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Salterio I Semana
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SALTERIO I

Oficio Divino, Oración de las horas

 

I Vísperas Domingo I

(Sábado tarde)

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Himno del Tiempo ordinario

 Como una ofrenda de la tarde,

elevamos nuestra oración;

con el alzar de nuestras manos,

levantamos el corazón.

Al declinar la luz del día,

que recibimos como don,

con las alas de la plegaria,

levantamos el corazón.

Haz que la senda de la vida

la recorramos con amor

y, a cada paso del camino,

levantemos el corazón.

Cuando sembramos de esperanza,

cuando regamos con dolor,

con las gavillas en las manos,

levantemos el corazón.

Gloria a Dios Padre, que nos hizo

gloria a Dios Hijo Salvador,

gloria al Espíritu divino:

tres Personas y un solo Dios. Amén

 

Otro HIMNO

Los pueblos que marchan y luchan,

con firme tesón

aclamen al Dios de la vida.

“Cantemos hosanna que viene el Señor.”

 

Agiten laureles y olivos,

es Pascua de Dios,

mayores y niños repitan:

“Cantemos hosanna que viene el Señor.”

 

Jesús victorioso y presente

ofrece su don

a todos los justos del mundo.

“Cantemos hosanna que viene el Señor.”

 

Resuenen en todo camino

de paz y de amor

alegres canciones que digan:

“Cantemos hosanna que viene el Señor.”

 

Que Dios, Padre nuestro amoroso,

el Hijo y su Don

a todos protejan y acojan. 

“Cantemos hosanna que viene el Señor.”

 

SALMODIA

Antífona 1

Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: “Mirad, viene Dios; nuestro Salvador”.

Domingo I de Cuaresma: Acepta, Señor nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que este sea hoy nuestro sacrificio, y que te sea agradable, Señor, Dios nuestro.

Domingo V de Cuaresma: Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya.

Tiempo ordinario: Suba mi oración Señor como incienso en tu presencia.

 

Salmo 140

ORACIÓN ANTE EL PELIGRO

 

Por manos del ángel subió a la presencia de Dios el humo de los perfumes junto con las oraciones de los santos (Ap 8, 4)

Señor, te estoy llamando, ven de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.

Suba mi oración como incienso en tu presencia,

el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

 

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,

un centinela a la puerta de mis labios;

no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,

a cometer crímenes y delitos;

ni que con los hombres malvados

participe en banquetes.

 

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,

  pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;

  yo seguiré rezando en sus desgracias.

 

Sus jefes cayeron despeñados,

  aunque escucharon mis palabras amables;

  como una piedra de molino, rota por tierra,

  están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

 

Señor, mis ojos están vueltos a ti,

  en ti me refugio, no me dejes indefenso;

  guárdame del lazo que me han tendido,

  de la trampa de los malhechores.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: “Mirad, viene Dios; nuestro Salvador”.

Domingo I de Cuaresma: Acepta, Señor nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que este sea hoy nuestro sacrificio, y que te sea agradable, Señor, Dios nuestro.

Domingo V de Cuaresma: Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya.

Tiempo ordinario: Suba mi oración Señor como incienso en tu presencia.

 Antífona 2

Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con Él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy.»

Domingo V de Cuaresma: Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

Domingo V de Pascua: Me sacaste de la prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.

Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.

Salmo 141 TÚ ERES MI REFUGIO

Todo lo que describe el salmo se

realizó en el Señor durante su pasión.

                               (S. Hilario)

A voz en grito clamo al Señor,

  a voz en grito suplico al Señor;

  desahogo ante Él mis afanes,

  expongo ante Él mi angustia,

  mientras me va faltando el aliento.

 

Pero Tú conoces mis senderos,

  y que en el camino por donde avanzo

  me han escondido una trampa.

 

Mira a la derecha, fíjate:

  nadie me hace caso;

  no tengo adónde huir,

  nadie mira por mi vida.

 

A ti grito, Señor;

  te digo: "Tú eres mi refugio

  y mi lote en el país de la vida".

 

Atiende a mis clamores,

  que estoy agotado;

  líbrame de mis perseguidores,

  que son más fuertes que yo.

