Contenido de este artículo
Salterio III Semana
Domingo III
Lunes III
Martes III
Miércoles III
Jueves III
Viernes III
Sábado III
Anexo
Todas las páginas

SALTERIO III

Oficio Divino, Oración de las horas

I Vísperas Domingo III

(Sábado por la tarde)

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 HIMNO

Acuérdate de Jesucristo,

resucitado de entre los muertos.

Él es nuestra salvación,

nuestra gloria para siempre.

Si con Él morimos, viviremos con Él;

si con Él sufrimos, reinaremos con Él.

En Él nuestras penas, en Él nuestro gozo;

en Él la esperanza, en Él nuestro amor.

En Él toda gracia, en Él nuestra paz;

en Él nuestra gloria, en Él la salvación. Amén.

Otro HIMNO

 Luz mensajera de gozo,

hermosura de la tarde,

llama de la santa gloria,

Jesús, luz de los mortales.

 

Te saludamos, Señor,

oh luz del mundo que traes

en tu rostro sin pecado

pura la divina imagen.

 

Cuando el día se oscurece,

buscando la luz amable

nuestras miradas te siguen

a ti, lumbre inapagable.

 

Salve, Cristo venturoso,

Hijo y Verbo en nuestra carne,

brilla en tu frente el Espíritu

das el corazón del Padre.

 

Es justo juntar las voces

en el descanso del viaje,

y el himno del universo

a ti, Dios nuestro, cantarte.

 

Oh Cristo que glorificas

con tu vida nuestra sangre,

acepta la sinfonía

de nuestras voces filiales. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Domingo III de Adviento: Alégrate, Jerusalén porque viene a ti el Salvador. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma: «Convertíos y creed en el Evangelio», dice el Señor.

Domingo III y VII de Pascua: El Señor se eleva sobre los cielos y levanta del polvo al desvalido. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. 

 

Salmo 112       ALABADO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR

Derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes. (Lc 1,52)

 

Alabad, siervos del Señor,

  alabad el nombre del Señor.

  Bendito sea el nombre del Señor,

  ahora y por siempre:

  de la salida del sol hasta su ocaso,

  alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

  su gloria sobre los cielos.

  ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,

  que se eleva en su trono

  y se abaja para mirar

  al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,

  alza de la basura al pobre,

  para sentarlo con los príncipes,

  los príncipes de su pueblo;

  a la estéril le da un puesto en la casa,

  como madre feliz de hijos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Domingo III de Adviento: Alégrate, Jerusalén porque viene a ti el Salvador. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma: «Convertíos y creed en el Evangelio », dice el Señor.

Domingo III y VII de Pascua: El Señor se eleva sobre los cielos y levanta del polvo al desvalido. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Yo soy el Señor: mi hora está cerca, mi salvación no tardará.

Domingo III de Cuaresma: Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.

Domingo III y VII de Pascua: Rompiste mis cadenas, Señor, te ofreceré un sacrificio de alabanza. Aleluya.

Domingo III del Ordinario:  Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre, Señor. 

Salmo 115  ACCION DE GRACIAS EN EL TEMPLO

Por medio de Jesús ofrezcamos continuamente

a Dios un sacrificio de alabanza. (Hb 13,15)

 

Tenía fe, aún cuando dije:

  "¡Qué desgraciado soy!"

  Yo decía en mi apuro:

  "Los hombres son unos mentirosos".

¿Cómo pagaré al Señor

  todo el bien que me ha hecho?

  Alzaré la copa de la salvación,

  invocando su nombre.

  Cumpliré al Señor mis votos

  en presencia de todo el pueblo.

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

(Vale mucho a los ojos del Señor

la vida de sus fieles).

  Señor, yo soy tu siervo,

  siervo tuyo, hijo de tu esclava:

  rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

  invocando tu nombre, Señor.

  Cumpliré al Señor mis votos

  en presencia de todo el pueblo,

  en el atrio de la casa del Señor,

  en medio de ti, Jerusalén.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Yo soy el Señor: mi hora está cerca, mi salvación no tardará.

Domingo III de Cuaresma: Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.

Domingo III y VII de Pascua: Rompiste mis cadenas, Señor, te ofreceré un sacrificio de alabanza. Aleluya.

Domingo III del Ordinario:  Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre, Señor.

 

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Envía, señor, al Cordero que dominará la tierra desde la peña del desierto al monte de Sión.

Domingo III de Cuaresma: Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego libremente y tengo poder para recuperarla.

Domingo III y VII de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.

Cántico EL SIERVO DE DIOS, SU MISTERIO PASCUAL Flp. 2, 6-11

El Verbo divino encarnado se ha hecho siervo entre los siervos de Dios, prescindiendo de la gloria que entre estos, le correspondía como a Dios. Es así como aparece cual el primero entre todos los mortales, sumo sacerdote de la nueva alianza.

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios,

al contrario, se despojó de su rango,

 (se anonadó a sí mismo),

y tomo la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte

y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el  “Nombre-sobre-todo-nombre”;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Envía, señor, al Cordero que dominará la tierra desde la peña del desierto al monte de Sión.

Domingo III de Cuaresma: Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego libremente y tengo poder para recuperarla.

Domingo III y VII de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE       Hb. 13, 20 - 21

Que el Dios de la paz, que hizo subir de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesús, en virtud de la sangre de la alianza eterna, os ponga a punto en todo bien, para que cumpláis su voluntad. Él realizará en nosotros lo que es de su agrado, por medio de Jesucristo; a Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

RESPONSORIO  BREVE

V. Cuántas son tus obras, Señor.

R. Cuántas  son tus obras, Señor

V. Y todas las hiciste con sabiduría.

R. Tus  obras, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Cuántas son tus obras, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. I Vísperas Domingo _: (*) 

 

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

 

Repetir antífona

 

PRECES

Recordando la bondad de Cristo, que se compadeció del pueblo hambriento y obró en favor suyo los prodigios de su amor, digámosle con fe:

      Muéstranos, Señor, tu amor.

Reconocemos, Señor, que todos los beneficios que hoy hemos recibido proceden de tu bondad;

—haz que no sean estériles, sino  que den fruto, encontrando un corazón noble de nuestra parte.

Dios nuestro, luz y salvación de todos los  pueblos, protege a los que dan testimonio de ti en el mundo,

—enciende en ellos el fuego de tu Espíritu.

Haz, Señor, que todos los hombres respeten la dignidad de sus hermanos,

—y que todos juntos edifiquemos un mundo cada vez más humano.

A ti, que eres el médico de las almas y de los cuerpos,

—te pedimos que alivies a los enfermos y des la paz a los agonizantes, visitándolos con tu bondad.

     Se pueden añadir algunas intenciones libres

Conduce por las verdes cañadas de la santidad a nuestros sacerdotes,

—y hazlos descansar en fuentes tranquilas.

Dígnate agregar a los difuntos al número de tus escogidos,

—cuyos nombres están escritos  en el libro de la vida.

Porque  Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:

Padre Nuestro*.

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.



Laudes DOMINGO III

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.  Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya.

 

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

 Cristo,

alegría del mundo,

resplandor de la gloria del Padre.

¡Bendita la mañana

que anuncia tu esplendor al universo!

En el día primero,

tu resurrección alegraba

el corazón del Padre.

En el día primero,

vio que todas las cosas eran buenas

porque participaban de tu gloria.

La mañana celebra

tu resurrección y se alegra

con claridad de Pascua.

Se levanta la tierra

como un joven discípulo en tu busca,

sabiendo que el sepulcro está vacío.

En la clara mañana,

tu sagrada luz se difunde

como una gracia nueva.

Que nosotros vivamos

como hijos de luz y no pequemos

contra la claridad de tu presencia.

Otro HIMNO

 Las sombras oscuras huyen,

ya va pasando la noche;

y el sol, con su luz de fuego,

nos disipa los temores.

 

Ya se apagan las estrellas

y se han encendido soles;

el rocío cae de los cielos

en el cáliz de las flores.

 

Las creaturas van vistiendo

sus galas y sus colores,

porque al nacer nuevo día

hacen nuevas las canciones.

 

¡Lucero, Cristo, del alba,

que paces entre esplendores,

apacienta nuestras vidas

ya sin sombras y sin noches!

 

¡Hermoso Cristo, el Cordero,

entre collados y montes! Amén.

  Antífona 1

Domingo III de Adviento: Vendrá el Señor y no tardará:  iluminará lo escondido en las tinieblas y se manifestará a todos los hombres. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma: Tus  mandatos,  Señor, son fieles y seguros, más que la voz de aguas caudalosas.

Domingo III y VII de Pascua: El Señor reina vestido de majestad. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: El Señor es admirable en el cielo. Aleluya.

Salmo   92  GLORIA DE DIOS CREADOR

Alabamos a Dios porque su gloria y poder nos ha fascinado y nos sentimos seguros siguiendo sus mandatos y su santidad.

Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

alegrémonos y gocemos y démosle gracias

(Ap 19,6.7)

 

El Señor reina, vestido de majestad,

  el Señor, vestido y ceñido de poder:

  así está firme el orbe y no vacila.

Tu trono está firme desde siempre,

  y tú eres eterno.

Levantan los ríos, Señor,

  levantan los ríos su voz,

  levantan los ríos su fragor;

pero más que la voz de aguas caudalosas,

  más potente que el oleaje del mar,

  más potente en el cielo es el Señor.

Tus mandatos son fieles y seguros;

  la santidad es el adorno de tu casa,

  Señor, por días sin término.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Domingo III de Adviento: Vendrá el Señor y no tardará:  iluminará lo escondido en las tinieblas y se manifestará a todos los hombres. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma: Tus  mandatos,  Señor, son fieles y seguros, más que la voz de aguas caudalosas.

Domingo III y VII de Pascua: El Señor reina vestido de majestad. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: El Señor es admirable en el cielo. Aleluya. 

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Los montes y las colinas se abajarán. Lo torcido se enderezará y lo escabroso se igualará. Ven, Señor, no tardes. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma:  Manantiales, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Domingo III y VII de Pascua: La creación se verá liberada, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: Tú, Señor, eres alabado y ensalzado por los siglos. Aleluya.

Cántico     Dn 3,57-88. 56

TODA LA CREACION ALABE AL SEÑOR

Toda la creación pertenece a Dios y le permanece sujeta; mientras el hombre sin Dios solo mira a apropiárselos. Con sencillez y gratitud reportamos a El cuanto existe.

     Alabad al Señor, sus siervos todos. (Ap 19,5)

 

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

  ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;

  cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio bendecid al Señor;

  ejércitos del Señor, bendecid al Señor;

Sol y luna, bendecid al Señor;

  astros del cielo, bendecid al Señor;

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

  vientos todos, bendecid al Señor;

Fuego  y calor, bendecid al Señor;

  fríos y heladas, bendecid al Señor;

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

  témpanos y hielos, bendecid al Señor;

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

  noche y día, bendecid al Señor;

Luz  y tinieblas, bendecid al Señor;

  rayos y nubes, bendecid al Señor;

Bendiga la tierra al Señor,

  ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

  cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;

  mares y ríos, bendecid al Señor;

 Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

   aves del cielo, bendecid al Señor;

Fieras y ganados, bendecid al Señor;

  ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;

  bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

 siervos del Señor, bendecid al Señor;

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

 santos y humildes de corazón, bendecid al Señor;

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;

  ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,

  ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el señor en la bóveda del cielo,

  alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

(No se dice Gloria al Padre).

 

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Los montes y las colinas se abajarán. Lo torcido se enderezará y lo escabroso se igualará. Ven, Señor, no tardes. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma:  Manantiales, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Domingo III y VII de Pascua: La creación se verá liberada, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: Tú, Señor, eres alabado y ensalzado por los siglos. Aleluya.

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Salvaré a Sión y mostraré mi gloria en Jerusalén. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma:  Reyes y pueblos del orbe, alabad al Señor.

Domingo III y VII de Pascua: El nombre del Señor es sublime sobre el cielo y la tierra. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: Alabad al Señor en el cielo. Aleluya.

Salmo   148:ALABANZA DEL DIOS CREADOR

Alabamos a Dios porque todo pertenece a El y a El se debe. Prestamos nuestras voces para que el universo y la humanidad le reporte su gloria y alabanza.

