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MARTES IV

LAUDES      (Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del Tiempo ordinario:

Señor de nuestras horas, Origen, Padre, Dueño,

que, con el sueño, alivias y, en la tregua de un sueño, tu escala tiendes a Jacob:

al filo de los gallos, en guardia labradora,

despiertan en los montes los fuegos de la aurora,

y de tus manos sube el sol.

Incendia el cielo en sombras el astro matutino,

y el que pecó en tinieblas recobra su camino

en la inocencia de la luz.

Convoca brazo y remo la voz de la marea,

y llora Pedro, el duro patrón de Galilea,

cimiento y roca de Jesús

El gallo nos increpa; su canto al sol dispara,

desvela al soñoliento, y al que pecó lo encara

con el fulgor de la verdad;

a su gozosa alerta, la vida se hace fuerte,

renace la esperanza, da un paso atrás la muerte,

y el mundo sabe a pan y a hogar.

Del seno de la tierra, convocas a tu Ungido,

y el universo entero, recién amanecido,

encuentra en Cristo su esplendor.

Él es la piedra viva donde se asienta el mundo,

la imagen que lo ordena, su impulso más profundo hacia la nueva creación.

Por Él, en cuya sangre se lavan los pecados,

estamos a tus ojos recién resucitados

y plenos en su plenitud.

Y, con el gozo nuevo de la criatura nueva,

al par que el sol naciente, nuestra oración se eleva en nombre del Señor Jesús. Amén.

 

 Otro HIMNO

Estate, Señor, conmigo

siempre, sin jamás partirte,

y, cuando decidas irte,

llévame, Señor, contigo;

porque el pensar que te irás

me causa un terrible miedo

de si yo sin ti me quedo,

de si tú sin mí te vas.

Llévame en tu compañía,

donde tu vayas, Jesús,

porque bien sé que eres tú

la vida del alma mía;

si tú vida no me das,

yo sé que vivir no puedo,

ni si yo sin ti me quedo,

ni si tú sin mí te vas.

Por eso, más que a la muerte,

temo, Señor, tu partida

y quiero perder la vida

mil veces más que perderte;

pues la inmortal que tu das

sé que alcanzarla no puedo

cuando yo sin ti me quedo,

cuando tú sin mí te vas. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: El que cumple la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos. Aleluya.

 

Salmo 100  PROPÓSITOS DE UN PRÍNCIPE JUSTO

La sabiduría del Espíritu discierne bien lo vil, fraudulento y autocomplaciente, de la auténtica justicia, rectitud, lealtad y bondad que Dios demanda.

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos  (Jn 14, 15)

Voy a cantar la bondad y la justicia,

  para ti es mi música, Señor;

  voy a explicar el camino perfecto:

  ¿cuándo vendrás a mí?

Andaré con rectitud de corazón

  dentro de mi casa;

  no pondré mis ojos

  en intenciones viles.

Aborrezco al que obra mal,

  no se juntará conmigo;

  lejos de mí el corazón torcido,

  no aprobaré al malvado.

Al que en secreto difama a su prójimo

  lo haré callar;

  ojos engreídos, corazones arrogantes

  no los soportaré.

Pongo mis ojos en los que son leales,

  ellos vivirán conmigo;

  el que sigue un camino perfecto,

  ese me servirá.

No habitará en mi casa

  quien comete fraudes;

  el que dice mentiras

  no durará en mi presencia.

Cada mañana haré callar

  a los hombres malvados,

  para excluir de la ciudad del Señor

  a todos los malhechores.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: El que cumple la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: No apartes de nosotros tu misericordia, Señor.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros esta Dios. Aleluya.

Tiempo pascual: Que toda la tierra conozca, Señor; tu bondad para con nosotros. Aleluya.

 

Cántico     Dn. 3, 26-27.29, 34-41

Oración de Azarías en el horno

Quienes quieren ser fieles a Dios han de sufrir muchos tormentos. Incluso el que es consecuencia del pecado colectivo. Pero no hemos de temer repetir con los primeros: “Quienes en ti confían no quedan defraudados”.

Arrepentíos y convertíos para que se borren vuestros pecados (Hch 3, 19)

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,

digno de alabanza y glorioso es   tu nombre.

Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros

y todas tus obras son verdad,

y rectos tus caminos,

justos todos tus juicios.

Porque hemos pecado y cometido iniquidad

 apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido.

 Por el honor de tu nombre,

 no nos desampares para siempre,

 no rompas tu alianza,

 no apartes de nosotros tu misericordia.

Por Abraham, tu amigo,

 por Isaac, tu siervo,

 por Israel, tu consagrado,

 a quienes prometiste

 multiplicar su descendencia

 como las estrellas del cielo,

 como la arena de las playas marinas.

Pero ahora, Señor, somos el más pequeño

 de todos los pueblos;

 hoy estamos humillados por toda la tierra

 a causa de nuestros pecados.

En este momento no tenemos príncipes,

 ni profetas, ni jefes;

 ni holocausto, ni sacrificios,

 ni ofrendas, ni incienso;

 ni un sitio donde ofrecerte primicias,

 para alcanzar misericordia.

Por  eso, acepta nuestro corazón contrito,

 y nuestro espíritu humilde,

 como un holocausto de carneros y toros

 o una multitud de corderos cebados;

que éste  sea hoy nuestro sacrificio,

 y que sea agradable en tu presencia:

 porque los que en Ti confían

 no quedan defraudados.

Ahora te seguimos de todo corazón,

 te respetamos y buscamos tu rostro.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: No apartes de nosotros tu misericordia, Señor.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros esta Dios. Aleluya.

 

Tiempo pascual: Que toda la tierra conozca, Señor; tu bondad para con nosotros. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

 

Salmo 143, 1-10  ORACIÓN POR LA VICTORIA Y LA PAZ

El fiel precisa indispensablemente el auxilio del poder que reconoce en su Dios. Pero no para envanecerse y ufanar de sí, sino para lograr sobreponerse a la fuerza arrastradora y turbulenta del ámbito ajeno a Aquel.     Todo lo puedo en aquel que me conforta (Flp 4, 13)

Bendito el Señor, mi Roca,

  que adiestra mis manos para el combate,

  mis dedos para la pelea;

Mi bienhechor, mi alcázar,

  baluarte donde me pongo a salvo,

  mi escudo y refugio,

  que me somete los pueblos.

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?

  ¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?

  El hombre es igual que un soplo;

  sus días, una sombra que pasa.

Señor, inclina tu cielo y desciende;

  toca los montes, y echarán humo;

  fulmina el rayo y dispérsalos;

  dispara tus saetas y desbarátalos.

Extiende la mano desde arriba:

  defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,

  de la mano de los extranjeros,

  cuya boca dice falsedades,

  cuya diestra jura en falso.

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

  tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

  para ti que das la victoria a los reyes,

  y salvas a David, tu siervo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA  BREVE         Is. 55, 1

    Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar: vino y leche de balde.


RESPONSORIO BREVE

V/. Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras.

R/. Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras.

V/. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

R/. He esperado en tus palabras.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   De la mano de todos los que nos odian, sálvanos, Señor.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Dios nos otorga el gozo de poder alabarlo en este comienzo del día, reavivando con ello nuestra esperanza. Invoquémosle, pues, diciendo:

Escúchanos, Señor, por la gloria de tu nombre.

Dios y Padre de nuestro Salvador Jesucristo,

—te damos gracias porque, por mediación de tu Hijo, nos has dado el conocimiento y la inmortalidad.

Danos, Señor, un corazón humilde

—para que vivamos sujetos unos a otros en el temor de Cristo.

Infunde tu Espíritu en nosotros, tus siervos,

—para que nuestro amor fraterno sea sin fingimiento.

Tú que has dispuesto que el hombre dominara el mundo con su esfuerzo,

—haz que nuestro trabajo te glorifique y santifique a nuestros hermanos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Te pedimos, Señor, por la santidad de los sacerdotes,

—y de aquellos que se preparan para serlo.

 Ya que Dios nos muestra siempre su amor de Padre, velando amorosamente por nosotros, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro.


Oración

      Aumenta, Señor, nuestra fe para que esta alabanza que brota de nuestro corazón  vaya siempre acompañada de  frutos de vida eterna.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

R/. Amén.

