerza de las cosas

y en Él rejuvenece.

Él es la luz profunda, el soplo vivo

que hace posible el mundo

y anima, en nuestros labios jubilosos,

el himno que cantamos.

He aquí la nueva luz que asciende y busca

su cuerpo misterioso;

he aquí, en el ancho sol de la mañana,

el signo de su gloria.

Y tú que nos lo entregas cada día,

revélanos al Hijo,

potencia de tu diestra y Primogénito

de toda criatura. Amén.

 

Otro HIMNO

Señor, cómo quisiera

en cada aurora aprisionar el día,

y ser tu primavera

en gracia y alegría,

y crecer en tu amor más todavía.

En cada madrugada

abrir mi pobre casa, abrir la puerta,

el alma enamorada,

el corazón alerta,

y conmigo tu mano siempre abierta.

Ya despierta la vida

con su canción de ruidos inhumanos;

y tu amor me convida

a levantar mis manos

y a acariciarte en todos mis hermanos.

Hoy elevo mi canto

con toda la ternura de mi boca,

al que es tres veces santo,

a ti que eres mi Roca

en quien mi vida toda desemboca.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya.

 

Salmo 89  BAJE A NOSOTROS LA BONDAD DEL SEÑOR

Ante la fragilidad de la vida, la palabra inspirada nos remite a la clemencia divina. Dios tiene para nosotros un amanecer de bondad y gloria, por encima de nuestra frágil actualidad.

 Para el Señor un día es como mil

años, y mil años como un día (2P 3, 8)

Señor, tú has sido nuestro refugio

  de generación en generación.

Antes que naciesen los montes

  o fuera engendrado el orbe de la tierra,

  desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Tú reduces el hombre a polvo,

  diciendo: "retornad, hijos de Adán".

  Mil años en tu presencia

  son un ayer, que pasó;

  una vela nocturna.

Los siembras año por año,

  como hierba que se renueva:

  que florece y se renueva por la mañana,

  y por la tarde la siegan y se seca.

¡Cómo nos ha consumido tu cólera

  y nos ha trastornado tu indignación!

  Pusiste nuestras culpas ante ti,

  nuestros secretos ante la luz de tu mirada:

  y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,

  y nuestros años se acabaron como un suspiro.

Aunque uno viva setenta años,

  y el más robusto hasta ochenta,

  la mayor parte son fatiga inútil,

  porque pasan aprisa y vuelan.

¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,

  quién ha sentido el peso de tu cólera?

  Enséñanos a calcular nuestros años,

  para que adquiramos un corazón sensato.

  Vuélvete, Señor, ¿hasta cuando?

  Ten compasión de tus siervos;

  por la mañana sácianos de tu misericordia,

  y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Danos alegría, por los días en que nos afligiste,

  por los años en que sufrimos desdichas.

  Que tus siervos vean tu acción

  y sus hijos tu gloria.

Baje a nosotros la bondad del Señor

  y haga prósperas las obras de nuestras manos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya.

 

Cántico AL DIOS VENCEDOR Y SALVADOR   Is. 42, 10-16

Los desterrados en Babilonia y los sufrientes de hoy tienen en este cántico la mejor expresión para su fe y su alabanza.

 Cantad un cántico nuevo

delante del trono le Dios (cf. Ap 14, 3)

Cantad al Señor un cántico nuevo,

 llegue su alabanza hasta el confín de la tierra;

 muja el mar y lo que contiene,

 las costas y sus habitantes;

alégrese el desierto con sus tiendas,

 los cercados que habita Cadar,

 exulten los habitantes de Petra,

 clamen desde la cumbre de las montañas;

 den gloria al Señor,

 anuncien su alabanza en las costas.

El Señor sale como un héroe,

 excita su ardor como un guerrero,

 lanza el alarido,

 mostrándose valiente frente al enemigo.

«Desde antiguo guardé silencio,

me callaba, aguantaba;

como parturienta, grito,

jadeo y resuello.

Agostaré montes y collados,

secaré toda su hierba,

convertiré los ríos en yermo,

desecaré los estanques;

conduciré a los ciegos

por el camino que no conocen,

los guiaré por senderos que ignoran;

ante ellos convertiré la tiniebla en luz,

lo escabroso en llano.»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya. 

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya.

 

Salmo 134, 1-12 HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS

Dios está por encima de la creación, y Él ha salvado a su pueblo. Le alabamos porque Él nos prepara una heredad y morada en que no hay engaño.

Vosotros sois un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la niebla y a entrar en su luz maravillosa (l Pe 2, 9)

Alabad el nombre del Señor,

  alabadlo, siervos del Señor,

  que estáis en la casa del Señor,

  en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,

  tañed para su nombre, que es amable.

  Porque Él se escogió a Jacob,

  a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,

  nuestro dueño más que todos los dioses.

  El Señor todo lo que quiere lo hace:

  en el cielo y en la tierra,

  en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,

  con los relámpagos desata la lluvia,

  suelta los vientos de sus silos.

El hirió a los primogénitos de Egipto,

  desde los hombres hasta los animales.

  Envió signos y prodigios

  -en medio de ti, Egipto-

  contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,

  mató a reyes poderosos:

  a Sijón, rey de los amorreos,

  a Hog, rey de Basán,

  a todos los reyes de Canaán.

  Y dio su tierra en heredad,

  en heredad a Israel, su pueblo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE         Jdt. 8, 21b-23

Acercarse a Dios implica sobreponernos al escozor de entregarle un corazón sin remilgos y entero.

Recordad cómo fueron probados nuestros padres para ver si verdaderamente servían a su Dios. Recordad cómo fue probado Abrahán, nuestro padre; y, purificado por muchas tribulaciones, llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo, Isaac, Jacob, Moisés y

todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

V. Cantadle un cántico nuevo.

R. Que merece la alabanza de los buenos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Aclamad,  justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.  Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona


PRECES

Ya que Cristo escucha y salva a cuantos en Él se refugian, acudamos a Él diciendo:

Te alabamos, Señor, esperamos en ti.

Te damos gracias, Señor, por el gran amor con que nos amaste;

—continúa mostrándote con nosotros rico en misericordia.

Tú que con el Padre sigues actuando siempre en el mundo,

—renueva todas las cosas con la fuerza de tu Espíritu.

Abre nuestros ojos y los de nuestros hermanos

—para que podamos contemplar hoy tus maravillas.

Ya que nos llamas hoy a tu servicio,

—haz que seamos buenos administradores de tu múltiple gracia a favor de nuestros hermanos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo:  Padre Nuestro


Oración

    Señor Dios, que encomendaste al hombre la guarda y el cultivo de la tierra, y creaste la luz del sol en su servicio, concédenos hoy que, con tu ayuda trabajemos sin desfallecer para tu gloria y para el bien de nuestro prójimo.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

CONCLUSIÓN

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén. 


VÍSPERAS

Lunes IV por la tarde

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Himno Tiempo ordinario:

Y dijo el Señor Dios en el principio:

  «¡Que sea la luz!» Y fue la luz primera.

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Que exista el firmamento!»

Y el cielo abrió su bóveda perfecta.

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «iQue existan los océanos,

y emerjan los cimientos de la tierra!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Que brote hierba verde,

y el campo dé semillas y cosechas!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Que el cielo se ilumine,

y nazca el sol, la luna y las estrellas!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Que bulla el mar de peces;

de pájaros, el aire del planeta!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Hagamos hoy al hombre,

a semejanza nuestra, a imagen nuestra!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y descansó el Señor el día séptimo.

Y el hombre continúa su tarea.

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya! Amén.

 

Otro HIMNO

Ya no temo, Señor, la tristeza,

ya no temo, Señor, la soledad;

porque eres, Señor, mi alegría,

tengo siempre tu amistad.

Ya no temo, Señor, a la noche,

ya no temo, Señor, la oscuridad;

porque brilla tu luz en las sombras

ya no hay noche, tú eres luz.

Ya no temo, Señor, los fracasos,

ya no temo, Señor, la ingratitud;

porque el triunfo, Señor, en la vida

tú lo tienes, tú lo das.

Ya no temo, Señor, los abismos,

ya no temo, Señor, la inmensidad;

porque eres, Señor, el camino

y la vida, la verdad.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: El que es de Cristo es una criatura nueva. Aleluya.

 

Salmo 135  I           HIMNO PASCUAL

    Alabar a Dios es narrar sus maravillas

 (Casiodoro)

Dad gracias al Señor porque es bueno:

  porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Dios de los dioses:

  porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Señor de los señores:

  porque es eterna su misericordia.

Sólo Él hizo grandes maravillas:

  porque es eterna su misericordia.

Él hizo sabiamente los cielos:

  porque es eterna su misericordia.

Él afianzó sobre las aguas la tierra:

  porque es eterna su misericordia.

Él hizo lumbreras gigantes:

  porque es eterna su misericordia.

El sol que gobierna el día:

  porque es eterna su misericordia.

La luna que gobierna la noche:

  porque es eterna su misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: El que es de Cristo es una criatura nueva. Aleluya.

Antífona 2


Fuera del tiempo pascual: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Amemos a Dios, porque Él nos amó primero. Aleluya.

 

Salmo 135  II

Él hirió a Egipto en sus primogénitos:

  porque es eterna su misericordia.

Y sacó a Israel de aquel país:

  porque es eterna su misericordia.

Con mano poderosa, con brazo extendido:

  porque es eterna su misericordia.

