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Salterio IV Semana
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Anexo
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LUNES IV

LAUDES         (Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Aclamemos al Señor con cantos.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

 Himno del ordinario

Crece la luz bajo tu hermosa mano,

Padre celeste, y suben

los hombres matutinos al encuentro

de Cristo Primogénito.

Él hizo amanecer en tu presencia

y enalteció la aurora

cuando no estaba el hombre sobre el mundo

para poder cantarla.

Él es principio y fin del universo,

y el tiempo, en su caída,

se acoge al que es la fuerza de las cosas

y en Él rejuvenece.

Él es la luz profunda, el soplo vivo

que hace posible el mundo

y anima, en nuestros labios jubilosos,

el himno que cantamos.

He aquí la nueva luz que asciende y busca

su cuerpo misterioso;

he aquí, en el ancho sol de la mañana,

el signo de su gloria.

Y tú que nos lo entregas cada día,

revélanos al Hijo,

potencia de tu diestra y Primogénito

de toda criatura. Amén.

 

Otro HIMNO

Señor, cómo quisiera

en cada aurora aprisionar el día,

y ser tu primavera

en gracia y alegría,

y crecer en tu amor más todavía.

En cada madrugada

abrir mi pobre casa, abrir la puerta,

el alma enamorada,

el corazón alerta,

y conmigo tu mano siempre abierta.

Ya despierta la vida

con su canción de ruidos inhumanos;

y tu amor me convida

a levantar mis manos

y a acariciarte en todos mis hermanos.

Hoy elevo mi canto

con toda la ternura de mi boca,

al que es tres veces santo,

a ti que eres mi Roca

en quien mi vida toda desemboca.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya.

 

Salmo 89  BAJE A NOSOTROS LA BONDAD DEL SEÑOR

Ante la fragilidad de la vida, la palabra inspirada nos remite a la clemencia divina. Dios tiene para nosotros un amanecer de bondad y gloria, por encima de nuestra frágil actualidad.

 Para el Señor un día es como mil

años, y mil años como un día (2P 3, 8)

Señor, tú has sido nuestro refugio

  de generación en generación.

Antes que naciesen los montes

  o fuera engendrado el orbe de la tierra,

  desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Tú reduces el hombre a polvo,

  diciendo: "retornad, hijos de Adán".

  Mil años en tu presencia

  son un ayer, que pasó;

  una vela nocturna.

Los siembras año por año,

  como hierba que se renueva:

  que florece y se renueva por la mañana,

  y por la tarde la siegan y se seca.

¡Cómo nos ha consumido tu cólera

  y nos ha trastornado tu indignación!

  Pusiste nuestras culpas ante ti,

  nuestros secretos ante la luz de tu mirada:

  y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,

  y nuestros años se acabaron como un suspiro.

Aunque uno viva setenta años,

  y el más robusto hasta ochenta,

  la mayor parte son fatiga inútil,

  porque pasan aprisa y vuelan.

¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,

  quién ha sentido el peso de tu cólera?

  Enséñanos a calcular nuestros años,

  para que adquiramos un corazón sensato.

  Vuélvete, Señor, ¿hasta cuando?

  Ten compasión de tus siervos;

  por la mañana sácianos de tu misericordia,

  y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Danos alegría, por los días en que nos afligiste,

  por los años en que sufrimos desdichas.

  Que tus siervos vean tu acción

  y sus hijos tu gloria.

Baje a nosotros la bondad del Señor

  y haga prósperas las obras de nuestras manos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya.

 

Cántico AL DIOS VENCEDOR Y SALVADOR   Is. 42, 10-16

Los desterrados en Babilonia y los sufrientes de hoy tienen en este cántico la mejor expresión para su fe y su alabanza.

 Cantad un cántico nuevo

delante del trono le Dios (cf. Ap 14, 3)

Cantad al Señor un cántico nuevo,

 llegue su alabanza hasta el confín de la tierra;

 muja el mar y lo que contiene,

 las costas y sus habitantes;

alégrese el desierto con sus tiendas,

 los cercados que habita Cadar,

 exulten los habitantes de Petra,

 clamen desde la cumbre de las montañas;

 den gloria al Señor,

 anuncien su alabanza en las costas.

El Señor sale como un héroe,

 excita su ardor como un guerrero,

 lanza el alarido,

 mostrándose valiente frente al enemigo.

«Desde antiguo guardé silencio,

me callaba, aguantaba;

como parturienta, grito,

jadeo y resuello.

