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Salterio II Semana
Domingo II
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Sábado II
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SALTERIO II

Oficio Divino, Oración de las horas

I Vísperas Domingo II

(Sábado por la tarde)

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO del ordinario

 ¡Luz que te entregas!,

¡luz que te niegas!,

a tu busca va el pueblo de noche:

alumbra su senda.

Dios de la luz, presencia ardiente

sin meridiano ni frontera:

vuelves la noche mediodía,

ciegas al sol con tu derecha.

Como columna de la aurora,

iba en la noche tu grandeza;

te vio el desierto, y destellaron

luz de tu gloria las arenas.

Cerró la noche sobre Egipto

como cilicio de tinieblas;

para tu pueblo amanecías

bajo los techos de las tiendas.

Eres la Luz, pero en tu rayo

lanzas el día o la tiniebla:

ciegas los ojos del soberbio,

curas al pobre su ceguera.

Cristo Jesús, tú que trajiste

fuego a la entraña de la tierra,

guarda encendida nuestra lámpara

hasta la aurora de tu vuelta.

Otro HIMNO

¿Quién es este que viene,

recién atardecido,

cubierto por su sangre

como varón que pisa los racimos?

 

Éste es Cristo, el Señor,

que venció nuestra muerte

con su resurrección.

 

¿Quién es este que vuelve,

glorioso y malherido,

y, a precio de su muerte,

compra la paz y libra a los cautivos?

 

Éste es Cristo, el Señor,

que venció nuestra muerte

con su resurrección.

 

Se durmió con los muertos,

y reina entre los vivos;

no le venció la fosa,

porque el Señor sostuvo a su elegido.

 

Este es Cristo, el Señor,

que venció nuestra muerte

con su resurrección.

 

Anunciad a los pueblos

qué habéis visto y oído;

aclamad al que viene

como la paz, bajo un clamor de olivos.

 

Este es Cristo, el Señor,

que venció nuestra muerte

con su resurrección.  Amén.

SALMODIA

Antífona 1

Domingo II de Adviento: Alégrate y goza, nueva Sión, porque tu Rey llega con mansedumbre a salvar nuestras almas.

Domingo II después de Navidad: La Virgen concibió por la palabra de Dios, permaneció virgen, dio a luz al Rey de reyes.

Domingo II de Cuaresma: Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó a parte a una montaña alta y se transfiguró delante de ellos.

Domingo de Ramos: A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis; ahora, flagelado, me lleváis para ser crucificado.

Domingo VI de Pascua: El que realiza la verdad se acerca a la luz. Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Aleluya. 

Salmo 118, 105-112

 HIMNO A LA LEY DIVINA

Éste es mi mandamiento: que

os améis, unos a otros (Jn 15,12)

Lámpara es tu palabra para mis pasos,

luz en mi sendero;

lo juro y lo cumpliré:

guardaré tus justos mandamientos;

¡estoy tan afligido!

Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,

enséñame tus mandatos;

mi vida está siempre en peligro,

pero no olvido tu voluntad;

los malvados me tendieron un lazo,

pero no me desvié de tus decretos.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,

la alegría de mi corazón;

inclino mi corazón a cumplir tus leyes,

siempre y cabalmente.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Domingo II de Adviento: Alégrate y goza, nueva Sión, porque tu Rey llega con mansedumbre a salvar nuestras almas.

Domingo II después de Navidad: La Virgen concibió por la palabra de Dios, permaneció virgen, dio a luz al Rey de reyes.

Domingo II de Cuaresma: Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó a parte a una montaña alta y se transfiguró delante de ellos.

Domingo de Ramos: A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis; ahora, flagelado, me lleváis para ser crucificado.

Domingo VI de Pascua: El que realiza la verdad se acerca a la luz. Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Aleluya.

Antífona 2

Domingo II de  Adviento: Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes: «Mirad, nuestro Rey viene en persona y nos salvará.» Aleluya.

Domingo II después de Navidad: Festejad a Jerusalén; el Señor ha derivado hacia ella, como un río, la paz.

Domingo II de Cuaresma: Su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Domingo de Ramos: El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes.

Domingo VI de Pascua: El Señor, rotas las ataduras de la muerte, ha resucitado. Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Aleluya.

 

Salmo 15

  El Señor es el lote de mi heredad

 Dios resucitó a Jesús rompiendo

las ataduras de la muerte. (Hch 2,24)

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;

yo digo al Señor: “Tú eres mi bien.”

Los dioses y señores de la tierra

no me satisfacen.

Multiplican las estatuas

de dioses extraños;

no derramaré sus libaciones con mis manos,

ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es el lote de mi heredad  y mi copa;

 mi suerte está en tu mano:

me ha tocado un lote hermoso,

me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,

hasta de noche me instruye internamente.

Tengo siempre presente al Señor,

con Él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa serena.

Porque no me entregarás a la muerte

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Domingo II de Adviento: Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes: «Mirad, nuestro Rey viene en persona y nos salvará.» Aleluya.

Domingo II después de Navidad: Festejad a Jerusalén; el Señor ha derivado hacia ella, como un río, la paz.

Domingo II de Cuaresma: Su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Domingo de Ramos: El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes.

Domingo VI de Pascua: El Señor, rotas las ataduras de la muerte, ha resucitado. Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Aleluya.

Antífona 3

Domingo II de Adviento: La ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Domingo II después de Navidad: Nos ha nacido Cristo, Dios de Dios, Luz de Luz, el que era en el principio.

Domingo II de Cuaresma: Moisés y Elías hablaban de su muerte, que se iba a consumar en Jerusalén.

Domingo de Ramos: El Señor Jesús se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Domingo VI de Pascua: ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

Cántico   EL SIERVO DE DIOS, SU MISTERIO PASCUAL    Flp. 2, 6-11

El Verbo divino encarnado se ha hecho siervo entre los siervos de Dios, prescindiendo de la gloria que entre estos, le correspondía como a Dios. Es así como aparece cual el primero entre todos los mortales, sumo sacerdote de la nueva alianza.

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

al contrario, se despojó de su rango,

 (se anonadó a sí mismo),

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte

y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”;

de modo que al nombre de Jesús

toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Domingo II de Adviento: La ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Domingo II después de Navidad: Nos ha nacido Cristo, Dios de Dios, Luz de Luz, el que era en el principio.

Domingo II de Cuaresma: Moisés y Elías hablaban de su muerte, que se iba a consumar en Jerusalén.

Domingo de Ramos: El Señor Jesús se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Domingo VI de Pascua: ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE            Col. 1,3-6a

     Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros..

RESPONSORIO BREVE

V. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

V. Su gloria se eleva sobre los cielos.

R. Alabado sea el nombre del Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. I Vísperas Domingo _: (*) 

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Demos gracias al Señor que ayuda y protege al pueblo que se ha escogido como heredad, y recordando su amor para con nosotros supliquémosle diciendo:

Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.

 

Padre lleno de amor, te pedimos por el Papa N. y por nuestro obispo N.;

—protégelos con tu fuerza y santifícalos con tu gracia.

Que los enfermos vean en sus dolores una participación de la pasión de tu Hijo,

—para que así tengan también parte en su consuelo.

Mira con piedad a los que no tienen techo donde cobijarse

—y haz que encuentren pronto el hogar que desean.

Dígnate dar y conservar los frutos de la tierra

—para que a nadie falte el pan de cada día.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Llena de santidad a nuestros sacerdotes,

—y atiende sus plegarias.

Señor, ten piedad de los difuntos

—y ábreles la puerta de tu mansión eterna.

Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

 

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.


DOMINGO II         LAUDES

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Antífona: Pueblo del Señor, rebaño que Él guía, venid, adorémosle. Aleluya.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

HIMNO

Somos el pueblo de la Pascua,

Aleluya es nuestra canción,

Cristo nos trae la alegría;

levantemos el corazón.

El Señor ha vencido al mundo,

muerto en la cruz por nuestro amor,

resucitado de la muerte

y de la muerte vencedor.

Él ha venido a hacernos libres

con libertad de hijos de Dios,

Él desata nuestras cadenas;

alegraos en el Señor.

Sin conocerle muchos siguen

rutas de desesperación,

no han escuchado la noticia

de Jesucristo Redentor.

Misioneros de la alegría,

de la esperanza y del amor,

mensajeros del Evangelio,

somos testigos del Señor.

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,

gloria a Dios Hijo Salvador,

gloria al Espíritu divino:

tres personas y un solo Dios. Amén.

Otro HIMNO

Cristo, el Señor,

como la primavera,

como una nueva aurora,

resucitó.

 

Cristo, nuestra Pascua,

es nuestro rescate,

nuestra salvación.

 

Es grano en la tierra,

muerto y florecido,

tierno pan de amor.

 

Se rompió el sepulcro,

se movió la roca,

y el fruto brotó.

 

Dueño de la muerte,

en el árbol grita

su resurrección.

 

Humilde en la tierra,

Señor de los cielos,

su cielo nos dio.

 

Ábranse de gozo

las puertas del Hombre,

que al hombre salvó.

 

Gloria para siempre

al Cordero humilde

que nos redimió. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Domingo II de Adviento: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas que con nosotros está Dios. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: En las tinieblas brilla una luz, porque ha nacido el Salvador de todos los hombres. Aleluya.

Domingo II de Cuaresma:  La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.

Domingo de Ramos: Una gran multitud de gente, que había venido a la fiesta, aclamaba al Señor: “Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

Domingo VI de Pascua:  Este es el día en que actuó el Señor. Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

Salmo  117  ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA VICTORIA

El pueblo de Dios ha de darle gracias por manifestar su poder en favor de sus escogidos. El está por encima de todos los poderes y de todos los pueblos y ha dado vida y victoria a su predilecto.

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros,

los arquitectos, y que se ha convertido

en piedra angular. (Hch 4,11) 

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

 

Diga la casa de  Israel:

eterna es su misericordia.

 

Diga la casa de  Aarón:

eterna es su misericordia.

 

Digan los fieles del Señor:

eterna es su misericordia.

 

En el peligro grité al Señor,

y me escuchó poniéndome a salvo.

 

El Señor está conmigo: no temo;

¿qué podrá hacerme el hombre?

El Señor está conmigo y me auxilia,

veré la derrota de mis adversarios.

 

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los jefes.

 

Todos los pueblos me rodeaban,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban cerrando el cerco,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban como avispas,

ardiendo como fuego en las zarzas,

en el nombre del  Señor los rechacé.

 

Empujaban y empujaban para derribarme,

pero el Señor me ayudó;

el Señor es mi fuerza y mi energía,

Él es mi salvación.

 

Escuchad : hay cantos de victoria

en las tiendas de los justos:

“La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa,

la diestra del Señor es poderosa.”

 

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

Me castigó, me castigó el Señor,

pero no me entregó a la muerte.

 

Abridme las puertas del triunfo,

y entraré para dar gracias al Señor.

 

Esta es la puerta del Señor:

los vencedores entrarán por ella.

 

Te doy gracias porque me escuchaste

y fuiste mi salvación.

 

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

 

Este es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro  gozo.

Señor, danos la salvación;

Señor, danos prosperidad.

 

Bendito el que viene en nombre del Señor,

os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios: Él nos ilumina.

 

Ordenad una procesión con ramos

hasta los ángulos del altar.

 

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

Dios mío, yo te ensalzo.

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Domingo II de Adviento: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas que con nosotros está Dios. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: En las tinieblas brilla una luz, porque ha nacido el Salvador de todos los hombres. Aleluya.

Domingo II de Cuaresma:  La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.

Domingo de Ramos: Una gran multitud de gente, que había venido a la fiesta, aclamaba al Señor: “Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

Domingo VI de Pascua:  Este es el día en que actuó el Señor. Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

Antífona 2

Domingo II de Adviento: Sedientos todos, acudid por agua; buscad al Señor mientras se le encuentra. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: Ensalcemos con himnos al Señor, nuestro Dios, Aleluya.

Domingo II Cuaresma: Cantemos el himno de los tres jóvenes, que cantaban en el horno bendiciendo al Señor. Domingo de Ramos: Con los ángeles y los niños, cantemos al triunfador de la muerte:  “Hosanna en el cielo.”

Domingo VI de Pascua: Bendito eres en la bóveda del cielo: a ti, Señor, alabanza

por los siglos. Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Cantemos un himno al Señor nuestro Dios. Aleluya.

Cánt. QUE LA CREACION ENTERA ALABE AL SEÑOR Dn 3, 52-57

Acosados por fuerzas contrarias, Daniel, la Iglesia, perseveran en la confesión de las maravillas de Dios; con quién Jesucristo - hijo de mujer - hoy reina glorioso por siempre

¡Bendito el Creador por siempre! (Rm 1,25)

 

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito tu nombre, Santo y glorioso:

 a Él gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres sobre el trono de tu reino:

a ti gloria y alabanza por los siglos. 

 

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines

sondeas los abismos:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres en la bóveda del cielo:

a ti honor y alabanza por los siglos.

 

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 
Antífona 2

Domingo II de Adviento: Sedientos todos, acudid por agua; buscad al Señor mientras se le encuentra. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: Ensalcemos con himnos al Señor, nuestro Dios, Aleluya

Domingo II Cuaresma: Cantemos el himno de los tres jóvenes, que cantaban en el horno bendiciendo al Señor.

Domingo de Ramos: Con los ángeles y los niños, cantemos al triunfador de la muerte:  “Hosanna en el cielo.”