 

Sácame de la prisión,

  y daré gracias a tu nombre:

  me rodearán los justos

  cuando me devuelvas tu favor.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con Él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy.»

Domingo V de Cuaresma: Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

Domingo V de Pascua: Me sacaste de la prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.

Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.

Antífona 3

Domingo I de Adviento: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

Domingo I de Cuaresma: Cristo murió por los pecados, el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

Domingo V de Cuaresma: Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.

Domingo V de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.

Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.

Cántico  El SIERVO DE DIOS, SU  MISTERIO PASCUAL     Flp. 2,6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios,

al contrario, se despojó de su rango,

 (se anonadó a sí mismo),

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

 

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte

y una muerte de cruz.

 

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, y en el abismo

y toda lengua proclame:

Jesucristo es  Señor, para gloria de Dios Padre.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Domingo I de Adviento: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

Domingo I de Cuaresma: Cristo murió por los pecados, el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

Domingo V de Cuaresma: Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.

Domingo V de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.

Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE         Rm. 11, 33 -36

   ¡Qué abismo de riqueza es la sabiduría y ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus juicios y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás la mente del Señor? ¿Quién ha sido su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que Él le devuelva? Él es origen, camino y término de todo. A Él la gloria por los siglos. Amén.

 

RESPONSORIO BREVE

V. Cuantas son tus obras, Señor.

R. Cuantas son tus obras Señor.

 

V. Y todas las hiciste con sabiduría.

R. Tus obras, Señor.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Cuantas son tus obras, Señor.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. I Vísperas Domingo _: (*) 

 

(*)Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, y supliquémosle diciendo:

Escucha a tu pueblo, Señor

 

Padre todopoderoso, haz que abunde en la tierra la justicia

—y que tu pueblo se alegre en la paz.

 

Que todos los pueblos entren a formar parte en tu reino

     —y que el pueblo judío sea salvado.

 

Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia

—y que sean siempre fieles en su mutuo amor.

 

Recompensa Señor a nuestros bienhechores

—y concédeles la vida eterna.

 

Acoge con amor a los que han muerto víctimas del odio, la violencia y la guerra

—y dales un descanso eterno.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro*.

 

Oración (*)

 

(*) Varía según domingo.

“Ir a ANEXO”

 

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.



Laudes DOMINGO I

 

INVOCACIÓN INICIAL

V.  Señor, ábreme los labios.

R.  Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.  Venid aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del ordinario

Es domingo; una luz nueva

resucita la mañana

con su mirada inocente,

llena de gozo y de gracia.

Es domingo; la alegría

del mensaje de la Pascua

es la noticia que llega

siempre y que nunca se gasta.

Es domingo; la pureza

no sólo la tierra baña,

que ha penetrado en la vida

por las ventanas del alma.

Es domingo; la presencia

de Cristo llena la casa:

la Iglesia, misterio y fiesta,

por Él y en Él convocada.

Es domingo; «éste es el día

que hizo el Señor», es la Pascua,

día de la creación

nueva y siempre renovada.

Es domingo; de su hoguera

brilla toda la semana

y vence oscuras tinieblas

en jornadas de esperanza.

Es domingo; un canto nuevo

toda la tierra le canta

al Padre, al Hijo, al Espíritu,

único Dios que nos salva. Amén.

 

 Otro HIMNO

Es verdad que las luces del alba

del día de hoy

son más puras radiantes y bellas,

por gracia de Dios.

 

Es verdad que yo siento en mi vida,

muy dentro de mí,

que la gracia de Dios es mi gracia,

que no merecí.

 

Es verdad que la gracia del Padre,

en Cristo Jesús,

es la gloria del hombre y del mundo,

bañado en luz.

 

Es verdad que la Pascua de Cristo,

es pascua por mí,

que su muerte y victoria me dieron

eterno vivir.

 

Viviré en alabanzas al Padre,

que al Hijo nos dio,

y que el santo Paráclito inflame,

nuestra alma en amor. Amén.

 

Antífona 1

Domingo I de Adviento: Aquel día los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma:Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote.

Domingo V de Cuaresma: Tu, Señor, fuiste mi auxilio.

Domingo V de Pascua: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva.

Domingo I del Ordinario: Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria.