Agostaré montes y collados,

secaré toda su hierba,

convertiré los ríos en yermo,

desecaré los estanques;

conduciré a los ciegos

por el camino que no conocen,

los guiaré por senderos que ignoran;

ante ellos convertiré la tiniebla en luz,

lo escabroso en llano.»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya. 

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya.

 

Salmo 134, 1-12 HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS

Dios está por encima de la creación, y Él ha salvado a su pueblo. Le alabamos porque Él nos prepara una heredad y morada en que no hay engaño.

Vosotros sois un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la niebla y a entrar en su luz maravillosa (l Pe 2, 9)

Alabad el nombre del Señor,

  alabadlo, siervos del Señor,

  que estáis en la casa del Señor,

  en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,

  tañed para su nombre, que es amable.

  Porque Él se escogió a Jacob,

  a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,

  nuestro dueño más que todos los dioses.

  El Señor todo lo que quiere lo hace:

  en el cielo y en la tierra,

  en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,

  con los relámpagos desata la lluvia,

  suelta los vientos de sus silos.

El hirió a los primogénitos de Egipto,

  desde los hombres hasta los animales.

  Envió signos y prodigios

  -en medio de ti, Egipto-

  contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,

  mató a reyes poderosos:

  a Sijón, rey de los amorreos,

  a Hog, rey de Basán,

  a todos los reyes de Canaán.

  Y dio su tierra en heredad,

  en heredad a Israel, su pueblo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE         Jdt. 8, 21b-23

Acercarse a Dios implica sobreponernos al escozor de entregarle un corazón sin remilgos y entero.

Recordad cómo fueron probados nuestros padres para ver si verdaderamente servían a su Dios. Recordad cómo fue probado Abrahán, nuestro padre; y, purificado por muchas tribulaciones, llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo, Isaac, Jacob, Moisés y

todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

V. Cantadle un cántico nuevo.

R. Que merece la alabanza de los buenos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Aclamad,  justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.  Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona


PRECES

Ya que Cristo escucha y salva a cuantos en Él se refugian, acudamos a Él diciendo:

Te alabamos, Señor, esperamos en ti.

Te damos gracias, Señor, por el gran amor con que nos amaste;

—continúa mostrándote con nosotros rico en misericordia.

Tú que con el Padre sigues actuando siempre en el mundo,

—renueva todas las cosas con la fuerza de tu Espíritu.

Abre nuestros ojos y los de nuestros hermanos

—para que podamos contemplar hoy tus maravillas.

Ya que nos llamas hoy a tu servicio,

—haz que seamos buenos administradores de tu múltiple gracia a favor de nuestros hermanos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo:  Padre Nuestro


Oración

    Señor Dios, que encomendaste al hombre la guarda y el cultivo de la tierra, y creaste la luz del sol en su servicio, concédenos hoy que, con tu ayuda trabajemos sin desfallecer para tu gloria y para el bien de nuestro prójimo.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

CONCLUSIÓN

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén. 


VÍSPERAS

Lunes IV por la tarde

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Himno Tiempo ordinario:

Y dijo el Señor Dios en el principio:

  «¡Que sea la luz!» Y fue la luz primera.

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Que exista el firmamento!»

Y el cielo abrió su bóveda perfecta.

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «iQue existan los océanos,

y emerjan los cimientos de la tierra!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Que brote hierba verde,

y el campo dé semillas y cosechas!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Que el cielo se ilumine,

y nazca el sol, la luna y las estrellas!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Que bulla el mar de peces;

de pájaros, el aire del planeta!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y dijo Dios: «¡Hagamos hoy al hombre,

a semejanza nuestra, a imagen nuestra!»

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

Y descansó el Señor el día séptimo.

Y el hombre continúa su tarea.

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya! Amén.

 

Otro HIMNO

Ya no temo, Señor, la tristeza,

ya no temo, Señor, la soledad;

porque eres, Señor, mi alegría,

tengo siempre tu amistad.

Ya no temo, Señor, a la noche,

ya no temo, Señor, la oscuridad;

porque brilla tu luz en las sombras

ya no hay noche, tú eres luz.

Ya no temo, Señor, los fracasos,

ya no temo, Señor, la ingratitud;

porque el triunfo, Señor, en la vida

tú lo tienes, tú lo das.

Ya no temo, Señor, los abismos,

ya no temo, Señor, la inmensidad;

porque eres, Señor, el camino

y la vida, la verdad.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: El que es de Cristo es una criatura nueva. Aleluya.

 

Salmo 135  I           HIMNO PASCUAL

    Alabar a Dios es narrar sus maravillas

 (Casiodoro)

Dad gracias al Señor porque es bueno:

  porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Dios de los dioses:

  porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Señor de los señores:

  porque es eterna su misericordia.