Domingo VI de Pascua: Bendito eres en la bóveda del cielo: a ti, Señor, alabanza

por los siglos. Aleluya.

Domingo II del Ordinario: Cantemos un himno al Señor nuestro Dios. Aleluya.

Antífona 3

Domingo II de Adviento: Mirad: el Señor vendrá con  poder para iluminar los ojos de sus siervos. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande.

Domingo II de Cuaresma: Alabad al Señor en su fuerte firmamento.

Domingo de Ramos: Bendito el que viene en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto.

Domingo VI de Pascua: Rendid homenaje a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: «¡Amén. Aleluya!».

Domingo II del Ordinario: Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya.

Salmo   150   ALABAD AL SEÑOR

Alabar al Señor por sus obras magníficas es nuestro gozo y la expresión de nuestro sentir frente a su realidad embargante.

 Salmodiad con el espíritu, salmodiad

con toda vuestra mente, es decir, glorificad

a Dios con el cuerpo y con el alma. (Hesiquio)

 

 Alabad al Señor en su templo,

alabadlo en su fuerte firmamento.

 

Alabadlo por sus obras magníficas,

alabadlo por su inmensa grandeza.

 

Alabadlo tocando trompetas,

alabadlo con arpas y cítaras,

 

alabadlo con tambores y danzas,

alabadlo con trompas y flautas,

 

alabadlo con platillos sonoros,

alabadlo con platillos vibrantes.

 

Todo ser que alienta, alabe al Señor.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Domingo II de Adviento: Mirad: el Señor vendrá con  poder para iluminar los ojos de sus siervos. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande.

Domingo II de Cuaresma: Alabad al Señor en su fuerte firmamento.

Domingo de Ramos: Bendito el que viene en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto.

Domingo VI de Pascua: Rendid homenaje a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: «¡Amén. Aleluya!».

Domingo II del Ordinario: Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE      Ez. 36, 25-27

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón  nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis, y cumpláis mis mandatos.

 RESPONSORIO BREVE

V. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.

R. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.

V. Contando tus maravillas.

R. Invocando tu nombre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Te damos gracias; ¡oh Dios!, invocando tu nombre.

 CANTICO EVANGELICO

 

Antífona laudes domingo _: (*)

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

PRECES

Demos gracias a nuestro Salvador, que ha venido al mundo para ser «Dios-con-nosotros», y digámosle confiadamente:

Cristo, Rey de la gloria, sé nuestra luz y nuestro gozo.

 

Señor Jesús, Sol que nace de lo alto y primicia de la resurrección futura,

—haz que, siguiéndote a ti, no vivamos nunca en sombra de muerte, sino que tengamos siempre la luz de la vida.

Que sepamos descubrir, Señor, cómo todas las criaturas están llenas de tus perfecciones,

—para que así, en todas ellas, sepamos contemplarte a ti.

No permitas, Señor, que hoy nos dejemos vencer por el mal,

—antes danos tu fuerza para que venzamos al mal a fuerza de bien.

Tú que, al ser bautizado en el Jordán, fuiste ungido con el Espíritu Santo,

—asístenos durante este día, para que actuemos movidos por este mismo Espíritu de santidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Llena de santidad en este día que comienza,

—la vida de todos los sacerdotes.

Por Jesús nos llamamos y somos hijos de Dios; por ello, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro,

 

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

 

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

 

II Vísperas Domingo II

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Nos dijeron de noche

que estabas muerto,

y la fe estuvo en vela

junto a tu cuerpo.

La noche entera

la pasamos queriendo

mover la piedra.

Con la vuelta del sol,

volverá a ver la tierra

la gloria del Señor.

No supieron contarlo

los centinelas:

nadie supo la hora

ni la manera.

Antes del día,

se cubrieron de gloria

tus cinco heridas.

Con la vuelta del sol,

volverá a ver la tierra

la gloria del Señor.

Si los cinco sentidos

buscan el sueño,

que la fe tenga el suyo

vivo y despierto.

La fe velando,

para verte de noche

resucitando.

Con la vuelta del sol,

volverá a ver la tierra

la gloria del Señor. Amén.

 

Otro HIMNO

¿Dónde está muerte, tu victoria?

¿Dónde está muerte, tu aguijón?

Todo es destello de su gloria,

clara luz, resurrección.

 

Fiesta es la lucha terminada,

vida es la muerte del Señor,

día la noche engalanada,

gloria eterna de su amor.

 

Fuente perenne de la vida,

luz siempre viva de su don,

Cristo es ya vida siempre unida

a toda vida en aflicción.

 

Cuando la noche se avecina,

noche del hombre y su ilusión,

Cristo es ya luz que lo ilumina,

sol de su vida y corazón.

 

Demos al Padre la alabanza,

por Jesucristo, Hijo y Señor,

denos su Espíritu esperanza

viva y eterna de su amor. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Domingo II de Adviento: Mirad: viene el Señor con gran poder sobre las nubes del cielo. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: Nos ilumina el día la nueva redención, del cumplimiento de las antiguas promesas, del anuncio de la felicidad eterna.

Domingo II de Cuaresma: Extenderá el Señor el poder de tu cetro,  entre esplendores sagrados.

Domingo de Ramos: Herido y humillado, la diestra de Dios lo exaltó.

Domingo VI de Pascua: Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y lo sentó a su derecha en el cielo. Aleluya.

Tiempo ordinario: Cristo sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

Salmo  109

EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

David, el pueblo de Dios, proclamamos al Mesías salvador, que sobrepasando la adversidad, será glorificado al colmo.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. (1Co 15,25)

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

  "siéntate a mi derecha,

  y haré de tus enemigos

  estrado de tus pies".

 

Desde Sión extenderá el Señor

  el poder de tu cetro:

  somete en la batalla a tus enemigos.

 

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

  entre esplendores sagrados;

  yo mismo te engendré, como rocío,

  antes de la aurora".

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

  "Tú eres sacerdote eterno,

  según el rito de Melquisedec".

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

  quebrantará a los reyes.

 

En su camino beberá del torrente,

  por eso, levantará la cabeza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 
Antífona 1

Domingo II de Adviento: Mirad: viene el Señor con gran poder sobre las nubes del cielo. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: Nos ilumina el día la nueva redención, del cumplimiento de las antiguas promesas, del anuncio de la felicidad eterna.

Domingo II de Cuaresma: Extenderá el Señor el poder de tu cetro, entre esplendores sagrados.

Domingo de Ramos: Herido y humillado, la diestra de Dios lo exaltó.

Domingo VI de Pascua: Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y lo sentó a su derecha en el cielo. Aleluya.

Tiempo ordinario: Cristo sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

Antífona 2

Domingo II de Adviento: Aparecerá el Señor y no faltará: si tarda, no dejéis de esperarlo, pues llegará y no tardará. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: Enseñó el Señor su gracia y su lealtad.

Domingo II de Cuaresma: Adoramos a un solo Dios, que hizo el cielo y la tierra.

Domingo de Ramos: La sangre de Cristo nos ha purificado, llevándonos al culto del Dios vivo.

Domingo  VI de  Pascua: Abandonasteis los ídolos y os volvisteis al Dios vivo. Aleluya.

Tiempo ordinario: Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

Salmo 113  B    HIMNO AL DIOS VERDADERO

Habiendo experimentado maravillosamente la mano favorable de Dios, sobre los que son de El, nos proponemos permanecer siempre bajo su amparo. 

 Abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero. (1Ts 1,9)

 

No a nosotros, Señor, no a nosotros,

sino a tu nombre da la gloria;

por tu bondad, por tu lealtad;

¿por que han de decir las naciones:

“dónde está su Dios?”

 

Nuestro Dios está en el cielo,

lo que quiere lo hace.

Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,

hechuras de manos humanas:

 

Tienen boca, y no hablan;

tienen ojos, y no ven;

tienen orejas, y no oyen;

tienen nariz, y no huelen;

 

Tienen manos, y no tocan;

tienen pies, y no andan;

no tiene voz su garganta:

que sean igual los que los hacen,

cuantos confían en ellos.

 

Israel confía en el Señor:

Él es su auxilio y su escudo.

La casa de Aarón confía en el Señor:

Él es su auxilio y su escudo.

Los fieles del Señor confían en el Señor:

Él es su auxilio y su escudo.

 

Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,

Bendiga a la casa de Israel,

bendiga a la casa de Aarón,

bendiga a los fieles del Señor,

pequeños y grandes.

 

Que el Señor os acreciente,

a vosotros y a vuestros hijos;

benditos seáis del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

El cielo pertenece al Señor,

la tierra se la ha dado a los hombres.

 

Los muertos ya no alaban al Señor,

ni los que bajan al silencio.

Nosotros, si, bendeciremos al Señor

ahora y por siempre.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Domingo II de Adviento: Aparecerá el Señor y no faltará: si tarda, no dejéis de esperarlo, pues llegará y no tardará. Aleluya.

Domingo II después de Navidad: Enseñó el Señor su gracia y su lealtad.

Domingo II de Cuaresma: Adoramos a un solo Dios, que hizo el cielo y la tierra.

Domingo de Ramos: La sangre de Cristo nos ha purificado, llevándonos al culto del Dios vivo.

Domingo  VI de  Pascua: Abandonasteis los ídolos y os volvisteis al Dios vivo. Aleluya.

Tiempo ordinario: Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

Antífona 3

Domingo II de Adviento:  El Señor es nuestro legislador, el Señor es nuestro rey:  Él vendrá y nos salvará.

Domingo II  después de  Navidad:  El Señor, el Rey de  reyes, ha nacido por nosotros  en la tierra:  mirad, ha llegado ya la salvación del mundo y la redención de los hombres. Aleluya.

Domingo  VI de  Pascua:  Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.

Tiempo ordinario: Alabad al Señor sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

Cántico: Cf. Ap 19,1-2.5-7

Las bodas del Cordero

 

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,

porque sus juicios son verdaderos y justos.

R/. Aleluya.

Aleluya.

Alabad al Señor, sus siervos todos,

los que le teméis, pequeños y grandes.

R/. Aleluya.

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

alegrémonos y gocemos y démosle gracias.

R/. Aleluya.

Aleluya.

Llegó la boda del Cordero,

su esposa se ha embellecido.

R/. Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Domingo II de Adviento:  El Señor es nuestro legislador, el Señor es nuestro rey:  Él vendrá y nos salvará.

Domingo II  después de  Navidad:  El Señor, el Rey de  reyes, ha nacido por nosotros  en la tierra:  mirad, ha llegado ya la salvación del mundo y la redención de los hombres. Aleluya.

Domingo  VI de  Pascua:  Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.

Tiempo ordinario: Alabad al Señor sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.


 
(Antífona 3 y cántico para tiempo de Cuaresma)

Antífona 3 Cuaresma

Domingo II de Cuaresma: Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.

Domingo de Ramos:  Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.

 

Cántico 1Pe 2,21b-24 PASIÓN VOLUNTARIA DE CRISTO SIERVO DE DIOS

Cristo es el justo castigado, que nos señala el camino de la vida y la salvación.

 

Cristo padeció por nosotros,

dejándonos un ejemplo

para que sigamos sus huellas.

 

Él no cometió pecado

ni encontraron engaño en su boca;

cuando le insultaban,

no devolvía el insulto;

en su pasión no profería amenazas;

al contrario,

se ponía en manos del que juzga justamente.

 

Cargado con nuestros pecados, subió al leño,

para que, muertos al pecado,

vivamos para la justicia.

Sus heridas nos han curado.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3 Cuaresma

Domingo II de Cuaresma: Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.

Domingo de Ramos: Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.


Tiempo ordinario

LECTURA BREVE    ( 2° TS. 2,13-14 )

Debemos dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os escogió como primicias para salvaros, consagrándoos con el Espíritu y dándoos fe en la verdad. Por eso os llamó por medio del Evangelio que predicamos, para que sea vuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

V/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

V/. Su sabiduría no tiene medida.

R/. Es grande y poderoso.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. II Vísperas Domingo _: (*) 

 

(*) Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Demos gloria y honra a Cristo, que puede salvar definitivamente a los que, por medio de Él, se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder a favor nuestro, y digámosle con plena confianza:

Acuérdate de tu pueblo, Señor.

 

Señor Jesús, Sol de justicia que ilumina nuestras vidas, al llegar al umbral de la noche, te pedimos por todos los hombres;

—que todos lleguen a gozar eternamente de tu luz, que no conoce el ocaso.

Guarda, Señor, la alianza sellada con tu sangre,

—y santifica a tu Iglesia, para que sea siempre inmaculada y santa.

Acuérdate de esta comunidad aquí reunida,

—y que tú elegiste como morada de tu gloria.

Que los que están en camino tengan un viaje feliz

—y regresen a sus hogares con salud y alegría.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Conduce por las verdes cañadas de la santidad a nuestros sacerdotes,

—y hazlos descansar en fuentes tranquilas.

Acoge, Señor, las almas de los difuntos

—y concédeles tu perdón y la vida eterna.

Terminemos nuestras preces con la oración que nos enseñó el Señor:  Padre nuestro,

 

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.



 

 

LUNES II

LAUDES

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Antífona: Aclamemos al Señor con cantos.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

HIMNO

Hoy que sé que mi vida es un desierto,

en el que nunca nacerá una flor,

vengo a pedirte, Cristo jardinero,

por el desierto de mi corazón.