Salmo 62, 2-9   EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

'La gracia de Dios es mejor que la vida' proclamamos con Cristo y la Iglesia. Lo haremos prácticamente prefiriéndole a los ídolos de la mundanidad, presunción y sensualidad.

Madruga por Dios todo el que rechaza

las obras de las tinieblas.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

  mi alma está sedienta de ti;

  mi carne tiene ansia de ti,

  como tierra reseca, agostada, sin agua.

 

¡Cómo te contemplaba en el santuario

  viendo tu fuerza y tu gloria!

  Tu gracia vale más que la vida,

  te alabarán mis labios.

 

Toda mi vida te bendeciré

  y alzaré las manos invocándote.

  Me saciaré como de enjundia y de manteca,

  y mis labios te alabarán jubilosos.

 

En el lecho me acuerdo de ti

  y velando medito en ti,

  porque fuiste mi auxilio,

  y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

  mi alma está unida a ti,

  y tu diestra me sostiene.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Domingo I de Adviento: Aquel día los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma:Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote.

Domingo V de Cuaresma: Tu, Señor, fuiste mi auxilio.

Domingo V de Pascua: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva.

Domingo I del Ordinario: Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria.

Antífona 2

Domingo I de Adviento: Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor y los árboles del bosque aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Cantad y ensalzad a Dios eternamente.

Domingo V de Cuaresma: Líbranos con tu poder maravilloso y sálvanos del poder de la muerte.

Domingo V de Pascua: Rendid homenaje al Señor, que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya.

Domingo I del Ordinario: En medio de las llamas, los tres jóvenes unánimes cantaban: “Bendito sea el Señor.” Aleluya.

Cánt.  TODA LA CREACION ALABE AL SEÑOR Dn 3, 57-88. 56

Toda la creación pertenece a Dios y le permanece sujeta; mientras el hombre sin Dios solo mira a apropiárselos. Con sencillez y gratitud reportamos a Él cuanto existe.

Alabad al Señor, sus siervos todos.

(Ap 19,5)

 

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;

cielos, bendecid al Señor.

 

Aguas del espacio bendecid al Señor;

ejércitos del Señor, bendecid al Señor;

 

Sol y luna, bendecid al Señor;

astros del cielo, bendecid al Señor;

 

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

vientos todos, bendecid al Señor;

 

Fuego y calor, bendecid al Señor;

fríos y heladas, bendecid al Señor;

 

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

témpanos y hielos, bendecid al Señor;

 

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

noche y día, bendecid al Señor;

 

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;

rayos y nubes, bendecid al Señor;

 

Bendiga la tierra al Señor,

ensálcelo con himnos por los siglos.

 

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

 

Manantiales, bendecid al Señor;

mares y ríos, bendecid al Señor;

 

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

aves del cielo, bendecid al Señor;

 

Fieras y ganados, bendecid al Señor;

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;

bendiga Israel al Señor.

 

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

siervos del Señor, bendecid al Señor;

 

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor;

 

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Bendigamos al Padre, y al Hijo con el Espíritu Santo,

ensalcémoslo con himnos por los siglos.

 

Bendito el señor en la bóveda del cielo,

alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

 

No se dice Gloria al Padre.

 

Antífona 2

Domingo I de Adviento: Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor y los árboles del bosque aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Cantad y ensalzad a Dios eternamente.

Domingo V de Cuaresma: Líbranos con tu poder maravilloso y sálvanos del poder de la muerte.

Domingo V de Pascua: Rendid homenaje al Señor, que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya.

Domingo I del Ordinario: En medio de las llamas, los tres jóvenes unánimes cantaban: “Bendito sea el Señor.” Aleluya.

 Antífona 3

Domingo I de Adviento:  Vendrá el gran profeta y renovará Jerusalén. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: El Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Domingo V de Cuaresma: Ha  llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.

Domingo V de Pascua: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya.

Domingo I del Ordinario: Que el pueblo de Dios se alegre por su Rey. Aleluya.

Salmo   149     ALEGRIA DE LOS SANTOS

La familia de Dios ha de cantar su predilección y favor por ella. Pues le anima la certeza de que todas las colectividades y jefes del mundo, un día quedarán reducidos bajo su señorío real.

 Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios,

se alegran por su Rey, Cristo, el Señor. (Hesiquio)

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

 resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

  que se alegre Israel por su Creador,

  los hijos de Sión por su Rey.

 

Alabad su nombre con danzas,

  cantadle con tambores y cítaras;

  porque el Señor ama a su pueblo

  y adorna con la victoria a los humildes.

 

Que los fieles festejen su gloria

  y canten jubilosos en filas:

  con vítores a Dios en la boca

  y espadas de dos filos en las manos:

 

para tomar venganza de los pueblos

  y aplicar el castigo a las naciones,

  sujetando a los reyes con argollas,

  a los nobles con esposas de hierro.

 

Ejecutar la sentencia dictada

  es un honor para todos sus fieles. 

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Domingo I de Adviento:  Vendrá el gran profeta y renovará Jerusalén. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: El Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Domingo V de Cuaresma: Ha  llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.

Domingo V de Pascua: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya.

Domingo I del Ordinario: Que el pueblo de Dios se alegre por su Rey. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE         Ap 7, 10. 12

¡La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! La bendición, y la gloria, y la sabiduría, y la acción de gracias, y el honor, y el poder, y la fuerza son de nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

RESPONSORIO BREVE

V.   Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

R.   Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

V.   Tú que estás sentado a la derecha del Padre.

R.   Ten piedad de nosotros.

V.   Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.   Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

 

CANTICO EVANGELICO

Antífona laudes domingo _: (*)

 

(*)Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Glorifiquemos al Señor Jesús, luz que alumbra a todo hombre y Sol de justicia que no conoce ocaso, y digámosle:

¡Oh Señor, vida y salvación nuestra!

 

Creador del universo, al darte gracias por el nuevo día que ahora empieza,

—te pedimos que el recuerdo de tu santa resurrección sea nuestro gozo durante este domingo.

Que tu Espíritu Santo nos enseñe a cumplir tu voluntad,

—y que tu sabiduría dirija hoy nuestras acciones.

Que, al celebrar la eucaristía de este domingo, tu palabra nos llene de gozo,

—y la participación en tu banquete haga crecer nuestra esperanza.

Que sepamos contemplar las maravillas que tu generosidad nos concede,

—y vivamos durante todo el día en acción de gracias. 

 

    Se puede añadir algunas intenciones libres.

 

Digamos ahora todos juntos la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro*.

 

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

CONCLUSIÓN

V. Que el Señor nos bendiga, nos guarde

R. Amén.


II Vísperas Domingo I

 

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Himno del ordinario

Quédate con nosotros;

la noche está cayendo.

¿Cómo te encontraremos

al declinar el día,

si tu camino no es nuestro camino?

Deténte con nosotros;

la mesa está servida,

caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres

un hombre entre los hombres,

si no compartes nuestra mesa humilde?

Repártenos tu cuerpo,

y el gozo irá alejando

la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día

sobre tu hermoso rostro,

y al sol abrirse paso por tu frente.

Que el viento de la noche

no apague el fuego vivo

que nos dejó tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos,

tendidas en tu busca,

las ascuas encendidas del Espíritu;

y limpia, en lo más hondo

del corazón del hombre,

tu imagen empañada por la culpa. Amén.

 

OtroHIMNO

Dios de la luz, presencia ardiente

sin meridiano ni frontera:

vuelves la noche mediodía,

ciegas al sol con tu derecha.

 

Como columna de la aurora,

iba en la noche tu grandeza;

te vio el desierto, y destellaron

luz de tu gloria las arenas.

 

Cerró la noche sobre Egipto

como cilicio de tinieblas,

para tu pueblo amanecías

bajo los techos de las tiendas.

 

Eres la luz, pero en tu rayo

lanzas el día o la tiniebla:

ciegas los ojos del soberbio,

curas al pobre su ceguera.

 

Cristo Jesús, tú que trajiste

fuego a la entraña de la tierra,

guarda encendida nuestra lámpara

hasta la aurora de tu vuelta. Amén

 

Antífona 1

Domingo I de Adviento: Hija de Sión, alégrate; salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Al Señor, tu Dios, adorarás, y a Él solo darás culto.

Domingo V de Cuaresma: Lo mismo que fue elevada la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre.