Conclusión

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

VÍSPERAS

Martes IV por la tarde


SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

HIMNO del Tiempo ordinario

      Atardece, anochece, el alma cesa

de agitarse en el mundo

como una mariposa sacudida.

La sombra fugitiva ya se esconde.

Un temblor vagabundo

en la penumbra deja su fatiga.

Y rezamos, muy juntos,

hacia dentro de un gozo sostenido,

Señor, por tu profundo

ser insomne que existe y nos cimienta.

Señor, gracias, que es tuyo

el universo aún; y cada hombre

hijo es, aunque errabundo,

al final de la tarde, fatigado,

se marche hacia lo oscuro

de sí mismo; Señor,

te damos gracias

por este ocaso último.

Por este rezo súbito. Amén.

 

Otro HIMNO

Tú que eres, Cristo, el esplendor y el día,

y de la noche ahuyentas las tinieblas,

Luz de Luz que a tus fieles

cual luz te manifiestas,

te pedimos, Señor, humildemente

esta noche que estés de centinela,

en ti hallemos reposo

y la paz nos concedas.

Si se entregan al sueño nuestros ojos,

en ti vigile el corazón alerta,

y rogamos tus hijos, Señor,

que nos protejas.

Defensor nuestro, míranos, rechaza

al enemigo cruel que nos acecha

y, a quienes redimiste

con tu sangre, gobierna.

A ti, Cristo, Señor del universo,

y a ti, Padre, alabanza dondequiera,

y al Amor, por los siglos

 loores.  Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya

 

Salmo 136, 1-6 JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA

Este destierro y esclavitud material hay que tomarlo como símbolo de la esclavitud espiritual (S. Hilario)

Junto a los canales de Babilonia

  nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;

  en los sauces de sus orillas

  colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron

  nos invitaban a cantar;

  nuestros opresores, a divertirlos:

  "Cantadnos un cantar de Sión".

¡Cómo cantar un cántico del Señor

  en tierra extranjera!

  Si me olvido de ti, Jerusalén,

  que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar

  si no me acuerdo de ti,

  si no pongo a Jerusalén

  en la cumbre de mis alegrías.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

Tiempo pascual: En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.

 

Salmo 137  ACCIÓN DE GRACIAS

Los reyes de la tierra llevarán a la ciudad Santa su esplendor (cf. Ap 21, 24) 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

  delante de los ángeles tañeré para ti,

  me postraré hacia tu santuario,

  daré gracias a tu nombre:

por tu misericordia y tu lealtad,

  porque tu promesa supera tu fama;

  cuando te invoqué me escuchaste,

  acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,

  al escuchar el oráculo de tu boca;

  canten los caminos del Señor,

  porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,

Y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,

  me conservas la vida;

  extiendes tu brazo

contra la ira de mi enemigo,

  y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:

  Señor, tu misericordia es eterna,

  no abandones la obra de tus manos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

Tiempo pascual: En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

 

Cántico         Himno de los redimidos

Ap. 4, 11; 5,9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,

 el honor y el poder,

 porque tú has creado el universo;

 porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos

 porque fuiste degollado

 y por tu sangre compraste para Dios

 hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

 y has hecho de ellos para nuestro Dios

 un reino de sacerdotes

 y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado

 de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,

 la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE              Col  3, 16

        La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.

Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. 

 

RESPONSORIO BREVE

V. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

V. De alegría perpetua a tu derecha.

R. En tu presencia, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo:

Señor, escúchanos.

Cristo, fortaleza nuestra, concede a todos tus fieles a quienes has llamado a la luz de tu verdad,

            —que tengan siempre fidelidad y constancia.

Haz, Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer,

—y que sus decisiones vayan encaminadas a la  consecución de la paz.

Tú que con cinco panes saciaste a la multitud,

—enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos.

Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación

—sino que piensen también en los otros pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ayuda, Señor, a los pastores de tu pueblo peregrino,

—para que apacienten sin desfallecer a tu grey hasta que vuelvas.

Cuando vengas aquel día, para que en tus santos se manifieste tu gloria,

—da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz.

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que Jesús, y oremos al Padre diciendo: Padre Nuestro.

 

Oración

   Puestos en oración ante ti, Señor, imploramos tu clemencia y te pedimos que nuestras palabras concuerden siempre con los sentimientos de nuestro corazón.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.



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