Para que nunca la amargura sea

en mi vida más fuerte que el amor,

pon, Señor, una fuente de alegría

en el desierto de mi corazón.

Para que nunca ahoguen los fracasos

mis ansias de seguir siempre tu voz,

pon, Señor, una fuente de esperanza

en el desierto de mi corazón.

Para que nunca busque recompensa

al dar mi mano o al pedir perdón,

pon, Señor, una fuente de amor puro

en el desierto de mi corazón.

Para que no me busque a mí cuando te busco

y no sea egoísta mi oración,

pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra

en el desierto de mi corazón. Amén.

Otro Himno

Alfarero del hombre, mano trabajadora

que, de los hondos limos iniciales,

convocas a los pájaros a la primera aurora,

al pasto los primeros animales.

 

De mañana te busco, hecho de luz concreta,

de espacio puro y tierra amanecida.

De mañana te encuentro, vigor, origen, meta

de los profundos ríos de la vida.

 

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;

tus manos son recientes en la rosa;

se espesa la abundancia del mundo a mediodía

y estás de corazón en cada cosa.

 

No hay brisa si no alientas, monte si no estás dentro,

ni soledad en que no te hagas fuerte.

Todo es presencia y gracia; vivir es este encuentro:

tú, por la luz; el hombre, por la muerte.

 

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte

dejar tanta hermosura en tanta guerra!

Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte

de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Lunes Santo: Dijo Jesús: «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo».

Tiempo pascual: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Aleluya.

Salmo 41 DESEO DEL SEÑOR Y SU TEMPLO

La oración de Jesucristo y del pueblo de Dios expresa la certeza de Dios, por encima del poder de los enemigos.

 El que tenga sed, y quiera, que venga

a beber el agua viva. (Ap 22,17)

Como busca la cierva

corrientes de agua,

así mi alma te busca

a ti, Dios mío;

tiene sed de Dios,

del Dios vivo:

¿cuándo entraré a ver

el rostro de mi Dios?

Las lágrimas son mi pan

noche y día,

mientras todo el día me repiten:

“¿donde está tu Dios?”

 Recuerdo otros tiempos,

y desahogo mi alma conmigo:

cómo marchaba a la cabeza del grupo,

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilos y alabanzas,

en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,

porque te me turbas?

Espera en Dios que volverás a alabarlo:

“salud de mi rostro, Dios mío”. 

Cuando mi alma se acongoja,

te recuerdo,

desde el Jordán y el Hermón

y el monte Menor.

Una sima grita a otra sima

con voz de cascadas:

tus torrentes y tus olas

me han arrollado.

De día el Señor

me hará misericordia,

de noche cantaré la alabanza

del Dios de mi vida.

Diré a Dios: Roca mía

¿por qué me olvidas?

¿por que voy andando sombrío,

hostigado por mi enemigo?

Se me rompen los huesos

por las burlas del adversario;

todo el día me preguntan:

“¿donde está tu Dios?”

¿Por que te acongojas, alma mía,

por que te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

“salud de mi rostro Dios mío”. 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 
Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Lunes Santo: Dijo Jesús: «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»

Tiempo pascual: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Muéstranos,  Señor, tu gloria y tu compasión.

Lunes Santo: Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera.

Tiempo pascual:  Llena, Señor, a Sión de tu majestad y al templo de tu gloria. Aleluya.

 

Cántico  SUPLICA POR LA CIUDAD DE DIOS   Sir. 36,1-7.13-16

Nuestra apelación al poder de Dios reclama sus signos experimentados ya anteriormente.

 Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti,

único Dios verdadero y a tu enviado, Jesucristo.

 (Jn 17,3)

Sálvanos, Dios del universo,

infunde tu terror a todas las naciones;

amenaza con tu mano al pueblo extranjero,

para que se sienta tu poder.

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,

muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:

para que sepan, como nosotros lo sabemos,

que no hay Dios  fuera de ti.

Renueva los prodigios, repite los portentos,

exalta tu mano, robustece tu brazo.

Reúne a todas las tribus de Jacob

y dales su heredad como antiguamente.

Ten compasión  del pueblo que lleva tu nombre,

de Israel, a quien nombraste tu primogénito.

Ten compasión de tu ciudad santa,

de Jerusalén, lugar de tu reposo.

Llena a Sión de tu majestad

y al templo de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual:  Muéstranos,  Señor, tu gloria y tu compasión.

Lunes Santo: Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera.

Tiempo pascual:  Llena, Señor, a Sión de tu majestad y al templo de tu gloria. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Lunes Santo: El que inició y completa nuestra fe, Jesús, soportó la cruz, despreciando a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha de Dios.

Tiempo pascual: La gloria de Dios ilumina la ciudad y su lámpara es el Cordero. Aleluya.

Salmo 18 A

ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO

Nuestra certeza de Dios se expresa cual alabanza de su gloria universal y cósmica.

Nos visitará el sol que nace de lo alto, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. (Lc 1,78.79)

El cielo proclama la gloria de Dios,

el firmamento pregona la obra de sus manos:

el día al día le pasa el mensaje,

la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien,

sin que resuene su voz,

a toda la tierra alcanza su pregón

y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:

Él sale como el esposo de su alcoba,

contento como un  héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,

y su órbita llega al otro extremo:

nada se libra de su calor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Lunes Santo: El que inició y completa nuestra fe, Jesús, soportó la cruz, despreciando a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha de Dios.

Tiempo pascual: La gloria de Dios ilumina la ciudad y su lámpara es el Cordero. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE        Jr 15,16

Cuando encontraba palabras tuyas, las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor, Dios de los ejércitos.

RESPONSORIO BREVE

V/. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

R/. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

V/. Cantadle un cántico nuevo.

R/. Que merece la alabanza de los buenos.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Benedictus, ant.: Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

PRECES

Nuestro salvador ha hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que ofrezcamos sacrificios que Dios acepta. Invoquémosle, pues, diciendo:

Consérvanos en tu servicio, Señor.

 

 

Señor Jesús, sacerdote eterno, que has querido que tu pueblo participara de tu sacerdocio,

—haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables a Dios.

Danos, Señor, la abundancia de los frutos del Espíritu

—la comprensión, la servicialidad, la amabilidad.

Haz que aprendamos a amarte y lleguemos a poseerte a ti, que eres el mismo amor,

—y que sepamos obrar siempre lo recto, para que también nuestras acciones te glorifiquen.

Haz que busquemos siempre el bien de nuestros hermanos

—y los ayudemos a progresar en su salvación.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Aumenta en este día que empieza la santidad de tus sacerdotes,

—guiando a los que guían a tu pueblo.

Con el gozo que nos da el sabernos hijos de Dios, digamos confiadamente al Padre: Padre Nuestro

Oración

Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

LUNES II

VÍSPERAS

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Ahora que la noche es tan pura,

y que no hay nadie más que tú,

dime quién eres.

Dime quién eres y por qué me visitas,

por qué bajas a mí que estoy tan necesitado

y por qué te separas sin decirme tu nombre.

Dime quién eres tú que andas sobre la nieve;

tú que, al tocar las estrellas, las haces palidecer de hermosura;

tú que mueves el mundo tan suavemente,

que parece que se me va a derramar el corazón.

Dime quién eres; ilumina quién eres;

dime quién soy también, y por qué la tristeza de ser hombre;

dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón,

tú que andas sobre la nieve.

Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad,

ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.

Sostenme entre tus manos, sostenme en mi tristeza,

tú que andas sobre la nieve. Amén.

Otro Himno

Presentemos a Dios nuestras tareas,

levantemos orantes nuestras manos,

porque hemos realizado nuestras vidas

por el trabajo.

 

Cuando la tarde pide ya descanso

y Dios está más cerca de nosotros,

es hora de encontrarnos en sus manos,

llenos de gozo.

 

En vano trabajamos la jornada,

hemos corrido en vano hora tras hora,

si la esperanza no enciende sus rayos

en nuestra sombra.

 

Hemos topado a Dios en el bullicio,

Dios se cansó conmigo en el trabajo;

es hora de buscar a Dios adentro,

enamorado.

 

La tarde es un trisagio de alabanza,

la tarde tiene fuego del Espíritu:

adoremos al Padre en nuestras obras,

adoremos al Hijo. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia.

Lunes Santo: Sin figura, sin belleza, lo vimos sin aspecto atrayente.

Tiempo pascual: Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

Salmo 44  I   LAS NUPCIAS DEL REY

¡Que llega el Esposo, salid a recibirlo! (Mt 25,6)

Me brota del corazón un poema bello,

recito mis versos a un rey;

mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,

en tus labios se derrama la gracia,

el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:

es tu gala y tu orgullo;

cabalga victorioso por la verdad y la justicia,

tu diestra te enseñe a realizar proezas.

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,

se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono ¡oh Dios! permanece para siempre;

 cetro de rectitud es tu cetro real;

 has amado la justicia y odiado la impiedad:

 por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido

con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,

desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,

de pie a tu derecha está la reina

enjoyada con oro de Ofir.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia.

Lunes Santo: Sin figura, sin belleza, lo vimos sin aspecto atrayente.

Tiempo pascual: Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Llega el esposo, salid a recibirlo.

Lunes Santo: Le daré una multitud como parte, porque expuso su vida a la muerte.

Tiempo pascual: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero. Aleluya.

Salmo 44    II

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna:

prendado está el rey de tu belleza,

póstrate ante Él, que Él es tu Señor.

La ciudad de Tiro viene con regalos,

los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,

vestida de perlas y brocados;

la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,

la siguen sus compañeras:

la traen entre alegría y algazara,

van entrando en el palacio real.

“A cambio de tus padres tendrás hijos,

que nombrarás príncipes por toda la tierra” 

Quiero hacer memorable tu nombre

por generaciones y generaciones,

y los  pueblos te alabarán

por los siglos de los siglos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Llega el esposo, salid a recibirlo.

Lunes Santo: Le daré una multitud como parte, porque expuso su vida a la muerte.

Tiempo pascual: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.

Lunes Santo: Dios nos ha concedido generosamente su gracia en su querido Hijo; por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención.

Tiempo pascual: De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. Aleluya.

Cántico    EL PLAN DIVINO DE LA SALVACION             Ef. 1,3-10

El Dios salvador

Confesamos la fe de la Iglesia en el señorío de Cristo sobre nuestras personas, la humanidad entera y sobre el universo.

 

Bendito sea Dios,

Padre de Nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él  nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

 por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas,

del cielo y de la tierra.

(hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra).

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.

Lunes Santo: Dios nos ha concedido generosamente su gracia en su querido Hijo; por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención.

Tiempo pascual:  De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE      1Ts 2,13

No cesamos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros los creyentes.

RESPONSORIO BREVE

V/. Suba mi oración hasta ti, Señor.

R/. Suba mi oración hasta ti, Señor.

V/. Como incienso en tu presencia.

R/. Hasta ti, Señor.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Suba mi oración hasta ti, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Magníficat, ant.: Proclame siempre mi alma tu grandeza, oh Dios mío.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

 

Repetir antífona

 

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, que ama a la Iglesia y le da alimento y calor, y digámosle suplicantes:

Atiende, Señor, los deseos de tu pueblo.

 

Señor Jesús, haz que todos los hombres se salven

—y lleguen al conocimiento de la verdad.

Guarda con tu protección al Papa Benedicto y a nuestro obispo (…),

—ayúdalos con el poder de tu brazo.

Ten compasión de los que buscan trabajo,

—y haz que consigan un empleo digno y estable.

Sé, Señor, refugio del oprimido

—y su ayuda en los momentos de peligro.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Jesús, el único Santo,

—haz que tu santidad esté siempre con tus sacerdotes.

Te pedimos por el eterno descanso de los que durante su vida ejercieron el ministerio para bien de tu Iglesia:

—que también te celebren eternamente en tu reino.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro,

 

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que has querido asistirnos en el trabajo que nosotros, tus pobres siervos, hemos realizado hoy, al llegar al término de este día, acoge nuestra ofrenda de la tarde, en la que te damos gracias por todos los beneficios que de ti hemos recibido.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


 

MARTES II

LAUDES

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Antífona: Venid, adoremos al Señor, Dios grande.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

Porque, Señor, yo te he visto

y quiero volverte a ver,

quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño

y en agua me bauticé,

y, limpio de culpa vieja,

sin velos te pude ver.

Devuélveme aquellas puras

transparencias de aire fiel,

devuélveme aquellas niñas

de aquellos ojos de ayer.

Están mis ojos cansados

de tanto ver luz sin ver;

por la oscuridad del mundo,

voy como un ciego que ve.

Tú que diste vista al ciego

y a Nicodemo también,

filtra en mis secas pupilas

dos gotas frescas de fe.

 Amén.

Otro himno

Te damos gracias, Señor,

porque has depuesto la ira

y has detenido ante el pueblo

la mano que lo castiga.

 

Tú eres el Dios que nos salva,

la luz que nos ilumina,

la mano que nos sostiene

y el techo que nos cobija.

 

Y sacaremos con gozo

del manantial de la vida

las aguas que dan al hombre

la fuerza que resucita.

 

Entonces proclamaremos:

«¡Cantadle con alegría!

¡El nombre de Dios es grande!

¡Su caridad infinita!

 

¡Que alabe al Señor la tierra!

Cantemos sus maravillas.

¡Qué grande en medio del pueblo

el Dios que nos justifica!» Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual:  Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

Martes Santo: Defiende mi causa, Señor, sálvame del hombre traidor y malvado.