Domingo V de Pascua: Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

Domingo I del Ordinario: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Salmo  109   EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

David, el pueblo de Dios, proclamamos al Mesías salvador, que sobrepasando la adversidad, será glorificado al colmo.

 Cristo tiene que reinar

 hasta que Dios haga de sus enemigos

 estrado de sus pies. (1Co 15,25)

Oráculo del Señor a mi Señor:

  "siéntate a mi derecha,

  y haré de tus enemigos

  estrado de tus pies".

  Desde Sión extenderá el Señor

  el poder de tu cetro:

  somete en la batalla a tus enemigos.

 

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

  entre esplendores sagrados;

  yo mismo te engendré, como rocío,

  antes de la aurora".

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

  "Tú eres sacerdote eterno,

  según el rito de Melquisedec".

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

  quebrantará a los reyes.

  En su camino beberá del torrente,

  por eso, levantará la cabeza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Domingo I de Adviento: Hija de Sión, alégrate; salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya.

Domingo I de Cuaresma: Al Señor, tu Dios, adorarás, y a Él solo darás culto.

Domingo V de Cuaresma: Lo mismo que fue elevada la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre.

Domingo V de Pascua: Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

Domingo I del Ordinario: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Antífona 2

Domingo I de Adviento: Vendrá nuestro rey, Cristo, el Señor; el cordero de quien Juan anunció la venida.

Domingo I de Cuaresma: Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Domingo V de Cuaresma: El Señor de los ejércitos es protección liberadora, rescate salvador.

Domingo V de Pascua: Nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya.

Domingo I del Ordinario: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Salmo 113 A   ISRAEL LIBERADO DE EGIPTO

Dios se ha mostrado poderoso a favor de su pueblo, y es poderoso hoy día por encima aún de la naturaleza toda y de los elementos.

Reconoced que también vosotros,

los que renunciasteis al mundo,

habéis salido de Egipto. (S. Agustín)

 

 Cuando Israel salió de Egipto,

  los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,

  Judá fue su santuario,

  Israel fue su dominio.

 

El mar, al verlos, huyó,

  el Jordán se echó atrás;

  los montes saltaron como carneros;

  las colinas, como corderos.

 

¿Qué te pasa, mar, que huyes,

  y a ti, Jordán, que te echas atrás?

  ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;

  colinas, que saltáis como corderos?.

 

En presencia del Señor se estremece la tierra,

  en presencia del Dios de Jacob;

  que transforma las peñas en estanques,

  el pedernal en manantiales de agua. 

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Domingo I de Adviento: Vendrá nuestro rey, Cristo, el Señor; el cordero de quien Juan anunció la venida.

Domingo I de Cuaresma: Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Domingo V de Cuaresma: El Señor de los ejércitos es protección liberadora, rescate salvador.

Domingo V de Pascua: Nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya.

Domingo I del Ordinario: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Antífona 3

Domingo I de Adviento: Llego en seguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno según sus propias obras.

Domingo V de Pascua: Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya.

Domingo I del Ordinario: Reina el Señor, nuestro Dios dueño de todo. Aleluya.

Cántico LAS BODAS DEL CORDERO Ap. 19,1-7

Proclamamos con la palabra de Dios, la instauración del reino celestial que ha de llegar, y la culminación escatológica de la gloria de nuestro Mesías salvador.

 

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios

Porque sus juicios son verdaderos y justos.

Aleluya. 

 

Aleluya.

Alabad al Señor sus siervos todos.

Los que le teméis, pequeños y grandes.

Aleluya.

 

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.

Alegrémonos y gocemos y démosle gracias. 

Aleluya.

 

Aleluya. 

Llegó la boda del cordero.

Su esposa se ha embellecido. 

Aleluya.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Domingo I de Adviento:  Llego en seguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno según sus propias obras.

Domingo V de Pascua: Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya

Domingo I del Ordinario: Reina el Señor, nuestro Dios dueño de todo. Aleluya.

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CUARESMA

Antifona 3 y Cántico en tiempo de cuaresma

 

Antífona 3 Cuaresma

 Domingo I de Cuaresma: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre.

Domingo V de Cuaresma: Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron.