Él dividió en dos partes el mar Rojo:

  porque es eterna su misericordia.

Y condujo por en medio a Israel:

  porque es eterna su misericordia.

Arrojó en el mar Rojo al faraón:

  porque es eterna su misericordia.

Guió por el desierto a su pueblo:

  porque es eterna su misericordia.

Él hirió a reyes famosos:

  porque es eterna su misericordia.

Dio muerte a reyes poderosos:

  porque es eterna su misericordia.

A Sijón, rey de los amorreos:

  porque es eterna su misericordia.

Y a Hog, rey de Basán:

  porque es eterna su misericordia.

Les dio su tierra en heredad:

  porque es eterna su misericordia.

En heredad a Israel su siervo:

  porque es eterna su misericordia.

En nuestra humillación, se acordó de nosotros:

  porque es eterna su misericordia.

Y nos libró de nuestros opresores:

  porque es eterna su misericordia.

Él da alimento a todo viviente:

  porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Dios del cielo:

  porque es eterna su misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Amemos a Dios, porque Él nos amó primero. Aleluya.

 

 Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Aleluya.

Cántico   EL PLAN DIVINO DE LA SALVACIÓN   Ef. 1, 3-10


El Dios salvador

Confesamos la fe de la Iglesia en el señorío de Cristo sobre nuestras personas, la humanidad entera y sobre el universo.

Bendito sea Dios,

 Padre de nuestro Señor Jesucristo,

 que nos ha bendecido en la persona de Cristo

 con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,

 antes de crear el mundo,

 para que fuésemos santos

 e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,

 hemos recibido la redención,

 el perdón de los pecados.

 El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

 ha sido un derroche para con nosotros,

 dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan

 que había proyectado realizar por Cristo

 cuando llegase el momento culminante:

 recapitular en Cristo todas las cosas,

del cielo y de la tierra.

(hacer que todas las cosas

tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra.)

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó  el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE      1Tes. 3, 12- 13

Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre.


RESPONSORIO BREVE

V/. Suba mi oración hasta ti, Señor.

R/. Suba mi oración hasta ti, Señor.

V/. Como incienso en tu presencia.

R/. Hasta ti, Señor.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Suba mi oración hasta ti, Señor.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Proclame siempre mi alma tu grandeza, oh Dios mío.


Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Llenos de confianza en Jesús, que no abandona nunca a los que se acogen a Él, invoquémoslo, diciendo:

Escúchanos, Dios nuestro.

 

Señor Jesucristo, tú que eres nuestra luz, ilumina a tu Iglesia,

—para que predique a los paganos el gran misterio que veneramos, manifestado en la carne.

Guarda a los sacerdotes y ministros de la Iglesia,

—y haz que, después de predicar a los otros, sean hallados fieles, ellos también, en tu servicio.

Tú que, por tu sangre, diste la paz al mundo.

—aparta de nosotros el pecado de discordia y el azote de la guerra.

Ayuda, Señor, a los que uniste con la gracia del matrimonio,

—para que su unión sea efectivamente signo del misterio de la Iglesia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Concede, por tu misericordia, a todos los difuntos el perdón de sus faltas,

—para que sean contados entre tus elegidos.

Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios:         Padre nuestro.

 

Oración

     Quédate con nosotros, Señor Jesús, porque atardece; sé nuestro compañero de camino, levanta nuestros corazones, reanima nuestra débil esperanza, así nosotros, junto con nuestros hermanos, podremos reconocerte en las Escrituras y en la fracción del pan

—Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

 CONCLUSIÓN

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.



MARTES IV

LAUDES      (Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del Tiempo ordinario:

Señor de nuestras horas, Origen, Padre, Dueño,

que, con el sueño, alivias y, en la tregua de un sueño, tu escala tiendes a Jacob:

al filo de los gallos, en guardia labradora,

despiertan en los montes los fuegos de la aurora,

y de tus manos sube el sol.

Incendia el cielo en sombras el astro matutino,

y el que pecó en tinieblas recobra su camino

en la inocencia de la luz.

Convoca brazo y remo la voz de la marea,

y llora Pedro, el duro patrón de Galilea,

cimiento y roca de Jesús

El gallo nos increpa; su canto al sol dispara,

desvela al soñoliento, y al que pecó lo encara

con el fulgor de la verdad;

a su gozosa alerta, la vida se hace fuerte,

renace la esperanza, da un paso atrás la muerte,

y el mundo sabe a pan y a hogar.

Del seno de la tierra, convocas a tu Ungido,

y el universo entero, recién amanecido,

encuentra en Cristo su esplendor.

Él es la piedra viva donde se asienta el mundo,

la imagen que lo ordena, su impulso más profundo hacia la nueva creación.

Por Él, en cuya sangre se lavan los pecados,

estamos a tus ojos recién resucitados

y plenos en su plenitud.

Y, con el gozo nuevo de la criatura nueva,

al par que el sol naciente, nuestra oración se eleva en nombre del Señor Jesús. Amén.

 

 Otro HIMNO

Estate, Señor, conmigo

siempre, sin jamás partirte,

y, cuando decidas irte,

llévame, Señor, contigo;

porque el pensar que te irás

me causa un terrible miedo

de si yo sin ti me quedo,

de si tú sin mí te vas.

Llévame en tu compañía,

donde tu vayas, Jesús,

porque bien sé que eres tú

la vida del alma mía;

si tú vida no me das,

yo sé que vivir no puedo,

ni si yo sin ti me quedo,

ni si tú sin mí te vas.

Por eso, más que a la muerte,

temo, Señor, tu partida

y quiero perder la vida

mil veces más que perderte;

pues la inmortal que tu das

sé que alcanzarla no puedo

cuando yo sin ti me quedo,

cuando tú sin mí te vas. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: El que cumple la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos. Aleluya.

 

Salmo 100  PROPÓSITOS DE UN PRÍNCIPE JUSTO

La sabiduría del Espíritu discierne bien lo vil, fraudulento y autocomplaciente, de la auténtica justicia, rectitud, lealtad y bondad que Dios demanda.

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos  (Jn 14, 15)

Voy a cantar la bondad y la justicia,

  para ti es mi música, Señor;

  voy a explicar el camino perfecto:

  ¿cuándo vendrás a mí?

Andaré con rectitud de corazón

  dentro de mi casa;

  no pondré mis ojos

  en intenciones viles.

Aborrezco al que obra mal,

  no se juntará conmigo;

  lejos de mí el corazón torcido,

  no aprobaré al malvado.

Al que en secreto difama a su prójimo

  lo haré callar;

  ojos engreídos, corazones arrogantes

  no los soportaré.

Pongo mis ojos en los que son leales,

  ellos vivirán conmigo;

  el que sigue un camino perfecto,

  ese me servirá.

No habitará en mi casa

  quien comete fraudes;

  el que dice mentiras

  no durará en mi presencia.

Cada mañana haré callar

  a los hombres malvados,

  para excluir de la ciudad del Señor

  a todos los malhechores.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: El que cumple la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: No apartes de nosotros tu misericordia, Señor.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros esta Dios. Aleluya.

Tiempo pascual: Que toda la tierra conozca, Señor; tu bondad para con nosotros. Aleluya.

 

Cántico     Dn. 3, 26-27.29, 34-41

Oración de Azarías en el horno

Quienes quieren ser fieles a Dios han de sufrir muchos tormentos. Incluso el que es consecuencia del pecado colectivo. Pero no hemos de temer repetir con los primeros: “Quienes en ti confían no quedan defraudados”.

Arrepentíos y convertíos para que se borren vuestros pecados (Hch 3, 19)

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,

digno de alabanza y glorioso es   tu nombre.

Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros

y todas tus obras son verdad,

y rectos tus caminos,

justos todos tus juicios.

Porque hemos pecado y cometido iniquidad

 apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido.

 Por el honor de tu nombre,

 no nos desampares para siempre,

 no rompas tu alianza,

 no apartes de nosotros tu misericordia.

Por Abraham, tu amigo,

 por Isaac, tu siervo,

 por Israel, tu consagrado,

 a quienes prometiste

 multiplicar su descendencia

 como las estrellas del cielo,

 como la arena de las playas marinas.

Pero ahora, Señor, somos el más pequeño

 de todos los pueblos;

 hoy estamos humillados por toda la tierra

 a causa de nuestros pecados.

En este momento no tenemos príncipes,

 ni profetas, ni jefes;

 ni holocausto, ni sacrificios,

 ni ofrendas, ni incienso;

 ni un sitio donde ofrecerte primicias,

 para alcanzar misericordia.

Por  eso, acepta nuestro corazón contrito,

 y nuestro espíritu humilde,

 como un holocausto de carneros y toros

 o una multitud de corderos cebados;

que éste  sea hoy nuestro sacrificio,

 y que sea agradable en tu presencia:

 porque los que en Ti confían

 no quedan defraudados.

Ahora te seguimos de todo corazón,

 te respetamos y buscamos tu rostro.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: No apartes de nosotros tu misericordia, Señor.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros esta Dios. Aleluya.

 

Tiempo pascual: Que toda la tierra conozca, Señor; tu bondad para con nosotros. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

 

Salmo 143, 1-10  ORACIÓN POR LA VICTORIA Y LA PAZ

El fiel precisa indispensablemente el auxilio del poder que reconoce en su Dios. Pero no para envanecerse y ufanar de sí, sino para lograr sobreponerse a la fuerza arrastradora y turbulenta del ámbito ajeno a Aquel.     Todo lo puedo en aquel que me conforta (Flp 4, 13)

Bendito el Señor, mi Roca,

  que adiestra mis manos para el combate,

  mis dedos para la pelea;

Mi bienhechor, mi alcázar,

  baluarte donde me pongo a salvo,

  mi escudo y refugio,

  que me somete los pueblos.