Tiempo pascual: Os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios vivo. Aleluya.

Salmo 42           DESEO DEL TEMPLO

El siervo de Dios exorciza  con estas palabras las fuerzas malignas de la insidia, la envidia y la agresión malévola.

Yo he venido al mundo como luz. (Jn 12,46)

Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa

contra gente sin piedad,

sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,

¿Por qué me rechazas?

¿por que voy andando sombrío,

hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:

que ellas me guíen

y me conduzcan hasta tu monte Santo,

hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,

al Dios de mi alegría;

que te dé gracias al son de la cítara,

Señor, Dios mío.

¿Por que te acongojas, alma mía,

por que te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo,

“salud de mi rostro, Dios mío”.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

Martes Santo: Defiende mi causa, Señor, sálvame del hombre traidor y malvado.

Tiempo pascual: Os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios vivo. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual:  Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.

Martes Santo: Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida, Señor, Dios mío.

Tiempo pascual: Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía. Aleluya.

Cántico ANGUSTIA Y CURACIÓN DEL MORIBUNDO Is. 38,10-14. 17-20

El poder avasallador de la malignidad suscita el clamor del hombre desde el sheol, desde el abismo. Es también la oración del crucificado que resucitó de la muerte.

Yo soy el que vive; estaba muerto,

y tengo las llaves de la muerte. (Ap 1,18)

Yo pensé: “En medio de mis días

tengo que marchar hacia las puertas del abismo;

me privan del resto de mis años.”

Yo pensé: “Ya no veré más al Señor

en la tierra de los vivos,

ya no miraré a los hombres

entre los habitantes del mundo.

Levantan y enrollan mi vida,

como una tienda de pastores

Como un tejedor devanaba yo mi vida

y me cortan la trama.”

Día y noche me estás acabando,

sollozo hasta el amanecer.

Me quiebran los huesos como un león,

día y noche me estás acabando.

Estoy piando como una golondrina,

gimo como una paloma.

Mis ojos mirando al cielo se consumen:

Señor, que me oprimen, sal fiador por mí. 

Me has curado, me has hecho revivir,

la amargura se me volvió paz

cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía

y volviste  la espalda a todos mis pecados.

El abismo no te da gracias,

ni la muerte te alaba,

ni esperan en tu fidelidad

los que bajan a la fosa.

Los vivos, los vivos son quienes te alaban:

como yo ahora.

El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.

Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas

todos nuestros días en la casa del Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.

Martes Santo: Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida, Señor, Dios mío.

Tiempo pascual: Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: ¡Oh Dios! tú mereces un himno en Sión.

Martes Santo: Mi siervo justificará a muchos, porque cargó los crímenes de ellos.

Tiempo pascual: Tú has cuidado de nuestra tierra y la has enriquecido sin medida. Aleluya.

Salmo 64    SOLEMNE ACCION DE GRACIAS

La magnanimidad de Dios se muestra esplendorosa en el universo cuidando imperceptiblemente la obra de sus manos.

Cuando se habla de Sión debe

entenderse de la ciudad eterna. (Orígenes)

¡Oh Dios!, tu mereces un himno en Sión,

y a ti se te cumplen los votos,

porque tu  escuchas las súplicas.

A ti acude todo mortal

a causa de sus culpas;

nuestros delitos nos abruman,

pero tú los perdonas.

Dichoso el que tu eliges y aceptas

para que viva en tus atrios:

que nos saciemos de los bienes de tu casa,

de los dones  sagrados de tu templo.

Con portentos de justicia nos respondes,

Dios, salvador nuestro;

tú, esperanza del confín de la tierra

y del océano remoto.

Tú, que afianzas los montes con tu fuerza,

ceñido de poder;

tú, que reprimes el estruendo del mar,

el estruendo de las olas

y el tumulto de los pueblos.

Los habitantes del extremo del orbe

se sobrecogen ante tus signos,

y a las puertas de la aurora y del ocaso

las llenas de júbilo.

Tú cuidas de la tierra, la riegas

y la enriqueces sin medida;

la acequia de Dios va llena de agua 

preparas  los trigales;

riegas los surcos, igualas los terrones;

tu llovizna los deja mullidos,

bendices sus brotes;

coronas el año con tus bienes, 

tus carriles; rezuman abundancia.

Rezuman  los pastos del páramo,

y las colinas se orlan de alegría;

las praderas se cubren  de rebaños,

y los valles se visten de mieses,

que aclaman y cantan.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: ¡Oh Dios! tú mereces un himno en Sión.

Martes Santo: Mi siervo justificará a muchos, porque cargó los crímenes de ellos

Tiempo pascual: Tú has cuidado de nuestra tierra y la has enriquecido sin medida. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE  (1Ts 5,4-5)

Vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas.

RESPONSORIO BREVE

V/. Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras

R/. Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras.

V/. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

R/. He esperado en tus palabras.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras.

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Benedictus, ant.: De la mano de todos los que nos odian, sálvanos, Señor.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

 

Repetir antífona

PRECES

Bendigamos a nuestro Salvador, que, con su resurrección, ha iluminado al mundo, y digámosle suplicantes:

 

Guárdanos, Señor, en tu camino.

 

Señor Jesús, al consagrar nuestra oración matinal a la memoria de tu santa resurrección,

—te pedimos que la esperanza de participar en tu gloria ilumine todo nuestro día.

Te ofrecemos, Señor, los deseos y proyectos de nuestra jornada:

—dígnate aceptarlos y bendecirlos como primicias de nuestro día.

Concédenos crecer hoy en tu amor,

—a fin de que todo sirva para nuestro bien y el de nuestros hermanos.

Haz, Señor, que el ejemplo de nuestra vida resplandezca como una luz ante los hombres,

—para que todos den gloria al Padre que está en los cielos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Aumenta en este día que empieza la santidad de tus sacerdotes,

—guiando a los que guían a tu pueblo.

Porque deseamos que la luz de Cristo alumbre a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:

Padre nuestro

Oración

Señor Jesucristo, luz verdadera que alumbras a todo hombre y le muestras el camino de la salvación, concédenos la abundancia de tu fuerza, para que preparemos delante de ti caminos de justicia y de paz.

—Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

MARTES II

VISPERAS

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

La noche no interrumpe

tu historia con el hombre;

la noche es tiempo de salvación.

De noche descendía tu escala misteriosa

hasta la misma piedra donde Jacob dormía.

La noche es tiempo de salvación.

De noche celebrabas la Pascua con tu pueblo,

mientras en las tinieblas volaba el exterminio.

La noche es tiempo de salvación.

Abrahán contaba tribus de estrellas cada noche;

de noche prolongabas la voz de la promesa.

La noche es tiempo de salvación.

De noche, por tres veces, oyó Samuel su nombre,

de noche eran los sueños tu lengua más profunda.

La noche es tiempo de salvación.

De noche, en un pesebre, nacía tu Palabra;

de noche lo anunciaron el ángel y la estrella.

La noche es tiempo de salvación.

La noche fue testigo de Cristo en el sepulcro;

la noche vio la gloria de su resurrección.

La noche es tiempo de salvación.

De noche esperaremos tu vuelta repentina,

y encontrarás a punto la luz de nuestra lámpara.

La noche es tiempo de salvación. Amén.

Otro Himno

Mentes cansadas,

manos encallecidas,

labriegos al fin de la jornada,

jornaleros de tu viña,

venimos, Padre,

atardecidos de cansancio,

agradecidos por la lucha,

a recibir tu denario.

 

Llenos de polvo,

el alma hecha jirones,

romeros al filo de la tarde,

peregrinos de tus montes,

venimos, Padre,

heridos por los desengaños,

contentos por servir a tu mesa,

a recibir tu denario.

 

Hartos de todo,

llenos de nada,

sedientos al brocal de tus pozos

y hambrientos de tu casa,

venimos, Padre

el corazón entre tus brazos,

la frente humilde de delitos,

a recibir tu denario. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual:  No podéis servir a Dios y al dinero.

Martes Santo: Oía el cuchicheo de la gente: «Pavor en torno.» Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado.

Tiempo  pascual: Buscad los bienes de allá arriba, no los de la tierra. Aleluya.

Salmo 48  I    VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

La verdad no desaparece jamás, pero la presunción y la arrogancia se esfumarán.

Difícilmente entrará un rico

en el reino de los cielos. (Mt 19,23)

Oíd esto, todas las naciones;

  escuchadlo, habitantes del orbe:

  plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,

  y serán muy sensatas mis reflexiones;

  prestaré oído al proverbio

  y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,

  cuando me cerquen y acechen los malvados,

  que confían en su opulencia

  y se jactan de sus inmensas riquezas,

  si nadie puede salvarse

  ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida,

  que nunca les bastará para vivir perpetuamente

  sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,

  lo mismo que perecen los ignorantes y necios,

  y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua

  y su casa de edad en edad,

  aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,

  sino que perece como los animales.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: No podéis servir a Dios y al dinero.

Martes Santo: Oía el cuchicheo de la gente: «Pavor en torno.» Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado.

Tiempo  pascual: Buscad los bienes de allá arriba, no los de la tierra. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: “Atesorad tesoros en el cielo”, dice el Señor.

Martes Santo: Sé tú mi fiador ante ti mismo, pues, ¿quién, si no, será mi garante?

Tiempo pascual: El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

Salmo 48  II

Atesorar en la morada de Dios es asegurar el propio destino.

Este es el camino de los confiados,

  el destino de los hombres satisfechos:

  son un rebaño para el abismo,

  la muerte es su pastor,

  y bajan derechos a la tumba;

  se desvanece su figura,

  y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,

  me saca de las garras del abismo

  y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre

  y aumenta el fasto de su casa:

  cuando muera, no se llevará nada,

  su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba:

  "Ponderan lo bien que lo pasas",

  irá a reunirse con sus antepasados,

  que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente

  es como un animal que perece.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual:  “Atesorad tesoros en el cielo”, dice el Señor.

Martes Santo: Sé tú mi fiador ante ti mismo, pues, ¿quién, si no, será mi garante?

Tiempo pascual: El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Martes Santo: Fuiste degollado, Señor, y con tu sangre nos compraste para Dios.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

Cántico     HIMNO A DIOS CREADOR  
Ap. 4, 11; 5,9-10.12

La victoria de Cristo es garantía para los suyos.

Himno de los redimidos

Eres digno, Señor Dios nuestro,

de recibir  la gloria, el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y por tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes

y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,

la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Martes Santo: Fuiste degollado, Señor, y con tu sangre nos compraste para Dios.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE  Rm 3,23-25a

Todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto.

RESPONSORIO BREVE

V/. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

R/. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

V/. De alegría perpetua a tu derecha.

R/. En tu presencia, Señor.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Magníficat, ant.: Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Alabemos a Cristo, pastor y guardián de nuestras vidas, que vela siempre con amor por su pueblo, y, poniendo en Él nuestra esperanza, digámosle suplicantes:

 

Protege a tu pueblo, Señor.

 

Pastor eterno, protege a nuestro obispo (…)

—y a todos los pastores de la Iglesia.

Mira con bondad a los que sufren persecución

—y líbralos de todas sus angustias.

Compadécete de los pobres y necesitados

—y da pan a los hambrientos.

Ilumina a los cuerpos legislativos de las naciones,

—para que en todo legislen con sabiduría y equidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre

—y admítelos en el banquete de las bodas eternas.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común de todos: Padre nuestro,

Oración

Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche, humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia, ilumine siempre nuestras vidas, para que así merezcamos gozar un día de aquella luz en la que tú habitas eternamente.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


MIERCOLES II

LAUDES

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Antífona: Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

Estate, Señor, conmigo

siempre, sin jamás partirte,

y, cuando decidas irte,

llévame, Señor, contigo;

porque el pensar que te irás

me causa un terrible miedo

de si yo sin ti me quedo,

de si tú sin mí te vas.

Llévame en tu compañía,

donde tú vayas, Jesús,

porque bien sé que eres tú

la vida del alma mía;

si tú vida no me das,

yo sé que vivir no puedo,

ni si yo sin ti me quedo,

ni si tú sin mí te vas.

Por eso, más que a la muerte,

temo, Señor, tu partida

y quiero perder la vida

mil veces más que perderte;

pues la inmortal que tú das

sé que alcanzarla no puedo

cuando yo sin ti me quedo,

cuando tú sin mí te vas.

 Amén.

Otro Himno

Nacidos de la luz, hijos del día,

vamos hacia el Señor de la mañana.

Su claridad disipa nuestras sombras

y alegra y regocija nuestras almas.

 

Que nuestro Dios, el Padre de la gloria,

nos libre para siempre del pecado,

y podamos así gozar la herencia

que nos legó en su Hijo muy amado.

 

Honor y gloria a Dios, Padre celeste,

por medio de su Hijo Jesucristo,

y al Don de toda luz, el Santo Espíritu,

que vive por los siglos de los siglos. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios?

Miércoles Santo: En mi angustia te busco, Señor mío, y extiendo las manos sin descanso.

Tiempo pascual: Te vio el mar, ¡oh Dios!, mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.

Salmo 76 RECUERDO DE LA GLORIA DE ISRAEL

Ante la inmensidad de Dios y la pequeñez humana, sólo nos queda alzar las manos y aguardar su favor.