Cántico Cuaresma: Cf. 1P 2,21b-24

La pasión voluntaria de Cristo, el siervo de Dios

Cristo padeció por nosotros,

dejándonos un ejemplo

para que sigamos sus huellas.

Él no cometió pecado

ni encontraron engaño en su boca;

cuando lo insultaban,

no devolvía el insulto;

en su pasión no profería amenazas;

al contrario,

se ponía en manos del que juzga justamente.

Cargado con nuestros pecados, subió al leño,

para que, muertos al pecado,

vivamos para la justicia.

Sus heridas nos han curado.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3 Cuaresma

Domingo I de Cuaresma: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre.

Domingo V de Cuaresma: Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron.

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Tiempo ordinario

LECTURA BREVE           2Co. 1,3-4

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios.

RESPONSORIO BREVE

V. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

R. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

 

V. Digno de gloria y alabanza por los siglos.

R. En la bóveda del cielo.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R.  Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo. 

 

CANTICO EVANGELICO

Ant. II Vísperas Domingo _: (*) 

 

(*)Varía según domingo y ciclo litúrgico

“Ir a ANEXO”

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle confiadamente:

 

Venga a nosotros tu reino, Señor.

Señor amigo de los hombres, haz  de tu Iglesia instrumento de concordia y unidad entre ellos

—y signo de salvación para todos los pueblos.

Protege con tu brazo poderoso al Papa y a todos los obispos

—concédeles trabajar en unidad, amor y paz.

A los cristianos concédenos vivir íntimamente unidos a ti, nuestro Maestro,

—y dar testimonio en nuestras vidas de la llegada de tu reino.

Concede, Señor, al mundo el don de la paz

—y haz que en todos los pueblos reine la justicia y el bienestar.

Otorga a los que han muerto, una resurrección gloriosa 

   —y haz que los que aún vivimos en este mundo gocemos un día con ellos de la felicidad eterna.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor: Padre nuestro.

Oración (*)

(*) Varía según domingo

“Ir a ANEXO”

 

CONCLUSIÓN

V.   Que el Señor nos bendiga, nos guarde del mal y nos lleve a la vida eterna.

  1. R.Amén.



LUNES I

LAUDES    (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V.  Señor, ábreme los labios.

R.  Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del ordinario

Mis ojos, mis pobres ojos

que acaban de despertar

los hiciste para ver,

no sólo para llorar.

Haz que sepa adivinar

entre las sombras la luz,

que nunca me ciegue el mal

ni olvide que existes tú.

Que cuando llegue el dolor,

que yo sé que llegará,

no se me enturbie el amor,

ni se me nuble la paz.

Sostén ahora mi fe,

pues, cuando llegue a tu hogar,

con mis ojos te veré

y mi llanto cesará. Amén.

Otro HIMNO

Dejado ya el descanso de la noche,

despierto en la alegría de tu amor,

concédeme tu luz que me ilumine

como ilumina el sol.

 

No sé lo que será del nuevo día

que entre luces y sombras viviré,

pero sé que, si tú vienes conmigo,

no fallará mi fe.

 

Tal vez me esperen horas de desierto

amargas y sedientas, mas yo sé

que, si vienes conmigo de camino,

jamás yo tendré sed.

 

Concédeme vivir esta jornada

en paz con mis hermanos y mi Dios,

al sentarnos los dos para la cena,

párteme el pan, Señor.

 

Recibe, Padre santo, nuestro ruego,

acoge por tu Hijo la oración

que fluye del Espíritu en el alma

que sabe de tu amor.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Tiempo pascual: Se alegrarán los que se acogen  a ti. Aleluya.

 

Salmo 5  ORACIÓN DE LA MAÑANA DE UN JUSTO PERSEGUIDO

Clamamos por el señorío de la rectitud de Dios en este mundo nuestro en que Aquel no reina aún plenamente, y en el que los siervos de Dios son hostigados por el cinismo y malignidad prepotentes.

Se alegrarán eternamente los que acogieron

al Verbo en su interior. El Verbo habita en ellos.

Señor, escucha mis palabras,

  atiende a mis gemidos,

  haz caso de mis gritos de auxilio,

  Rey mío y Dios mío.

A ti te suplico, Señor;

  por la mañana escucharás mi voz,

  por la mañana te expongo mi causa,

  y me quedo aguardando.

