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Salterio III Semana
Domingo III
Lunes III
Martes III
Miércoles III
Jueves III
Viernes III
Sábado III
Anexo
Todas las páginas


Laudes DOMINGO III

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.  Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya.

 

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

 Cristo,

alegría del mundo,

resplandor de la gloria del Padre.

¡Bendita la mañana

que anuncia tu esplendor al universo!

En el día primero,

tu resurrección alegraba

el corazón del Padre.

En el día primero,

vio que todas las cosas eran buenas

porque participaban de tu gloria.

La mañana celebra

tu resurrección y se alegra

con claridad de Pascua.

Se levanta la tierra

como un joven discípulo en tu busca,

sabiendo que el sepulcro está vacío.

En la clara mañana,

tu sagrada luz se difunde

como una gracia nueva.

Que nosotros vivamos

como hijos de luz y no pequemos

contra la claridad de tu presencia.

Otro HIMNO

 Las sombras oscuras huyen,

ya va pasando la noche;

y el sol, con su luz de fuego,

nos disipa los temores.

 

Ya se apagan las estrellas

y se han encendido soles;

el rocío cae de los cielos

en el cáliz de las flores.

 

Las creaturas van vistiendo

sus galas y sus colores,

porque al nacer nuevo día

hacen nuevas las canciones.

 

¡Lucero, Cristo, del alba,

que paces entre esplendores,

apacienta nuestras vidas

ya sin sombras y sin noches!

 

¡Hermoso Cristo, el Cordero,

entre collados y montes! Amén.

  Antífona 1

Domingo III de Adviento: Vendrá el Señor y no tardará:  iluminará lo escondido en las tinieblas y se manifestará a todos los hombres. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma: Tus  mandatos,  Señor, son fieles y seguros, más que la voz de aguas caudalosas.

Domingo III y VII de Pascua: El Señor reina vestido de majestad. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: El Señor es admirable en el cielo. Aleluya.

Salmo   92  GLORIA DE DIOS CREADOR

Alabamos a Dios porque su gloria y poder nos ha fascinado y nos sentimos seguros siguiendo sus mandatos y su santidad.

Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

alegrémonos y gocemos y démosle gracias

(Ap 19,6.7)

 

El Señor reina, vestido de majestad,

  el Señor, vestido y ceñido de poder:

  así está firme el orbe y no vacila.

Tu trono está firme desde siempre,

  y tú eres eterno.

Levantan los ríos, Señor,

  levantan los ríos su voz,

  levantan los ríos su fragor;

pero más que la voz de aguas caudalosas,

  más potente que el oleaje del mar,

  más potente en el cielo es el Señor.

Tus mandatos son fieles y seguros;

  la santidad es el adorno de tu casa,

  Señor, por días sin término.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Domingo III de Adviento: Vendrá el Señor y no tardará:  iluminará lo escondido en las tinieblas y se manifestará a todos los hombres. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma: Tus  mandatos,  Señor, son fieles y seguros, más que la voz de aguas caudalosas.

Domingo III y VII de Pascua: El Señor reina vestido de majestad. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: El Señor es admirable en el cielo. Aleluya. 

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Los montes y las colinas se abajarán. Lo torcido se enderezará y lo escabroso se igualará. Ven, Señor, no tardes. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma:  Manantiales, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Domingo III y VII de Pascua: La creación se verá liberada, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: Tú, Señor, eres alabado y ensalzado por los siglos. Aleluya.

Cántico     Dn 3,57-88. 56

TODA LA CREACION ALABE AL SEÑOR

Toda la creación pertenece a Dios y le permanece sujeta; mientras el hombre sin Dios solo mira a apropiárselos. Con sencillez y gratitud reportamos a El cuanto existe.