Nos aprietan por todos lados,

pero no nos aplastan. (2Co 4,8)

Alzo mi voz a Dios gritando,

  alzo mi voz a Dios para que me oiga.

En mi angustia te busco, Señor mío;

  de noche extiendo las manos sin descanso,

  y mi alma rehúsa el consuelo.

  Cuando me acuerdo de Dios, gimo,

  y meditando me siento desfallecer.

Sujetas los párpados de mis ojos,

  y la agitación no me deja hablar.

  Repaso los días antiguos,

  recuerdo los años remotos;

  de noche lo pienso en mis adentros,

  y meditándolo me pregunto:

"¿Es que el Señor nos rechaza para siempre

  y ya no volverá a favorecernos?

  ¿Se ha agotado ya su misericordia,

  se ha terminado para siempre su promesa?

  ¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,

  o la cólera cierra sus entrañas?"

Y me digo: "¡Qué pena la mía!

  ¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!"

  Recuerdo las proezas del Señor;

  sí, recuerdo tus antiguos portentos,

  medito todas tus obras

  y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos:

  ¿Qué dios es grande como nuestro Dios?

Tú, oh Dios, haciendo maravillas,

  mostraste tu poder a los pueblos;

  con tu brazo rescataste a tu pueblo,

  a los hijos de Jacob  y de José.

Te vio el mar, oh Dios,

  te vio el mar y tembló,

  las olas se estremecieron.

Las nubes descargaban sus aguas,

  retumbaban los nubarrones,

  tus saetas zigzagueaban.

Rodaba el estruendo de tu trueno,

  los relámpagos deslumbraban el orbe,

  la tierra retembló estremecida.

Tú te abriste camino por las aguas,

  un vado por las aguas caudalosas,

  y no quedaba rastro de tus huellas:

Mientras guiabas a tu pueblo,

  como a un rebaño,

  por la mano de Moisés y de Aarón.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios?

Miércoles Santo: En mi angustia te busco, Señor mío, y extiendo las manos sin descanso.

Tiempo pascual: Te vio el mar, ¡oh Dios!, mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.

Miércoles Santo: Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él.

Tiempo pascual: El Señor da la muerte y la vida. Aleluya.

Cántico ALEGRIA DE LOS HUMILDES EN DIOS  1Sam. 2,1-10

Los humildes que aceptaron anonadarse con Cristo, tienen su consistencia en el Señor.

Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes.

(Lc 1,52-53)

Mi corazón se regocija por el Señor,

mi poder se exalta por Dios;

mi boca se ríe de mis enemigos,

porque gozo con tu salvación.

No hay santo como el Señor,

no hay roca como nuestro Dios.

No multipliquéis discursos altivos,

no echéis por la boca arrogancias,

porque el Señor es un Dios que sabe;

Él es quién pesa las acciones.

Se rompen los arcos de los valientes,

mientras los cobardes se ciñen de valor;

los hartos se contratan por el pan,

mientras los hambrientos engordan;

la mujer estéril da a luz siete hijos,

mientras la madre de muchos queda baldía.

El Señor da la muerte y la vida,

hunde en el abismo y levanta;

da la pobreza y la riqueza,

humilla y enaltece.

Él levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para hacer que se siente entre príncipes

y que herede un trono de gloria;

pues del Señor son los pilares de la tierra,

y sobre ellos afianzó el orbe.

Él guarda los pasos de sus amigos,

mientras los malvados perecen en las tinieblas,

porque el hombre no triunfa por su fuerza.

El Señor desbarata a sus contrarios,

el Altísimo truena desde el cielo,

el Señor juzga hasta el confín de la tierra.

Él da fuerza a su Rey,

exalta el poder de su Ungido.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.

Miércoles Santo: Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él.

Tiempo pascual: El Señor da la muerte y la vida. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: El Señor reina, la tierra goza.

Miércoles Santo: Dios ha hecho a Cristo para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención.

Tiempo pascual: Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.

Salmo 96  EL SEÑOR REY MAYOR QUE LOS DIOSES

La teofanía o manifestación del esplendor de Dios es también dicha para sus fieles y ruina para sus contradictores.

Este salmo canta la salvación del mundo y la conversión de todos los pueblos. (S. Atanasio)

El Señor reina, la tierra goza,

  se alegran las islas innumerables.

  Tiniebla y nube lo rodean,

  justicia y derecho sostienen su trono.

Delante de Él avanza el fuego,

  abrasando en torno a los enemigos;

  sus relámpagos deslumbran el orbe,

  y, viéndolos, la tierra se estremece.

Los montes se derriten como cera

  ante el dueño de toda la tierra;

  los cielos pregonan su justicia,

  y todos los pueblos contemplan su gloria.

Los que adoran estatuas se sonrojan,

  los que ponen su orgullo en los ídolos;

  ante Él se postran todos los dioses.

Lo oye Sión, y se alegra,

  se regocijan las ciudades de Judá

  por tus sentencias, Señor;

porque Tú eres, Señor,

  altísimo sobre toda la tierra,

  encumbrado sobre todos los dioses.

El Señor ama al que aborrece el mal,

  protege la vida de sus fieles

  y los libra de los malvados.

Amanece la luz para el justo,

  y la alegría para los rectos de corazón.

  Alegraos, justos, con el Señor,

  celebrad su santo nombre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: El Señor reina, la tierra goza.

Miércoles Santo: Dios ha hecho a Cristo para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención.

Tiempo pascual: Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE     Rm 8,35.37

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?. En todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado.

RESPONSORIO BREVE

V/. Bendigo al Señor en todo momento.

R/. Bendigo al Señor en todo momento.

V/. Su alabanza está siempre en mi boca.

R/. En todo momento.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Bendigo al Señor en todo momento.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Benedictus, ant.: Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

PRECES

Oremos al Señor Jesucristo, que prometió estar con su Iglesia todos los días, hasta el fin del mundo, y digámosle confiados:

Quédate con nosotros, Señor.

 

Quédate con nosotros, Señor, durante todo el día;

—que el sol de tu gracia nunca decline en nuestras vidas.

Te consagramos este día como oblación agradable a tus ojos,

—y proponemos no hacer ni aprobar nada defectuoso.

Que en todas nuestras palabras y acciones seamos hoy luz del mundo y sal de la tierra

—para cuantos nos contemplen.

Que la gracia del Espíritu Santo habite en nuestros corazones y resplandezca en nuestras obras,

—para que así permanezcamos en tu amor y en tu alabanza.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Aumenta en este día que empieza la santidad de tus sacerdotes,

—guiando a los que guían a tu pueblo.

Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común, diciendo: Padre nuestro,

 

Oración

Envía, Señor, a nuestros corazones la abundancia de tu luz, para que, avanzando siempre por el camino de tus mandatos, nos veamos libres de todo error.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

 

 

MIÉRCOLES II

VISPERAS

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Padre: has de oír este decir

que se me abre en los labios como flor.

Te llamaré Padre,

Porque la palabra me sabe a más amor.

Tuyo me sé,

pues me miré en mi carne prendido tu fulgor.

Me has de ayudar a caminar,

sin deshojar mi rosa de esplendor.

Por cuanto soy, gracias te doy:

por el milagro de vivir.

Y por el ver la tarde arder,

por el encantamiento de existir.

Y para ir, Padre, hacia ti,

dame tu mano suave y tu amistad.

Pues te diré:

solo no sé ir rectamente hacia tu claridad.

Tras el vivir, dame el dormir

con los que aquí anudaste a mi querer.

Dame, Señor,

hondo soñar.

¡Hogar dentro de ti nos has de hacer!

Amén.

Otro Himno

Señor, tú eres santo: yo adoro, yo creo;

tu cielo es un libro de páginas bellas,

do en noches tranquilas mi símbolo leo,

que escribe tu mano con signos de estrellas.

 

En vano con sombras el caos se cierra:

tú miras al caos, la luz nace entonces;

tú mides las aguas que ciñen la tierra,

tú mides los siglos que muerden los bronces.

 

El mar a la tierra pregunta tu nombre,

la tierra a las aves que tienden su vuelo;

las aves lo ignoran; preguntan al hombre,

y el hombre lo ignora; pregúntanlo al cielo.

 

El mar con sus ecos ha siglos que ensaya

formar ese nombre, y el mar no penetra

misterios tan hondos, muriendo en la playa,

sin que oigan los siglos o sílaba o letra.

 

Señor, tú eres santo: yo te amo, yo espero;

tus dulces bondades cautivan el alma;

mi pecho gastaron con diente de acero

los gustos del mundo vacíos de calma.

 

Concede a mis penas la luz de bonanza,

la paz a mis noches, la paz a mis días;

tu amor a mi pecho, tu fe y tu esperanza,

que es bálsamo puro que al ánima envías. Amén.

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual:  Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

Miércoles Santo: Dijeron los impíos: «Atropellemos al justo, que se opone a nuestras acciones».

Tiempo pascual: Que no tiemble vuestro corazón, tan sólo creed en mí. Aleluya.

Salmo 61  DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO

Que el Dios de la esperanza colme vuestra fe de paz. (Rm 15,13)

Sólo en Dios descansa mi alma,

  porque de El viene mi salvación;

  sólo Él es mi roca y mi salvación,

  mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuando arremeteréis contra un hombre

  todos juntos, para derribarlo

  como a una pared que cede

  o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,

  y se complacen en la mentira:

  con la boca bendicen,

  con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,

  porque Él es mi esperanza;

  sólo Él es mi roca y mi salvación,

  mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,

  Él es mi roca firme,

  Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en Él,

  desahogad ante Él vuestro corazón,

  que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,

  los nobles son apariencia:

  todos juntos en la balanza subirían

  mas leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,

  no pongáis ilusiones en el robo;

  y aunque crezcan vuestras riquezas,

  no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,

  y dos cosas que he escuchado:

"Que Dios tiene el poder

  y el Señor tiene la gracia;

  que tú pagas a cada uno

  según sus obras".

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

Miércoles Santo: Dijeron los impíos: «Atropellemos al justo, que se opone a nuestras acciones».

Tiempo pascual: Que no tiemble vuestro corazón, tan sólo creed en mí. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Miércoles Santo: Él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

Tiempo pascual: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

Salmo 66    TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

Sabed que la salvación de Dios

se envía a los gentiles. (Hch 28,28)

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

  ilumine su rostro sobre nosotros;

  conozca la tierra tus caminos,

  todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

  que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,

  porque riges el mundo con justicia,

  riges los pueblos con rectitud

  y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

  que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,

  nos bendice el Señor, nuestro Dios.

  Que Dios nos bendiga; que le teman

  hasta los confines del orbe.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual:  Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Miércoles Santo: Él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

Tiempo pascual:  Oh Dios, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Por medio de Él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en Él.

Miércoles Santo: Por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Tiempo pascual: Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

Cántico  CRISTO, PRIMOGÉNITO DE LA CREACION  Col. 1,12-20

Himno a Cristo, primogénito de toda criatura

y primer resucitado de entre los muertos

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

pues por medio de Él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

tronos, dominaciones, principados, y potestades;

todo fue creado por Él y para Él.

 

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él.

Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por Él quiso reconciliar consigo todos los seres:

los del cielo y los de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Por medio de Él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en Él.

Miércoles Santo: Por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Tiempo pascual: Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE      1P 5,5b-7

Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, para dar su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en Él todo vuestro agobio, que Él se interesa por vosotros.

RESPONSORIO BREVE

V/. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

R/. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

V/. A la sombra de tus alas escóndenos.

R/. Como a las niñas de tus ojos.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Magníficat, ant.: Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Aclamemos, hermanos, a Dios, nuestro salvador, que se complace en enriquecernos con sus dones, y digámosle con fe:

Multiplica la gracia y la paz, Señor.

 

Dios eterno, mil años en tu presencia son como un ayer que pasó;

—ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como hierba que florece por la mañana, y por la tarde se seca.

Alimenta a tu pueblo con el maná, para que no perezca de hambre,

—y dale el agua viva, para que nunca más tenga sed.

Que tus fieles busquen los bienes de arriba y aspiren a ellos,

—y te glorifiquen también con su trabajo y su descanso.

Concede, Señor, buen tiempo a las cosechas,

—para que la tierra dé fruto abundante.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Llena de santidad a nuestros sacerdotes,

—y atiende sus plegarias.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:

Padre nuestro,

Oración

Oh Dios, tu nombre es santo, y tu misericordia llega a tus fieles de generación en generación; atiende, pues, las súplicas de tu pueblo y haz que pueda proclamar eternamente tu grandeza.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


JUEVES II

LAUDES

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

 Antífona: Entrad en la presencia del Señor con vítores.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

Alfarero del hombre, mano trabajadora

que, de los hondos limos iniciales,

convocas a los pájaros a la primera aurora,

al pasto, los primeros animales.

De mañana te busco, hecho de luz concreta,

de espacio puro y tierra amanecida.

De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta

de los sonoros ríos de la vida.

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;

tus manos son recientes en la rosa;

se espesa la abundancia del mundo a mediodía,

y estás de corazón en cada cosa.

No hay brisa, si no alientas, monte, si no estás dentro,

ni soledad en que no te hagas fuerte.

Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro:

Tú, por la luz, el hombre, por la muerte.

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte

dejar tanta hermosura en tanta guerra!

Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte

de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén.

Otro Himno

Señor, tú me llamaste

para ser instrumento de tu gracia,

para anunciar la Buena Nueva,

para sanar las almas.