Al que se sienta en el trono y al Cordero

la alabanza, el honor, la gloria y el poder

por los siglos de los siglos. (Ap 5,13)

Alabad al Señor en el cielo,

  alabad al Señor en lo alto.

Alabadlo, todos sus ángeles;

  alabadlo todos sus ejércitos.

Alabadlo, sol y luna;

  alabadlo, estrellas lucientes.

Alabadlo, espacios celestes

  y aguas que cuelgan en el cielo.

Alaben el nombre del Señor,

  porque Él lo mandó, y existieron.

Les dio consistencia perpetua

  y una ley que no pasará.

Alabad al Señor en la tierra,

  cetáceos y abismos del mar.

Rayos, granizo, nieve y bruma,

  viento huracanado que cumple sus órdenes.

Montes y todas las sierras,

  árboles frutales y cedros.

Fieras y animales domésticos,

  reptiles y pájaros que vuelan.

Reyes y pueblos del orbe,

  príncipes y jefes del mundo.

Los jóvenes y también las doncellas,

  los viejos junto con los niños.

Alaben el nombre del Señor,

 el único nombre sublime.

Su majestad sobre el cielo y la tierra;

  Él acrece el vigor de su pueblo.

Alabanza de todos sus fieles,

  de Israel, su pueblo escogido.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Salvaré a Sión y mostraré mi gloria en Jerusalén. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma:  Reyes y pueblos del orbe, alabad al Señor.

Domingo III y VII de Pascua: El nombre del Señor es sublime sobre el cielo y la tierra. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: Alabad al Señor en el cielo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE  Ez. 37,12b -14

      Así dice el Señor. Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que yo soy el Señor; os infundiré mi espíritu y viviréis, os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo el Señor lo digo y lo hago”. Oráculo del Señor.

RESPONSORIO BREVE

V.   Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

R.   Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

V.   Tú que estás sentado a la derecha del Padre.

R.   Ten piedad de nosotros.

V.   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.   Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Antífona laudes domingo _: (*)

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

 

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios Padre que envió al Espíritu Santo, para que con su luz santísima penetrara las almas de  sus fieles, y digámosle:

Ilumina, Señor, a tu pueblo.

 

Te bendecimos, Señor, a ti que eres nuestra luz,

      —y te pedimos que este domingo que ahora empezamos transcurra  todo él consagrado a tu alabanza.

 Tú que por la resurrección de tu Hijo quisiste iluminar el mundo,

       —haz que tu Iglesia difunda entre todos los hombres la alegría  pascual.

Tú que por el Espíritu de la verdad adoctrinaste a los discípulos de tu Hijo,

      —envía este mismo Espíritu a tu Iglesia para que permanezca siempre fiel a ti.

Tú que eres luz para todos los hombres, acuérdate de los que viven aún en las tinieblas

     —y abre los ojos de su mente para que te reconozcan a ti, único Dios verdadero.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tu que mandaste ir a todo el mundo a anunciar tu evangelio

     —Guarda en tu santidad a los sacerdotes anunciadores de tu Reino.

Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios, por esto nos atrevemos a decir:    

Padre nuestro.

 

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

 

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.

II Vísperas DOMINGO III

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO ordinario

¿Qué ves en la noche,

dinos, centinela?

    Dios como un almendro

con la flor despierta;

Dios que nunca duerme

busca quien no duerma,

y entre las diez vírgenes

sólo hay cinco en vela.

¿Qué ves en la noche,

dinos centinela?

    Gallos vigilantes

que la noche alertan.

Quien negó tres veces

otras tres confiesa,

y Pregona el llanto

lo que el miedo niega.

¿Qué ves en la noche,

dinos, centinela?

  Muerto le bajaban

a la tumba nueva.

Nunca tan adentro

tuvo al sol la tierra.

Daba el monte gritos,

piedra contra piedra.

¿Qué ves en la noche,

dinos, centinela?

  Vi los cielos nuevos

y la tierra nueva.

Cristo entre los vivos

y la muerte muerta.

Dios en las criaturas,

¡y eran todas buenas! Amén.

Otro HIMNO

Santa unidad y Trinidad beata:

con los destellos de tu brillo eterno,

infunde amor en nuestros corazones,

mientras se va alejando el sol de fuego.

 

Por la mañana te cantamos loas

y por la tarde te elevamos ruego,

pidiéndote que estemos algún día

entre los que te alaban en el cielo.

 

Glorificado sean por los siglos

de los siglos, el Padre y su Unigénito,

y que glorificado con entrambos

sea por tiempo igual el Paráclito. Amén.

SALMODIA

Antífona 1

Domingo III de Adviento: Mirad: vendrá el Señor para sentarse con los príncipes en un trono de gloria.

Domingo III de Cuaresma: Señor, Dios todopoderoso, líbranos por la gloria de tu nombre y concédenos un espíritu de conversión.

Domingo III (y VII) de Pascua: Habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas. Aleluya.

Tiempo ordinario: Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha.» Aleluya.

 

Salmo  109    EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

David, el pueblo de Dios, proclamamos al Mesías salvador, que sobrepasando la adversidad, será glorificado al colmo.

 Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga

de sus enemigos estrado de sus pies. (1Co 15,25)

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

  "siéntate a mi derecha,

  y haré de tus enemigos

  estrado de tus pies".

  Desde Sión extenderá el Señor

  el poder de tu cetro:

  somete en la batalla a tus enemigos.

 

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

  entre esplendores sagrados;

  yo mismo te engendré, como rocío,

  antes de la aurora".

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

  "Tú eres sacerdote eterno,

  según el rito de Melquisedec".

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

  quebrantará a los reyes.

  En su camino beberá del torrente,

  por eso, levantará la cabeza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Domingo III de Adviento: Mirad: vendrá el Señor para sentarse con los príncipes en un trono de gloria.

Domingo III de Cuaresma: Señor, Dios todopoderoso, líbranos por la gloria de tu nombre y concédenos un espíritu de conversión.

Domingo III (y VII) de Pascua: Habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas. Aleluya.

Tiempo ordinario: Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha.» Aleluya.

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Destilen los montes alegría y los collados justicia, porque con poder viene el señor, luz del mundo.

Domingo III de Cuaresma:  Nos rescataron a precio de la sangre de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha.

Domingo III y VII de Pascua:  El Señor envió la redención a su pueblo. Aleluya.

Tiempo ordinario: El Señor, piadoso y clemente, ha hecho maravillas memorables. Aleluya. 

Salmo  110

GRANDES SON LAS OBRAS DEL SEÑOR

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente. (Ap 15,3)

 

Doy gracias al Señor de todo corazón,

  en compañía de los rectos, en la asamblea.

  Grandes son las obras del Señor,

  dignas de estudio para los que las aman.

Esplendor y belleza son su obra,

  su generosidad dura por siempre;

  ha hecho maravillas memorables,

  el Señor es piadoso y clemente.

El da alimento a sus fieles,

  recordando siempre su alianza;

  mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,

  dándoles la heredad de los gentiles.

Justicia y verdad son las obras de sus manos,

  todos sus preceptos merecen confianza:

  son estables para siempre jamás,

  se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo,

  ratificó para siempre su alianza,

  su nombre es sagrado y temible.

Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,

  tienen buen juicio los que lo practican;

  la alabanza del Señor dura por siempre. 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Destilen los montes alegría y los collados justicia, porque con poder viene el señor, luz del mundo.

Domingo III de Cuaresma:  Nos rescataron a precio de la sangre de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha.

Domingo III y VII de Pascua:  El Señor envió la redención a su pueblo. Aleluya.

Tiempo ordinario: El Señor, piadoso y clemente, ha hecho maravillas memorables. Aleluya.

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos, la venida del Señor.

Domingo III y VII de Pascua: Aleluya. Reina el Señor, nuestro Dios: alegrémonos y démosle gracias. Aleluya.

Domingo III del Ordinario Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

 

Cántico   LAS BODAS DEL CORDERO   Ap. 19,1-7

Proclamamos con la palabra de Dios, la instauración del reino celestial que ha de llegar, y la culminación escatológica de la gloria de nuestro Mesías salvador.

 

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios

Porque sus juicios son verdaderos y justos.

Aleluya. 

Aleluya.

Alabad al Señor sus siervos todos.

Los que le teméis, pequeños y grandes.

Aleluya.

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.

Alegrémonos y gocemos y démosle gracias. 

Aleluya.

Aleluya. 

Llegó la boda del cordero.

Su esposa se ha embellecido. 

Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos, la venida del Señor.

Domingo III y VII de Pascua: Aleluya. Reina el Señor, nuestro Dios: alegrémonos y démosle gracias. Aleluya.

Domingo III del Ordinario Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.


Antífona 3 y Cántico en tiempo de Cuaresma

 

Antífona 3 Cuaresma

Domingo III de Cuaresma: Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.

Cántico 1Pe 2,21b-24

PASIÓN VOLUNTARIA DE CRISTO SIERVO DE DIOS

Cristo es el justo castigado, que nos señala el camino de la vida y la salvación.

 

Cristo padeció por nosotros,

dejándonos un ejemplo

para que sigamos sus huellas.

Él no cometió pecado

ni encontraron engaño en su boca;

cuando le insultaban,

no devolvía el insulto;

en su pasión no profería amenazas;

al contrario,

se ponía en manos del que juzga justamente.

Cargado con nuestros pecados, subió al leño,

para que, muertos al pecado,

vivamos para la justicia.

Sus heridas nos han curado.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3 Cuaresma

Domingo III de Cuaresma: Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.


 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE     1Pe. 1, 3 - 5

             Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final.

RESPONSORIO BREVE

V.   Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

R.   Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

V.   Digno de gloria y alabanza por los siglos.

R.   En la bóveda del cielo.

V.   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.   Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. II Vísperas Domingo _: (*) 

 

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios, nuestro Padre, que maravillosamente creó el mundo, lo redimió de forma más admirable aún y no cesa de conservarlo con amor, y digámosle:

Renueva, Señor, las maravillas de tu amor.

Señor, tú que en el universo, obra de tus manos, nos revelas tu poder,

—haz que sepamos ver tu providencia en los acontecimientos del mundo.

Tú que por la victoria de tu Hijo en la cruz anunciaste la paz al mundo,

—líbranos de todo desaliento y de todo temor.

A todos los que aman la justicia y trabajan por conseguirla,

—concédeles que cooperen con sinceridad y concordia en la edificación de un mundo mejor.

Ayuda a los oprimidos, consuela a los afligidos, libra a los cautivos, da pan a los hambrientos y fortalece a los débiles,

—para que en todos se manifieste el triunfo de la cruz. 

      Se pueden añadir algunas intenciones libres

   Tú que al tercer día resucitaste a tu Hijo gloriosamente del sepulcro,

—haz que nuestros hermanos difuntos lleguen también a la plenitud de la vida.

Concluyamos nuestra súplica con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:

Padre nuestro

 

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

CONCLUSIÓN 

V.   Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R.   Amén.



LUNES III

LAUDES

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.   Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

Llenando el mundo, el sol abre

la mañana más y más.

La luz que transcurre ahora

aún más pura volverá.

Descansa el peso del mundo

en alada suavidad,

teje la santa armonía

del tiempo en la eternidad.

Vivir, vivir como siempre;

vivir en siempre, y amar,

traspasado por el tiempo,

las cosas en su verdad.

Una luz única fluye,

siempre esta luz fluirá

desde el aroma y el árbol

de la encendida bondad.

Todo en rotación diurna

descansa en su más allá,

espera, susurra, tiembla,

duerme y parece velar,

mientras el peso del mundo

tira del cuerpo y lo va

enterrando dulcemente

entre un después y un jamás.

Gloria al Padre omnipotente,

gloria al Hijo, que Él nos da,

gloria al Espíritu Santo,

en tiempo y eternidad. Amén.

Otro Himno

Eres la luz y siembras claridades;

abres los anchos cielos que sostienen,

como un pilar, los brazos de tu Padre.

 

Arrebatada en rojos torbellinos,

el alba apaga estrellas lejanísimas;

la tierra se estremece de rocío.

 

Mientras la noche cede y se disuelve,

la estrella matinal, signo de Cristo,

levanta el nuevo día y lo establece.

