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Salterio II Semana
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Anexo
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JUEVES II

LAUDES

 

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, ábreme los labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

 Antífona: Entrad en la presencia del Señor con vítores.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO

Alfarero del hombre, mano trabajadora

que, de los hondos limos iniciales,

convocas a los pájaros a la primera aurora,

al pasto, los primeros animales.

De mañana te busco, hecho de luz concreta,

de espacio puro y tierra amanecida.

De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta

de los sonoros ríos de la vida.

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;

tus manos son recientes en la rosa;

se espesa la abundancia del mundo a mediodía,

y estás de corazón en cada cosa.

No hay brisa, si no alientas, monte, si no estás dentro,

ni soledad en que no te hagas fuerte.

Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro:

Tú, por la luz, el hombre, por la muerte.

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte

dejar tanta hermosura en tanta guerra!

Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte

de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén.

Otro Himno

Señor, tú me llamaste

para ser instrumento de tu gracia,

para anunciar la Buena Nueva,

para sanar las almas.

 

Instrumento de paz y de justicia,

pregonero de todas tus palabras,

agua para calmar la sed hiriente,

mano que bendice y que ama.

 

Señor, tú me llamaste

para curar los corazones heridos,

para gritar, en medio de las plazas,

que el Amor está vivo,

para sacar del sueño a los que duermen

y liberar al cautivo.

Soy cera blanda entre tus dedos,

haz lo que quieras conmigo.

 

Señor, tú me llamaste

para salvar al mundo ya cansado,

para amar a los hombres

que tú, Padre, me diste como hermanos.

Señor, me quieres para abolir las guerras

y aliviar la miseria y el pecado;

hacer temblar las piedras

y ahuyentar a los lobos del rebaño. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Despierta tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

Jueves Santo: Mira, Señor, fíjate que estoy en peligro, respóndeme en seguida.

Tiempo pascual: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Aleluya.

Salmo 79  VEN A VISITAR TU VIÑA

El ámbito de Dios se ve acosado de mucha maldad y no constituye aún el Reino pleno. No lo ignoran los servidores del Señor, que muchas veces han de sufrirlo calladamente. Pero ellos imploran a Dios: "Despierta tu poder".

Ven, Señor Jesús. (Ap 22,20)

Pastor de Israel, escucha,

  tú que guías a José como a un rebaño;

  tú que te sientas sobre querubines, resplandece

  ante Efraín, Benjamín y Manasés;

  despierta tu poder y ven a salvarnos.

Oh Dios, restáuranos,

  que brille tu rostro y nos salve.

Señor, Dios de los ejércitos,

  ¿hasta cuando estarás airado

  mientras tu pueblo te suplica?

Les diste a comer llanto,

  a beber lágrimas a tragos;

  nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos,

  nuestros enemigos se burlan de nosotros.

Dios de los ejércitos, restáuranos,

  que brille tu rostro y nos salve.

Sacaste una vid de Egipto,

  expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;

  le preparaste el terreno, y echó raíces

  hasta llenar el país;

Su sombra cubría las montañas,

  y sus pámpanos, los cedros altísimos;

  extendió sus sarmientos hasta el mar,

  y sus brotes hasta el Gran Río.

¿Por qué has derribado su cerca

  para que la saqueen los viandantes,

  la pisoteen los jabalíes

  y se la coman las alimañas?

Dios de los ejércitos, vuélvete:

  mira desde el cielo, fíjate,

  ven a visitar tu viña,

  la cepa que tu diestra plantó

  y que tú hiciste vigorosa.

La han talado y le han prendido fuego;

  con un bramido hazlos perecer.

  Que tu mano proteja a tu escogido,

  al hombre que tú fortaleciste.

No nos alejaremos de ti:

  danos vida, para que invoquemos tu nombre.

Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos,

  que brille tu rostro y nos salve.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Despierta tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

Jueves Santo: Mira, Señor, fíjate que estoy en peligro, respóndeme en seguida.

Tiempo pascual: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Anunciad a toda la tierra que el Señor hizo proezas.

Jueves Santo: Él es mi Dios y Salvador: confiaré  y no temeré.

Tiempo pascual: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Aleluya.

Cántico ACCION DE GRACIAS DEL PUEBLO SALVADO   Is. 12,1-6

La ira de Dios contra los suyos, muchas veces no es más que el poder que El tolera en manos de malos e inicuos. Pero quién pone su fuerza y su poder en el Señor, ineludiblemente será auxiliado.

El que tenga sed, que venga a mí,

y que beba. (Jn 7,37)

Te doy, gracias, Señor,

porque estabas airado contra mí,

pero ha cesado tu ira

y me has consolado.

 

Él es mi Dios y Salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

Él fue mi salvación.

