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Salterio III Semana
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MIÉRCOLES III

LAUDES         (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.  Adoremos al Señor, creador nuestro.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno Tiempo ordinario:

Siempre es hora de la gracia,

¡despierte el alma dormida!

Los cangilones del sueño

van hurtando el agua viva

en la noria de las horas,

de las noches y los días.

Peldaños de eternidad

me ofrece el tiempo en su huida,

si, ascendiendo paso a paso,

lleno mis manos vacías.

Sólo el tiempo se redime,

quitándole su malicia.

Como una sombra se esfuman

del hombre vano los días,

pero uno solo ante Dios

cuenta mil años de espigas.

«Tus años no morirán»,

leo en la Sagrada Biblia:

lo bueno y noble perdura

eternizado en la dicha.

Sembraré, mientras es tiempo,

aunque me cueste fatigas.

Al Padre, al Hijo, al Espíritu

alabe toda mi vida:

el rosario de las horas,

de las noches y los días. Amén.

Otro HIMNO

¡Detente, aurora de este nuevo día,

refleja en mis pupilas tu paisaje! 

Mensajera de amor, es tu equipaje

la hermosura hecha luz y profecía.

 

¡Detente, aurora, dulce epifanía,

rostro de Dios, qué bello es tu mensaje!

Queme tu amor mi amor que va de viaje

en lucha, y en trabajo y alegría.

 

Avanzamos, corremos fatigados,

mañana tras mañana enfebrecidos

por la carga de todos los pecados.

 

Arrópanos, Señor, con la esperanza;

endereza, Señor, los pies perdidos,

y recibe esta aurora de alabanza. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor. Aleluya.

Salmo 85     ORACION DEL POBRE ANTE LAS DIFICULTADES

El Señor que ya ha favorecido a sus siervos, lo hará de nuevo, pese a quienes les dañan con autosuficiencia y presunción.

Bendito sea Dios que nos alienta en nuestras luchas. (2Co 1,3.4)

 

Inclina tu oído, Señor, escúchame,

  que soy un pobre desamparado;

  protege mi vida, que soy un fiel tuyo;

  salva a tu siervo, que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,

  que a ti te estoy llamando todo el día;

  alegra el alma de tu siervo,

  pues levanto mi alma hacia ti;

porque tú, Señor, eres bueno y clemente,

  rico en misericordia

  con los que te invocan.

  Señor, escucha mi oración,

  atiende a la voz de mi súplica.

En el día del peligro te llamo,

  y tú me escuchas.

  No tienes igual entre los dioses, Señor,

  ni hay obras como las tuyas.

Todos los pueblos vendrán

  a postrarse en tu presencia, Señor;

  bendecirán tu nombre:

  "Grande eres tú, y haces maravillas;

  tú eres el único Dios".

Enséñame, Señor, tu camino,

  para que siga tu verdad;

  mantén mi corazón entero

  en el temor de tu nombre.

Te alabaré de todo corazón, Dios mío;

  daré gloria a tu nombre por siempre,

  por tu gran piedad para conmigo,

  porque me salvaste

  del abismo profundo.

Dios mío, unos soberbios

  se levantan contra mí,

  una banda de insolentes

  atenta contra mi vida,

  sin tenerte en cuenta a ti.

Pero tú, Señor,

  Dios clemente y misericordioso,

  lento a la cólera, rico en piedad y leal,

  mírame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo,

  salva al hijo de tu esclava;

  dame una señal propicia,

  que la vean mis adversarios

  y se avergüencen,

  porque tú, Señor,

  me ayudas y consuelas

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor. Aleluya.

 

  Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre que camina por sendas de justicia y habla con rectitud.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: Contemplarán nuestros ojos al Rey en su esplendor. Aleluya.

Cántico   DIOS JUZGARÁ CON JUSTICIA        Is. 33,13-16

El Señor ha hecho portentos con quienes proceden recta y justamente, y habrán de resultar inexpugnables a las situaciones más adversas.