 

Eres la luz total, Día del Día,

el Uno en todo, el Trino todo en Uno:

¡gloria a tu misteriosa teofanía! Amén.

 

SALMODIA

 Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Aleluya. 

Salmo 83: Añoranza del templo

Con Israel a la vuelta del destierro cantamos la bondad divina, que se completará para nosotros al final del peregrinaje hacia la casa del Padre.

 Aquí no tenemos ciudad permanente, sino

que andamos en busca de la futura (Hb 13,14)

 

¡Qué deseables son tus moradas,

  Señor de los ejércitos!

  Mi alma se consume y anhela

  los atrios del Señor,

  mi corazón y mi carne

  retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;

  la golondrina, un nido

  donde colocar sus polluelos:

  tus altares, Señor de los ejércitos,

  Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa,

  alabándote siempre.

  Dichosos los que encuentran en ti su fuerza

  al preparar su peregrinación:

Cuando atraviesan áridos valles,

  los convierten en oasis,

  como si la lluvia temprana

  los cubriera de bendiciones;

  caminan de baluarte en baluarte

  hasta ver a Dios en Sión.

Señor de los ejércitos, escucha mi súplica;

  atiéndeme, Dios de Jacob.

  Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo,

  mira el rostro de tu Ungido.

Vale más un día en tus atrios

  que mil en mi casa,

  y prefiero el umbral de la casa de Dios

  a vivir con los malvados.

Porque el Señor es sol y escudo,

  Él da la gracia y la gloria;

  el Señor no niega sus bienes

  a los de conducta intachable.

¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre

  que confía en ti!

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Venid, subamos al monte del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Pueblos numerosos caminarán hacia el monte del Señor. Aleluya.

Cántico  Is. 2,2-5: EL MONTE DEL SEÑOR CIMA DE LOS MONTES

Los designios divinos de bien para su pueblo han de cumplirse, por lo que perseveramos en El con confianza.

Vendrán todas las naciones y se

postrarán en tu acatamiento (Ap 15, 4)

Al final de los días estará firme

el monte de la casa del Señor,

en la cima de los montes,

encumbrado sobre las montañas.

Hacia él confluirán los gentiles,

caminarán pueblos numerosos.

Dirán : “Venid, subamos al monte del Señor,

a la casa del Dios de Jacob:

Él nos instruirá en sus caminos,

y marcharemos por sus sendas;

porque de Sión saldrá la Ley,

de Jerusalén la palabra del Señor.”

Será el árbitro de las naciones,

el juez de los pueblos numerosos.

De las espadas forjarán arados,

de las lanzas, podaderas.

No alzará la espada pueblo contra pueblo,

no se adiestrarán para la guerra.

Casa de Jacob, ven:

caminemos a la luz del Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Venid, subamos al monte del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: Pueblos numerosos caminarán hacia el monte del Señor. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Cantad al Señor, bendecid su nombre.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: Decid a los pueblos: «El Señor es rey.» Aleluya.

Salmo 95: EI Señor, rey y juez del mundo

Un día Dios reinará con los suyos sobre todos los pueblos, cantamos con los exiliados de Israel, de regreso en su templo de Jerusalén.

Cantaban un cántico nuevo delante del

trono, en presencia del Cordero (cf. Ap 14, 3)

 

  Cantad al Señor un cántico nuevo,

  cantad al Señor, toda la tierra;

  cantad al Señor, bendecid su nombre,

  proclamad día tras día su victoria.

Contad a los pueblos su gloria,

  sus maravillas a todas las naciones;

  porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,

  más temible que todos los dioses.

Pues los dioses de los gentiles son apariencia,

  mientras que el Señor ha hecho el cielo;

  honor y majestad lo preceden,

  fuerza y esplendor están en su templo.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,

  aclamad la gloria y el poder del Señor,

  aclamad la gloria del nombre del Señor,

  entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,

  tiemble en su presencia la tierra toda;

  decid a los pueblos: "el Señor es rey,

  Él afianzó el orbe, y no se moverá;

  Él gobierna a los pueblos rectamente".

Alégrese el cielo, goce la tierra,

  retumbe el mar y cuanto lo llena;

  vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

  aclamen los árboles del bosque,

delante del Señor, que ya llega,

  ya llega a regir la tierra:

  regirá el orbe con justicia

  y los pueblos con fidelidad.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Cantad al Señor, bendecid su nombre.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: Decid a los pueblos: «El Señor es rey.» Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE           St. 2, 12 -13

            Hablad y actuad como quienes han de ser juzgados por una ley de libertad, Pues habrá un juicio sin misericordia para quien no practicó misericordia; pero la misericordia triunfa sobre el juicio. 

RESPONSORIO BREVE

V.        Bendito sea el Señor ahora y por siempre.

R.        Bendito sea el Señor ahora y por siempre.

V.        El único que hace maravillas.

R.        Ahora y por siempre.

V.        Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.        Bendito sea el Señor ahora y por siempre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.  Bendito sea el Señor, Dios nuestro.

Benedictus       Lc 1, 68-79*

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

 

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios, que puso en el mundo a los hombres para que trabajasen concordes para su gloria, y pidamos con insistencia: 

     Haz que te glorifiquemos, Señor.

Te bendecimos, Señor, creador del universo,

—porque has conservado nuestra vida hasta el día de hoy.

Míranos benigno, Señor, ahora que vamos a comenzar nuestra labor cotidiana;

—haz que, obrando conforme a tu voluntad, cooperemos en tu obra.

Que nuestro trabajo de hoy sea provechoso para nuestros hermanos,

—y así todos juntos edifiquemos un mundo grato a tus ojos.

A nosotros y a todos los que hoy entrarán en contacto con nosotros,

—concédenos el gozo y la paz. 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

 Llenos de alegría por nuestra condición de hijos de Dios, digamos confiadamente: Padre nuestro*.

Oración

      Señor Dios, rey de los cielos y tierra, dirige y santifica en este día nuestros cuerpos y nuestros corazones, nuestros sentidos, palabras y acciones, según tu ley y tus mandatos; para que, con tu auxilio, podamos ofrecerte hoy en todas nuestras actividades un sacrificio de alabanza grato a tus ojos.  

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

LUNES III VÍSPERAS

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Muchas veces, Señor, a la hora décima

-sobremesa en sosiego-,

recuerdo que, a esa hora, a Juan y a Andrés

les saliste al encuentro.

Ansiosos caminaron tras de ti...

«¿Qué buscáis...?» Les miraste. Hubo silencio.

El cielo de las cuatro de la tarde

halló en las aguas del Jordán su espejo

y el río se hizo más azul de pronto,

¡el río se hizo cielo!

«Rabí, -hablaron los dos, ¿en dónde moras?»

 «Venid, y lo veréis.» Fueron, y vieron.

«Señor, ¿en dónde vives?»

«Ven, y verás.»

 Y yo te sigo y siento

que estás... ¡en todas partes!,

¡y que es tan fácil ser tu compañero!

Al sol de la hora décima, lo mismo

que a Juan y a Andrés

-es Juan quien da fe de ello-,

lo mismo, cada vez que yo te busque,

Señor, ¡sal a mi encuentro!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.

Otro himno

Languidece, Señor, la luz del día

que alumbra la tarea de los hombres;

mantén, Señor, mi lámpara encendida,

claridad de mis días y mis noches.

 

Confío en ti, Señor, alcázar mío,

me guíen en la noche tus estrellas,

alejas con su luz mis enemigos,

yo sé que mientras duermo no me dejas.

 

Dichosos los que viven en tu casa

gozando de tu amor ya para siempre,

dichosos los que llevan la esperanza

de llegar a tu casa para verte.

 

Que sea de tu día luz y prenda

este día en el trabajo ya vivido,

recibe amablemente mi tarea,

protégeme en la noche del camino.

 

Acoge, Padre nuestro, la alabanza

de nuestro sacrificio vespertino,

que todo de tu amor es don y gracia

en el Hijo Señor y el Santo Espíritu. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: Será el Señor tu luz perpetua, y tu Dios será tu esplendor. Aleluya. 

Salmo 122

 El Señor, esperanza del justo

  Recapacitando tras una jornada de peregrinaje en medio de la realidad de este mundo, volvemos, como Israel exiliado, nuestro corazón a la casa del Padre.

Dos ciegos se pusieron a gritar: «¡Ten compasión de nosotros, Señor, Hijo de David!» (Mt 20, 30)

 A ti levanto mis ojos,

  a ti que habitas en el cielo.

Como están los ojos de los esclavos

  fijos en las manos de sus señores,

  como están los ojos de la esclava

  fijos en las manos de su señora,

  así están nuestros ojos

  en el Señor, Dios nuestro,

  esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia,

  que estamos saciados de desprecios;

  nuestra alma está saciada

  del sarcasmo de los satisfechos,

  del desprecio de los orgullosos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia.

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

Tiempo pascual: Será el Señor tu luz perpetua, y tu Dios será tu esplendor. Aleluya.  

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: La trampa se rompió, y escapamos, Aleluya.

Salmo 123 NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR

Proclamamos con las generaciones del pueblo de Dios y con Cristo a la cabeza, que hemos experimentado el poder favorable de Dios.

Dijo el Señor a Pablo: «No temas...,

que yo estoy contigo» (Hch 18, 9.10)

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

  -que lo diga Israel-,

  si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,

  cuando nos asaltaban los hombres,

  nos habrían tragado vivos:

  tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas,

  llegándonos el torrente hasta el cuello;

  nos habrían llegado hasta el cuello

  las aguas espumantes.

Bendito el Señor, que no nos entregó

  en presa a sus dientes;

  hemos salvado la vida,  como un pájaro

  de la trampa del cazador:

  la trampa se rompió, y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

  que hizo el cielo y la tierra.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

Tiempo pascual: La trampa se rompió, y escapamos, Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.

 

Cántico   Ef 1, 3-10   El Dios salvador

Confesamos con la Iglesia el señorío de Cristo sobre nuestras personas, sobre la humanidad entera y sobre el universo.

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

 por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas

del cielo y de la tierra.

(hacer que todas las cosas

tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra.)

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE          St.  4, 11-13

            Dejad de denigraros unos a otros, hermanos. Quien denigra a su hermano o juzga a su hermano denigra a la ley y juzga a la ley; y, si juzgas a la ley, ya no la estás cumpliendo, eres su juez. Uno solo es legislador y juez: el que puede salvar y destruir. ¿Quién eres tú para juzgar al prójimo?

RESPONSORIO  BREVE

V.   Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

R.   Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

V.   Yo dije: “Señor, ten misericordia”.

R.   Porque he pecado contra ti.

 

V.   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.   Sáname, Señor, porque he pecado contra ti. 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.

Magníficat        Lc 1, 46-55*

Alegría del alma en el Señor

 

Repetir antífona

PRECES

Cristo quiere que todos los hombres alcancen la salvación. Digámosle, pues, confiadamente:

              Atrae a todos hacia ti, Señor.

Te bendecimos, Señor, porque nos has redimido con tu preciosa sangre de la esclavitud del pecado;

—haz que participemos en la gloriosa libertad de los hijos de  Dios.

Ayuda con tu gracia a nuestro obispo N. y a todos los obispos de la Iglesia,

—para que con gozo y fervor sirvan a tu pueblo.

Que todos los que consagran su vida a la investigación de la verdad logren encontrarla

—y que, habiéndola encontrado, se esfuercen por difundirla  entre sus hermanos.

Atiende, Señor, a los huérfanos, a las viudas y a los que viven abandonados;

—ayúdalos en sus necesidades para que experimenten tu solicitud hacia ellos.

     Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Acoge a nuestros hermanos difuntos en la ciudad santa de la  Jerusalén celestial,

—allí donde tú, con el Padre y el Espíritu Santo, serás  todo en  todos.

Adoctrinados por el mismo Señor, nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

 

Oración

    Señor, tú que con razón eres llamado luz indeficiente, ilumina nuestro espíritu en esta hora vespertina, y dígnate perdonar benignamente nuestras faltas. 

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén. 



MARTES III

LAUDES

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

Señor, el día empieza. Como siempre,

postrados a tus pies, la luz del día

queremos esperar. Eres la fuerza

que tenemos los débiles, nosotros.

