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SABADO II

LAUDES               (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.   Escuchemos la voz del Señor y entremos en su descanso.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

HIMNO

Padre nuestro,

Padre de todos,

líbrame del orgullo

de estar solo.

No vengo a la soledad

cuando vengo a la oración,

pues sé que, estando contigo,

con mis hermanos estoy;

y sé que, estando con ellos,

tú estás en medio, Señor.

No he venido a refugiarme

dentro de tu torreón,

como quien huye a un exilio

de aristocracia interior.

Pues vine huyendo del ruido,

pero de los hombres no.

Allí donde va un cristiano

no hay soledad, sino amor,

pues lleva toda la Iglesia

dentro de su corazón.

Y dice siempre «nosotros»,

incluso si dice «yo». Amén..

Otro Himno

Señor, yo sé que, en la mañana pura

de este mundo, tu diestra generosa

hizo la luz antes que toda cosa,

porque todo tuviera su figura.

 

Yo sé que te refleja la segura

línea inmortal del lirio y de la rosa

mejor que la embriagada y temerosa

música de los vientos de la altura.

 

Por eso te celebro yo en el frío

pensar exacto a la verdad sujeto,

y en la ribera sin temblor del río;

 

por eso yo te adoro, mudo y quieto,

y por eso, Señor, el dolor mío

para llegar hasta ti se hizo soneto. Amén.

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad.

Tiempo pascual: Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo las obras de tus manos. Aleluya.

 Salmo 91  ALABANZA AL SEÑOR DE NUESTRA EXISTENCIA

Nuestra felicidad está en el orden de cuanto Dios creó. Los malhechores imponen el desbarajuste, cual enemigos a la vez del orden divino y de la felicidad del hombre. Pero sabemos: serán destruidos para siempre, y habremos de ver su derrota.

Este salmo canta las maravillas

realizadas en Cristo. (S. Atanasio)

Es bueno dar gracias al Señor

  y tocar para tu nombre, oh Altísimo,

  proclamar por la mañana tu misericordia

  y de noche tu fidelidad,

  con arpas de diez cuerdas y laúdes,

  sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría,

  y mi júbilo, las obras de tus manos.

  ¡Qué magníficas son tus obras, Señor,

  qué profundos tus designios!

  El ignorante no los entiende

  ni el necio se da cuenta.

Aunque germinen como hierba los malvados

  y florezcan los malhechores,

  serán destruidos para siempre.

  Tú, en cambio, Señor,

  eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,

  los malhechores serán dispersados;

  pero a mí me das la fuerza de un búfalo

  y me unges con aceite nuevo.

  Mis ojos despreciarán a mis enemigos,

  mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera,

  se alzará como un cedro del Líbano:

  plantado en la casa del Señor,

  crecerá en los atrios de nuestro Dios;

en la vejez seguirá dando fruto

  y estará lozano y frondoso,

  para proclamar que el Señor es justo,

  que en mi Roca no existe la maldad.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad.

Tiempo pascual: Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo las obras de tus manos. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dad gloria a nuestro Dios.

Tiempo pascual: Yo doy la muerte y la vida, yo desgarro y yo curo. Aleluya.

 

Cántico BENEFICIOS DE DIOS PARA LOS SUYOS Dt. 32, 1-12

Cantamos con Moisés al lograr introducir el pueblo de Dios a la tierra prometida, la fidelidad misericordiosa de Aquel, a la vez que denostamos la torpeza ‘degenerada’ de quienes reniegan su categoría de hijos suyos.

¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos

como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas!

(Mt 23,37)

Escuchad, cielos, y hablaré;

oye, tierra, los dichos de mi boca;

descienda como lluvia mi doctrina,

destile como rocío mi palabra;

como llovizna sobre la hierba,

como orvallo sobre el césped.

Voy a proclamar el nombre del Señor:

dad gloria a nuestro Dios.