 La promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos. (Hch 2,39)

 

Los lejanos, escuchad lo que he hecho;

los cercanos, reconoced mi fuerza.

Temen en Sión los pecadores,

y un temblor se apodera de los perversos:

¿”Quién de nosotros habitará un fuego devorador,

quién de nosotros habitará una hoguera perpetua?”.

El que procede con justicia y habla con rectitud

y rehúsa el lucro de la opresión;

el que sacude la mano rechazando el soborno

y tapa su oído a propuestas sanguinarias,

el que cierra los ojos para no ver la maldad:

ése habitará en lo alto,

tendrá su alcázar en un picacho rocoso,

con abasto de pan y provisión de agua.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre que camina por sendas de justicia y habla con rectitud.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: Contemplarán nuestros ojos al Rey en su esplendor. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad al Rey y Señor.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mi; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Todos verán la salvación de Dios. Aleluya.

Salmo 97 EL SEÑOR, JUEZ VENCEDOR

Al final Dios ha de sobreponerse irremisiblemente a toda injusticia y malignidad; por ello, cantamos y proclamamos la revelación de su victoria final.

Este salmo canta la primera venida del Señor y la conversión de las naciones. (S. Atanasio)

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

  porque ha hecho maravillas:

  su diestra le ha dado la victoria,

  su santo brazo.

 El Señor da a conocer su victoria,

  revela a las naciones su justicia:

  se acordó de su misericordia y su fidelidad

  en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado

  la victoria de nuestro Dios.

  Aclama al Señor, tierra entera;

  gritad, vitoread, tocad:

tañed la cítara para el Señor,

  suenen los instrumentos:

  con clarines y al son de trompetas,

  aclamad al Rey y Señor.

Retumbe el mar y cuanto contiene,

  la tierra y cuantos la habitan;

  aplaudan los ríos, aclamen los montes

  al Señor, que llega para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia

  y los pueblos con rectitud.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad al Rey y Señor.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mi; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Todos verán la salvación de Dios. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE    Jb. 1, 21; 2, 10b

Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor.

 Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

V. Dame vida con tu palabra.

R. Mi corazón a tus preceptos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

CANTICO EVANGÉLICO

Ant. Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

 PRECES

Invoquemos a Cristo, que se entregó a sí mismo por la Iglesia, y le da alimento y calor, diciendo: 

Mira, Señor, a tu Iglesia.

Bendito seas, Señor, Pastor de la Iglesia, que nos vuelves a dar hoy la luz y la vida;

—haz que sepamos agradecerte este magnífico don.

Mira con amor  a tu grey, que has congregado en tu nombre;

—haz que no se pierda ni uno  solo de los que el Padre te ha dado.

Guía a tu Iglesia por el camino de tus mandatos,

—y haz que el Espíritu Santo la conserve en la fidelidad.

Que tus fieles, Señor, cobren nueva vida participando en la mesa de tu pan y tu palabra,

—para que, con la fuerza de este alimento, te sigan con alegría.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

 Concluyamos nuestra oración diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro Maestro:

Padre nuestro.

Oración

Señor Dios, que nos has creado con tu sabiduría y nos gobiernas con  tu providencia, infunde en nuestras almas la claridad de tu luz, y haz que nuestra vida y nuestras acciones estén del todo consagradas a ti.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Miércoles III por la tarde

VÍSPERAS

 

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno del ordinario

Ignorando mi vida,

golpeado por la luz de las estrellas,

como un ciego que extiende,

al caminar, las manos en la sombra,

todo yo, Cristo mío,

todo mi corazón, sin mengua, entero,

virginal y encendido, se reclina

en la futura vida, como el árbol

en la savia se apoya, que le nutre

y le enflora y verdea.