     Alabad al Señor, sus siervos todos. (Ap 19,5)

 

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

  ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;

  cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio bendecid al Señor;

  ejércitos del Señor, bendecid al Señor;

Sol y luna, bendecid al Señor;

  astros del cielo, bendecid al Señor;

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

  vientos todos, bendecid al Señor;

Fuego  y calor, bendecid al Señor;

  fríos y heladas, bendecid al Señor;

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

  témpanos y hielos, bendecid al Señor;

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

  noche y día, bendecid al Señor;

Luz  y tinieblas, bendecid al Señor;

  rayos y nubes, bendecid al Señor;

Bendiga la tierra al Señor,

  ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

  cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;

  mares y ríos, bendecid al Señor;

 Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

   aves del cielo, bendecid al Señor;

Fieras y ganados, bendecid al Señor;

  ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;

  bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

 siervos del Señor, bendecid al Señor;

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

 santos y humildes de corazón, bendecid al Señor;

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;

  ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,

  ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el señor en la bóveda del cielo,

  alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

(No se dice Gloria al Padre).

 

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Los montes y las colinas se abajarán. Lo torcido se enderezará y lo escabroso se igualará. Ven, Señor, no tardes. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma:  Manantiales, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Domingo III y VII de Pascua: La creación se verá liberada, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: Tú, Señor, eres alabado y ensalzado por los siglos. Aleluya.

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Salvaré a Sión y mostraré mi gloria en Jerusalén. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma:  Reyes y pueblos del orbe, alabad al Señor.

Domingo III y VII de Pascua: El nombre del Señor es sublime sobre el cielo y la tierra. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: Alabad al Señor en el cielo. Aleluya.

Salmo   148:ALABANZA DEL DIOS CREADOR

Alabamos a Dios porque todo pertenece a El y a El se debe. Prestamos nuestras voces para que el universo y la humanidad le reporte su gloria y alabanza.

Al que se sienta en el trono y al Cordero

la alabanza, el honor, la gloria y el poder

por los siglos de los siglos. (Ap 5,13)

Alabad al Señor en el cielo,

  alabad al Señor en lo alto.

Alabadlo, todos sus ángeles;

  alabadlo todos sus ejércitos.

Alabadlo, sol y luna;

  alabadlo, estrellas lucientes.

Alabadlo, espacios celestes

  y aguas que cuelgan en el cielo.

Alaben el nombre del Señor,

  porque Él lo mandó, y existieron.

Les dio consistencia perpetua

  y una ley que no pasará.

Alabad al Señor en la tierra,

  cetáceos y abismos del mar.

Rayos, granizo, nieve y bruma,

  viento huracanado que cumple sus órdenes.

Montes y todas las sierras,

  árboles frutales y cedros.

Fieras y animales domésticos,

  reptiles y pájaros que vuelan.

Reyes y pueblos del orbe,

  príncipes y jefes del mundo.

Los jóvenes y también las doncellas,

  los viejos junto con los niños.

Alaben el nombre del Señor,

 el único nombre sublime.

Su majestad sobre el cielo y la tierra;

  Él acrece el vigor de su pueblo.

Alabanza de todos sus fieles,

  de Israel, su pueblo escogido.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Salvaré a Sión y mostraré mi gloria en Jerusalén. Aleluya.

Domingo III de Cuaresma:  Reyes y pueblos del orbe, alabad al Señor.

Domingo III y VII de Pascua: El nombre del Señor es sublime sobre el cielo y la tierra. Aleluya.

Domingo III del Ordinario: Alabad al Señor en el cielo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE  Ez. 37,12b -14

      Así dice el Señor. Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que yo soy el Señor; os infundiré mi espíritu y viviréis, os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo el Señor lo digo y lo hago”. Oráculo del Señor.

RESPONSORIO BREVE

V.   Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

R.   Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

V.   Tú que estás sentado a la derecha del Padre.

R.   Ten piedad de nosotros.

V.   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.   Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Antífona laudes domingo _: (*)

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

 

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios Padre que envió al Espíritu Santo, para que con su luz santísima penetrara las almas de  sus fieles, y digámosle:

Ilumina, Señor, a tu pueblo.

 

Te bendecimos, Señor, a ti que eres nuestra luz,

      —y te pedimos que este domingo que ahora empezamos transcurra  todo él consagrado a tu alabanza.

 Tú que por la resurrección de tu Hijo quisiste iluminar el mundo,

       —haz que tu Iglesia difunda entre todos los hombres la alegría  pascual.

Tú que por el Espíritu de la verdad adoctrinaste a los discípulos de tu Hijo,

      —envía este mismo Espíritu a tu Iglesia para que permanezca siempre fiel a ti.