Y sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de salvación.

Aquel día, diréis:

Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas,

proclamad que su nombre es excelso.

Tañed para el Señor, que hizo proezas;

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

“¡Qué grande es  en medio de ti

el Santo de Israel!”

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Anunciad a toda la tierra que el Señor hizo proezas.

Jueves Santo: Él es mi Dios y Salvador: confiaré  y no temeré.

Tiempo pascual: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Jueves Santo: El Señor nos alimentó con flor de harina, nos sació con miel silvestre.

Tiempo pascual: El Señor nos alimentó con flor de harina. Aleluya.

Salmo 80                  SOLEMNE RENOVACIÓN DE LA ALIANZA

El Señor es soberano y dueño de la fuerza. Su revelación nos hace conscientes de la responsabilidad que nos ha asignado sobre la propia suerte y la propia historia.

Que ninguno de vosotros tenga

un corazón malo e incrédulo. (Hb 3,12)

Aclamad a Dios, nuestra fuerza;

  dad vítores al Dios de Jacob:

acompañad, tocad los panderos,

  las cítaras templadas y las arpas;

  tocad la trompeta por la luna nueva,

  por la luna llena, que es nuestra fiesta.

Porque es una ley de Israel,

  un precepto del Dios de Jacob,

  una norma establecida para José

  al salir de Egipto.

Oigo un lenguaje desconocido:

  "retiré sus hombros de la carga,

  y sus manos dejaron la espuerta.

Clamaste en la aflicción, y te libré,

  te respondí oculto entre los truenos,

  te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.

Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;

  ¡ojalá me escuchases Israel!

No tendrás un dios extraño,

  no adorarás un dios extranjero;

  yo soy el Señor, Dios tuyo,

  que te saqué del país de Egipto;

  abre la boca que te la llene".

Pero mi pueblo no escuchó mi voz,

  Israel no quiso obedecer:

  los entregué a su corazón obstinado,

  para que anduviesen según sus antojos.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo

  y caminase Israel por mi camino!:

  en un momento humillaría a sus enemigos

  y volvería mi mano contra sus adversarios;

Los que aborrecen al Señor te adularían,

  y su suerte quedaría fijada;

  te alimentaría con flor de harina,

  te saciaría con miel silvestre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Jueves Santo: El Señor nos alimentó con flor de harina, nos sació con miel silvestre.

Tiempo pascual: El Señor nos alimentó con flor de harina. Aleluya.

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE   Rm. 14, 17-19

            No reina Dios por lo que uno come o bebe, sino por la justicia, la paz y la alegría que da el Espíritu Santo; y el que sirve así a Cristo agrada a Dios, y lo aprueban los hombres. En resumen: esmerémonos en lo que favorece la paz y construye la vida común.

RESPONSORIO BREVE

V. Velando medito en ti, Señor.

R. Velando medito en ti, Señor.

 

V. Porque fuiste mi auxilio.

R. Medito en ti, Señor.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Velando medito en ti, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   Anuncia, Señor la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros pecados.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

PRECES

Bendito sea Dios, nuestro Padre, que mira siempre con amor a sus hijos y nunca desatiende sus súplicas; digámosle con humildad:

Ilumina nuestros ojos, Señor.

 

Te damos gracias, Señor, porque nos has alumbrado con la luz de Jesucristo;

—que esta claridad ilumine hoy todos nuestros actos.

Que tu sabiduría nos guíe en nuestra jornada;

—así andaremos en una vida nueva.

Que tu amor nos haga superar con fortaleza las adversidades

—para que te sirvamos con generosidad de espíritu.

Dirige y santifica nuestros pensamientos, palabras y obras en este día,

—y danos un espíritu dócil a tus inspiraciones.

Ayuda, Señor, a los pastores de tu pueblo peregrino,

—para que apacienten sin desfallecer a tu grey hasta que vuelvas.

  Se pueden añadir algunas intenciones libres

Dirijamos ahora todos junto, nuestra oración al Padre y digámosle:

Padre nuestro.

Oración

Humildemente te pedimos, a ti, Señor, que eres la luz verdadera y la fuente misma de toda luz, que, meditando fielmente tu ley, vivamos siempre en tu caridad.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

Jueves II   por la tarde

VÍSPERAS

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Tras el temblor opaco de las lágrimas,

     no estoy yo solo.

Tras el profundo velo de mi sangre,

     no estoy yo solo.

Tras la primera música del día,

     no estoy yo solo.

Tras la postrera luz de las montañas,

     no estoy yo solo.

Tras el estéril gozo de las horas,

     no estoy yo solo.

Tras el augurio helado del espejo,

     no estoy yo solo.

No estoy yo solo; me acompaña, en vela,

la pura eternidad de cuanto amo.