Todo mi corazón, ascua de hombre,

inútil sin tu amor, sin ti vacío,

en la noche te busca;

le siento que te busca, como un ciego

que extiende, al caminar, las manos llenas

de anchura y de alegría.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

Otro HIMNO

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo

al acabar el día su jornada,

y, libres ya mis manos del trabajo,

a hacerte ofrenda del trabajo vengo.

 

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo

cuando las luces de este día acaban,

y, ante las sombras de la noche oscura,

mirarte a ti, mi luz, mirarte puedo.

 

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,

y aunque me abruma el peso del pecado,

movido por tu amor y por tu gracia,

mi salvación ponerla en ti yo quiero.

 

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,

muy dentro de mi alma tu esperanza

sostenga mi vivir de cada día,

mi lucha por el bien que tanto espero.

 

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo;

por el amor de tu Hijo, tan amado,

por el Espíritu de ambos espirado,

conduce nuestra senda hacia tu encuentro. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Vuestra tristeza se convertirá en alegría. Aleluya.

Salmo 125    DIOS ALEGRIA Y ESPERANZA NUESTRA

Si sois compañeros en el sufrir, también lo sois en el buen ánimo. (2Co 1,7)

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

  nos parecía soñar:

  la boca se nos llenaba de risas,

  la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:

  "El Señor ha estado grande con ellos".

  El Señor ha estado grande con nosotros,

  y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,

  como los torrentes de Negueb.

  Los que sembraban con lágrimas

  cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando,

  llevando la semilla;

  al volver, vuelve cantando,

  trayendo sus gavillas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todopoderoso a salvar a su pueblo.

Tiempo pascual: Vuestra tristeza se convertirá en alegría. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: En la vida y en la muerte somos del Señor. Aleluya.

 

Salmo 126   EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS

La dicha y la exuberancia verdadera de bienes tienen su raíz en la providencia divina.

Sois edificio de Dios. (1Co 3,9)

 

Si el Señor no construye la casa,

  en vano se cansan los albañiles;

  si el Señor no guarda la ciudad,

  en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,

  que veléis hasta muy tarde,

  que comáis el pan de vuestros sudores:

  ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;

  su salario, el fruto del vientre:

  son saetas en manos de un guerrero

  los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena

  con ellas su aljaba:

  No quedará derrotado cuando litigue

  con su adversario en la plaza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

Tiempo pascual: En la vida y en la muerte somos del Señor. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

 

Cántico CRISTO PRIMOGÉNITO DEL UNIVERSO     Col. 1,12-20

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda creatura;

porque por medio de Él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por Él y para Él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él.

Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por Él quiso reconciliar consigo todos los seres.

los del cielo y los de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la buena Noticia a los pobres.

Tiempo pascual: Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE             Ef. 3,29-21

A Dios, que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a Él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

V. No arrebates mi alma con los pecadores.

R. Y ten misericordia de mí.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

 

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios, que envió a su Hijo como salvador y modelo supremo de su pueblo, diciendo:

    Que tu pueblo te alabe, Señor.

Te damos gracias, Señor, porque nos has escogido como primicias para la salvación;

—haz que sepamos corresponder y así logremos la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Haz que todos los que confiesan tu santo nombre

—sean concordes en la verdad y  vivan unidos por la caridad.

Creador del universo, cuyo Hijo, al venir a este mundo, quiso trabajar con sus propias manos:

—acuérdate de los trabajadores que ganan el pan con el sudor de su rostro.

Acuérdate también de todos lo que viven entregados al servicio de los demás;

—que no se dejen vencer por el desaliento ante la incomprensión de los hombres.

     Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Ten piedad de nuestros hermanos difuntos

—y líbralos del poder del Maligno.

Llenos de fe invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:

Padre nuestro.

Oración

            Llegue a tus oídos, Señor, la voz suplicante de tu Iglesia a fin de que, conseguido el perdón de nuestros pecados, con  tu ayuda podamos dedicarnos a tu servicio y vivamos confiados en tu protección. 

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.



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