 

Instrumento de paz y de justicia,

pregonero de todas tus palabras,

agua para calmar la sed hiriente,

mano que bendice y que ama.

 

Señor, tú me llamaste

para curar los corazones heridos,

para gritar, en medio de las plazas,

que el Amor está vivo,

para sacar del sueño a los que duermen

y liberar al cautivo.

Soy cera blanda entre tus dedos,

haz lo que quieras conmigo.

 

Señor, tú me llamaste

para salvar al mundo ya cansado,

para amar a los hombres

que tú, Padre, me diste como hermanos.

Señor, me quieres para abolir las guerras

y aliviar la miseria y el pecado;

hacer temblar las piedras

y ahuyentar a los lobos del rebaño. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Despierta tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

Jueves Santo: Mira, Señor, fíjate que estoy en peligro, respóndeme en seguida.

Tiempo pascual: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Aleluya.

Salmo 79  VEN A VISITAR TU VIÑA

El ámbito de Dios se ve acosado de mucha maldad y no constituye aún el Reino pleno. No lo ignoran los servidores del Señor, que muchas veces han de sufrirlo calladamente. Pero ellos imploran a Dios: "Despierta tu poder".

Ven, Señor Jesús. (Ap 22,20)

Pastor de Israel, escucha,

  tú que guías a José como a un rebaño;

  tú que te sientas sobre querubines, resplandece

  ante Efraín, Benjamín y Manasés;

  despierta tu poder y ven a salvarnos.

Oh Dios, restáuranos,

  que brille tu rostro y nos salve.

Señor, Dios de los ejércitos,

  ¿hasta cuando estarás airado

  mientras tu pueblo te suplica?

Les diste a comer llanto,

  a beber lágrimas a tragos;

  nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos,

  nuestros enemigos se burlan de nosotros.

Dios de los ejércitos, restáuranos,

  que brille tu rostro y nos salve.

Sacaste una vid de Egipto,

  expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;

  le preparaste el terreno, y echó raíces

  hasta llenar el país;

Su sombra cubría las montañas,

  y sus pámpanos, los cedros altísimos;

  extendió sus sarmientos hasta el mar,

  y sus brotes hasta el Gran Río.

¿Por qué has derribado su cerca

  para que la saqueen los viandantes,

  la pisoteen los jabalíes

  y se la coman las alimañas?

Dios de los ejércitos, vuélvete:

  mira desde el cielo, fíjate,

  ven a visitar tu viña,

  la cepa que tu diestra plantó

  y que tú hiciste vigorosa.

La han talado y le han prendido fuego;

  con un bramido hazlos perecer.

  Que tu mano proteja a tu escogido,

  al hombre que tú fortaleciste.

No nos alejaremos de ti:

  danos vida, para que invoquemos tu nombre.

Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos,

  que brille tu rostro y nos salve.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Despierta tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

Jueves Santo: Mira, Señor, fíjate que estoy en peligro, respóndeme en seguida.

Tiempo pascual: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Anunciad a toda la tierra que el Señor hizo proezas.

Jueves Santo: Él es mi Dios y Salvador: confiaré  y no temeré.

Tiempo pascual: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Aleluya.

Cántico ACCION DE GRACIAS DEL PUEBLO SALVADO   Is. 12,1-6

La ira de Dios contra los suyos, muchas veces no es más que el poder que El tolera en manos de malos e inicuos. Pero quién pone su fuerza y su poder en el Señor, ineludiblemente será auxiliado.

El que tenga sed, que venga a mí,

y que beba. (Jn 7,37)

Te doy, gracias, Señor,

porque estabas airado contra mí,

pero ha cesado tu ira

y me has consolado.

 

Él es mi Dios y Salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

Él fue mi salvación.

Y sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de salvación.

Aquel día, diréis:

Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas,

proclamad que su nombre es excelso.

Tañed para el Señor, que hizo proezas;

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

“¡Qué grande es  en medio de ti

el Santo de Israel!”

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Anunciad a toda la tierra que el Señor hizo proezas.

Jueves Santo: Él es mi Dios y Salvador: confiaré  y no temeré.

Tiempo pascual: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Jueves Santo: El Señor nos alimentó con flor de harina, nos sació con miel silvestre.

Tiempo pascual: El Señor nos alimentó con flor de harina. Aleluya.

Salmo 80                  SOLEMNE RENOVACIÓN DE LA ALIANZA

El Señor es soberano y dueño de la fuerza. Su revelación nos hace conscientes de la responsabilidad que nos ha asignado sobre la propia suerte y la propia historia.

Que ninguno de vosotros tenga

un corazón malo e incrédulo. (Hb 3,12)

Aclamad a Dios, nuestra fuerza;

  dad vítores al Dios de Jacob:

acompañad, tocad los panderos,

  las cítaras templadas y las arpas;

  tocad la trompeta por la luna nueva,

  por la luna llena, que es nuestra fiesta.

Porque es una ley de Israel,

  un precepto del Dios de Jacob,

  una norma establecida para José

  al salir de Egipto.

Oigo un lenguaje desconocido:

  "retiré sus hombros de la carga,

  y sus manos dejaron la espuerta.

Clamaste en la aflicción, y te libré,

  te respondí oculto entre los truenos,

  te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.

Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;

  ¡ojalá me escuchases Israel!

No tendrás un dios extraño,

  no adorarás un dios extranjero;

  yo soy el Señor, Dios tuyo,

  que te saqué del país de Egipto;

  abre la boca que te la llene".

Pero mi pueblo no escuchó mi voz,

  Israel no quiso obedecer:

  los entregué a su corazón obstinado,

  para que anduviesen según sus antojos.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo

  y caminase Israel por mi camino!:

  en un momento humillaría a sus enemigos

  y volvería mi mano contra sus adversarios;

Los que aborrecen al Señor te adularían,

  y su suerte quedaría fijada;

  te alimentaría con flor de harina,

  te saciaría con miel silvestre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Jueves Santo: El Señor nos alimentó con flor de harina, nos sació con miel silvestre.

Tiempo pascual: El Señor nos alimentó con flor de harina. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE   Rm. 14, 17-19

            No reina Dios por lo que uno come o bebe, sino por la justicia, la paz y la alegría que da el Espíritu Santo; y el que sirve así a Cristo agrada a Dios, y lo aprueban los hombres. En resumen: esmerémonos en lo que favorece la paz y construye la vida común.

RESPONSORIO BREVE

V. Velando medito en ti, Señor.

R. Velando medito en ti, Señor.

 

V. Porque fuiste mi auxilio.

R. Medito en ti, Señor.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Velando medito en ti, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   Anuncia, Señor la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros pecados.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

PRECES

Bendito sea Dios, nuestro Padre, que mira siempre con amor a sus hijos y nunca desatiende sus súplicas; digámosle con humildad:

Ilumina nuestros ojos, Señor.

 

Te damos gracias, Señor, porque nos has alumbrado con la luz de Jesucristo;

—que esta claridad ilumine hoy todos nuestros actos.

Que tu sabiduría nos guíe en nuestra jornada;

—así andaremos en una vida nueva.

Que tu amor nos haga superar con fortaleza las adversidades

—para que te sirvamos con generosidad de espíritu.

Dirige y santifica nuestros pensamientos, palabras y obras en este día,

—y danos un espíritu dócil a tus inspiraciones.

Ayuda, Señor, a los pastores de tu pueblo peregrino,

—para que apacienten sin desfallecer a tu grey hasta que vuelvas.

  Se pueden añadir algunas intenciones libres

Dirijamos ahora todos junto, nuestra oración al Padre y digámosle:

Padre nuestro.

Oración

Humildemente te pedimos, a ti, Señor, que eres la luz verdadera y la fuente misma de toda luz, que, meditando fielmente tu ley, vivamos siempre en tu caridad.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Jueves II   por la tarde

VÍSPERAS

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Tras el temblor opaco de las lágrimas,

     no estoy yo solo.

Tras el profundo velo de mi sangre,

     no estoy yo solo.

Tras la primera música del día,

     no estoy yo solo.

Tras la postrera luz de las montañas,

     no estoy yo solo.

Tras el estéril gozo de las horas,

     no estoy yo solo.

Tras el augurio helado del espejo,

     no estoy yo solo.

No estoy yo solo; me acompaña, en vela,

la pura eternidad de cuanto amo.

Vivimos junto a Dios eternamente.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

Otro Himno

Cuando la luz se hace vaga

y está cayendo la tarde,

venimos a ti, Señor,

para cantar tus bondades.

 

Los pájaros se despiden

piadosamente en los árboles,

y buscan calor de nido

y blandura de plumajes.

 

Así vuelven fatigados

los hombres a sus hogares,

cargando sus ilusiones

o escondiendo su maldades.

 

Quieren olvidar la máquina,

olvidar sus vanidades;

descansar de tanto ruido

y morir a sus pesares.

 

Ya todo pide silencio,

se anuncia la noche amable:

convierte, Padre, sus penas

en abundancia de panes.

 

Alivie tu mano pródiga,

tu mano buena de Padre,

el cansancio de sus cuerpos,

sus codicias y sus males. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Jueves Santo: El primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, nos ha convertido en un reino para Dios, su Padre.

Tiempo pascual: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. Aleluya.

Salmo 71  I     PODER REAL DEL MESIAS

Abriendo sus cofres, le ofrecieron

regalos: oro, incienso y mirra. (Mt 2,11)

Dios mío, confía tu juicio al rey,

  tu justicia al hijo de reyes,

  para que rija a tu pueblo con justicia,

  a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,

  y los collados justicia;

  que Él defienda a los humildes del pueblo,

  socorra a los hijos del pobre

  y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,

  como la luna, de edad en edad;

  que baje como lluvia sobre el césped,

  como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia

  y la paz hasta que falte la luna;

  que domine de mar a mar,

  del Gran Río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;

  que sus enemigos muerdan el polvo;

  que los reyes de Tarsis y de las islas

  le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia

  le ofrezcan sus dones;

  que se postren ante Él todos los reyes,

  y que todos los pueblos le sirvan.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Jueves Santo: El primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, nos ha convertido en un reino para Dios, su Padre.

Tiempo pascual: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Jueves Santo: El Señor librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector.

Tiempo pascual: Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

 

Salmo 71  II

Él librará al pobre que clamaba,

  al afligido que no tenía protector;

  Él se apiadará del pobre y del indigente,

  y salvará la vida de los pobres;

  Él rescatará sus vidas de la violencia,

  su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba,

  que recen por Él continuamente

  y lo bendigan todo el día.

Que haya trigo abundante en los campos,

  y susurre en lo alto de los montes;

  que den fruto como el Líbano,

  y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,

  y su fama dure como el sol;

  que Él sea la bendición de todos los pueblos,

  y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

  el único que hace maravillas;

  bendito por siempre su nombre glorioso;

  que su gloria llene la tierra.

  ¡Amén, amén!

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Jueves Santo: El Señor librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector.

Tiempo pascual: Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Jueves Santo: Los santos vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron.

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

Cántico    EL JUICIO DE DIOS   Ap. 11,17-18; 12,10b-12ª

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar

Se encolerizaron las gentes,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que fueran juzgados los muertos

y de dar el galardón a tus siervos los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del cordero

y por las palabras del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por esto, estad alegres, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Jueves Santo: Los santos vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron.

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE         1Pe. 1,22-23

Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera.

RESPONSORIO  BREVE

V. El Señor es mi pastor, nada me falta.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

V. En verdes praderas me hace recostar.

R. Nada me falta.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   A los que tienen hambre de ser justos el Señor les colma de bienes.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Elevemos a Dios nuestros corazones agradecidos porque ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales y digámosle con fe:

      Bendice a tu pueblo, Señor.

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al Papa N. y a nuestro obispo N.,

—que tú mismo has elegido para  guiar la Iglesia.

Protege, Señor, a nuestros pueblos y ciudades

—y aleja de ellos todo mal.

Multiplica como renuevo de olivo alrededor de tu mesa hijos que se consagren a tu reino,

—siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.

Conserva el propósito de aquellas de tus hijas que han consagrado a ti su virginidad,

—para que, en la integridad de su cuerpo y de su espíritu, sigan al cordero donde quiera que vaya.

  Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que hiciste a tus sacerdotes ministros de Cristo y dispensadores de tus misterios,

—concédeles un corazón leal, ciencia y caridad.

Haz que los difuntos descansen en tu paz eterna

—y que se afiance nuestra unión con ellos por la comunión de los santos.

Ya que por Jesucristo hemos llegados a ser hijos de Dios, acudamos con confianza a nuestro Padre:

Padre nuestro.

Oración

            Al ofrecerte, Señor, nuestro sacrificio vespertino de alabanza, te pedimos humildemente que, meditando día y noche tu palabra, consigamos un día la luz y el premio de la vida eterna.  —Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSION

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


 

VIERNES II

LAUDES        (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Antífona: Venid, adoremos al Señor, démosle gracias por sus beneficios.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

Himno del ordinario:

Por el dolor creyente que brota del pecado;

por haberte querido de todo corazón;

por haberte, Dios mío, tantas veces negado,

tantas veces pedido, de rodillas, perdón.

Por haberte perdido; por haberte encontrado.

Porque es como un desierto nevado mi oración;

porque es como la hiedra sobre un árbol cortado

el recuerdo que brota cargado de ilusión.

Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,

primero amargamente, lleno de flor después,

y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace,

y que mi vieja sombra se derrame a tus pies.