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?

  ¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?

  El hombre es igual que un soplo;

  sus días, una sombra que pasa.

Señor, inclina tu cielo y desciende;

  toca los montes, y echarán humo;

  fulmina el rayo y dispérsalos;

  dispara tus saetas y desbarátalos.

Extiende la mano desde arriba:

  defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,

  de la mano de los extranjeros,

  cuya boca dice falsedades,

  cuya diestra jura en falso.

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

  tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

  para ti que das la victoria a los reyes,

  y salvas a David, tu siervo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA  BREVE         Is. 55, 1

    Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar: vino y leche de balde.


RESPONSORIO BREVE

V/. Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras.

R/. Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras.

V/. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

R/. He esperado en tus palabras.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   De la mano de todos los que nos odian, sálvanos, Señor.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Dios nos otorga el gozo de poder alabarlo en este comienzo del día, reavivando con ello nuestra esperanza. Invoquémosle, pues, diciendo:

Escúchanos, Señor, por la gloria de tu nombre.

Dios y Padre de nuestro Salvador Jesucristo,

—te damos gracias porque, por mediación de tu Hijo, nos has dado el conocimiento y la inmortalidad.

Danos, Señor, un corazón humilde

—para que vivamos sujetos unos a otros en el temor de Cristo.

Infunde tu Espíritu en nosotros, tus siervos,

—para que nuestro amor fraterno sea sin fingimiento.

Tú que has dispuesto que el hombre dominara el mundo con su esfuerzo,

—haz que nuestro trabajo te glorifique y santifique a nuestros hermanos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Te pedimos, Señor, por la santidad de los sacerdotes,

—y de aquellos que se preparan para serlo.

 Ya que Dios nos muestra siempre su amor de Padre, velando amorosamente por nosotros, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro.


Oración

      Aumenta, Señor, nuestra fe para que esta alabanza que brota de nuestro corazón  vaya siempre acompañada de  frutos de vida eterna.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

R/. Amén.

Conclusión

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

VÍSPERAS

Martes IV por la tarde


SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

HIMNO del Tiempo ordinario

      Atardece, anochece, el alma cesa

de agitarse en el mundo

como una mariposa sacudida.

La sombra fugitiva ya se esconde.

Un temblor vagabundo

en la penumbra deja su fatiga.

Y rezamos, muy juntos,

hacia dentro de un gozo sostenido,

Señor, por tu profundo

ser insomne que existe y nos cimienta.

Señor, gracias, que es tuyo

el universo aún; y cada hombre

hijo es, aunque errabundo,

al final de la tarde, fatigado,

se marche hacia lo oscuro

de sí mismo; Señor,

te damos gracias

por este ocaso último.

Por este rezo súbito. Amén.

 

Otro HIMNO

Tú que eres, Cristo, el esplendor y el día,

y de la noche ahuyentas las tinieblas,

Luz de Luz que a tus fieles

cual luz te manifiestas,

te pedimos, Señor, humildemente

esta noche que estés de centinela,

en ti hallemos reposo

y la paz nos concedas.

Si se entregan al sueño nuestros ojos,

en ti vigile el corazón alerta,

y rogamos tus hijos, Señor,

que nos protejas.

Defensor nuestro, míranos, rechaza

al enemigo cruel que nos acecha

y, a quienes redimiste

con tu sangre, gobierna.

A ti, Cristo, Señor del universo,

y a ti, Padre, alabanza dondequiera,

y al Amor, por los siglos

 loores.  Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya

 

Salmo 136, 1-6 JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA

Este destierro y esclavitud material hay que tomarlo como símbolo de la esclavitud espiritual (S. Hilario)

Junto a los canales de Babilonia

  nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;

  en los sauces de sus orillas

  colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron

  nos invitaban a cantar;

  nuestros opresores, a divertirlos:

  "Cantadnos un cantar de Sión".

¡Cómo cantar un cántico del Señor

  en tierra extranjera!

  Si me olvido de ti, Jerusalén,

  que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar

  si no me acuerdo de ti,

  si no pongo a Jerusalén

  en la cumbre de mis alegrías.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

Tiempo pascual: En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.

 

Salmo 137  ACCIÓN DE GRACIAS

Los reyes de la tierra llevarán a la ciudad Santa su esplendor (cf. Ap 21, 24) 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

  delante de los ángeles tañeré para ti,

  me postraré hacia tu santuario,

  daré gracias a tu nombre:

por tu misericordia y tu lealtad,

  porque tu promesa supera tu fama;

  cuando te invoqué me escuchaste,

  acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,

  al escuchar el oráculo de tu boca;

  canten los caminos del Señor,

  porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,

Y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,

  me conservas la vida;

  extiendes tu brazo

contra la ira de mi enemigo,

  y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:

  Señor, tu misericordia es eterna,

  no abandones la obra de tus manos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

Tiempo pascual: En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

 

Cántico         Himno de los redimidos

Ap. 4, 11; 5,9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,

 el honor y el poder,

 porque tú has creado el universo;

 porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos

 porque fuiste degollado

 y por tu sangre compraste para Dios

 hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

 y has hecho de ellos para nuestro Dios

 un reino de sacerdotes

 y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado

 de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,

 la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE              Col  3, 16

        La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.

Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. 

 

RESPONSORIO BREVE

V. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

V. De alegría perpetua a tu derecha.

R. En tu presencia, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo:

Señor, escúchanos.

Cristo, fortaleza nuestra, concede a todos tus fieles a quienes has llamado a la luz de tu verdad,

            —que tengan siempre fidelidad y constancia.

Haz, Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer,

—y que sus decisiones vayan encaminadas a la  consecución de la paz.

Tú que con cinco panes saciaste a la multitud,

—enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos.

Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación

—sino que piensen también en los otros pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ayuda, Señor, a los pastores de tu pueblo peregrino,

—para que apacienten sin desfallecer a tu grey hasta que vuelvas.

Cuando vengas aquel día, para que en tus santos se manifieste tu gloria,

—da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz.

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que Jesús, y oremos al Padre diciendo: Padre Nuestro.

 

Oración

   Puestos en oración ante ti, Señor, imploramos tu clemencia y te pedimos que nuestras palabras concuerden siempre con los sentimientos de nuestro corazón.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


MIÉRCOLES IV

LAUDES             (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.

 

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del Tiempo ordinario:

 Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,

tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;

tan sólo tú eres digno de toda bendición,

y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,

y en especial loado por el hermano sol,

que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,

y las estrellas claras, que tu poder creó,

tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,

y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,

que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!

Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,

y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,

la hermana madre tierra, que da en toda ocasión

las hierbas y los frutos y flores de color,

y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor

los males corporales y la tribulación:

¡felices los que sufren en paz con el dolor,

porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!

Ningún viviente escapa de su persecución;

¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!

¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!

Servidle con ternura y humilde corazón.

Agradeced sus dones, cantad su creación.

Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.

 

Otro HIMNO

 

Al retornar este día,

con voz alegre y cantora,

celebrando al Redentor,

cantemos de Dios la gloria.

Por Cristo, el Creador inmenso

hizo la noche y la aurora,

con inmóvil ley fijando

la sucesión de las horas.

La luz eterna eres tú,

la antigua ley perfeccionas,

y no conoces crepúsculo,

y no te apagan las sombras.

Concédenos, Padre eterno,

que vivamos hoy con loa,

con que agrademos a Cristo,

si tu Espíritu nos colma.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual:  Dios mío, mi corazón está firme +.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

 

Salmo 107  ALABANZA AL SEÑOR Y PETICIÓN DE AUXILIO

Nuestra oración en este salmo es un reconocimiento humilde ante Dios, de nuestra debilidad aparte de El, y de nuestro vigor y regocijo en unión suya.

Porque Cristo se ha elevado sobre el cielo,

su gloria se anuncia sobre toda la tierra (Arnobio)

Dios mío, mi corazón está firme,

  para ti cantaré y tocaré, gloria mía.

  Despertad, cítara y arpa,

  despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor,

  tocaré para ti ante las naciones:

  por tu bondad, que es más grande que los cielos;

  por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

  y llene la tierra tu gloria;

  para que se salven tus predilectos,

  que tu mano salvadora nos responda.

Dios habló en su santuario:

  "Triunfante, ocuparé Siquén,

  parcelaré el valle de Sucot;

mío es Galaad, mío Manasés,

  Efraín es yelmo de mi cabeza,

  Judá es mi cetro;

Moab, una jofaina para lavarme,

  sobre Edom echo mi sandalia,

  sobre Filistea canto victoria".

Pero, ¿quién me guiará a la plaza fuerte,

  quién me conducirá a Edom,

  si tú, oh Dios, nos has rechazado

  y no sales ya con nuestras tropas?

Auxílianos contra el enemigo,

  que la ayuda del hombre es inútil;

  con Dios haremos proezas,

  Él pisoteará a nuestros enemigos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual:  Dios mío, mi corazón está firme +.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor a Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: El Señor ha hecho brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. Aleluya.

 

Cántico   ALEGRIA POR LA NUEVA JERUSALÉN   Is. 61, 10- 62, 5

El gozo de palpar en nuestra propia persona la virtud divina, nos estimule a proclamar su magnificencia.

Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén. arreglada como una novia que se adorna para su esposo (cf. Ap 21, 2)

Desbordo de gozo en el Señor,

y me alegro con mi Dios:

porque me ha vestido un traje de gala

y me ha envuelto en un manto de triunfo,

como novio que se pone la corona,

o novia que se adorna con sus joyas.

Como el suelo echa sus brotes,

como un jardín hace brotar sus semillas,

así el Señor hará brotar la justicia

y los himnos ante todos los pueblos.

Por amor de Sión no callaré,

por amor de Jerusalén no descansaré,

hasta que rompa la aurora de su justicia

y su salvación llamee como antorcha.

Los pueblos verán tu justicia,

y los reyes, tu gloria;

te pondrán un nombre nuevo

pronunciado por la boca del Señor.

Serás corona fúlgida en la mano del Señor

y diadema real en la palma de tu Dios.

Ya no te llamarán “abandonada”;

ni a tu tierra, “Devastada”;

a ti te llamarán “Mi favorita”, 

y a tu tierra, “Desposada”,

porque el Señor te prefiere a ti,

y tu tierra tendrá marido.

Como un joven se  casa con su novia,

así te desposa el que te construyó;

la alegría que encuentra el marido con su esposa,

la encontrará tu Dios contigo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor a Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: El Señor ha hecho brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Alabaré al Señor mientras viva.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión. Aleluya.

 

Salmo 145  FELICIDAD DE LOS QUE ESPERAN EN DIOS

Contemplando admirados la bondad divina, nos parece poca cosa todo poder ajeno, y solo transitoria toda situación de aplastamiento humano.

Alabemos al Señor mientras vivimos, es decir, con nuestras obras (Arnobio)

Alaba, alma mía, al Señor:

  alabaré al Señor mientras viva,

  tañeré para mi Dios mientras exista.

No confiéis en los príncipes,

  seres de polvo que no pueden salvar;

  exhalan el espíritu y vuelven al polvo,

  ese día perecen sus planes.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,

  el que espera en el Señor, su Dios,

  que hizo el cielo y la tierra,

  el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,

  que hace justicia a los oprimidos,

  que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,

  el Señor abre los ojos al ciego,

  el Señor endereza a los que ya se doblan,

  el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos,

  sustenta al huérfano y a la viuda

  y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

  tu Dios, Sión, de edad en edad.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Alabaré al Señor mientras viva.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

 LECTURA BREVE     ( Dt. 4, 39-40ª )

            Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo. 

 

RESPONSORIO BREVE

V. Bendigo al Señor en todo momento.

R. Bendigo al Señor en todo momento.

V. Su alabanza está siempre en mi boca.

R. En todo momento.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Bendigo al Señor en todo momento.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sirvamos al Señor con santidad todos nuestros días.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

 

Repetir antífona

 

PRECES

Cristo, reflejo de la gloria del Padre, nos ilumina  con su palabra; acudamos pues a Él diciendo:

            Rey de la gloria, escúchanos.

Bendito seas, Señor, que iniciaste y completas nuestra fe,

—porque nos llamaste a salir de la tiniebla y a entrar en tu luz maravillosa.

Tú que abriste los ojos de los ciegos y diste oído a los sordos,

—ayuda también nuestra falta de fe.

Haz, Señor, que permanezcamos siempre en tu amor,

—y que este amor nos guarde fraternalmente unidos.

Ayúdanos para que resistamos en la tentación, aguantemos en la tribulación

—y te demos gracias en la prosperidad.

 Se pueden añadir algunas intenciones libres

Te rogamos, Señor, por todos los ministros de tu Iglesia;

—que vivan con fidelidad la vocación a que fueron llamados. 

Dejemos que el Espíritu de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones, se una a nuestro espíritu, para clamar:

Padre nuestro.

 

Oración

Recuerda, Señor, tu santa alianza, consagrada con el nuevo sacramento de la sangre del Cordero, para que tu pueblo obtenga el perdón de sus pecados y un aumento constante de salvación.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén. 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

VÍSPERAS

Miércoles IV por la tarde


SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Himno del Tiempo ordinario:

    Todo en estado de oración parece.

La santidad, que empapa todo el aire,

rebosa de los cielos como de ánfora,

y se filtra en las venas del deseo.

Todo sube en afán contemplativo,

como a través de transparencia angélica,

y lo más puro que hay en mí despierta,

sorbido por vorágine de altura.

Tiene alas la tarde, unción y llama.

Todo yo en la plegaria he naufragado;

se levantan mis manos como lámparas;

por el silencio, el corazón respira.

Se ha encendido el crepúsculo en mi frente

y la lumbre de Dios transe mi carne.

   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Otro HIMNO

 

Te bendecimos, Cristo, en esta noche:

Verbo de Dios y Luz de Luz eterna,

emisor del Espíritu Paráclito;

te bendecimos porque nos revelas

la triple luz de una indivisa gloria

y libras nuestras almas de tinieblas.

A la noche y al día has ordenado

que se releven siempre en paz fraterna;

la noche compasiva pone término

a nuestras aflicciones y tareas,

y, para comenzar el nuevo surco,

el día alegremente nos despierta.

Da un sueño muy ligero a nuestros párpados,

que nuestra voz no permanezca

muda por mucho tiempo en tu alabanza;

mientras dormimos se mantenga en vela

toda tu creación, cantando salmos

en compañía de la turba angélica.

Y, mientras duerme nuestro humilde cuerpo,

nuestro espíritu cante a su manera:

“Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu,

en el día sin noche donde reinan;

al Uno y Trino, honor, poder, victoria,

por edades y edades sempiternas.” Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Señor, tu saber me sobrepasa.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: La noche será clara como el día. Aleluya.

Salmo 138 I  DIOS ESTÁ EN TODAS PARTES Y LO VE TODO

¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? (Rm 11, 34)

Señor, tú me sondeas y me conoces;

  me conoces cuando me siento o me levanto,

  de lejos penetras mis pensamientos;

  distingues mi camino y mi descanso,

  todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,

  y ya, Señor, te la sabes toda.

  Me estrechas detrás y delante,

  me cubres con tu palma.

  Tanto saber me sobrepasa,

  es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,

  adónde escaparé de tu mirada?

  Si escalo el cielo, allí estás tú;

  si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,

  si emigro hasta el confín del mar,

  allí me alcanzará tu izquierda,

  me agarrará tu derecha.

Si digo: "que al menos la tiniebla me encubra,

  que la luz se haga noche en torno a mí",

  ni la tiniebla es oscura para ti,

  la noche es clara como el día.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Señor, tu saber me sobrepasa.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: La noche será clara como el día. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Yo, el Señor penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen a mí. Aleluya. 

 

Salmo 138 II

Tú has creado mis entrañas,

  me has tejido en el seno materno.

  Te doy gracias,

  porque me has escogido portentosamente,

  porque son admirables tus obras;

  conocías hasta el fondo de mi alma,

  no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,

  y entretejiendo en lo profundo de la tierra,

  tus ojos veían mis acciones,

  se escribían todas en tu libro;

  calculados estaban mis días

  antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,

  Dios mío, qué inmenso es su conjunto!

  Si me pongo a contarlos, son más que arena;

  si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,

  ponme a prueba y conoce mis sentimientos,

  mira si mi camino se desvía,

  guíame por el camino eterno.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Yo, el Señor penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen a mí. Aleluya. 

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Por medio de Él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en Él.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mi; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.


Cántico  PRIMADO UNIVERSAL DE CRISTO  Col. 1,12-20

Hímno a Cristo, primogénito de toda criatura

y primer resucitado de entre los muertos

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de lo pecados.

Él es imagen de Dios invisible,

 primogénito de toda criatura;

 porque por medio de Él fueron creadas todas las cosas:

 celestes y terrestres, visibles e invisibles,

 Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

 todo fue creado por Él y para Él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él.

 Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.

 Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

 y así es el primero en todo.

Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por Él quiso reconciliar consigo todos los seres:

los del cielo y los de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Por medio de Él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en Él.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mi; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE    ( I Jn. 2, 3-6 )

            En esto sabemos que conocemos a Cristo: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en Él. Quien dice que permanece en Él debe vivir como vivió Él. 

 

RESPONSORIO BREVE

V. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

V. A la sombra de tus alas escóndenos.

R. Como a las niñas de tus ojos.

V. Gloria al padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Aclamemos, alegres, al Padre, cuya bondad para con su pueblo es más grande que los cielos, y digámosle:

Alégrense todos los que esperan en ti, Señor.

 

Acuérdate, Señor, que enviaste tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo;

—haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.

Tú que hiciste a tus sacerdotes ministros de Cristo y dispensadores de tus misterios,

—concédeles un corazón leal, ciencia y caridad.

Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos

—sigan con fidelidad a tu Hijo.

Tú que, en el principio, creaste hombre y mujer,

—guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores,

—concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas. 

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús y oremos al Padre, diciendo:

Padre nuestro.

 

Oración

Acuérdate, Señor, de tu misericordia, y, ya que a los hambrientos los colmas de bienes, socorre nuestra indigencia con la abundancia de tus riquezas.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


JUEVES IV

LAUDES      (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Entrad en la presencia del Señor con vítores

 

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

     ¡Nacidos de la luz!, ¡hijos del día!

Vamos hacia el Señor de la mañana;

su claridad disipa nuestras sombras

y llena el corazón de regocijo.