Padre nuestro,

que en los cielos estás, haz a los hombres

iguales: que ninguno se avergüence

de los demás; que todos al que gime

den consuelo; que todos, al que sufre

del hambre, la tortura, le regalen

en rica mesa de manteles blancos

con blanco pan y generoso vino;

que no luchen jamás; que nunca emerjan,

entre las áureas mieses de la historia,

sangrientas amapolas, las batallas.

Luz, Señor, que ilumine las campiñas

y las ciudades; que a los hombres todos,

en sus destellos mágicos, envuelva

luz inmortal; Señor, luz de los cielos,

fuente de amor y causa de la vida.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Amén.

Otro himno

Gracias, Señor, por el día,

por tu mensaje de amor

que nos das en cada flor;

por esta luz de alegría,

te doy las gracias, Señor.

 

Gracias, Señor, por la espina

que encontraré en el sendero,

donde marcho pregonero

de tu esperanza divina;

gracias, por ser compañero.

 

Gracias, Señor, porque dejas

que abrase tu amor mi ser;

porque haces aparecer

tus flores a mis abejas,

tan sedientas de beber.

 

Gracias por este camino,

donde caigo y me levanto,

donde te entrego mi canto

mientras marcho peregrino,

Señor, a tu monte santo.

 

Gracias, Señor, por la luz

que ilumina mi existir;

por este dulce dormir

que me devuelve a tu cruz.

¡Gracias, Señor, por vivir! Amén.

 

SALMODIA

 

 Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Tú nos devuelves la vida, y tu pueblo, Señor, se alegra contigo. Aleluya.

Salmo 84: Nuestra salvación está cerca

Con Israel vuelto del destierro clamamos de nuevo a Dios por una salvación más completa y una dimensión más alta de existir.

 Dios bendijo a nuestra tierra

cuando le envió el Salvador (Orígenes)

Señor, has sido bueno con tu tierra,

  has restaurado la suerte de Jacob,

  has perdonado la culpa de tu pueblo,

  has sepultado todos sus pecados,

  has reprimido tu cólera,

  has frenado el incendio de tu ira.

Restáuranos, Dios Salvador nuestro;

  cesa en tu rencor contra nosotros.

  ¿Vas a estar siempre enojado,

  o a prolongar tu ira de edad en edad?

¿No vas a devolvernos la vida,

  para que tu pueblo se alegre contigo?

  Muéstranos, Señor, tu misericordia,

  y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:

  "Dios anuncia la paz

  a su pueblo y a sus amigos

  y a los que se convierten de corazón".

La salvación está ya cerca de sus fieles,

  y la gloria habitará en nuestra tierra;

  la misericordia y la fidelidad se encuentran,

  la justicia y la paz se besan;

La fidelidad brota de la tierra,

  y la justicia mira desde el cielo;

  el Señor nos dará la lluvia,

  y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante Él,

  la salvación seguirá sus pasos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Tú nos devuelves la vida, y tu pueblo, Señor, se alegra contigo. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Mi alma te ansía de noche, Señor; mi espíritu madruga por ti.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

Tiempo Pascual: Confiamos en el Señor; Él nos ha dado la paz. Aleluya.

Cántico  Is 26, 1-4.7-9.12: Himno después de la Victoria Sobre el enemigo

Dios hace enhiesta la ciudad de sus hijos fieles. También de nuestro corazón ha de brotar la confianza y gratitud real por el Señor.

La muralla de la ciudad tenía doce basamentos

 (cf. Ap 21, 14)

Tenemos una ciudad fuerte,

ha puesto para salvarla murallas y baluartes:

Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,

que observa la lealtad;

su ánimo está firme y mantiene la paz,

porque confía en ti.

Confiad siempre en el Señor,

porque el Señor es la Roca perpetua.

La senda del justo es recta.

Tú allanas el sendero del justo;

en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,

ansiando tu nombre y tu recuerdo.

Mi alma te ansía de noche,

mi espíritu en mi interior  madruga por ti,

porque tus juicios son luz de la tierra,

y aprenden justicia los habitantes del orbe.

Señor, tú nos darás la paz,

porque todas nuestras empresas

nos las realizas tú.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Mi alma te ansía de noche, Señor; mi espíritu madruga por ti.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

Tiempo Pascual: Confiamos en el Señor; Él nos ha dado la paz. Aleluya.

 Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ilumina, Señor, tu rostro sobre nosotros.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: La tierra ha dado su fruto: que canten de alegría las naciones. Aleluya.

Salmo 66: TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El favor divino se ha manifestado en la marcha del cosmos y la sociedad. Ojalá todos los pueblos le conozcan y alaben.

Sabed que la salvación de Dios

se envía a los gentiles (Hch 28, 28)

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

  ilumine su rostro sobre nosotros;

  conozca la tierra tus caminos,

  todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

  que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,

  porque riges el mundo con justicia,

  riges los pueblos con rectitud

  y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

  que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,

  nos bendice el Señor, nuestro Dios.

  Que Dios nos bendiga; que le teman

  hasta los confines del orbe.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ilumina, Señor, tu rostro sobre nosotros.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: La tierra ha dado su fruto: que canten de alegría las naciones. Aleluya.

Tiempo ordinario

 LECTURA BREVE       1Jn. 4, 14 -15

Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en Él y Él en Dios. 

 

RESPONSORIO BREVE

V. Dios mío, peña mía, refugio mío, Dios mío.

R. Dios mío, peña mía, refugio mío, Dios mío.

V. Mi alcázar, mi libertador.

R. Refugio mío, Dios mío. 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Dios mío, peña mía, refugio mío, Dios mío. 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus santos profetas.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

 

Repetir antífona

 

PRECES

Adoremos a Cristo, que con su sangre ha adquirido el pueblo de la nueva alianza, y digámosle suplicantes:

     Acuérdate, Señor, de tu pueblo

Rey y redentor nuestro, escucha la alabanza que te dirige tu Iglesia en el comienzo de este día,

—y haz que no deje nunca de glorificarte.

Que nunca, Señor, quedemos confundidos

—los que en ti ponemos nuestra fe y nuestra esperanza.

Mira compasivo nuestra debilidad y ven en ayuda nuestra,

—ya que sin ti nada podemos hacer.

Acuérdate de los pobres y desvalidos;

—que este día que comienza les traiga solaz y alegría.

Conduce por las verdes cañadas de la santidad a nuestros sacerdotes,

y hazlos descansar en fuentes tranquilas.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Ya que deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que a todos llegue el reino de su Hijo:              Padre nuestro.

Oración

Dios todopoderoso, de quien dimana la bondad y hermosura de todo lo creado; haz que comencemos este día con ánimo alegre, y que realicemos nuestras obras movidos por el amor a ti y a los hermanos.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

MARTES III  VÍSPERAS

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Estoy, Señor, en la ribera sola

del infinito afán. Un niño grita

entre las olas, contra el viento yermo:

A través de la nada,

van mis caminos

hacia el dolor más alto,

pidiendo asilo.

La espuma me sostiene,

y el verde frío

de las olas me lleva,

pidiendo asilo.

Hacia el amor más alto

que hay en mí mismo,

la esperanza me arrastra,

pidiendo asilo.

Gloria al Padre, y al Hijo,

y al Espíritu Santo. Amén. 

Otro Himno

Como el niño que no sabe dormirse

sin cogerse a la mano de su madre,

así mi corazón viene a ponerse

sobre tus manos, al caer la tarde.

 

Como el niño que sabe que alguien vela

su sueño de inocencia y esperanza,

así descansará mi alma segura

sabiendo que eres tú quien nos aguarda.

 

Tú endulzarás mi última amargura,

tú aliviarás el último cansancio,

tú cuidarás los sueños de la noche,

tú borrarás las huellas de mi llanto.

 

Tú nos darás mañana nuevamente

la antorcha de la luz y la alegría,

y, por las horas que te traigo muertas,

tú me darás una mañana viva. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor rodea a su pueblo.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Paz a vosotros, soy yo, no temáis. Aleluya.

 

Salmo 124    EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO

Al aprestarnos al descanso, nos encomendamos al poder favorable de Dios sobre su pueblo

 Paz sobre el Israel de Dios. (Ga 6,16)

 

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:

  no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,

  y el Señor rodea a su pueblo

  ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados

  sobre el lote de los justos,

  no sea que los justos extiendan

  su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,

  a los sinceros de corazón;

  y a los que se desvían por sendas tortuosas,

  que los rechace el Señor con los malhechores.

¡Paz a Israel!

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor rodea a su pueblo.

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Paz a vosotros, soy yo, no temáis. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

Tiempo pascual: Espere Israel en el Señor. Aleluya.

Salmo 130   ISRAEL SE ABANDONA COMO NIÑO EN BRAZOS DE DIOS

Confiando en Dios con Israel, nos evitaremos las angustias de la ambición y de la codicia de los paganos.

 Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. (Mt 11,29)

 

Señor, mi corazón no es ambicioso,

  ni mis ojos altaneros;

  no pretendo grandezas

  que superan mi capacidad;

  sino que acallo y modero mis deseos,

  como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor

  ahora y por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

Tiempo pascual: Espere Israel en el Señor. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Has hecho de nosotros Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

Cántico  HIMNO A DIOS CREADOR Ap. 4, 11; 5,9-10. 12

Bien sumo para los súbditos del reino de Dios es sumarnos a la glorificación escatológica de Aquel.

 

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,

el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos

 porque fuiste degollado

y con tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes

y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,

la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Has hecho de nosotros Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Tiempo pascual: Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE           Rm. 12, 9 -12

Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal y aplicaos al bien. En punto a caridad fraterna, amaos entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua estima, tened por más dignos a los demás. Nada de pereza en vuestro celo, sirviendo con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. 

RESPONSORIO BREVE

V. Tu palabra; Señor, es eterna, más estable que el cielo.

R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

V. Tu fidelidad de generación en generación.

R. Más estable que el cielo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Tu palabra; Señor, es eterna, más estable que el cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

 

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios, que ha infundido la esperanza en nuestros corazones, y digámosle:

Tú eres la esperanza de tu pueblo, Señor.

 

Te damos gracias, Señor, porque, en Cristo, tu Hijo, hemos sido enriquecidos en todo:

—en el hablar y en el saber.

En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;

—dales, pues, acierto en sus decisiones, para que te sean gratos en su pensar y obrar.

Tú que concedes a los artistas inspiración para plasmar la belleza que de ti procede,

—haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.

Tú que no permites que la prueba supere nuestras fuerzas,

—da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que nos has prometido la resurrección en el último día,

—no te olvides de tus hijos que ya han dejado el cuerpo mortal.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:   Padre nuestro*.

 

Oración

Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda seremos salvados ahora y por siempre.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


MIÉRCOLES III

LAUDES         (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.  Adoremos al Señor, creador nuestro.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno Tiempo ordinario:

Siempre es hora de la gracia,

¡despierte el alma dormida!

Los cangilones del sueño

van hurtando el agua viva

en la noria de las horas,

de las noches y los días.

Peldaños de eternidad

me ofrece el tiempo en su huida,

si, ascendiendo paso a paso,

lleno mis manos vacías.

Sólo el tiempo se redime,

quitándole su malicia.

Como una sombra se esfuman

del hombre vano los días,

pero uno solo ante Dios

cuenta mil años de espigas.

«Tus años no morirán»,

leo en la Sagrada Biblia:

lo bueno y noble perdura

eternizado en la dicha.

Sembraré, mientras es tiempo,

aunque me cueste fatigas.

Al Padre, al Hijo, al Espíritu

alabe toda mi vida:

el rosario de las horas,

de las noches y los días. Amén.

Otro HIMNO

¡Detente, aurora de este nuevo día,

refleja en mis pupilas tu paisaje! 

Mensajera de amor, es tu equipaje

la hermosura hecha luz y profecía.

 

¡Detente, aurora, dulce epifanía,

rostro de Dios, qué bello es tu mensaje!

Queme tu amor mi amor que va de viaje

en lucha, y en trabajo y alegría.

 

Avanzamos, corremos fatigados,

mañana tras mañana enfebrecidos

por la carga de todos los pecados.