Tú no eres un Dios que ame la maldad,

  ni el malvado es tu huésped,

  ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores,

  destruyes a los mentirosos;

  al hombre sanguinario y traicionero

  lo aborrece el Señor.

Pero yo, por tu gran bondad,

  entraré en tu casa,

  me postraré ante tu templo santo

  con toda reverencia.

Señor, guíame con tu justicia,

  porque tengo enemigos;

  alláname tu camino.

En su boca no hay sinceridad,

  su corazón es perverso;

  su garganta es un sepulcro abierto,

  mientras halagan con la lengua.

Que se alegren los que se acogen a ti,

  con júbilo eterno;

  protégelos, para que se llenen de gozo

  los que aman tu nombre.

Porque tú, Señor, bendices al justo,

  y como un escudo lo rodea tu favor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual:  A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Tiempo pascual: Se alegrarán los que se acogen  a ti. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Alabamos, Dios nuestro tu nombre glorioso.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, tú eres rey y soberano de todo. Aleluya.

Cántico.  SOLO A DIOS HONOR Y GLORIA   1Cro. 29,10-13

El hombre de Dios no se fortifica  presumiendo o vanagloriándose, sino  glorificando la grandeza, el poder y la magnificencia de Dios.

Bendito sea Dios, Padre de

nuestro Señor Jesucristo. (Ef 1 3)

 

Bendito eres, Señor,

Dios de nuestro padre Israel,

por los siglos de los siglos.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,

la gloria, el esplendor, la majestad,

porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,

tú eres rey y soberano de todo.

De ti viene la riqueza y la gloria,

tú eres Señor del universo,

en tu mano está el poder y la fuerza,

tú engrandeces y confortas a todos.

Por eso, Dios nuestro,

nosotros te damos gracias,

alabando tu nombre glorioso.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Alabamos, Dios nuestro tu nombre glorioso.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, tú eres rey y soberano de todo. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Tiempo pascual: El Señor se sienta como rey eterno. Aleluya.

Salmo 28     MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LA TEMPESTAD.

El desencadenamiento de las fuerzas naturales imbricadas en el universo, evoca para los siervos de Dios la fuerza que Aquel otorga a los suyos y la paz con que los bendice.

Vino una voz del cielo que decía:

«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto»

(Mt 3,17)

 

Hijos de Dios, aclamad al Señor,

  aclamad la gloria y el poder del Señor,

  aclamad la gloria del nombre del Señor,

  postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

La voz del Señor sobre las aguas,

  el Dios de la gloria ha tronado,

  el Señor sobre las aguas torrenciales.

La voz del Señor es potente,

  la voz del Señor es magnífica,

  la voz del Señor descuaja los cedros,

  el Señor descuaja los cedros del Líbano.

Hace brincar al Líbano como un novillo,

  al Sarión como a una cría de búfalo.

  La voz del Señor lanza llamas de fuego,

  la voz del Señor sacude el desierto,

  el Señor sacude el desierto de Cadés.

La voz del Señor retuerce los robles,

  el Señor descorteza las selvas.

  En su templo un grito unánime: "¡gloria!"

El Señor se sienta por encima del aguacero,

  el Señor se sienta como rey eterno.

  El Señor da fuerza a su pueblo,

  El Señor bendice a su pueblo con la paz.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Tiempo pascual: El Señor se sienta como rey eterno. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA  BREVE            2Ts. 3,10-13

      Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A éstos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan. Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien.

RESPONSORIO BREVE

V. Bendito sea el Señor ahora y por siempre.

R. Bendito sea el Señor ahora y por siempre.

V. El único que hace maravillas.

R. Ahora y por siempre.

V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Bendito sea el Señor ahora y por siempre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.  Bendito sea el Señor, Dios nuestro.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Proclamemos la grandeza de Cristo, lleno de gracia y del Espíritu Santo, y acudamos a Él, diciendo:

Concédenos, Señor, tu Espíritu.

 

Concédenos, Señor, un día lleno de paz, de alegría y de inocencia,

—para que, llegados a la noche, con gozo y limpios de pecado, podamos alabarte nuevamente.