Que nuestro Dios, el Padre de la gloria,

limpie la oscuridad de nuestros ojos

y nos revele, al fin, cuál es la herencia

que nos legó en el Hijo Primogénito.

¡Honor y gloria a Dios, Padre celeste,

por medio de su Hijo Jesucristo

y el don de toda luz, el Santo Espíritu,

que vive por los siglos de los siglos! Amén.

 

Otro Himno

Oh Dios, autor de la luz,

de los cielos la lumbrera,

que el universo sostienes

abriendo tu mano diestra.

La aurora, con mar de grana,

cubriendo está las estrellas,

bautizando humedecida

con el rocío la tierra.

Auséntanse ya las sombras,

al orbe la noche deja,

y al nuevo día el lucero,

de Cristo imagen, despierta.

Tú, Día de Día, oh Dios,

y Luz de Luz, de potencia

soberana, oh Trinidad,

doquier Poderoso reinas.

Oh Salvador, ante ti

inclinamos la cabeza,

y ante el Padre y el Espíritu,

dándote gloria perpetua. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

Jueves antes del 24 diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Tiempo pascual: Por tu nombre, Señor, consérvame vivo. Aleluya. 

 

Salmo 142, 1-11   LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA

El arrogante, al obrar mal, proyecta su conciencia de ruindad sobre el perfil del humilde; mientras posa de bueno, para no mermar nada del prestigio y poder que ha logrado usurpar. El verdadero humilde, entre tanto, sólo se reporta a Dios.

El hombre no se justifica por cumplir

la ley, sino por creer en Cristo Jesús (Ga 2, 16)

 

Señor, escucha mi oración;

  tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;

  tú, que eres justo, escúchame.

  No llames a juicio a tu siervo,

  pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte,

  empuja mi vida al sepulcro,

  me confina a las tinieblas

  como a los muertos ya olvidados.

  Mi aliento desfallece,

  mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,

  medito todas tus acciones,

  considero las obras de tus manos

  y extiendo mis brazos hacia ti:

  tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor,

  que me falta el aliento.

  No me escondas tu rostro,

  igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,

  ya que confío en ti.

  Indícame el camino que he de seguir,

  pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,

  que me refugio en ti.

  Enséñame a cumplir tu voluntad,

  ya que tú eres mi Dios.

  Tu Espíritu, que es bueno,

  me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;

  por tu clemencia, sácame de la angustia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

Jueves antes del 24 diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Tiempo pascual: Por tu nombre, Señor, consérvame vivo. Aleluya. 

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río la paz.

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

Tiempo pascual: Pronto volveré a veros y se alegrará vuestro corazón. Aleluya.

 

Cántico  CONSUELO Y GOZO PARA LA CIUDAD SANTA  Is 66, 10-14a

En la esperanza ya estamos salvados. Desde ya el pueblo de Dios vive anticipadamente, de los bienes y de la esperanza de la Jerusalén de Dios.

La Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre (Ga 4, 26)

 

Festejad a Jerusalén, gozad con ella,

  todos los que la amáis,

  alegraos de su alegría,

  los que por ella llevasteis luto;

  mamaréis a sus pechos

  y os saciaréis de sus consuelos,

  y apuraréis las delicias

  de sus ubres abundantes.

Porque así dice el Señor:

  "Yo haré derivar hacia ella

  como un río la paz,

  como un torrente en crecida,

  las riquezas de las naciones.

Llevarán en brazos a sus criaturas

  y sobre las rodillas las acariciarán;

  como a un niño a quién su madre consuela,

  así os consolaré yo

  y en Jerusalén seréis consolados.

Al verlo se alegrará vuestro corazón

  y vuestros huesos florecerán como un prado".

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río la paz.

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

Tiempo pascual: Pronto volveré a veros y se alegrará vuestro corazón. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

Tiempo pascual: El Señor reconstruye Jerusalén y sana los corazones destrozados. Aleluya. 

 

Salmo 146   PODER Y BONDAD DEL SEÑOR

El poder contrario a Dios pretende erradicar a Aquel como centro y motor de la vida,  inteligencia, retribución y plenitud de destino humano. La palabra de Dios, al contrario nos lleva a aclamar la  centralidad de Dios y a reorientar hacia Él, todo nuestro ser.

A ti, oh Dios, te alabamos; a ti Señor, te reconocemos

Alabad al Señor, que la música es buena;

  nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

El Señor reconstruye Jerusalén,

  reúne a los deportados de Israel;

  Él sana los corazones destrozados,

  venda sus heridas.

Cuenta el número de las estrellas,

  a cada una la llama por su nombre.

  Nuestro Señor es grande y poderoso,

  su sabiduría no tiene medida.

  El Señor sostiene a los humildes,

  humilla hasta el polvo a los malvados.

Entonad la acción de gracias al Señor,

  tocad la cítara para nuestro Dios,

  que cubre el cielo de nubes,

  preparando la lluvia para la tierra;

que hace brotar hierba en los montes,

  para los que sirven al hombre;

  que da su alimento al ganado

  y a las crías de cuervo que graznan.

No aprecia el vigor de los caballos,

  no estima los jarretes del hombre:

  el Señor aprecia a sus fieles,

  que confían en su misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

Tiempo pascual: El Señor reconstruye Jerusalén y sana los corazones destrozados. Aleluya. 

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE   ( Rm. 8,18-21 )

Los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Velando medito en ti, Señor.

R. Velando medito en ti, Señor.

V. Porque fuiste mi auxilio.

R. Medito en ti, Señor.

V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Velando medito en ti, Señor. .

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Anuncia a tu pueblo, Señor, la salvación, y perdónanos nuestros pecados.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

 

PRECES

Invoquemos a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo, diciendo:

Escúchanos, Señor .

Bendito seas Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que, en tu gran misericordia, nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva,

—por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.

Tú que en Cristo renovaste al hombre, creado a imagen tuya,

—haz que seamos imagen de tu Hijo.

Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia,

—tu Espíritu de amor.

Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los tristes,

—a todos la gracia y la salvación.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ya que Dios nos ha adoptado como hijos, oremos al Padre como nos enseñó el Señor: Padre nuestro.

Oración

Concédenos, Señor, que nos sea siempre anunciada la salvación, para que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos te sirvamos fielmente con santidad y justicia todos nuestros días.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

VÍSPERAS

Jueves IV por la tarde

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Himno del Tiempo ordinario:

  Porque anochece ya,

porque es tarde, Dios mío,

  porque temo perder

las huellas del camino,

no me dejes tan solo

y quédate conmigo.

Porque he sido rebelde

y he buscado el peligro

y escudriñé curioso

las cumbres y el abismo,

perdóname, Señor,

y quédate conmigo.

Porque ardo en sed de ti

y en hambre de tu trigo,

ven, siéntate a mi mesa,

bendice el pan y el vino.

¡Qué aprisa cae la tarde!

¡Quédate al fin conmigo! Amén.

 

Otro HIMNO

Cantemos al Señor con alegría,

unidos a la voz del pastor santo;

demos gracias a Dios, que es luz y guía,

solícito pastor de su rebaño.

Es su voz y su amor el que nos llama

en la voz del pastor que Él ha elegido,

es su amor infinito el que nos ama

en la entrega y amor de este otro cristo.

Conociendo en la fe su fiel presencia,

hambrientos de verdad y luz divina,

sigamos al pastor que es providencia

de pastos abundantes que son vida.

Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,

manda siempre a tu mies trabajadores;

cada aurora, a la puerta del aprisco,

nos aguarde el amor de tus pastores. Amén. 

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a salvo.  

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

Salmo 143 I ORACIÓN POR LA VICTORIA Y LA PAZ

El Señor es roca o baluarte de Israel, de su pueblo escogido, de la porción amada de sus familiares a través de la fe, como Abrahám. Quienes no tienen consideración por el ethos, por la manera de ser decente y correcta del creyente, son extranjeros en medio del pueblo de Dios y para los siervos de Dios. Son profanadores y agresores, de quienes pedimos a Dios ser salvaguardados, para poder crecer libres y exuberantes en sus bienes.

Su brazo se adiestró en la pelea cuando venció al mundo; dijo, en efecto: «Yo he vencido al mundo»

(S. Hilario)

Bendito el Señor, mi Roca,

  que adiestra mis manos para el combate,

  mis dedos para la pelea;

Mi bienhechor, mi alcázar,

  baluarte donde me pongo a salvo,

  mi escudo y refugio,

  que me somete los pueblos.

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en Él?

  ¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?

  El hombre es igual que un soplo;

  sus días, una sombra que pasa.

Señor, inclina tu cielo y desciende;

  toca los montes, y echarán humo;

  fulmina el rayo y dispérsalos;

  dispara tus saetas y desbarátalos.

Extiende la mano desde arriba:

  defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,

  de la mano de los extranjeros,

  cuya boca dice falsedades,

  cuya diestra jura en falso.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a salvo.  

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

Tiempo pascual: Gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo. Aleluya. 

 

Salmo 143 II

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

  tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

  para ti que das la victoria a los reyes,

  y salvas a David, tu siervo.

Defiéndeme de la espada cruel,

 sálvame de las manos de extranjeros,

 cuya boca dice falsedades,

 cuya diestra jura en falso.

Sean nuestros hijos un plantío,

 crecidos desde su adolescencia;

 nuestras hijas sean columnas talladas,

 estructura de un templo.

Que nuestros silos estén repletos

 de frutos de toda especie;

 que nuestros rebaños a millares

 se multipliquen en las praderas,

 y nuestros bueyes vengan cargados,

 que no haya brechas ni aberturas,

 ni alarma en nuestras plazas.