Vivimos junto a Dios eternamente.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

Otro Himno

Cuando la luz se hace vaga

y está cayendo la tarde,

venimos a ti, Señor,

para cantar tus bondades.

 

Los pájaros se despiden

piadosamente en los árboles,

y buscan calor de nido

y blandura de plumajes.

 

Así vuelven fatigados

los hombres a sus hogares,

cargando sus ilusiones

o escondiendo su maldades.

 

Quieren olvidar la máquina,

olvidar sus vanidades;

descansar de tanto ruido

y morir a sus pesares.

 

Ya todo pide silencio,

se anuncia la noche amable:

convierte, Padre, sus penas

en abundancia de panes.

 

Alivie tu mano pródiga,

tu mano buena de Padre,

el cansancio de sus cuerpos,

sus codicias y sus males. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Jueves Santo: El primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, nos ha convertido en un reino para Dios, su Padre.

Tiempo pascual: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. Aleluya.

Salmo 71  I     PODER REAL DEL MESIAS

Abriendo sus cofres, le ofrecieron

regalos: oro, incienso y mirra. (Mt 2,11)

Dios mío, confía tu juicio al rey,

  tu justicia al hijo de reyes,

  para que rija a tu pueblo con justicia,

  a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,

  y los collados justicia;

  que Él defienda a los humildes del pueblo,

  socorra a los hijos del pobre

  y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,

  como la luna, de edad en edad;

  que baje como lluvia sobre el césped,

  como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia

  y la paz hasta que falte la luna;

  que domine de mar a mar,

  del Gran Río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;

  que sus enemigos muerdan el polvo;

  que los reyes de Tarsis y de las islas

  le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia

  le ofrezcan sus dones;

  que se postren ante Él todos los reyes,

  y que todos los pueblos le sirvan.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Jueves Santo: El primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, nos ha convertido en un reino para Dios, su Padre.

Tiempo pascual: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Jueves Santo: El Señor librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector.

Tiempo pascual: Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

 

Salmo 71  II

Él librará al pobre que clamaba,

  al afligido que no tenía protector;

  Él se apiadará del pobre y del indigente,

  y salvará la vida de los pobres;

  Él rescatará sus vidas de la violencia,

  su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba,

  que recen por Él continuamente

  y lo bendigan todo el día.

Que haya trigo abundante en los campos,

  y susurre en lo alto de los montes;

  que den fruto como el Líbano,

  y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,

  y su fama dure como el sol;

  que Él sea la bendición de todos los pueblos,

  y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

  el único que hace maravillas;

  bendito por siempre su nombre glorioso;

  que su gloria llene la tierra.

  ¡Amén, amén!

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Jueves Santo: El Señor librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector.

Tiempo pascual: Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Jueves Santo: Los santos vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron.

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

Cántico    EL JUICIO DE DIOS   Ap. 11,17-18; 12,10b-12ª

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar

Se encolerizaron las gentes,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que fueran juzgados los muertos

y de dar el galardón a tus siervos los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del cordero

y por las palabras del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por esto, estad alegres, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Jueves Santo: Los santos vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron.

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE         1Pe. 1,22-23

Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera.

RESPONSORIO  BREVE

V. El Señor es mi pastor, nada me falta.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

V. En verdes praderas me hace recostar.

R. Nada me falta.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   A los que tienen hambre de ser justos el Señor les colma de bienes.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Elevemos a Dios nuestros corazones agradecidos porque ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales y digámosle con fe:

      Bendice a tu pueblo, Señor.

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al Papa N. y a nuestro obispo N.,

—que tú mismo has elegido para  guiar la Iglesia.

Protege, Señor, a nuestros pueblos y ciudades

—y aleja de ellos todo mal.

Multiplica como renuevo de olivo alrededor de tu mesa hijos que se consagren a tu reino,

—siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.

Conserva el propósito de aquellas de tus hijas que han consagrado a ti su virginidad,

—para que, en la integridad de su cuerpo y de su espíritu, sigan al cordero donde quiera que vaya.

  Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que hiciste a tus sacerdotes ministros de Cristo y dispensadores de tus misterios,

—concédeles un corazón leal, ciencia y caridad.

Haz que los difuntos descansen en tu paz eterna

—y que se afiance nuestra unión con ellos por la comunión de los santos.

Ya que por Jesucristo hemos llegados a ser hijos de Dios, acudamos con confianza a nuestro Padre:

Padre nuestro.

Oración

            Al ofrecerte, Señor, nuestro sacrificio vespertino de alabanza, te pedimos humildemente que, meditando día y noche tu palabra, consigamos un día la luz y el premio de la vida eterna.  —Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSION

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.



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