Tú que eres luz para todos los hombres, acuérdate de los que viven aún en las tinieblas

     —y abre los ojos de su mente para que te reconozcan a ti, único Dios verdadero.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tu que mandaste ir a todo el mundo a anunciar tu evangelio

     —Guarda en tu santidad a los sacerdotes anunciadores de tu Reino.

Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios, por esto nos atrevemos a decir:    

Padre nuestro.

 

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

 

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.

II Vísperas DOMINGO III

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO ordinario

¿Qué ves en la noche,

dinos, centinela?

    Dios como un almendro

con la flor despierta;

Dios que nunca duerme

busca quien no duerma,

y entre las diez vírgenes

sólo hay cinco en vela.

¿Qué ves en la noche,

dinos centinela?

    Gallos vigilantes

que la noche alertan.

Quien negó tres veces

otras tres confiesa,

y Pregona el llanto

lo que el miedo niega.

¿Qué ves en la noche,

dinos, centinela?

  Muerto le bajaban

a la tumba nueva.

Nunca tan adentro

tuvo al sol la tierra.

Daba el monte gritos,

piedra contra piedra.

¿Qué ves en la noche,

dinos, centinela?

  Vi los cielos nuevos

y la tierra nueva.

Cristo entre los vivos

y la muerte muerta.

Dios en las criaturas,

¡y eran todas buenas! Amén.

Otro HIMNO

Santa unidad y Trinidad beata:

con los destellos de tu brillo eterno,

infunde amor en nuestros corazones,

mientras se va alejando el sol de fuego.

 

Por la mañana te cantamos loas

y por la tarde te elevamos ruego,

pidiéndote que estemos algún día

entre los que te alaban en el cielo.

 

Glorificado sean por los siglos

de los siglos, el Padre y su Unigénito,

y que glorificado con entrambos

sea por tiempo igual el Paráclito. Amén.

SALMODIA

Antífona 1

Domingo III de Adviento: Mirad: vendrá el Señor para sentarse con los príncipes en un trono de gloria.

Domingo III de Cuaresma: Señor, Dios todopoderoso, líbranos por la gloria de tu nombre y concédenos un espíritu de conversión.

Domingo III (y VII) de Pascua: Habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas. Aleluya.

Tiempo ordinario: Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha.» Aleluya.

 

Salmo  109    EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

David, el pueblo de Dios, proclamamos al Mesías salvador, que sobrepasando la adversidad, será glorificado al colmo.

 Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga

de sus enemigos estrado de sus pies. (1Co 15,25)

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

  "siéntate a mi derecha,

  y haré de tus enemigos

  estrado de tus pies".

  Desde Sión extenderá el Señor

  el poder de tu cetro:

  somete en la batalla a tus enemigos.

 

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

  entre esplendores sagrados;

  yo mismo te engendré, como rocío,

  antes de la aurora".

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

  "Tú eres sacerdote eterno,

  según el rito de Melquisedec".

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

  quebrantará a los reyes.

  En su camino beberá del torrente,

  por eso, levantará la cabeza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Domingo III de Adviento: Mirad: vendrá el Señor para sentarse con los príncipes en un trono de gloria.

Domingo III de Cuaresma: Señor, Dios todopoderoso, líbranos por la gloria de tu nombre y concédenos un espíritu de conversión.

Domingo III (y VII) de Pascua: Habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas. Aleluya.

Tiempo ordinario: Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha.» Aleluya.

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Destilen los montes alegría y los collados justicia, porque con poder viene el señor, luz del mundo.

Domingo III de Cuaresma:  Nos rescataron a precio de la sangre de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha.

Domingo III y VII de Pascua:  El Señor envió la redención a su pueblo. Aleluya.

Tiempo ordinario: El Señor, piadoso y clemente, ha hecho maravillas memorables. Aleluya. 

Salmo  110

GRANDES SON LAS OBRAS DEL SEÑOR

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente. (Ap 15,3)

 

Doy gracias al Señor de todo corazón,

  en compañía de los rectos, en la asamblea.

  Grandes son las obras del Señor,

  dignas de estudio para los que las aman.

Esplendor y belleza son su obra,

  su generosidad dura por siempre;

  ha hecho maravillas memorables,

  el Señor es piadoso y clemente.