Dichoso el pueblo que esto tiene,

 dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

Tiempo pascual: Gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo. Aleluya. 

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor a nosotros y no tardes más en venir.

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

 

Cántico   EL JUICIO DE DIOS 

 Ap. 11, 17-18; 12, 10b-12ª

 

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras, 

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que sean juzgados los muertos,

y de dar el galardón a tus siervos los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

 y por la palabra del testimonio que dieron,

 y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

 Por esto, estad alegres, cielos,

 y los que moráis en sus tiendas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor a nosotros y no tardes más en venir.

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE            ( Col. 1,23 )

Permaneced cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que escuchasteis. Es el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor es mi pastor, nada me falta.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

V. En verdes praderas me hace recostar.

R. Nada me falta.

V. Gloria al Padre, y al  Hijo, y al Espíritu Santo.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. A los hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Cristo, luz del mundo y alegría de todo ser viviente, y digámosle confiados: 

Concédenos, Señor, la salud y la paz.

(Señor, danos tu luz, la salvación y la paz). 

 

* Luz indeficiente y Palabra eterna del Padre, que has venido a salvar a todos los hombres,

—ilumina a los catecúmenos de la Iglesia con la luz de tu verdad.

No lleves cuenta de nuestros delitos, Señor,

—pues de ti procede el perdón.

Señor, que has querido que la inteligencia del hombre investigara los secretos de la naturaleza,

—haz que la ciencia y las artes contribuyan a tu gloria y al bienestar de todos los hombres.

Protege, Señor, a los que se han consagrado en el mundo al servicio de sus hermanos;

—que, con libertad de espíritu y sin desánimos, puedan realizar su ideal.

“Se pueden añadir algunas intenciones libres” 

Señor, tú que abres y nadie puede cerrar,

—lleva a tu luz a los que han muerto con la esperanza de la resurrección.

Porque todos nos sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente no atrevemos a decir:

Padre nuestro.

 

 Oración

Acoge benigno, Señor, nuestra súplica vespertina y haz que, siguiendo las huellas de tu Hijo, fructifiquemos con perseverancia en buenas obras.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén



VIERNES IV

LAUDES       (Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Invitatorio

Ant.   El Señor es bueno, bendecid su nombre.

 

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno para el Tiempo ordinario:

Eres la luz y siembras claridades;

abres los anchos cielos, que sostiene

como columna el brazo de tu Padre.

 

Arrebatada en rojos torbellinos,

el alba apaga estrellas lejanísimas;

la tierra se estremece de rocío.

 

Mientras la noche cede y se disuelve,

la estrella matinal, signo de Cristo,

levanta el nuevo día y lo establece.

 

     Eres la luz total, día del día,

el Uno en todo, el Trino todo en Uno:

¡gloria a tu misteriosa teofanía! Amén.

 

Otro HIMNO   

Por el dolor creyente que brota del pecado;

por haberte querido de todo corazón;

por haberte, Dios mío, tantas veces negado,

tantas veces pedido, de rodillas, perdón.

 

Por haberte perdido, por haberte encontrado.

Porque es como un desierto nevado mi oración;

porque es como la hiedra sobre un árbol cortado

el recuerdo que brota cargado de ilusión.

 

Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,

primero amargamente, lleno de flor después,

y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace,

y que mi vieja sombra se derrame a tus pies. Amén

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

Tiempo pascual: Cristo se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima. Aleluya.

 

Salmo 50: Misericordia, Dios mío

Renovaos en la mente y en el espíritu

y vestíos de la nueva condición humana.

(Ef 4,23-24)

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

  por tu inmensa compasión borra mi culpa;

  lava del todo mi delito,

  limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,

  tengo siempre presente mi pecado:

  contra ti, contra ti sólo pequé,

  cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,

  en el juicio resultarás inocente.

  Mira, en la culpa nací,

  pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,

  y en mi interior me inculcas sabiduría.

  Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

  lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,

  que se alegren los huesos quebrantados.

  Aparta de mi pecado tu vista,

  borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

  renuévame por dentro con espíritu firme;

  no me arrojes lejos de tu rostro,

  no me quites tu santo Espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,

  afiánzame con espíritu generoso:

  enseñaré a los malvados tus caminos,

  los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,

  Dios, Salvador mío,

  y cantará mi lengua tu justicia.

  Señor, me abrirás los labios,

  y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:

  si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

  Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

  un corazón quebrantado y humillado,

  tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad,  favorece a Sión,

  reconstruye las murallas de Jerusalén:

  entonces aceptarás los sacrificios rituales,

  ofrendas y holocaustos,

  sobre tu altar se inmolarán novillos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

Tiempo pascual: Cristo se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos.

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

Tiempo pascual: Jerusalén, ciudad de Dios, una luz esplendente te iluminará. Aleluya.

 

Cántico  ACCION DE GRACIAS POR LA LIBERACION DEL PUEBLO

 Tb 13, 10-15. 17-19

El pueblo de Dios desterrado en Babilonia, como nosotros hoy hostigados por múltiples males, nos alegramos en la certeza del favor de Dios que un día prevalecerá para nuestro consuelo. Que todos alaben al Señor y le den gracias en Jerusalén. Jerusalén, ciudad santa, Él te castigó por las obras de tus hijos, pero volverá a apiadarse del pueblo justo.

Me enseñó la ciudad santa, Jerusalén,

que traía la gloria de Dios (Ap 21, 10.11)

Que todos alaben al Señor

y le den gracias en Jerusalén.

Jerusalén, ciudad santa,

Él te castigó por las obras de tus hijos,

pero volverá a apiadarse del pueblo justo.

Da gracias al Señor como es debido

y bendice al rey de los siglos,

para que su templo

sea reconstruido con júbilo,

para que Él alegre en ti

a todos los desterrados,

y ame en ti a todos los desgraciados,

por los siglos de los siglos.

Una luz esplendente iluminará

a todas las regiones de la tierra.

Vendrán a ti de lejos muchos pueblos,

y los habitantes del confín de la tierra

vendrán a visitar al Señor, tu Dios,

con ofrendas para el rey del cielo.

Generaciones sin fin

cantarán vítores en tu recinto,

y el nombre de la elegida

durará para siempre.

Saldrás entonces con júbilo

al encuentro del pueblo justo,

porque todos se reunirán

para bendecir al Señor del mundo.

Dichosos los que te aman,

dichosos los que te desean la paz.

Bendice, alma mía, al Señor,

al rey soberano,

porque Jerusalén será reconstruida,

y, allí, su templo para siempre.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos.

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

Tiempo pascual: Jerusalén, ciudad de Dios, una luz esplendente te iluminará. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

Tiempo pascual: Vi la nueva Jerusalén, que descendía del cielo. Aleluya.

 

Salmo 147 HIMNO POR LA RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN

Proclamamos nuestra esperanza en el reinado de Dios, en el poder favorable suyo para con su porción en la tierra. Confiamos en la presencia y acción suya presente ya en los fenómenos simples de la vida, tanto como en sus promesas.

Ven acá, voy a mostrarte a la novia,

a la esposa del Cordero (Ap 21, 9)

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

  alaba a tu Dios, Sión:

  que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

  y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

  ha puesto paz en tus fronteras,

  te sacia con flor de harina.

 

Él envía su mensaje a la tierra,

  y su palabra corre veloz;

  manda la nieve como lana,

  esparce la escarcha como ceniza;

 

Hace caer el hielo como migajas

  y con el frío congela las aguas;

  envía una orden, y se derriten;

  sopla su aliento, y corren.

 

Anuncia su palabra a Jacob,

  sus decretos y mandatos a Israel;

  con ninguna nación obró así,

  ni les dio a conocer sus mandatos.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

Tiempo pascual: Vi la nueva Jerusalén, que descendía del cielo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

 LECTURA BREVE      Gal. 2, 19b- 20

   Estoy crucificado con Cristo; vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mi. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

 

V. Desde el cielo me enviará la salvación.

R. Al Dios que hace tanto por mí.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Confiados en Dios, que cuida con solicitud  de todos los que ha creado y redimido con la sangre de su Hijo, invoquémosle diciendo:

 

Escucha, Señor, y ten piedad

 

Dios misericordioso, asegura nuestros pasos en el camino de la verdadera santidad,

—y haz que busquemos siempre todo lo que es verdadero, justo y amable.

 

por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre,

—no rompas tu alianza, Señor.

 

Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde,

—porque los que en ti confían no quedan defraudados.

 

Tú que has querido que participáramos en la misión profética de Cristo,

—haz que proclamemos ante el mundo tus hazañas.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Dirijámonos al Padre, con las mismas palabras que Cristo nos enseñó: Padre nuestro

 

Oración

     Te pedimos, Señor, tu gracia abundante, para que nos ayude a seguir el camino de tus mandatos, y así gocemos de tu consuelo en esta vida y alcancemos la felicidad eterna.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

VÍSPERAS

Viernes IV por la tarde

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Himno del Tiempo ordinario

 Te damos gracias, Señor,

porque has depuesto la ira

y has detenido ante el pueblo

la mano que lo castiga.

Tú eres el Dios que nos salva,

la luz que nos ilumina,

la mano que nos sostiene

y el techo que nos cobija.

Y sacaremos con gozo

del manantial de la Vida

las aguas que dan al hombre

la fuerza que resucita.

Entonces proclamaremos:

«¡Cantadle con alegría!