¡Porque es como la rama donde la savia nace,

mi corazón, Dios mío, sueña que tú lo ves! Amén.

Otro HIMNO

Te doy gracias, Señor.

¡Tanto estabas enojado conmigo!

Tú eres un Dios de amor,

y ahora soy tu amigo,

te busco a cada instante y te persigo.

 

Eres tú mi consuelo,

tú eres el Dios que salva y da la vida;

eres todo el anhelo

de esta alma que va herida,

ansiándote sin tasa ni medida.

 

En mi tierra desierta,

tú de la salvación eres la fuente;

eres el agua cierta

que se vuelve torrente,

y el corazón arrasa dulcemente.

 

¡Quiero escuchar tu canto!

¡Que tu Palabra abrase mi basura

con alegría y llanto!

¡Que mi vida futura

espejo sea sin fin de tu hermosura! Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor.

Tiempo pascual: ¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados. Aleluya.

Salmo 50: Misericordia, Dios mío

Renovaos en la mente y en el espíritu

y vestíos de la nueva condición humana.

(Ef 4,23-24)

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

  por tu inmensa compasión borra mi culpa;

  lava del todo mi delito,

  limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,

  tengo siempre presente mi pecado:

  contra ti, contra ti sólo pequé,

  cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,

  en el juicio resultarás inocente.

  Mira, en la culpa nací,

  pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,

  y en mi interior me inculcas sabiduría.

  Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

  lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,

  que se alegren los huesos quebrantados.

  Aparta de mi pecado tu vista,

  borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

  renuévame por dentro con espíritu firme;

  no me arrojes lejos de tu rostro,

  no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,

  afiánzame con espíritu generoso:

  enseñaré a los malvados tus caminos,

  los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,

  Dios, Salvador mío,

  y cantará mi lengua tu justicia.

  Señor, me abrirás los labios,

  y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:

  si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

  Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

  un corazón quebrantado y humillado,

  tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad,  favorece a Sión,

  reconstruye las murallas de Jerusalén:

  entonces aceptarás los sacrificios rituales,

  ofrendas y holocaustos,

  sobre tu altar se inmolarán novillos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor.

Tiempo pascual: ¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: En tu juicio, Señor, acuérdate de la misericordia.

Tiempo pascual: Tú, Señor, has salido con Cristo a salvar a tu pueblo. Aleluya.

Cántico     Ha. 3, 2-4. 13a. 15-19

Justicia de Dios

Levantaos, alzad la cabeza:

se acerca vuestra liberación. (Lc 21,28)

¡Señor, he oído Tu fama,

me ha impresionado Tu obra!

En medio de los años, realízala;

en medio de los años manifiéstala;

en el terremoto acuérdate de la misericordia.

El Señor viene de Temán;

el Santo, del monte Farán:

su resplandor eclipsa el cielo,

la tierra se llena de su alabanza;

su brillo es como el día,

su mano destella velando su poder.

Sales a salvar a tu pueblo,

a salvar a tu ungido;

pisas el mar con tus caballos,

revolviendo las aguas del océano.

Lo escuché y temblaron mis entrañas,

al oírlo se estremecieron mis labios;

me entró un escalofrío por los huesos,

vacilaban mis piernas al andar;

gimo ante el día de angustia

que sobreviene al pueblo que nos oprime.

Aunque la higuera no echa yemas,

y las viñas no tienen frutos,

aunque el olivo olvida su aceituna

y los campos no dan cosechas,

aunque se acaban las ovejas del redil

y no quedan vacas en el establo,

yo exultaré con el Señor,

me gloriaré en Dios mi Salvador.

El Señor soberano es mi fuerza,

Él me da piernas de gacela

y me hace caminar por las alturas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: En tu juicio, Señor, acuérdate de la misericordia.

Tiempo pascual: Tú, Señor, has salido con Cristo a salvar a tu pueblo. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Tiempo pascual: Alaba a tu Dios, Sión, que ha puesto paz en tus fronteras. Aleluya.

Salmo 147   RESTAURACION DE JERUSALÉN

La gloria del pueblo de Dios está en la fortaleza y pujanza del Espíritu bullendo en nuestra existencia.

 Ven acá, voy a mostrarte a la novia,

a la esposa del Cordero (Ap 21,9)

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

  alaba a tu Dios, Sión:

  que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

  y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

  ha puesto paz en tus fronteras,

  te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

  y su palabra corre veloz;

  manda la nieve como lana,

  esparce la escarcha como ceniza;

Hace caer el hielo como migajas

  y con el frío congela las aguas;

  envía una orden, y se derriten;

  sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,

  sus decretos y mandatos a Israel;

  con ninguna nación obró así,

  ni les dio a conocer sus mandatos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Tiempo pascual: Alaba a tu Dios, Sión, que ha puesto paz en tus fronteras. Aleluya. 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE         Ef. 2, 13 -16

Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos, judíos y gentiles, una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear en Él un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte en Él al odio. 

 

RESPONSORIO BREVE

V. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

V. Desde el cielo me enviará la salvación.

R. Al Dios que hace tanto por mí.

V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí. 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

PRECES

Adoremos a Cristo, que se ofreció a Dios como sacrificio sin mancha para purificar nuestras conciencias de las obras muertas, y digámosle con fe:

Nuestra paz, Señor, es cumplir tu voluntad.

(otra forma: En Tu voluntad, Señor, encontramos nuestra paz).

 

Tú que nos has dado la luz del nuevo día,

—concédenos también caminar durante sus horas por sendas de vida nueva.

Tú que todo lo has creado con tu poder y con tu providencia lo conservas,

—ayúdanos a descubrirte presente en todas tus criaturas.

Tú que has sellado con tu sangre una alianza nueva y eterna,

—haz que, obedeciendo siempre tus mandatos, pertenezcamos fieles a esa alianza.

Tú que colgado en la cruz quisiste que de tu costado manara sangre y agua,

—purifica con esta agua nuestros pecados y alegra con este manantial a la ciudad de Dios.

Tu que mandaste ir a todo el mundo a anunciar tu evangelio

—Guarda en tu santidad a los sacerdotes anunciadores de tu Reino.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ya que Dios nos he adoptado como hijos, oremos al Padre como enseñó Jesucristo:  Padre nuestro. 

 

Oración

    Señor, Dios todopoderoso, te pedimos nos concedas que del mismo modo que hemos cantado tus alabanzas en esta celebración matutina así también las podamos cantar plenamente en la asamblea de tus santos por toda la eternidad.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.  

Viernes II  por la tarde

VÍSPERAS

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

El dolor extendido por tu cuerpo,

sometida tu alma como un lago,

vas a morir y mueres por nosotros

ante el Padre que acepta perdonándonos.

Cristo, gracias aún, gracias, que aún duele

tu agonía en el mundo, en tus hermanos.

Que hay hambre, ese resumen de injusticias;

que hay hombre en el que estás crucificado.

Gracias por tu palabra que está viva,

y aquí la van diciendo nuestros labios;

gracias porque eres Dios y hablas a Dios

de nuestras soledades, nuestros bandos.

Que no existan verdugos, que no insistan;

rezas hoy con nosotros que rezamos.

Porque existen las víctimas, el llanto.

 Amén.

Otro Himno

Oh Cristo, tú no tienes

la lóbrega mirada de la muerte;

tus ojos no se cierran:

son agua limpia donde puedo verme.

 

Oh Cristo, tú no puedes

cicatrizar la llaga del costado:

un corazón tras ella

noches y días me estará esperando.

 

Oh Cristo, tú conoces

la intimidad oculta de mi vida;

tú sabes mis secretos:

te los voy confesando día a día.

 

Oh Cristo, tú aleteas

con los brazos unidos al madero;

¡oh valor que convida

a levantarse puro sobre el suelo!

 

Oh Cristo, tú sonríes

cuando te hieren sordas las espinas:

si mi cabeza hierve,

haz, Señor, que te mire y te sonría.

 

Oh Cristo, tú que esperas

mi último beso darte ante la tumba,

también mi joven beso

descansa en ti de la incesante lucha. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída.

Tiempo pascual: El Señor ha salvado mi vida de los lazos del abismo. Aleluya.

 

Salmo 114 Acción de gracias

Hay que pasar mucho para entrar

en el reino de Dios. (Hch 14,22)

 

Amo al Señor, porque escucha

  mi voz suplicante,

  porque inclina su oído hacia mí

  el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,

  me alcanzaron los lazos del abismo,

  caí en tristeza y angustia.

  Invoqué el nombre del Señor:

  "Señor, salva mi vida".

El Señor es benigno y justo,

  nuestro Dios es compasivo;

  el Señor guarda a los sencillos:

  estando yo sin fuerzas, me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,

  que el Señor fue bueno contigo:

  arrancó mi alma de la muerte,

  mis ojos de las lágrimas,

  mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor

  en el país de la vida.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída.

Tiempo pascual: El Señor ha salvado mi vida de los lazos del abismo. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra.

Tiempo pascual: El Señor guarda a su pueblo como a las niñas de sus ojos. Aleluya.  

Salmo 120   El guardián del pueblo

Ya no pasarán hambre ni sed, no les

hará daño el sol ni el bochorno. (Ap 7,16)

Levanto mis ojos a los montes:

  ¿de dónde me vendrá el auxilio?

  El auxilio me viene del Señor,

  que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,

  tu guardián no duerme;

  no duerme ni reposa

  el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,

  está a tu derecha;

  de día el sol no te hará daño,

  ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,

  Él guarda tu alma;

  el Señor guarda tus entradas y salidas,

  ahora y por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra.

Tiempo pascual: El Señor guarda a su pueblo como a las niñas de sus ojos. Aleluya. 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Tiempo pascual: Mi fuerza y mi poder es el Señor, Él fue mi salvación. Aleluya.

 

Cántico   Ap. 15, 3-4

  Himno de adoración

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Tiempo pascual: Mi fuerza y mi poder es el Señor, Él fue mi salvación. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE          1Co 2, 7-10

   Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria, que no conoció ninguno de los príncipes de este siglo; si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Pero, según está escrito: “Ni el ojo vio ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman.” Pero a nosotros nos lo ha revelado por su Espíritu. 

RESPONSORIO  BREVE

V.   Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

R.    Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

V.   Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

R.    Para conducirnos a Dios.

V.   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.    Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.  Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Bendigamos ahora al Señor Jesús, que en su vida mortal escuchó siempre con bondad las súplicas de los que acudían a Él y enjugaba con amor las lágrimas de los que lloraban, y digámosle también nosotros:

Señor, ten piedad de tu pueblo.

 

Señor Jesucristo, tú que consolaste a los tristes y desconsolados, pon ahora tus ojos en los sufrimientos de los pobres

—y consuela a los deprimidos.

Escucha los gemidos de los agonizantes

—y envíales tus ángeles para que los consuelen y conforten.

Que los emigrantes sientan el consuelo de tu amor en el destierro, que puedan regresar a su patria

—y que un día alcancen también la patria eterna.

Que los pecadores escuchando tu voz se conviertan,          

—y encuentren en tu Iglesia el perdón y la paz.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 Tú que eres el único Santo,

—llena de tu santidad a nuestros sacerdotes.

Perdona las faltas de los que han muerto

—y dales la plenitud de tu salvación.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:  Padre nuestro.

Oración

Dios nuestro, que con el escándalo de la cruz has manifestado de una manera admirable tu sabiduría escondida, concédenos contemplar, con tal plenitud de fe, la gloria de la pasión de tu Hijo, que encontremos siempre nuestra gloria en su cruz.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.  R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


SABADO II

LAUDES               (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.   Escuchemos la voz del Señor y entremos en su descanso.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

HIMNO

Padre nuestro,

Padre de todos,

líbrame del orgullo

de estar solo.

No vengo a la soledad

cuando vengo a la oración,

pues sé que, estando contigo,

con mis hermanos estoy;

y sé que, estando con ellos,

tú estás en medio, Señor.

No he venido a refugiarme

dentro de tu torreón,

como quien huye a un exilio

de aristocracia interior.

Pues vine huyendo del ruido,

pero de los hombres no.

Allí donde va un cristiano

no hay soledad, sino amor,

pues lleva toda la Iglesia

dentro de su corazón.

Y dice siempre «nosotros»,

incluso si dice «yo». Amén..

Otro Himno

Señor, yo sé que, en la mañana pura

de este mundo, tu diestra generosa

hizo la luz antes que toda cosa,

porque todo tuviera su figura.

 

Yo sé que te refleja la segura

línea inmortal del lirio y de la rosa

mejor que la embriagada y temerosa

música de los vientos de la altura.

 

Por eso te celebro yo en el frío

pensar exacto a la verdad sujeto,

y en la ribera sin temblor del río;

 

por eso yo te adoro, mudo y quieto,

y por eso, Señor, el dolor mío

para llegar hasta ti se hizo soneto. Amén.

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad.

Tiempo pascual: Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo las obras de tus manos. Aleluya.

 Salmo 91  ALABANZA AL SEÑOR DE NUESTRA EXISTENCIA

Nuestra felicidad está en el orden de cuanto Dios creó. Los malhechores imponen el desbarajuste, cual enemigos a la vez del orden divino y de la felicidad del hombre. Pero sabemos: serán destruidos para siempre, y habremos de ver su derrota.