 

Arrópanos, Señor, con la esperanza;

endereza, Señor, los pies perdidos,

y recibe esta aurora de alabanza. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor. Aleluya.

Salmo 85     ORACION DEL POBRE ANTE LAS DIFICULTADES

El Señor que ya ha favorecido a sus siervos, lo hará de nuevo, pese a quienes les dañan con autosuficiencia y presunción.

Bendito sea Dios que nos alienta en nuestras luchas. (2Co 1,3.4)

 

Inclina tu oído, Señor, escúchame,

  que soy un pobre desamparado;

  protege mi vida, que soy un fiel tuyo;

  salva a tu siervo, que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,

  que a ti te estoy llamando todo el día;

  alegra el alma de tu siervo,

  pues levanto mi alma hacia ti;

porque tú, Señor, eres bueno y clemente,

  rico en misericordia

  con los que te invocan.

  Señor, escucha mi oración,

  atiende a la voz de mi súplica.

En el día del peligro te llamo,

  y tú me escuchas.

  No tienes igual entre los dioses, Señor,

  ni hay obras como las tuyas.

Todos los pueblos vendrán

  a postrarse en tu presencia, Señor;

  bendecirán tu nombre:

  "Grande eres tú, y haces maravillas;

  tú eres el único Dios".

Enséñame, Señor, tu camino,

  para que siga tu verdad;

  mantén mi corazón entero

  en el temor de tu nombre.

Te alabaré de todo corazón, Dios mío;

  daré gloria a tu nombre por siempre,

  por tu gran piedad para conmigo,

  porque me salvaste

  del abismo profundo.

Dios mío, unos soberbios

  se levantan contra mí,

  una banda de insolentes

  atenta contra mi vida,

  sin tenerte en cuenta a ti.

Pero tú, Señor,

  Dios clemente y misericordioso,

  lento a la cólera, rico en piedad y leal,

  mírame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo,

  salva al hijo de tu esclava;

  dame una señal propicia,

  que la vean mis adversarios

  y se avergüencen,

  porque tú, Señor,

  me ayudas y consuelas

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor. Aleluya.

 

  Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre que camina por sendas de justicia y habla con rectitud.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: Contemplarán nuestros ojos al Rey en su esplendor. Aleluya.

Cántico   DIOS JUZGARÁ CON JUSTICIA        Is. 33,13-16

El Señor ha hecho portentos con quienes proceden recta y justamente, y habrán de resultar inexpugnables a las situaciones más adversas.

 La promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos. (Hch 2,39)

 

Los lejanos, escuchad lo que he hecho;

los cercanos, reconoced mi fuerza.

Temen en Sión los pecadores,

y un temblor se apodera de los perversos:

¿”Quién de nosotros habitará un fuego devorador,

quién de nosotros habitará una hoguera perpetua?”.

El que procede con justicia y habla con rectitud

y rehúsa el lucro de la opresión;

el que sacude la mano rechazando el soborno

y tapa su oído a propuestas sanguinarias,

el que cierra los ojos para no ver la maldad:

ése habitará en lo alto,

tendrá su alcázar en un picacho rocoso,

con abasto de pan y provisión de agua.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre que camina por sendas de justicia y habla con rectitud.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: Contemplarán nuestros ojos al Rey en su esplendor. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad al Rey y Señor.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mi; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Todos verán la salvación de Dios. Aleluya.

Salmo 97 EL SEÑOR, JUEZ VENCEDOR

Al final Dios ha de sobreponerse irremisiblemente a toda injusticia y malignidad; por ello, cantamos y proclamamos la revelación de su victoria final.

Este salmo canta la primera venida del Señor y la conversión de las naciones. (S. Atanasio)

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

  porque ha hecho maravillas:

  su diestra le ha dado la victoria,

  su santo brazo.

 El Señor da a conocer su victoria,

  revela a las naciones su justicia:

  se acordó de su misericordia y su fidelidad

  en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado

  la victoria de nuestro Dios.

  Aclama al Señor, tierra entera;

  gritad, vitoread, tocad:

tañed la cítara para el Señor,

  suenen los instrumentos:

  con clarines y al son de trompetas,

  aclamad al Rey y Señor.

Retumbe el mar y cuanto contiene,

  la tierra y cuantos la habitan;

  aplaudan los ríos, aclamen los montes

  al Señor, que llega para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia

  y los pueblos con rectitud.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad al Rey y Señor.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mi; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Todos verán la salvación de Dios. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE    Jb. 1, 21; 2, 10b

Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor.

 Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

V. Dame vida con tu palabra.

R. Mi corazón a tus preceptos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

CANTICO EVANGÉLICO

Ant. Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

 PRECES

Invoquemos a Cristo, que se entregó a sí mismo por la Iglesia, y le da alimento y calor, diciendo: 

Mira, Señor, a tu Iglesia.

Bendito seas, Señor, Pastor de la Iglesia, que nos vuelves a dar hoy la luz y la vida;

—haz que sepamos agradecerte este magnífico don.

Mira con amor  a tu grey, que has congregado en tu nombre;

—haz que no se pierda ni uno  solo de los que el Padre te ha dado.

Guía a tu Iglesia por el camino de tus mandatos,

—y haz que el Espíritu Santo la conserve en la fidelidad.

Que tus fieles, Señor, cobren nueva vida participando en la mesa de tu pan y tu palabra,

—para que, con la fuerza de este alimento, te sigan con alegría.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

 Concluyamos nuestra oración diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro Maestro:

Padre nuestro.

Oración

Señor Dios, que nos has creado con tu sabiduría y nos gobiernas con  tu providencia, infunde en nuestras almas la claridad de tu luz, y haz que nuestra vida y nuestras acciones estén del todo consagradas a ti.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Miércoles III por la tarde

VÍSPERAS

 

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno del ordinario

Ignorando mi vida,

golpeado por la luz de las estrellas,

como un ciego que extiende,

al caminar, las manos en la sombra,

todo yo, Cristo mío,

todo mi corazón, sin mengua, entero,

virginal y encendido, se reclina

en la futura vida, como el árbol

en la savia se apoya, que le nutre

y le enflora y verdea.

Todo mi corazón, ascua de hombre,

inútil sin tu amor, sin ti vacío,

en la noche te busca;

le siento que te busca, como un ciego

que extiende, al caminar, las manos llenas

de anchura y de alegría.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

Otro HIMNO

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo

al acabar el día su jornada,

y, libres ya mis manos del trabajo,

a hacerte ofrenda del trabajo vengo.

 

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo

cuando las luces de este día acaban,

y, ante las sombras de la noche oscura,

mirarte a ti, mi luz, mirarte puedo.

 

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,

y aunque me abruma el peso del pecado,

movido por tu amor y por tu gracia,

mi salvación ponerla en ti yo quiero.

 

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,

muy dentro de mi alma tu esperanza

sostenga mi vivir de cada día,

mi lucha por el bien que tanto espero.

 

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo;

por el amor de tu Hijo, tan amado,

por el Espíritu de ambos espirado,

conduce nuestra senda hacia tu encuentro. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Vuestra tristeza se convertirá en alegría. Aleluya.

Salmo 125    DIOS ALEGRIA Y ESPERANZA NUESTRA

Si sois compañeros en el sufrir, también lo sois en el buen ánimo. (2Co 1,7)

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

  nos parecía soñar:

  la boca se nos llenaba de risas,

  la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:

  "El Señor ha estado grande con ellos".

  El Señor ha estado grande con nosotros,

  y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,

  como los torrentes de Negueb.

  Los que sembraban con lágrimas

  cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando,

  llevando la semilla;

  al volver, vuelve cantando,

  trayendo sus gavillas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Vuestra tristeza se convertirá en alegría. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: En la vida y en la muerte somos del Señor. Aleluya.

 

Salmo 126   EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS

La dicha y la exuberancia verdadera de bienes tienen su raíz en la providencia divina.

Sois edificio de Dios. (1Co 3,9)

 

Si el Señor no construye la casa,

  en vano se cansan los albañiles;

  si el Señor no guarda la ciudad,

  en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,

  que veléis hasta muy tarde,

  que comáis el pan de vuestros sudores:

  ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;

  su salario, el fruto del vientre:

  son saetas en manos de un guerrero

  los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena

  con ellas su aljaba:

  No quedará derrotado cuando litigue

  con su adversario en la plaza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: En la vida y en la muerte somos del Señor. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

 

Cántico CRISTO PRIMOGÉNITO DEL UNIVERSO     Col. 1,12-20

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda creatura;

porque por medio de Él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por Él y para Él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él.

Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por Él quiso reconciliar consigo todos los seres.

los del cielo y los de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE             Ef. 3,29-21

A Dios, que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a Él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

V. No arrebates mi alma con los pecadores.

R. Y ten misericordia de mí.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

 

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios, que envió a su Hijo como salvador y modelo supremo de su pueblo, diciendo:

    Que tu pueblo te alabe, Señor.

Te damos gracias, Señor, porque nos has escogido como primicias para la salvación;

—haz que sepamos corresponder y así logremos la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Haz que todos los que confiesan tu santo nombre

—sean concordes en la verdad y  vivan unidos por la caridad.

Creador del universo, cuyo Hijo, al venir a este mundo, quiso trabajar con sus propias manos:

—acuérdate de los trabajadores que ganan el pan con el sudor de su rostro.

Acuérdate también de todos lo que viven entregados al servicio de los demás;

—que no se dejen vencer por el desaliento ante la incomprensión de los hombres.

     Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Ten piedad de nuestros hermanos difuntos

—y líbralos del poder del Maligno.

Llenos de fe invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:

Padre nuestro.

Oración

            Llegue a tus oídos, Señor, la voz suplicante de tu Iglesia a fin de que, conseguido el perdón de nuestros pecados, con  tu ayuda podamos dedicarnos a tu servicio y vivamos confiados en tu protección. 

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.



JUEVES III

LAUDES         (Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Venid, adoremos al Señor, porque Él es nuestro Dios.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del Tiempo ordinario:

Autor del cielo y el suelo,

que, por dejarlas más claras,

las grandes aguas separas,

pones un límite al hielo.

Tú que das cauce al riachuelo

y alzas la nube a la altura,

tú que en cristal de frescura

sueltas las aguas del río

sobre las tierras de estío,

sanando su quemadura,

danos tu gracia, piadoso,

para que el viejo pecado

no lleve al hombre engañado

a sucumbir a su acoso.

Hazme en la fe luminoso,

alegre en la austeridad,

y hágale tu claridad

salir de sus vanidades;

dale, Verdad de verdades,

el amor a tu verdad. Amén.

 

Otro HIMNO

Señor, cuando florece un nuevo día

en el jardín del tiempo,

no dejes que la espina del pecado

vierta en él su veneno.

 

El trabajo del hombre rompe el surco

en el campo moreno;

en frutos de bondad y de justicia

convierte sus deseos.

 

Alivia sus dolores con la hartura

de tu propio alimento;

y que vuelvan al fuego de tu casa

cansados y contentos. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Tiempo pascual: Cantaremos mientras danzamos: «Todas mis fuentes están en ti, ciudad de Dios.» Aleluya.

 

Salmo 86  Jerusalén, madre de todos los pueblos

Como auténtica porción del Señor, cantamos el privilegio de disfrutar de su preferencia y su gracia.

 La Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre. (Ga 4,26)

 

Él la ha cimentado sobre el monte santo;

  y el Señor prefiere las puertas de Sión

  a todas las moradas de Jacob.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,

  ciudad de Dios!

  "Contaré a Egipto y a Babilonia

  entre mis fieles;

  filisteos, tirios y etíopes

  han nacido allí".

Se dirá de Sión: "uno por uno

  todos han nacido en ella;

  el Altísimo en persona la ha fundado".

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:

  "Éste ha nacido allí".

  Y cantarán mientras danzan:

  "todas mis fuentes están en ti"

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Tiempo pascual: Cantaremos mientras danzamos: «Todas mis fuentes están en ti, ciudad de Dios.» Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor llega con poder, y su recompensa lo precede.

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

Tiempo pascual: Como un pastor, reúne su rebaño, toma en brazos los corderos. Aleluya.