¡El nombre de Dios es grande;

su caridad, infinita!

¡Que alabe al Señor la tierra!

Cantadle sus maravillas.

¡Qué grande, en medio del pueblo,

el Dios que nos justifica!» Amén.

Otro HIMNO

Eres la luz y siembras claridades,

eres amor y siembras armonía

desde tu eternidad de eternidades.

 

Por tu roja frescura de alegría,

la tierra se estremece de rocío,

Hijo eterno del Padre y de María.

 

En el cielo del hombre, oscuro y frío,

eres la luz total, fuego del fuego,

que aplaca las pasiones y el hastío.

 

Entro en tus esplendores, Cristo, ciego;

mientras corre la vida paso a paso,

pongo mis horas grises en tu brazo,

y a ti, Señor, mi corazón entrego.  Amén

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Día tras día, te bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

Tiempo pascual: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único. Aleluya.

Salmo 144  I  HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS

Tú, Señor, el que eras y el que

eres, el Santo, eres justo (Ap 16, 5)

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;

  bendeciré tu nombre por siempre jamás.

 

Día tras día, te bendeciré

  y alabaré tu nombre por siempre jamás.

 

Grande es el Señor, merece toda alabanza,

  es incalculable su grandeza;

  una generación pondera tus obras a la otra,

  y le cuenta tus hazañas.

 

Alaban ellos la gloria de tu majestad,

  y yo repito tus maravillas;

  encarecen ellos tus temibles proezas,

  y yo narro tus grandes acciones;

  difunden la memoria de tu inmensa bondad,

  y aclaman tus victorias.

 

El Señor es clemente y misericordioso,

  lento a la cólera y rico en piedad;

  el Señor es bueno con todos,

  es cariñoso con todas sus criaturas.

 

Que todas tus criaturas te den gracias,  Señor,

  que te bendigan tus fieles;

  que proclamen la gloria de tu reinado,

  que hablen de tus hazañas;

 

explicando tus hazañas a los hombres,

  la gloria y majestad de tu reinado.

  Tu reinado es un reinado perpetuo,

  tu gobierno va de edad en edad.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Día tras día, te bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

Tiempo pascual: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tu estás cerca de los que te invocan.

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

Tiempo pascual: Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, todo honor y toda gloria. Aleluya.

Salmo 144 II

El Señor es fiel a sus palabras,

  bondadoso en todas sus acciones.

  El Señor sostiene a los que van a caer,

  endereza a los que ya se doblan.

 

Los ojos de todos te están aguardando,

  tú les das la comida a su tiempo;

  abres tú la mano,

  y sacias de favores a todo viviente.

 

El Señor es justo en todos sus caminos,

  es bondadoso en todas sus acciones;

  cerca está el Señor de los que lo invocan,

  de los que lo invocan sinceramente.

 

Satisface los deseos de sus fieles,

  escucha sus gritos, y los salva.

  El Señor guarda a los que lo aman,

  pero destruye a los malvados.

 

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,

  todo viviente bendiga su santo nombre

  por siempre jamás.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tu estás cerca de los que te invocan.

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

Tiempo pascual: Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, todo honor y toda gloria. Aleluya.

 Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

Tiempo pascual: Mi fuerza y mi poder es el Señor, Él fue mi salvación. Aleluya.

Cántico  Ap. 15, 3-4

Himno de adoración

 

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

 

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

Tiempo pascual: Mi fuerza y mi poder es el Señor, Él fue mi salvación. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE            Rm. 8,1-2

No hay ya condenación para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la muerte.

 

RESPONSORIO BREVE

V/. Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

R/. Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

V/. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

R/. Para conducirnos a Dios.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.  El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

 PRECES

Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo:

Señor, ten piedad.

 

Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,

—dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.

Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal

—por tu misericordia obtengamos el perdón.

Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,

—aparta de nosotros el azote de tu ira, merecida por nuestros pecados.

Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja descarriada,

—no apartes de nosotros tu misericordia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,

—abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.

 

Reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios, digamos confiadamente: Padre nuestro

 

Oración

     Señor, Padre santo, que quisiste que tu Hijo fuese el precio de nuestro rescate, haz que vivamos de tal manera que, tomando parte en los padecimientos de Cristo, nos gocemos también en la revelación de su gloria.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

.R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.



SÁBADO IV

LAUDES        (Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Invitatorio

Ant.   Escuchemos la voz del Señor y entremos en su descanso.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del Tiempo ordinario

   Bello es el rostro de la luz, abierto

sobre el silencio de la tierra; bello

hasta cansar mi corazón, Dios mío.

Un pájaro remueve la espesura

y luego, lento, en el azul se eleva,

y el canto le sostiene y pacifica.

Así mi voluntad, así mis ojos

se levantan a ti; dame temprano

la potestad de comprender el día.

Despiértame, Señor, cada mañana,

hasta que aprenda a amanecer,

Dios mío, en la gran luz de la misericordia. Amén.

 

Otro HIMNO

Dador de luz espléndido

a cuya luz serena,

pasada ya la noche,

el día se despliega.

 

Mensajero de luz

que de luz centellea,

no es del alba el lucero:

eres tú, Luz de veras,

 

más brillante que el sol,

todo luz y pureza;

enciende nuestro pecho,

alumbra el alma nuestra.

 

Ven, Autor de la vida,

prez de la luz paterna,

sin cuya gracia el cuerpo

se sobresalta y tiembla.

 

A Cristo, rey piadoso,

y al Padre gloria eterna,

y por todos los siglos

al Espíritu sea.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Es bueno tocar para tu nombre, oh Altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.

Día 24 de diciembre: Tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo, Israel.

Tiempo pascual: ¡Qué magníficas son tus obras, Señor! Aleluya.

Salmo 91         ALABANZA DEL DIOS CREADOR

Dios es fiel. Las exterioridades de frondosidad y pujanza que ostentan los mortales se desinflarán; solo la inteligencia del espíritu y la rectitud de alma son potentes y perdurables en Aquel.

Este salmo canta las maravillas

realizadas en Cristo. (S. Atanasio)

Es bueno dar gracias al Señor

  y tocar para tu nombre, oh Altísimo,

  proclamar por la mañana tu misericordia

  y de noche tu fidelidad,

  con arpas de diez cuerdas y laúdes,

  sobre arpegios de cítaras.

 

Tus acciones, Señor, son mi alegría,

  y mi júbilo, las obras de tus manos.

  ¡Qué magníficas son tus obras, Señor,

  qué profundos tus designios!

  El ignorante no los entiende

  ni el necio se da cuenta.

 

Aunque germinen como hierba los malvados

  y florezcan los malhechores,

  serán destruidos para siempre.

  Tú, en cambio, Señor,

  eres excelso por los siglos.

 

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,

  los malhechores serán dispersados;

  pero a mí me das la fuerza de un búfalo

  y me unges con aceite nuevo.

  Mis ojos despreciarán a mis enemigos,

  mis oídos escucharán su derrota.

 

El justo crecerá como una palmera,

  se alzará como un cedro del Líbano:

  plantado en la casa del Señor,

  crecerá en los atrios de nuestro Dios;

 

en la vejez seguirá dando fruto

  y estará lozano y frondoso,

  para proclamar que el Señor es justo,

  que en mi Roca no existe la maldad.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Es bueno tocar para tu nombre, oh Altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.

Día 24 de diciembre: Tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo, Israel.

Tiempo pascual: ¡Qué magníficas son tus obras, Señor! Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo.

Día 24 de diciembre: Alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

Tiempo pascual: Derramaré sobre vosotros un agua pura. Aleluya.

Cántico Ez. 36, 24-28  Dios renovará a su pueblo

Dios nos promete un camino de purificación y tras este la tierra prometida. Libres de ídolos, ilustrados por su sabiduría alcanzaremos el único tesoro.

Ellos serán su pueblo, y Dios

estará con ellos y será su Dios (Ap 21, 3)

Os recogeré de entre las naciones,

os reuniré de todos los países

y os llevaré a vuestra tierra.

 

Derramaré sobre vosotros un agua pura

que os purificará:

de todas vuestras inmundicias e idolatrías

os he de purificar;

y os daré un corazón nuevo,

y os infundiré un espíritu nuevo;

arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra

y os daré un corazón de carne.

 

Os infundiré mi Espíritu,

y haré que caminéis según mis preceptos,

y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

 

Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.

Vosotros seréis mi pueblo

y  yo seré vuestro Dios.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo.

Día 24 de diciembre: Alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

Tiempo pascual: Derramaré sobre vosotros un agua pura. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado tu alabanza.

Día 24 de diciembre: «Mañana será el día de vuestra salvación», dice el Señor, Dios de los ejércitos.

Tiempo pascual: Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios. Aleluya.

Salmo 8  Majestad del Señor y dignidad del hombre

Dios es magnífico en sus obras, particularmente en el ser humano. Pero, Él no precisa tampoco de nuestra alabanza, pues por más que el soberbio se la niegue, naturalmente la recibe de los niños y de los pequeños.

Todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la

Iglesia, como cabeza, sobre todo (Ef 1, 22)

Señor, dueño nuestro,

  ¡que admirable es tu nombre

  en toda la tierra!

 

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.

De la boca de los niños de pecho

has sacado una alabanza contra tus enemigos,

para reprimir al adversario y al rebelde.

 

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,

  la luna y las estrellas que has creado.

  ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de Él;

  el ser humano, para darle poder?.