Él es la Roca, sus obras son perfectas,

sus caminos son justos,

es un Dios fiel, sin maldad;

es justo y recto.

Hijos degenerados, se portaron mal con Él,

generación malvada y pervertida.

¿Así le pagas al Señor,

pueblo necio e insensato? 

¿no es Él tu padre y tu creador,

el que te hizo y te constituyó?

Acuérdate de los días remotos,

considera las edades pretéritas,

pregunta a tu padre y te lo contará,

a tus ancianos y te lo dirán:

Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad,

y distribuía a los hijos de Adán,

trazando las fronteras de las naciones,

según el número de los hijos de Dios,

la porción del Señor fue su pueblo,

Jacob fue el lote de su heredad.

Lo encontró en una tierra desierta,

en una soledad poblada de aullidos:

lo rodeó cuidando de Él,

lo guardó como a las niñas de sus ojos.

Como el águila incita a su nidada,

revolando sobre los polluelos,

así extendió sus alas, los tomó

y los llevó sobre sus plumas.

El Señor solo los condujo

no hubo dioses extraños con Él.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dad gloria a nuestro Dios.

Tiempo pascual: Yo doy la muerte y la vida, yo desgarro y yo curo. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!

Tiempo pascual: Coronaste de gloria y dignidad a tu Cristo. Aleluya.

Salmo 8   MAJESTAD DE DIOS Y DIGNIDAD DEL HOMBRE

Aclamamos la dimensión cósmica del señorío divino.

Todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la

Iglesia, como cabeza, sobre todo. (Ef 1,22)

Señor, Dios nuestro,

¡qué admirable es tu nombre

en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.

De la boca de los niños de pecho

has sacado una alabanza contra tus enemigos,

para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,

la luna y las estrellas que has creado,

¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,

el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad,

le diste el mando sobre las obras de tus manos,

todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,

y hasta las bestias del campo,

las aves del cielo, los peces del mar,

que trazan sendas por el mar.

Señor, dueño nuestro,

¡qué admirable es tu nombre

en toda la tierra!

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!

Tiempo pascual: Coronaste de gloria y dignidad a tu Cristo. Aleluya.  

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE    Rm. 12,14-16a

Bendecid a los que os persiguen, bendecid, sí, no maldigáis.

Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

RESPONSORIO BREVE

V. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.

R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.

V. Mi lengua recitará tu auxilio.

R. Cuando salmodie para ti.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti. 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por el camino de la paz.

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

PRECES

Celebremos la sabiduría y la bondad de Cristo, que ha querido ser amado y servido en los hermanos, especialmente en los que sufren, y supliquémosle insistentemente diciendo:

Haznos perfectos en la caridad, Señor.

(Otra forma: Señor, acrecienta nuestro amor).

 

Al recordar esta mañana tu santa resurrección,

—te pedimos, Señor, que extiendas los beneficios de tu redención a todos los hombres.

Que todo el día de hoy sepamos dar buen testimonio del nombre cristiano

—y ofrezcamos nuestra jornada como un culto espiritual agradable al Padre.

Enséñanos, Señor, a describir tu imagen en todos los hombres

—y a saberte servir a ti en cada uno de ellos.

Cristo, Señor nuestro, vid verdadera de la que nosotros somos sarmientos,

—haz que permanezcamos en ti y demos fruto abundante para que con ello sea glorificado nuestro Padre que está en el cielo.

Señor Jesucristo, que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el amor de los santos,

—haz que nuestros pastores, guiados de tu mano vivan en la santidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Con la confianza que nos da nuestra fe, acudamos ahora al Padre, diciendo como Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

 

Oración

   Que nuestra voz, Señor, nuestro espíritu y toda nuestra vida sean una continua alabanza en tu honor, y ya que toda nuestra existencia es un don gratuito de tu liberalidad, haz que también cada una de nuestras acciones te esté plenamente dedicada.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.

 

El Sábado por la tarde serían ya las I Vísperas del Domingo III.



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