 

Cántico El BUEN PASTOR ES EL DIOS ALTÍSIMO Y SAPIENTÍSIMO

   Is. 40, 10-17

Aclamamos el poder salvador de Dios, su señorío imperceptible sobre todos los rincones de la tierra, y su justicia retributiva, para cada uno, en su día.

 Mira, llego en seguida y traigo conmigo mi salario.

 (Ap 22,12)

 

Mirad, el Señor Dios llega con poder,

y su brazo manda.

Mirad, viene con Él su salario

y su recompensa lo precede.

Como un pastor que apacienta el rebaño,

su brazo lo reúne,

toma en brazos los corderos

y hace recostar a las madres.

¿Quién ha medido a puñados el mar

 o mensurado a palmos el cielo,

 o a cuartillos el polvo de la tierra?

¿Quién ha pesado en la balanza los montes

 y en la báscula las colinas?

¿Quién ha medido el aliento del Señor?

¿Quién le ha sugerido su proyecto?

¿Con quién se aconsejó para entenderlo,

 para que le enseñara el camino exacto,

 para que le enseñara el saber

 y le sugiriese el método inteligente?

Mirad, las naciones son gotas de un cubo

y valen lo que el polvillo de balanza.

Mirad, las islas pesan lo que un grano,

el Líbano no basta para leña,

sus fieras no bastan para el holocausto.

En su presencia, las naciones todas,

como si no existieran,

valen para Él nada y vacío.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor llega con poder, y su recompensa lo precede.

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

Tiempo pascual: Como un pastor, reúne su rebaño, toma en brazos los corderos. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies.

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

Tiempo pascual: El Señor es grande en Sión, encumbrado sobre todos los pueblos. Aleluya

Salmo 98 Santo es el Señor, nuestro Dios

El Señor es soberano y favorece a quienes le buscan.

Tú, Señor, que estás sentado sobre querubines, restauraste el mundo caído, cuando te hiciste semejante a nosotros.

(S. Atanasio)

 

El Señor reina, tiemblen las naciones;

  sentado sobre querubines, vacile la tierra.

El Señor es grande en Sión,

  encumbrado sobre todos los pueblos.

  Reconozcan tu nombre, grande y terrible:

  Él es santo.

Reinas con poder y amas la justicia,

  Tú has establecido la rectitud;

  Tú administras la justicia y el derecho,

  Tú actúas en Jacob.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,

  postraos ante el estrado de sus pies:

  Él es santo.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,

  Samuel con los que invocan su nombre,

  invocaban al Señor, y Él respondía.

  Dios les hablaba desde la columna de nube;

  oyeron sus mandatos y la ley que les dio.

Señor, Dios nuestro, Tú les respondías,

  Tú eras para ellos un Dios de perdón,

  y un Dios vengador de sus maldades.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,

  postraos ante su monte santo:

  santo es el Señor, nuestro Dios.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies.

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

Tiempo pascual: El Señor es grande en Sión, encumbrado sobre todos los pueblos. Aleluya

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE       1Pe. 4, 10-11

Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que se toma la palabra que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio que lo haga  en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo, Señor nuestro, cuya es la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. 

RESPONSORIO BREVE

V.        Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.

R.        Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.


V.       
Guardaré tus leyes.

R.        Respóndeme, Señor.

V.        Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.        Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   Sirvamos al Señor con santidad y nos librará de la mano de nuestros enemigos.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

 

Repetir antífona

 

PRECES

Demos gracias al Señor, que dirige y guía con amor a su pueblo, y digámosle:

Gloria a ti, Señor, por los siglos.

Señor, rey del universo, te alabamos por el amor que nos tienes,

—porque de manera admirable nos creaste y más admirablemente aún nos redimiste.

Al comenzar este nuevo día, pon en nuestros corazones el anhelo de servirte,

—para que te glorifiquemos en todos nuestros pensamientos y acciones.

Purifica nuestros corazones de todo mal deseo,

—y haz que estemos siempre atentos a tu voluntad.

Danos un corazón abierto a las necesidades de nuestros hermanos,

—para que a nadie falte la ayuda de nuestro amor.

  Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Señor Jesús, aumenta la santidad de los sacerdotes,

para que guíen con sabiduría al pueblo que les ha sido confiado.

Acudamos ahora a nuestro Padre celestial, diciendo:  Padre nuestro.

 

Oración

Dios todopoderoso y eterno: a los pueblos que viven en tinieblas y en sombra de muerte, ilumínalos con tu luz, ya que con ella nos ha visitado el sol que  nace de lo alto, Jesucristo, nuestro Señor.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R.  Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.


Jueves III por la tarde (VÍSPERAS)

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno tiempo ordinario:

Éste es el día del Señor.

Éste es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos

ya no enrojeceremos

a causa del antiguo

pecado de tu pueblo

Arrancarás de cuajo

el corazón soberbio

y harás un pueblo humilde

de corazón sincero.

En medio de las gentes,

nos guardas como un resto

para cantar tus obras

y adelantar tu reino.

Seremos raza nueva

para los cielos nuevos;

sacerdotal estirpe,

según tu Primogénito

Caerán los opresores

y exultarán los siervos;

los hijos del oprobio

serán tus herederos.

Señalarás entonces

el día del regreso

para los que comían

su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!

¡Alégrese mi pueblo!

Porque el Señor que es justo

revoca sus decretos:

La salvación se anuncia

donde acechó el infierno,

porque el Señor habita

en medio de su pueblo.

Otro HIMNO

Enfría, Señor, mi boca;

Señor, reduce mi braza;

dame, como te lo pido,

concordia de cuerpo y alma.

 

Frente al perverso oleaje,

ponme costado de gracia;

dame, como te lo pido

concordia de cuerpo y alma.

 

Señor, mitiga mi angustia;

remite, Señor, mi ansia;

dame como te clamo,

concordia de cuerpo y alma.

 

No dejes que los sentidos

me rindan en la batalla;

Señor, Señor, no me niegues

concordia de cuerpo y alma.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Tiempo pascual: El Señor Dios le ha dado el trono de David, su padre. Aleluya.

Salmo 131 I Promesas a la casa de DAVID

El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

(Lc 1,32)

 

Señor, tenle en cuenta a David

  todos sus afanes:

  cómo juró al Señor

  e hizo voto al Fuerte de Jacob:

"No entraré bajo el techo de mi casa,

  no subiré al lecho de mi descanso,

  no daré sueño a mis ojos,

  ni reposo a mis párpados,

  hasta que encuentre un lugar para el Señor,

  una morada para el fuerte de Jacob".

Oímos que estaba en Éfrata,

  la encontramos en el Soto de Jaar:

  entremos en su morada,

  postrémonos ante el estrado de sus pies.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,

  ven con el arca de tu poder:

  que tus sacerdotes se vistan de gala,

  que tus fieles vitoreen.

  Por amor a tu siervo David,

  no niegues audiencia a tu Ungido.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Tiempo pascual: El Señor Dios le ha dado el trono de David, su padre. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

Tiempo pascual: Jesucristo es el único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores. Aleluya.

 

Salmo 131 II

El Señor ha jurado a David

  una promesa que no retractará:

  "A uno de tu linaje

  pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardan mi alianza

  y los mandatos que les enseño,

  también sus hijos, por siempre,

  se sentarán sobre tu trono".

Porque el Señor ha elegido a Sión,

  ha deseado vivir en ella:

  "Esta es mi mansión por siempre,

  aquí viviré, porque la deseo.

Bendeciré sus provisiones,

  a sus pobres los saciaré de pan,

  vestiré a sus sacerdotes de gala,

  y sus fieles aclamarán con vítores.

Haré germinar el vigor de David,

  enciendo una lámpara para mi Ungido.

  A sus enemigos los vestiré de ignominia,

  sobre Él brillará mi diadema".

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

Tiempo pascual: Jesucristo es el único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual:  El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor a nosotros y no tardes más en venir.

Tiempo pascual: ¿Quien como tu, Señor, entre los dioses? ¿Quien como tú, terrible entre los santos? Aleluya.

 

Cántico  EL JUICIO DE DIOS

Ap. 11, 17-19; 12, 10b-12ª

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

 el que eres y el que eras,

 porque has asumido el gran poder

 y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que sean juzgados los muertos,

y de dar el galardón a tus siervos los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

 y por la palabra del testimonio que dieron,

 y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

 Por esto, estad alegres, cielos,

 y los que moráis en sus tiendas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual:  El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor a nosotros y no tardes más en venir.

Tiempo pascual: ¿Quien como tu, Señor, entre los dioses? ¿Quien como tú, terrible entre los santos? Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE             1Pe 3, 8-9

Procurad todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal, con ternura, con humildad. No devolváis mal por mal o insulto por insulto; al contrario, responded con una bendición, porque vuestra vocación mira a esto: a heredar una bendición.

RESPONSORIO BREVE

V.        Nos alimentó el Señor con flor de harina.

R.        Nos alimentó el Señor con flor de harina.

V.        Nos sació con miel silvestre.

R.        Con flor de harina.

V.        Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.        Nos alimentó el Señor con flor de harina.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.  El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

 

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Cristo, pastor, protector y ayuda de su pueblo, diciendo:

Señor, refugio nuestro, escúchanos

Bendito seas, Señor, que nos has llamado a tu santa Iglesia;

—haz que seamos fieles a esta dignación de tu amor.

Tú que has encomendado al Papa N. La preocupación por todas las Iglesias,

—concédele una fe inquebrantable, una esperanza viva y una caridad solícita.

Da a los pecadores la conversión, a los que caen, fortaleza,

—y concede a todos la penitencia y la salvación.

Tú que quisiste habitar en un país extranjero,

—acuérdate de los que viven lejos de su familia y de su patria.

       Se pueden añadir algunas intenciones libre.

 

Padre santo, que has elegido a nuestros pastores para que den fruto,

—haz que el fruto de su santidad dure.

 

A todos los difuntos que esperaron en ti,

—concédeles el descanso eterno.

Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos con plena confianza a Dios nuestro Padre: Padre nuestro.

 

Oración

Dios todopoderoso, te damos  gracias por el día que termina e imploramos tu clemencia para que nos perdones benignamente todas las faltas que, por la fragilidad de la condición humana, en él hayamos cometido.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.



VIERNES III

 LAUDES      (Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.   Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO Tiempo ordinario:

La noche, el caos, el terror,

cuanto a las sombras pertenece

siente que el alba de oro crece

y anda ya próximo el Señor.

El sol, con lanza luminosa,

rompe la noche y abre el día;

bajo su alegre travesía,

vuelve el color a cada cosa.

El hombre estrena claridad

de corazón, cada mañana;

se hace la gracia más cercana

y es más sencilla la verdad.

¡Puro milagro de la aurora!

Tiempo de gozo y eficacia:

Dios con el hombre, todo gracia

bajo la luz madrugadora.

¡Oh la conciencia sin malicia!

¡La carne, al fin, gloriosa y fuerte!

Cristo de pie sobre la muerte,

y el sol gritando la noticia.

Guárdanos tú, Señor del alba,

puros, austeros, entregados;

hijos de luz resucitados

en la Palabra que nos salva.

Nuestros sentidos, nuestra vida,

cuanto oscurece la conciencia

vuelva a ser pura transparencia

bajo la luz recién nacida. Amén.

Otro HIMNO

Creador sempiterno de las cosas,

que gobiernas las noches y los días,

y, alternando la luz y las tinieblas,

alivias el cansancio de la vida.

 

Pon tus ojos, Señor, en quien vacila,

que a todos corrija tu mirada:

con ella sostendrás a quien tropieza

y harás que pague su delito en lágrima

 

Alumbra con tu luz nuestros sentidos,

desvanece el sopor de nuestras mentes,

y sé el primero a quien, agradecidas,

se eleven nuestras voces cuando suenen.

 

Glorificado sea el Padre eterno,

así como su Hijo Jesucristo,

y así como el Espíritu Paráclito,

ahora y por los siglos de los siglos.  Amén

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

Tiempo pascual: Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado. Aleluya.

Salmo 50    CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO

Reconocemos que conforme al designio divino debimos ser santos, y en cambio, somos sin excepción y por igual pecadores.