Sólo Él hizo grandes maravillas:

  porque es eterna su misericordia.

Él hizo sabiamente los cielos:

  porque es eterna su misericordia.

Él afianzó sobre las aguas la tierra:

  porque es eterna su misericordia.

Él hizo lumbreras gigantes:

  porque es eterna su misericordia.

El sol que gobierna el día:

  porque es eterna su misericordia.

La luna que gobierna la noche:

  porque es eterna su misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: El que es de Cristo es una criatura nueva. Aleluya.

Antífona 2


Fuera del tiempo pascual: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Amemos a Dios, porque Él nos amó primero. Aleluya.

 

Salmo 135  II

Él hirió a Egipto en sus primogénitos:

  porque es eterna su misericordia.

Y sacó a Israel de aquel país:

  porque es eterna su misericordia.

Con mano poderosa, con brazo extendido:

  porque es eterna su misericordia.

Él dividió en dos partes el mar Rojo:

  porque es eterna su misericordia.

Y condujo por en medio a Israel:

  porque es eterna su misericordia.

Arrojó en el mar Rojo al faraón:

  porque es eterna su misericordia.

Guió por el desierto a su pueblo:

  porque es eterna su misericordia.

Él hirió a reyes famosos:

  porque es eterna su misericordia.

Dio muerte a reyes poderosos:

  porque es eterna su misericordia.

A Sijón, rey de los amorreos:

  porque es eterna su misericordia.

Y a Hog, rey de Basán:

  porque es eterna su misericordia.

Les dio su tierra en heredad:

  porque es eterna su misericordia.

En heredad a Israel su siervo:

  porque es eterna su misericordia.

En nuestra humillación, se acordó de nosotros:

  porque es eterna su misericordia.

Y nos libró de nuestros opresores:

  porque es eterna su misericordia.

Él da alimento a todo viviente:

  porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Dios del cielo:

  porque es eterna su misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Amemos a Dios, porque Él nos amó primero. Aleluya.

 

 Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Aleluya.

Cántico   EL PLAN DIVINO DE LA SALVACIÓN   Ef. 1, 3-10


El Dios salvador

Confesamos la fe de la Iglesia en el señorío de Cristo sobre nuestras personas, la humanidad entera y sobre el universo.

Bendito sea Dios,

 Padre de nuestro Señor Jesucristo,

 que nos ha bendecido en la persona de Cristo

 con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,

 antes de crear el mundo,

 para que fuésemos santos

 e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,

 hemos recibido la redención,

 el perdón de los pecados.

 El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

 ha sido un derroche para con nosotros,

 dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan

 que había proyectado realizar por Cristo

 cuando llegase el momento culminante:

 recapitular en Cristo todas las cosas,

del cielo y de la tierra.

(hacer que todas las cosas

tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra.)

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó  el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE      1Tes. 3, 12- 13

Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre.


RESPONSORIO BREVE

V/. Suba mi oración hasta ti, Señor.

R/. Suba mi oración hasta ti, Señor.

V/. Como incienso en tu presencia.

R/. Hasta ti, Señor.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Suba mi oración hasta ti, Señor.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Proclame siempre mi alma tu grandeza, oh Dios mío.


Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Llenos de confianza en Jesús, que no abandona nunca a los que se acogen a Él, invoquémoslo, diciendo:

Escúchanos, Dios nuestro.

 

Señor Jesucristo, tú que eres nuestra luz, ilumina a tu Iglesia,

—para que predique a los paganos el gran misterio que veneramos, manifestado en la carne.

Guarda a los sacerdotes y ministros de la Iglesia,

—y haz que, después de predicar a los otros, sean hallados fieles, ellos también, en tu servicio.

Tú que, por tu sangre, diste la paz al mundo.

—aparta de nosotros el pecado de discordia y el azote de la guerra.

Ayuda, Señor, a los que uniste con la gracia del matrimonio,

—para que su unión sea efectivamente signo del misterio de la Iglesia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Concede, por tu misericordia, a todos los difuntos el perdón de sus faltas,

—para que sean contados entre tus elegidos.

Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios:         Padre nuestro.

 

Oración

     Quédate con nosotros, Señor Jesús, porque atardece; sé nuestro compañero de camino, levanta nuestros corazones, reanima nuestra débil esperanza, así nosotros, junto con nuestros hermanos, podremos reconocerte en las Escrituras y en la fracción del pan

—Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

 CONCLUSIÓN

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.



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