El da alimento a sus fieles,

  recordando siempre su alianza;

  mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,

  dándoles la heredad de los gentiles.

Justicia y verdad son las obras de sus manos,

  todos sus preceptos merecen confianza:

  son estables para siempre jamás,

  se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo,

  ratificó para siempre su alianza,

  su nombre es sagrado y temible.

Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,

  tienen buen juicio los que lo practican;

  la alabanza del Señor dura por siempre. 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Domingo III de Adviento: Destilen los montes alegría y los collados justicia, porque con poder viene el señor, luz del mundo.

Domingo III de Cuaresma:  Nos rescataron a precio de la sangre de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha.

Domingo III y VII de Pascua:  El Señor envió la redención a su pueblo. Aleluya.

Tiempo ordinario: El Señor, piadoso y clemente, ha hecho maravillas memorables. Aleluya.

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos, la venida del Señor.

Domingo III y VII de Pascua: Aleluya. Reina el Señor, nuestro Dios: alegrémonos y démosle gracias. Aleluya.

Domingo III del Ordinario Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

 

Cántico   LAS BODAS DEL CORDERO   Ap. 19,1-7

Proclamamos con la palabra de Dios, la instauración del reino celestial que ha de llegar, y la culminación escatológica de la gloria de nuestro Mesías salvador.

 

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios

Porque sus juicios son verdaderos y justos.

Aleluya. 

Aleluya.

Alabad al Señor sus siervos todos.

Los que le teméis, pequeños y grandes.

Aleluya.

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.

Alegrémonos y gocemos y démosle gracias. 

Aleluya.

Aleluya. 

Llegó la boda del cordero.

Su esposa se ha embellecido. 

Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Domingo III de Adviento: Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos, la venida del Señor.

Domingo III y VII de Pascua: Aleluya. Reina el Señor, nuestro Dios: alegrémonos y démosle gracias. Aleluya.

Domingo III del Ordinario Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.


Antífona 3 y Cántico en tiempo de Cuaresma

 

Antífona 3 Cuaresma

Domingo III de Cuaresma: Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.

Cántico 1Pe 2,21b-24

PASIÓN VOLUNTARIA DE CRISTO SIERVO DE DIOS

Cristo es el justo castigado, que nos señala el camino de la vida y la salvación.

 

Cristo padeció por nosotros,

dejándonos un ejemplo

para que sigamos sus huellas.

Él no cometió pecado

ni encontraron engaño en su boca;

cuando le insultaban,

no devolvía el insulto;

en su pasión no profería amenazas;

al contrario,

se ponía en manos del que juzga justamente.

Cargado con nuestros pecados, subió al leño,

para que, muertos al pecado,

vivamos para la justicia.

Sus heridas nos han curado.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3 Cuaresma

Domingo III de Cuaresma: Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores.


 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE     1Pe. 1, 3 - 5

             Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final.

RESPONSORIO BREVE

V.   Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

R.   Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

V.   Digno de gloria y alabanza por los siglos.

R.   En la bóveda del cielo.

V.   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.   Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. II Vísperas Domingo _: (*) 

 

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios, nuestro Padre, que maravillosamente creó el mundo, lo redimió de forma más admirable aún y no cesa de conservarlo con amor, y digámosle:

Renueva, Señor, las maravillas de tu amor.

Señor, tú que en el universo, obra de tus manos, nos revelas tu poder,

—haz que sepamos ver tu providencia en los acontecimientos del mundo.

Tú que por la victoria de tu Hijo en la cruz anunciaste la paz al mundo,

—líbranos de todo desaliento y de todo temor.

A todos los que aman la justicia y trabajan por conseguirla,

—concédeles que cooperen con sinceridad y concordia en la edificación de un mundo mejor.

Ayuda a los oprimidos, consuela a los afligidos, libra a los cautivos, da pan a los hambrientos y fortalece a los débiles,

—para que en todos se manifieste el triunfo de la cruz. 

      Se pueden añadir algunas intenciones libres

   Tú que al tercer día resucitaste a tu Hijo gloriosamente del sepulcro,

—haz que nuestros hermanos difuntos lleguen también a la plenitud de la vida.

Concluyamos nuestra súplica con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:

Padre nuestro

 

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

CONCLUSIÓN 

V.   Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

R.   Amén.



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