Renovaos en la mente y en el espíritu y vestíos de la nueva condición humana.(Ef 4, 23-24)

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

  por tu inmensa compasión borra mi culpa;

  lava del todo mi delito,

  limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,

  tengo siempre presente mi pecado:

  contra ti, contra ti sólo pequé,

  cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,

  en el juicio resultarás inocente.

  Mira, en la culpa nací,

  pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,

  y en mi interior me inculcas sabiduría.

  Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

  lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,

  que se alegren los huesos quebrantados.

  Aparta de mi pecado tu vista,

  borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

  renuévame por dentro con espíritu firme;

  no me arrojes lejos de tu rostro,

  no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,

  afiánzame con espíritu generoso:

  enseñaré a los malvados tus caminos,

  los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,

  Dios, Salvador mío,

  y cantará mi lengua tu justicia.

  Señor, me abrirás los labios,

  y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:

  si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

  Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

  un corazón quebrantado y humillado,

  tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad,  favorece a Sión,

  reconstruye las murallas de Jerusalén:

  entonces aceptarás los sacrificios rituales,

  ofrendas y holocaustos,

  sobre tu altar se inmolarán novillos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

Tiempo pascual: Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

Tiempo pascual: Cristo, cargado con nuestros pecados, subió al leño. Aleluya

Cántico               Jr. 14,17-21    

Retomando su cordura ante la desgracia, el pueblo de Dios reconoce su culpa y se dirige de nuevo directamente a Él mismo.

Está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio. (Mc 1,15)

 

Mis ojos se deshacen en lágrimas,

día y noche no cesan:

por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,

una herida de fuertes dolores.

Salgo al campo: muertos a espada;

 entro en la ciudad, desfallecidos de hambre;

tanto el profeta como el sacerdote

vagan sin sentido por el país.

¿Por qué has rechazado del todo a Judá?

¿tiene asco tu garganta de Sión?

¿Por que nos has herido sin remedio?

Se espera la paz, y no hay bienestar,

al tiempo de la cura sucede la turbación.

Señor, reconocemos  nuestra impiedad,

 la culpa de nuestros padres,

porque pecamos contra ti.

No nos rechaces, por tu nombre,

no desprestigies tu trono glorioso;

recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

Tiempo pascual: Cristo, cargado con nuestros pecados, subió al leño. Aleluya

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

Tiempo pascual: Entrad a la presencia del Señor con vítores. Aleluya.

Salmo 99   Alegría de los que entran en el templo

Recuperado para Dios, el pueblo encuentra su alegría en ser y estar con Aquel, antes que en sucedáneos que se había conseguido.

El Señor manda que los redimidos entonen un himno de victoria. (San Atanasio)

 

Aclama al Señor, tierra entera,

  servid al Señor con alegría,

  entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:

  que Él nos hizo y somos suyos,

  su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,

  por sus atrios con himnos,

  dándole gracias y bendiciendo su nombre:

"El Señor es bueno,

  su misericordia es eterna,

  su fidelidad por todas las edades".

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

Tiempo pascual: Entrad a la presencia del Señor con vítores. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE    2Cor. 12, 9b -10

Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas  por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

 

RESPONSORIO BREVE

V. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

V. Indícame el camino que he de seguir.

R. Hazme escuchar tu gracia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

 

Repetir antífona

 

PRECES

Elevemos los ojos a Cristo, que nació, murió y resucitó por su pueblo, diciendo confiados:

Salva, Señor, a los que redimiste con tu sangre.

 

Te bendecimos, Señor, a ti que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz

—y nos redimiste con tu preciosa sangre.

Tú que prometiste a los que en ti creyeran un agua que salta hasta la vida eterna,

—derrama tu Espíritu sobre todos los hombres.

Tú que enviaste a los discípulos a predicar el Evangelio,

—ayúdalos, para que extiendan la victoria de la cruz.

A los enfermos y a todos los que has asociado a los sufrimientos de tu pasión,

—concédeles fortaleza y paciencia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Llenos del Espíritu  de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común diciendo:   Padre nuestro*.

 

Oración

Ilumina, Señor, nuestros corazones y fortalece nuestras voluntades, para que sigamos siempre el camino de tus mandatos, reconociéndote como nuestro guía y maestro.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

Viernes III por la tarde (VÍSPERAS)

 

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno del Tiempo ordinario:

¿Quién es este que viene,

recién atardecido,

cubierto con su sangre

como varón que pisa los racimos?

Éste es Cristo, el Señor,

convocado a la muerte,

glorificado en la resurrección.

¿Quién es este que vuelve,

glorioso y malherido,

y, a precio de su muerte,

compra la paz y libra a los cautivos?

Éste es Cristo, el Señor,

convocado a la muerte,

glorificado en la resurrección.

Se durmió con los muertos,

y reina entre los vivos;

no le venció la fosa,

porque el Señor sostuvo a su Elegido.

Éste es Cristo, el Señor,

convocado a la muerte,

glorificado en la resurrección.

Anunciad a los pueblos

qué habéis visto y oído;

aclamad al que viene

como la paz, bajo un clamor de olivos. Amén.

 Otro HIMNO

Yo he sentido, Señor, tu voz amante,

en el misterio de las noches bellas,

y en el suave temblor de las estrellas

la armonía gocé de tu semblante.

 

No me llegó tu acento amenazante

entre el fragor de trueno y de centellas;

al ánima llamaron tus querellas

como el tenue vagido de un infante.

 

¿Por qué no obedecí cuando te oía?

¿Quién me hizo abandonar tu franca vía

y hundirme en las tinieblas del vacío?

 

Haz, mi dulce Señor, que en la serena

noche vuelva a escuchar tu cantinela;

¡ya no seré cobarde, Padre mío!  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

Tiempo pascual: Yo, el Señor, soy tu salvador y tu redentor. Aleluya.

 

Salmo 134 I  HIMNO A Dios POR SUS maravillas

Alabamos a Dios por la creación y por la Pascua, pues su poder se ha manifestado incomparable a favor de su pueblo.

Vosotros sois… un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entra en su luz maravillosa. (1Pe 2,9)

 

Alabad el nombre del Señor,

  alabadlo, siervos del Señor,

  que estáis en la casa del Señor,

  en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,

  tañed para su nombre, que es amable.

  Porque Él se escogió a Jacob,

  a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,

  nuestro dueño más que todos los dioses.

  El Señor todo lo que quiere lo hace:

  en el cielo y en la tierra,

  en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,

  con los relámpagos desata la lluvia,

  suelta los vientos de sus silos.

El hirió a los primogénitos de Egipto,

  desde los hombres hasta los animales.

  Envió signos y prodigios

  -en medio de ti, Egipto-

  contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,

  mató a reyes poderosos:

  a Sijón, rey de los amorreos,

  a Hog, rey de Basán,

  a todos los reyes de Canaán.

  Y dio su tierra en heredad,

  en heredad a Israel, su pueblo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

Tiempo pascual: Yo, el Señor, soy tu salvador y tu redentor. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Casa de Israel, bendecid al Señor; tañed para su nombre, que es amable.

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

Tiempo pascual: Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. Aleluya.

Salmo 134 II

Dios es soberano y habita en medio de su pueblo cual padre suyo.

 

 Señor, tu nombre es eterno;

  Señor, tu recuerdo de edad en edad.

  Porque el Señor gobierna a su pueblo

  y se compadece de sus siervos.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,

  hechura de manos humanas:

  tienen boca y no hablan,

  tienen ojos y no ven,

tienen orejas y no oyen,

  no hay aliento en sus bocas.

  Sean lo mismo los que los hacen,

  cuantos confían en ellos.

Casa de Israel, bendice al Señor;

  casa de Aarón, bendice al Señor;

  casa de Leví, bendice al Señor;

  fieles del Señor, bendecid al Señor.

Bendito sea en Sión el Señor,

  que habita en Jerusalén.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Casa de Israel, bendecid al Señor; tañed para su nombre, que es amable.

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

Tiempo pascual: Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

Tiempo pascual: Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

 

Cántico CANTO DE LOS VENCEDORES Ap. 15, 3-4

Al final Dios será universalmente proclamado como el único, el verdadero.

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

 justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

porque tú solo eres santo,

 porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

 porque tus juicios se hicieron manifiestos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén..

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

Tiempo pascual: Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE        St. 1, 2 - 4

Hermanos míos, si estáis sometidos a tentaciones diversas, consideradlo como una alegría, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce constancia. Y si la constancia llega hasta el final, seréis perfectos e íntegros, sin falta alguna.

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.

R. Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.

V. Nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios.

R. Por su sangre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

 

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos al Hijo de Dios, a quien el Padre entregó  por nuestras faltas y lo resucitó para nuestra justificación, diciendo:

Señor, ten piedad de tu pueblo.

Escucha, Señor, nuestras súplicas, perdona los pecados de los que se confiesen culpables

—y en tu bondad otórganos el perdón y la paz.

Tú que, por medio del Apóstol, nos has enseñado que donde se multiplicó el pecado sobreabundó mucho más la gracia,

—perdona con largueza nuestros muchos pecados.

Hemos pecado mucho, Señor, pero confiamos en la misericordia infinita;

—vuélvete a nosotros para que podamos convertirnos a ti.

Salva a tu pueblo de sus pecados, Señor,

—y sé benévolo con nosotros.

   Se pueden añadir algunas intenciones libres.

             

Tú que abriste las puertas del paraíso al buen ladrón

—ábrelas también para nuestros hermanos difuntos

Reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios, digamos confiadamente:

Padre nuestro.

 

Oración

Señor, Padre santo, que quisiste que tu Hijo fuese el precio de nuestro rescate, haz que vivamos de tal manera que, tomando parte en los padecimientos de Cristo, nos gocemos también en la revelación de su gloria.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.


SÁBADO III

LAUDES         (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Venid, adoremos al Señor, fuente de la sabiduría.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

    Al filo de los gallos,

viene la aurora

los temores se alejan

como las sombras.

¡Dios, Padre nuestro,

en tu nombre dormimos

y amanecemos!

Como luz nos visitas,

Rey de los hombres,

como amor que vigila

siempre de noche;

cuando el que duerme,

bajo el signo del sueño,

prueba la muerte.

Del sueño del pecado

nos resucitas,

y es señal de tu gracia

la luz amiga.

¡Dios que nos velas!

Tú nos sacas por gracia

de las tinieblas.

Gloria al Padre, y al Hijo,

gloria al Espíritu,

al que es paz, luz y vida,

al Uno y Trino;

gloria a su nombre

y al misterio divino

que nos lo esconde.

            Amén.

Otro Himno

 

Cantemos al Señor con indecible gozo,

él guarde la esperanza de nuestro corazón,

dejemos la inquietud posar entre sus manos,

abramos nuestro espíritu a su infinito amor.

 

Dichoso será aquel que siempre en él confía

en horas angustiosas de lucha y de aflicción,

confiad en el Señor si andáis atribulados,

abramos nuestro espíritu a su infinito amor.

 

Los justos saben bien que Dios siempre nos ama,

en penas y alegrías su paz fue su bastión,

la fuerza del Señor fue gloria en sus batallas,

abramos nuestro espíritu a su infinito amor.

 

Envíanos, Señor, tu luz esplendorosa

si el alma se acongoja en noche y turbación,

qué luz, qué dulce paz en Dios el hombre encuentra;

abramos nuestro espíritu a su infinito amor.

 

Recibe, Padre santo, el ruego y la alabanza,

que a ti, por Jesucristo y por el Consolador,

dirige en comunión tu amada y santa Iglesia;

abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

Sábado antes del 24 de diciembre: El Señor viene del Líbano, su brillo es como el día.

Tiempo pascual: Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Aleluya.

Salmo 118, 145-152     TE INVOCO DE TODO CORAZÓN

Como siervos del Señor y de sus mandatos, sufrimos el choque de quienes han optado en contra de Él, y contra todo lo suyo y de los suyos.

 

Te invoco de todo corazón:

  respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;

  a ti grito: sálvame,

  y cumpliré tus decretos;

  me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,

  esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,

  meditando tu promesa;

  escucha mi voz por tu misericordia,

  con tus mandamientos dame vida;

  ya se acercan mis inicuos perseguidores,

  están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,

  y todos tus mandatos son estables;

  hace tiempo comprendí que tus preceptos

  los fundaste para siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

Sábado antes del 24 de diciembre: El Señor viene del Líbano, su brillo es como el día.