Este salmo canta las maravillas

realizadas en Cristo. (S. Atanasio)

Es bueno dar gracias al Señor

  y tocar para tu nombre, oh Altísimo,

  proclamar por la mañana tu misericordia

  y de noche tu fidelidad,

  con arpas de diez cuerdas y laúdes,

  sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría,

  y mi júbilo, las obras de tus manos.

  ¡Qué magníficas son tus obras, Señor,

  qué profundos tus designios!

  El ignorante no los entiende

  ni el necio se da cuenta.

Aunque germinen como hierba los malvados

  y florezcan los malhechores,

  serán destruidos para siempre.

  Tú, en cambio, Señor,

  eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,

  los malhechores serán dispersados;

  pero a mí me das la fuerza de un búfalo

  y me unges con aceite nuevo.

  Mis ojos despreciarán a mis enemigos,

  mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera,

  se alzará como un cedro del Líbano:

  plantado en la casa del Señor,

  crecerá en los atrios de nuestro Dios;

en la vejez seguirá dando fruto

  y estará lozano y frondoso,

  para proclamar que el Señor es justo,

  que en mi Roca no existe la maldad.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad.

Tiempo pascual: Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo las obras de tus manos. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dad gloria a nuestro Dios.

Tiempo pascual: Yo doy la muerte y la vida, yo desgarro y yo curo. Aleluya.

 

Cántico BENEFICIOS DE DIOS PARA LOS SUYOS Dt. 32, 1-12

Cantamos con Moisés al lograr introducir el pueblo de Dios a la tierra prometida, la fidelidad misericordiosa de Aquel, a la vez que denostamos la torpeza ‘degenerada’ de quienes reniegan su categoría de hijos suyos.

¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos

como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas!

(Mt 23,37)

Escuchad, cielos, y hablaré;

oye, tierra, los dichos de mi boca;

descienda como lluvia mi doctrina,

destile como rocío mi palabra;

como llovizna sobre la hierba,

como orvallo sobre el césped.

Voy a proclamar el nombre del Señor:

dad gloria a nuestro Dios.

Él es la Roca, sus obras son perfectas,

sus caminos son justos,

es un Dios fiel, sin maldad;

es justo y recto.

Hijos degenerados, se portaron mal con Él,

generación malvada y pervertida.

¿Así le pagas al Señor,

pueblo necio e insensato? 

¿no es Él tu padre y tu creador,

el que te hizo y te constituyó?

Acuérdate de los días remotos,

considera las edades pretéritas,

pregunta a tu padre y te lo contará,

a tus ancianos y te lo dirán:

Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad,

y distribuía a los hijos de Adán,

trazando las fronteras de las naciones,

según el número de los hijos de Dios,

la porción del Señor fue su pueblo,

Jacob fue el lote de su heredad.

Lo encontró en una tierra desierta,

en una soledad poblada de aullidos:

lo rodeó cuidando de Él,

lo guardó como a las niñas de sus ojos.

Como el águila incita a su nidada,

revolando sobre los polluelos,

así extendió sus alas, los tomó

y los llevó sobre sus plumas.

El Señor solo los condujo

no hubo dioses extraños con Él.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dad gloria a nuestro Dios.

Tiempo pascual: Yo doy la muerte y la vida, yo desgarro y yo curo. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!

Tiempo pascual: Coronaste de gloria y dignidad a tu Cristo. Aleluya.

Salmo 8   MAJESTAD DE DIOS Y DIGNIDAD DEL HOMBRE

Aclamamos la dimensión cósmica del señorío divino.

Todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la

Iglesia, como cabeza, sobre todo. (Ef 1,22)

Señor, Dios nuestro,

¡qué admirable es tu nombre

en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.

De la boca de los niños de pecho

has sacado una alabanza contra tus enemigos,

para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,

la luna y las estrellas que has creado,

¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,

el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad,

le diste el mando sobre las obras de tus manos,

todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,

y hasta las bestias del campo,

las aves del cielo, los peces del mar,

que trazan sendas por el mar.

Señor, dueño nuestro,

¡qué admirable es tu nombre

en toda la tierra!

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!

Tiempo pascual: Coronaste de gloria y dignidad a tu Cristo. Aleluya.  

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE    Rm. 12,14-16a

Bendecid a los que os persiguen, bendecid, sí, no maldigáis.

Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

RESPONSORIO BREVE

V. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.

R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.

V. Mi lengua recitará tu auxilio.

R. Cuando salmodie para ti.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti. 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por el camino de la paz.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

PRECES

Celebremos la sabiduría y la bondad de Cristo, que ha querido ser amado y servido en los hermanos, especialmente en los que sufren, y supliquémosle insistentemente diciendo:

Haznos perfectos en la caridad, Señor.

(Otra forma: Señor, acrecienta nuestro amor).

 

Al recordar esta mañana tu santa resurrección,

—te pedimos, Señor, que extiendas los beneficios de tu redención a todos los hombres.

Que todo el día de hoy sepamos dar buen testimonio del nombre cristiano

—y ofrezcamos nuestra jornada como un culto espiritual agradable al Padre.

Enséñanos, Señor, a describir tu imagen en todos los hombres

—y a saberte servir a ti en cada uno de ellos.

Cristo, Señor nuestro, vid verdadera de la que nosotros somos sarmientos,

—haz que permanezcamos en ti y demos fruto abundante para que con ello sea glorificado nuestro Padre que está en el cielo.

Señor Jesucristo, que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el amor de los santos,

—haz que nuestros pastores, guiados de tu mano vivan en la santidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Con la confianza que nos da nuestra fe, acudamos ahora al Padre, diciendo como Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

 

Oración

   Que nuestra voz, Señor, nuestro espíritu y toda nuestra vida sean una continua alabanza en tu honor, y ya que toda nuestra existencia es un don gratuito de tu liberalidad, haz que también cada una de nuestras acciones te esté plenamente dedicada.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.

 

El Sábado por la tarde serían ya las I Vísperas del Domingo III.



ANEXO A:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos en el Salterio II

 Ciclo litúrgico “A” en el 2011, 2014, 2017, ....

 

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo II: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Aleluya.

 

Domingo VI: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

 

Domingo X: Jesús, al pasar, dijo a Mateo, el publicano: «Sígueme.» Él se levantó y lo siguió.

 

Domingo XIV: Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.

 

Domingo XVIII: Venid, comprad de balde y comed un pan que da hartura para siempre.

 

Domingo XXII: El Hijo del hombre vendrá con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

 

 Domingo XXVI: «Si el malvado se convierte de la maldad que hizo, y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida», dice el Señor.

 

Domingo XXX: El amor no lleva cuentas del mal; amar es cumplir la ley entera.

 

 

Laudes

 

ANTÍFONAS BENEDICTUS

Domingo II: El Espíritu bajó del cielo como una paloma y se posó sobre Jesús.

 

Domingo VI: Si, cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano,

y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Domingo X: Muchos publicanos y pecadores se sentaron a la mesa con Jesús.

 

Domingo XIV: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla.

 

Domingo XVIII: Jesús multiplicó los panes, y comieron todos hasta quedar satisfechos.

 

Domingo XXII: Presentad vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable.

 

Domingo XXVI: Todo el que hace la voluntad del Padre es verdadero hijo de Dios. Aleluya.

 

Domingo XXX: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

 

 

II Vísperas

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo II: Juan, testigo de la luz, dijo: «Jesús es el Hijo de Dios.»

 

Domingo VI: Quien cumpla y enseñe mi ley será grande en el reino de los cielos.

 

Domingo X: Misericordia quiero y no sacrificios: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

 

Domingo XIV: Venid a mí todos los que andáis rendidos y agobiados, que yo os daré descanso.

 

Domingo XVIII: Como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima de esta gente.»

 

Domingo XXII: ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?

 

Domingo XXVI: No todo el que dice: «Señor, Señor», sino el que cumple la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos. Aleluya.

 

Domingo XXX: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?» Jesús le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón.» Aleluya.

 


ANEXO B:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos en el Salterio II

 Ciclo litúrgico “B” en el 2009, 2012, 2015, ....

 

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo II: Fueron los discípulos, vieron donde vivía Jesús y se quedaron con él aquel día.

 

Domingo VI: Jesús extendió la mano y tocó al leproso, e inmediatamente quedó limpio.

 

Domingo X: «Si en una familia anida la discordia, no puede durar mucho tiempo», dice el Señor.

 

Domingo XIV: Jesús recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Domingo XVIII: Dios hizo llover maná para el pueblo, y les dio pan del cielo. Aleluya.

Domingo XXII: Cumplid los mandatos del Señor, porque ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos.

Domingo XXVI: ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el Espíritu del Señor!

 

Domingo XXX: El Señor ha salvado a su pueblo: ciegos y cojos retornan por un camino llano en que no tropezarán.

 

 

Laudes

 

ANTÍFONAS BENEDICTUS

Domingo II: «Maestro, ¿dónde vives?» Jesús les dijo: «Venid y lo veréis.»

 

Domingo VI: «Señor, si quieres, puedes limpiarme.» Jesús dijo: «Quiero: queda limpio.»

 

Domingo X: Todo será perdonado; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no obtendrá jamás perdón.

Domingo XIV: La multitud que oía a Jesús se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo esto? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María?»

 

Domingo XVIII: Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

Domingo XXII: Aceptad dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros.

 

Domingo XXVI: «El que no está contra nosotros está a favor nuestro», dice el Señor.

 

Domingo XXX: «Hijo de David, ten compasión de mí.» «¿Qué quieres que haga por ti?» «Maestro, que pueda ver.»

 

 

II Vísperas

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo II: Andrés dijo a Simón: «Hemos encontrado al Mesías.» Y lo llevó a Jesús.

 

Domingo VI: El leproso curado empezó a divulgar las maravillas del Señor.

 

Domingo X: El que hace la voluntad de Dios es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Domingo XIV: Jesús vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les da poder para ser hijos de Dios.

 

Domingo XVIII: Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna.

Domingo XXII: Escuchad y entended la tradición que os ha dado el Señor.

 

Domingo XXVI: «El que os dé de beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa», dice el Señor.

 

Domingo XXX: Jesús dijo al ciego: «Anda, tu fe te ha curado.» Y, al momento, recobró la vista y lo seguía.


ANEXO C:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos en el Salterio II

 Ciclo litúrgico “C” en el 2010, 2013, 2016, ....

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo II: Había una boda en Caná de Galilea, y Jesús estaba allí, junto con María, su madre.

Domingo VI: Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.

 

Domingo X: A la entrada de la ciudad de Naírn, Jesús confortó a una madre viuda, diciéndole: «Mujer, no llores.»

 

Domingo XIV: La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.

 

Domingo XVIIIGuardaos de toda clase de codicia; aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.

 

Domingo XXII: Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios, porque él revela sus secretos a los humildes.

 

Domingo XXVI: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

 

Domingo XXX: El Señor escucha las súplicas del oprimido; los gritos del pobre atraviesan las nubes hasta alcanzar a Dios.

 

Laudes

 

ANTÍFONAS BENEDICTUS

Domingo II: Jesús, a petición de María, su madre, cambió el agua en el vino de la nueva Alianza.

Domingo VI: Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.

 

Domingo X: Jesús dijo al joven que estaba muerto: «Levántate.» Y lo llevó a su madre.

 

Domingo XIV: Cuando entréis en una casa, decid: «Paz.» Y descansará sobre ella vuestra paz.

 

Domingo XVIII: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba. Aleluya.

 

Domingo XXII: Cuando des un banquete, invita a los pobres que no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

 

Domingo XXVI: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

 

Domingo XXX: El publicano se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.»

 

II Vísperas

 

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo II: En Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Domingo VI: Dichosos vosotros, cuando proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

 

Domingo X: Un gran profeta ha surgido entre nosotros: Dios ha visitado a su pueblo.

Domingo XIV: Los discípulos volvieron muy contentos y dijeron: «Señor, hasta los demonios se nos someten.» Jesús les contestó: «Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»

 

Domingo XVIII: Hermanos, si queréis ser verdaderamente ricos, amad las verdaderas riquezas.

 

Domingo XXII: Cuando te conviden a una boda, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba.» Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Aleluya.

 

Domingo XXVI: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males.

 

Domingo XXX: El publicano bajó a su casa justificado, porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.


 ANEXO

 

Oración final en el Tiempo ordinario

 

 

Para los Domingos con Salterio II en todas las horas (salvo completas) y para toda la semana en el oficio de lectura.

Por lo general, la oración se termina de la siguiente manera:

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

Semana II: Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana VI: Señor, tú que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón, concédenos vivir por tu gracia de tal manera que merezcamos tenerte siempre con nosotros.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

Semana X: Dios nuestro, de quien todo bien procede, concédenos seguir siempre tus inspiraciones, para que tratemos de hacer continuamente lo que es recto y, con tu ayuda, lo llevemos siempre a cabo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...

Semana XIV: Oh Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída, concede a tus fieles la verdadera alegría, para que quienes han sido librados de la esclavitud del pecado alcancen también la felicidad eterna.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana XVIII: Ven, Señor, en ayuda de tus hijos, derrama tu bondad inagotable sobre los que te suplican y renueva y protege la obra de tus manos en favor de los que te alaban como creador y como guía.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana XXII: Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana XXVI:

Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia, derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

 

Semana XXX: Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

 

Semana XXXIV: Mueve, Señor, nuestros corazones, para que correspondamos con mayor generosidad a la acción de tu gracia, y recibamos en mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...

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