 

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

  lo coronaste de gloria y dignidad,

  le diste el mando sobre las obras de tus manos,

  todo lo sometiste bajo sus pies;

 

rebaños de ovejas y toros,

  y hasta las bestias del campo,

  las aves del cielo, los peces del mar,

  que trazan sendas por el mar.

 

Señor, dueño nuestro,

  ¡que admirable es tu nombre

  en toda la tierra!

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado tu alabanza.

Día 24 de diciembre: «Mañana será el día de vuestra salvación», dice el Señor, Dios de los ejércitos.

Tiempo pascual: Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE  2 Pe. 3, 13-15ª

    Nosotros conforme a la promesa del Señor esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los que tiene su morada la santidad. Por eso, carísimos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad con toda diligencia que Él os encuentre en paz, sin mancha e irreprochables. Considerad esta paciente espera de nuestro Señor como una oportunidad para alcanzar la salud.

 

RESPONSORIO BREVE

V/. Te aclamarán mis labios, Señor.

R/. Te aclamarán mis labios, Señor.

V/. Mi lengua recitará tu auxilio.

R/. Mis labios, Señor.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Te aclamarán mis labios, Señor.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   Guía nuestros pasos, Señor, por el  camino de la paz.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Adoremos a Dios, que por su Hijo ha dado vida y esperanza al mundo, y supliquémosle diciendo:

            Escúchanos, Señor.

 

 Señor, Padre de todos, tú que nos has hecho llegar al comienzo de este día,

haz que toda nuestra vida unida a la de Cristo sea alabanza de tu gloria.

 

Que vivamos siempre arraigados en la fe, esperanza y caridad,

que tú mismo has infundido en nuestras almas.

 

Haz que nuestros ojos estén siempre levantados hacia ti,

para que respondamos con presteza  a tus llamadas

 

Defiéndenos de los engaños y seducciones del mal,

y presérvanos de todo pecado.

 Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Contentos por sabernos hijos de Dios, digamos a nuestro padre:

Padre nuestro.

Oración

                 Dios todopoderoso y eterno, luz resplandeciente y día sin ocaso, al volver a comenzar un nuevo día te pedimos que nos visites con el esplendor de tu luz y disipes así las tinieblas de nuestros pecados.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.

El Sábado por la tarde serían ya las I Vísperas del Domingo I.


ANEXO A:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos IV del Salterio.

 Ciclo litúrgico “A” en los años: 2011, 2014, 2017, ....

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo IV: Al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles.

 

Domingo VIII: Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.

Domingo XII: Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre.

Domingo XVI: Abriré mi boca, diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.

Domingo XX: Mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos; los traeré a mi casa y los alegraré.

Domingo XXIV: Recuerda la alianza del Señor, y perdona las ofensas de tu prójimo.

Domingo XXVIII: El Señor de los ejércitos prepara para todos los pueblos un festín. Aleluya.

Domingo XXXII: Aunque el esposo tarde, velad, porque no sabéis el día ni la hora.

Laudes

 

ANTÍFONAS BENEDICTUS

 

Domingo IV: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Domingo VIII: No podéis servir a Dios y al dinero; Dios es el único Señor.

Domingo XII: «Lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea», dice el Señor.

Domingo XVI: El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.

Domingo XX: Dios nos encerró a todos en la rebeldía, para tener misericordia de todos.

Domingo XXIV: El Padre celestial os perdonará, si vosotros perdonáis de corazón a vuestro hermano.

Domingo XXVIII: Id a los cruces de los caminos y, a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.

Domingo XXXII: Saldremos al encuentro del Señor, y así estaremos siempre con él.

II Vísperas

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo IV: Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.

Domingo VIII: Dios Padre, que alimenta a los pájaros del cielo y hace crecer los lirios del campo, ¿no hará mucho más por vosotros, sus hijos?

Domingo XII: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.

Domingo XVI: Al fin del tiempo, el Hijo del hombre separará el trigo de la cizaña. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre.

Domingo XX: Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.

Domingo XXIV: «No debes perdonar hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete», dice el Señor.

Domingo XXVIII: Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete, mandó un criado a avisar a los convidados: «Venid, que ya está preparado.» Aleluya.

Domingo XXXII: A medianoche se oyó una voz que decía: «Mirad, el Esposo viene, salid a su encuentro.»


ANEXO B:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos IV del Salterio.

 Ciclo litúrgico “B” en los años: 2009, 2012, 2015, ....

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo IV: Se quedaron asombrados de la doctrina de Jesús, porque enseñaba con autoridad.

 

Domingo VIII: «Nadie echa vino nuevo en odres viejos; el vino nuevo debe ponerse en odres nuevos», dice el Señor.

Domingo XII: Se levantó un fuerte huracán, y Jesús estaba dormido. Los discípulos le despertaron, diciéndole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»

Domingo XVI: Jesús dice: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»

Domingo XX: Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado; seguid el camino de la prudencia.

Domingo XXIV: Nuestra gloria es la cruz de nuestro Señor Jesucristo.

Domingo XXVIII: ¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!

Domingo XXXII: La viuda echó para el Señor todo lo que tenía, y no le faltó lo necesario para vivir.

Laudes

 

ANTÍFONAS BENEDICTUS

 

Domingo IV: Jesús Nazareno, el Santo de Dios, ha visitado y redimido a su pueblo.

Domingo VIII: Cristo, Esposo y Señor de la Iglesia, quédate siempre con nosotros.

Domingo XII: Los discípulos se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

Domingo XVI: Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Domingo XX: El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí, y yo en él.

Domingo XXIV: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.

Domingo XXVIII: Invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. Con ella me vinieron todos los bienes juntos y riquezas incontables.

Domingo XXXII: Con la fuerza de Dios, somos los afligidos siempre alegres, los pobretones que enriquecen a muchos, los necesitados que todo lo poseen.

II Vísperas

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo IV: La fama de Jesús se extendió por toda Galilea, y todos glorificaban a Dios.

Domingo VIII: En los días de tristeza, mientras el Esposo está lejos, no perdáis la esperanza: Cristo volverá.

Domingo XII: Los discípulos se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

Domingo XVI: Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor.

Domingo XX: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Aleluya.

Domingo XXIV: El que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará", dice el Señor.

Domingo XXVIII: Vosotros, los que lo habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más, y heredaréis la vida eterna.

Domingo XXXII: Aquella pobre viuda echó más que nadie, pues echó todo lo que tenía para vivir.


ANEXO C:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos IV del Salterio.

 Ciclo litúrgico “C” en los años: 2010, 2013, 2016, ....

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo IV: Todos se admiraban de las palabras que salían de la boca de Dios.

 

Domingo VIII: No es el discípulo más que el maestro; el que llegue a ser como el maestro será perfecto.

Domingo XII: El Señor preguntó: «Vosotros, ¿quién decís que soy yo?» «El Mesías de Dios.»

Domingo XVI: Entró Jesús en una aldea, y Marta lo recibió en su casa y lo servía.

Domingo XX: El aspecto del cielo sabéis interpretarlo, ¿y los signos de los tiempos no sois capaces?

Domingo XXIV: Deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado.

Domingo XXVIII: ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios? Levántate, vete: tu fe te ha salvado.

Domingo XXXII: Vale la pena morir a manos de los hombres cuando se espera que Dios mismo nos resucitará para la vida.

Laudes

 

ANTÍFONAS BENEDICTUS

 

Domingo IV: Jesús, hablando en Nazaret, donde se había criado, dijo: «Ningún profeta es bien mirado en su tierra.»

Domingo VIII: Un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un árbol malo puede dar frutos buenos.

Domingo XII: El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado, ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Domingo XVI: Una hermana de Marta, llamada María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Domingo XX: Jesús quiso pasar por un bautismo y beber el cáliz de la pasión.

Domingo XXIV: Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Aleluya.

Domingo XXVIII: Si perseveramos con Cristo, reinaremos con él; si somos infieles, él permanece fiel.

Domingo XXXII: Los que sean juzgados dignos de la vida futura son hijos de Dios, porque participan en la resurrección.

II Vísperas

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo IV: Querían matar a Jesús, pero él se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Domingo VIII: El hombre bueno saca cosas buenas del tesoro de bondad que tiene en su corazón.

Domingo XII: El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y se venga conmigo.

Domingo XVI: María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.

Domingo XX: He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!

Domingo XXIV: Os digo que habrá alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

Domingo XXVIII: Uno de los leprosos curados por Jesús volvió sobre sus pasos, glorificando a Dios a grandes voces.

Domingo XXXII: Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos están vivos. Aleluya.


ANEXO

 

Oración final para el tiempo ordinario

“Salterio IV”

 

Para los Domingos IV en todas las horas (salvo completas); y para todos los días de la semana en el oficio de lecturas.

Por lo general, la oración se termina de la siguiente manera:

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

Semana IV: Señor, concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda también a todos los hombres.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

Semana VIII: Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese, según tus designios, gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

Semana XII: Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

Semana XVI: Muéstrate propicio con tus hijos, Señor, y multiplica sobre ellos los dones de tu gracia, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren fielmente en el cumplimiento de tu ley.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

Semana XX: Oh Dios, que has preparado bienes inefables para los que te aman, infunde tu amor en nuestros corazones, para que, amándote en todo y sobre todas las cosas, consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

Semana XXIV: Oh Dios, creador y dueño de todas las cosas, míranos y, para que sintamos el efecto de tu amor, concédenos servirte de todo corazón.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

Semana XXVIII: Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos preceda y acompañe, de manera que estemos dispuestos a obrar siempre el bien.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

Semana XXXII: Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

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