Tiempo pascual: Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Mándame tu sabiduría Señor, para que me asista en mis trabajos.

Sábado antes del 24 de diciembre: Cielos, dejad caer el rocío; que las nubes lluevan al Justo, y la tierra germine al Salvador.

Tiempo pascual: Edificaste, Señor, un templo y un altar en tu monte santo. Aleluya.

Cántico    DAME SEÑOR LA SABIDURÍA        Sb. 9,1-6, 9-11

Somos muy limitados para entender la infinitud del ser de Dios y su obra. Pedimos una especial “iluminación divina”, pues solo ésta “entiende y conoce todas las cosas”.

Os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente… ningún adversario vuestro.

(Lc 21,15) 

 

Dios de los padres y Señor de la misericordia,

 que con tu palabra hiciste todas las cosas,

 y en tu sabiduría formaste al hombre,

 para que dominase sobre tus criaturas,

y para regir el mundo con santidad y justicia,

y para administrar justicia con rectitud de corazón.

Dame la sabiduría asistente de tu trono

y no me excluyas del número de tus siervos,

 porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,

 hombre débil y de pocos años,

 demasiado pequeño para conocer el juicio  y las leyes.

Pues aunque uno sea perfecto

 entre los hijos  de los hombres,

 sin la sabiduría,  que procede de ti,

 será estimado en nada.

Contigo está la sabiduría conocedora de sus obras,

que te asistió cuando hacías el mundo,

y que sabe lo que es grato a tus ojos

y lo que es recto según tus preceptos.

Mándala de tus santos cielos

y de tu trono de gloria envíala

para que me asista en mis trabajos

y venga yo a saber lo que te es grato.

Porque ella conoce y entiende todas las cosas,

y me guiará prudentemente en mis obras,

y me guardará en su esplendor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Mándame tu sabiduría Señor, para que me asista en mis trabajos.

Sábado antes del 24 de diciembre: Cielos, dejad caer el rocío; que las nubes lluevan al Justo, y la tierra germine al Salvador.

Tiempo pascual: Edificaste, Señor, un templo y un altar en tu monte santo. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: La fidelidad del Señor dura por siempre.

Sábado antes del 24 de diciembre: Prepárate, Israel, y sal al encuentro de tu Salvador que se acerca.

Tiempo pascual: Yo soy el camino y la verdad y la vida. Aleluya.

 

Salmo 116  Invitación universal a la alabanza divina

Cantamos las maravillas de Dios, manifestadas ya en favor nuestro.      Los gentiles alaban a Dios por su misericordia (cf. Rm 15,9)

 

Alabad al Señor, todas las naciones,

  aclamadlo, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros,

  su fidelidad dura por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: La fidelidad del Señor dura por siempre.

Sábado antes del 24 de diciembre: Prepárate, Israel, y sal al encuentro de tu Salvador que se acerca.

Tiempo pascual: Yo soy el camino y la verdad y la vida. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE            Flp 2, 14-l5

Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni divisiones así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo.

RESPONSORIO BREVE

V. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.

R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.

V. Mi heredad en el país de la vida.

R. Tú eres mi refugio.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant  Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

 

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios, que colocó a María, madre de Cristo, por encima de todas las criaturas celestiales y terrenas, diciendo con filial confianza:

Mira a la Madre de tu Hijo y escúchanos.

 

Padre de misericordia, te damos gracias porque nos has dado a María como madre y ejemplo;

—santifícanos, por su intercesión.

Tú que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y fuera siempre fidelísima esclava tuya,

—por su intercesión, haz que también nosotros seamos, de verdad, siervos y discípulos de tu Hijo.

Tú que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,

—por intercesión de María, otórganos los frutos de este mismo Espíritu.

Tú que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz, y la llenaste de alegría con la resurrección de tu Hijo,

—por intercesión de María, confórtanos en la tribulación y reanima nuestra esperanza. 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que diste elegiste a María para que guiara los pasos de Jesús,

—por intercesión de María, cuida de los sacerdotes que serán los que guían nuestros pasos.

Oremos confiadamente al Padre, como Cristo nos enseñó:

Padre nuestro*.

 

Oración

            Oh Dios, fuente y origen de nuestra salvación, haz que, mientras dura nuestra vida aquí en la tierra, te alabemos incesantemente y podamos así participar un día en la alabanza eterna del cielo.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

         El Sábado por la tarde serían ya las I Vísperas del Domingo IV.

 

 

ANEXO A:

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos en el Salterio III

 

 Ciclo litúrgico “A” en el 2011, 2014, 2017, ....

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

 

Domingo III: Jesús proclamaba el Evangelio del reino y curaba las enfermedades del pueblo.

 

Domingo VII: «Rezad por los que os persiguen, así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo», dice el Señor.

 

Domingo XI: Jesús, al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.

 

Domingo XV: Jesús se subió a una barca y habló mucho rato en parábolas a la gente que había acudido a él.

 

Domingo XIX: Jesús subió al monte a solas para orar y, llegada la noche, estaba allí solo.

 

Domingo XXIII: Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.

 

Domingo XXVII: La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel. Aleluya.

 

Domingo XXXI: El que se exalta será humillado, y el que se humilla será exaltado.

Laudes

 

ANTÍFONAS BENEDICTUS

 

Domingo III: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos», dice el Señor.

 

Domingo VII: Dios, vuestro Padre, hace salir su sol sobre malos y buenos.

 

Domingo XI: Señor, manda trabajadores a tu mies.

 

Domingo XV: La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; todo el que lo escucha vivirá para siempre.

 

Domingo XIX: De madrugada, se acercó Jesús a los discípulos, andando sobre el agua, y les dijo: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»

 

Domingo XXIII: A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama tiene cumplido el resto de la ley.

 

Domingo XXVII: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular de la casa de Dios.

 

Domingo XXXI: Uno solo es vuestro Padre, el Dios del cielo y de la tierra.

 

 

II Vísperas

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo III: Inmediatamente los discípulos dejaron las redes y siguieron a Jesús.

 

Domingo VII: Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

 

Domingo XI: Id y proclamad el Evangelio del reino. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. Aleluya.

 

Domingo XV: Jesús dijo a sus discípulos: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino.»

 

Domingo XIX: «Señor, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.» Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?»

 

Domingo XXIII: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos», dice el Señor.

 

Domingo XXVII: Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.

 

Domingo XXXI: Uno solo es vuestro maestro, que está en los cielos: Cristo, el Señor.

 

 

ANEXO B:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos en el Salterio III

 

 Ciclo litúrgico “B” en el 2009, 2012, 2015, ....

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo III: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios», dice el Señor.

Domingo VII: Llevaron a Jesús un paralítico; viendo la fe que tenían, dijo: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»

 

Domingo XI: Jesús anunciaba el reino de Dios con muchas parábolas.

 

Domingo XV: Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos a predicar la conversión.

 

Domingo XIX: Con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios.

Domingo XXIII: Los oídos del sordo se abrirán y la lengua del mudo cantará: Dios viene en persona y os salvará. Aleluya.

Domingo XXVII: El hombre se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

 

Domingo XXXI: El Señor, Dios nuestro, es el único. Ama al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Guarda en tu corazón sus mandamientos.

 

Laudes

 

ANTÍFONAS BENEDICTUS

 

Domingo III: «Convertíos y creed en el Evangelio», dice el Señor.

 

Domingo VII: El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados. Aleluya.

 

Domingo XI: Sucede con el reino de Dios como con un hombre que siembra la semilla en la tierra. Ya duerma, ya vele todo el día, el grano germina y va creciendo.

 

Domingo XV: Los discípulos salieron a predicar la conversión, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

Domingo XIX: El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

 

Domingo XXIII: Abre, Señor, nuestro corazón para que comprendamos tus palabras; abre nuestros labios y proclamaremos tu alabanza.

Domingo XXVII: El que no acepte el reino de Dios como un niño no entrará en la casa de mi Padre.

Domingo XXXI: Amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.

 

II Vísperas

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo III: «Venid conmigo —dice el Señor—, y os haré pescadores de hombres.»

 

Domingo VII: Cogió el paralítico la camilla donde estaba tendido, dando gloria a Dios. Todos, al verlo, daban gloria a Dios.

 

Domingo XI: La pequeña semilla se transforma en un árbol, y ofrece cobijo a las aves del cielo.

 

Domingo XV: Los discípulos, sin llevar pan, ni alforja, ni dinero, predicaban la conversión.

 

Domingo XIX: Os lo aseguro: el que cree tiene la vida eterna. Aleluya.

 

Domingo XXIII: Todo lo ha hecho bien, ha hecho oír a los sordos y hablar a los mudos. Aleluya.

Domingo XXVII: Dejad que los niños se acerquen a mí; de los que son como tales es el reino de Dios.

 

Domingo XXXI: Ama al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, ama a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que estos dos.

ANEXO C:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos en el Salterio III

 

 Ciclo litúrgico “C” en el 2010, 2013, 2016, ....

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

 

Domingo III: Jesús entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura del libro del Profeta.

 

Domingo VII: A los que me escucháis os digo: «Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian.»

 

Domingo XI: Una mujer pecadora se puso a regar los pies de Jesús con sus lágrimas y se los ungía con perfume.

 

Domingo XV: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?» Jesús le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón.» Aleluya.

 

Domingo XIX: Estad en vela, como los que aguardan a que su Señor vuelva de la boda.

 

Domingo XXIII: Señor, ¿quién conocerá tu designio, si tú no le das la sabiduría, enviando tu Santo Espíritu desde el cielo?

 

Domingo XXVII: El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.

 

Domingo XXXI: Tú, Señor, amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho, para que se conviertan y crean en ti, Dios nuestro.

 

Laudes

 

ANTÍFONAS BENEDICTUS

 

Domingo III: El Espíritu del Señor está sobre mí, me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres.

 

Domingo VII: «Tratad a los demás como queréis que ellos os traten», dice el Señor.

 

Domingo XI: Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

 

Domingo XV: El buen samaritano se acercó a un hombre medio muerto, le dio lástima, y le vendó las heridas.

 

Domingo XIX: «Donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón», dice el Señor.

 

Domingo XXIII: Dice el Señor: «El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

 

Domingo XXVII: Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

 

Domingo XXXI: Zaqueo recibió muy contento a Jesús en su casa: Hoy ha sido la salvación de esta casa. Aleluya.

 

II Vísperas

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo III: Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.

 

Domingo VII: «No juzguéis, y no os juzgarán; porque os van a juzgar como juzguéis vosotros», dice el Señor.

 

Domingo XI: Dijo Jesús a aquella mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

 

Domingo XV: Cuida de tu prójimo y, cuando yo vuelva, te pagaré lo que hayas gastado en él.

 

Domingo XIX: Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela: los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

 

Domingo XXIII: «Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío», dice el Señor.

 

Domingo XXVII: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»

 

Domingo XXXI: El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.


 

ANEXO

 

Oración final para el tiempo ordinario

“Salterio III”

 

Para los Domingos III en todas las horas (salvo completas); y para todos los días de la semana en el oficio de lecturas.

 

Por lo general, la oración se termina de la siguiente manera:

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

Semana III: Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

Semana VII: Dios todopoderoso y eterno, concede a tu pueblo que la meditación asidua de tu doctrina le enseñe a cumplir, de palabra y de obra, lo que a ti te complace.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana XI: Oh Dios, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

Semana XV: Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al buen camino, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana XIX: Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre, aumenta en nuestros corazones el espíritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana XXIII: Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de padre y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

 

Semana XXVII: Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

 

Semana XXXI: Señor de poder y de misericordia, que has querido hacer digno y agradable por favor tuyo el servicio de tus fieles, concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que nos prometes.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

 faceb twitter

Ingresa

Recordarme

Aula de formación

logo-aula


 

Vidas ejemplares

Vidas-ejemplares-imagen

Idioma

Info Demarcaciones

INFO-DEM

Cátedra de Francisco Palau

Foscarmis

solidaridad1-1

Contáctanos

 

email logo1Si deseas comunicarte con nosotras, escríbenos a carmisioneras@gmail.com tendremos el gusto de responder tus inquietudes.