Que baje hoy a nosotros tu bondad

—y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Muéstranos tu rostro propicio y danos tu paz,

—para que durante todo el día sintamos cómo tu mano nos protege.

Mira con bondad a cuantos se han encomendado a nuestras oraciones

—y enriquécelos con toda clase de bienes del cuerpo y del alma.

Protege, Señor, y guarda la santidad de tus sacerdotes

—para que Tu luz, a través de ellos, llegue al pueblo que anda en tinieblas. 

  Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Terminemos nuestra oración con la plegaria que Cristo nos enseñó:

Padre Nuestro

Oración

   Tu gracia, Señor, inspire nuestras obras, las sostenga y acompañe; para que todo nuestro trabajo brote de ti, como de su fuente, y tienda a ti, como a su fin.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

  VÍSPERAS   (Lunes I por la tarde)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V.  Señor, ábreme los labios.

R.  Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

   HIMNO

    Hora de la tarde,

     fin de las labores.

     Amo de las viñas,

     paga los trabajos de tus viñadores.

     Al romper el día,

     nos apalabraste.

     Cuidamos tu viña

     del alba a la tarde.

     Ahora que nos pagas,

     nos lo das de balde,

     que a jornal de gloria

     no hay trabajo grande

     Das al vespertino

     lo que al mañanero.

     Son tuyas las horas

     y tuyo el viñedo.

     A lo que sembramos

     dale crecimiento.

     Tú que eres la viña,

     cuida los sarmientos. Amén.

Otro himno

Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz, que es su destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

 

Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva,

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

 

Haz que mi pie vaya ligero.

Da de tu pan y de tu vaso

al que te sigue, paso a paso,

por lo más duro del sendero.

 

Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

 

Guarda mi fe del enemigo.

¡Tantos me dicen que estás muerto!

Y entre la sombra y el desierto

dame tu mano y ven conmigo. Amén.

 SALMODIA

Antífona 1

 Fuera del tiempo pascual: El Señor se complace en el pobre.

Tiempo pascual: Tened valor: yo he vencido al mundo. Aleluya.

 

Salmo 10   EL SEÑOR, ESPERANZA DEL JUSTO

Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. (Mt 5,6)

Al Señor me acojo, ¿por qué me decís:

  "escapa como un pájaro al monte,

  porque los malvados tensan el arco,

  ajustan las saetas a la cuerda,

  para disparar en la sombra contra los buenos?

  Cuando fallan los cimientos,

  ¿qué podrá hacer el justo?"

Pero el Señor está en su templo santo,

  el Señor tiene su trono en el cielo,

  sus ojos están observando,

  sus pupilas examinan a los hombres.

El Señor examina a inocentes y culpables,

  y al que ama la violencia Él lo odia.

  Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,

  les tocará en suerte un viento huracanado.

Porque el Señor es justo y ama la justicia:

  los buenos verán su rostro.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

 Fuera del tiempo pascual: El Señor se complace en el pobre.

Tiempo pascual: Tened valor: yo he vencido al mundo. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Tiempo pascual: Se hospedará en tu tienda, habitará en tu monte santo. Aleluya.

Salmo 14 ¿QUIÉN ES JUSTO ANTE EL SEÑOR?

Os habéis acercado al monte Sión,

ciudad del Dios vivo (Hb 12,22)

Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda

  y habitar en tu monte santo?

El que procede honradamente

  y práctica la justicia,

  el que tiene intenciones leales

  y no calumnia con su lengua,

  el que no hace mal a su prójimo

  ni difama al vecino,

  el que considera despreciable al impío

  y honra a los que temen al Señor,

el que no retracta lo que juró

  aún en daño propio,

  el que no presta dinero a usura

  ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Tiempo pascual: Se hospedará en tu tienda, habitará en tu monte santo. Aleluya  

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Tiempo pascual: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Aleluya

Cántico   EL PLAN DIVINO DE LA SALVACIÓN  Ef. 1, 3-10

El Dios salvador

Confesamos la fe de la Iglesia en el señorío de Cristo sobre nuestras personas, la humanidad entera y sobre el universo.

 

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas,

del cielo y de la tierra.

(hacer que todas las cosas

tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra.)

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Tiempo pascual: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Aleluya

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE         Col. 1, 9b-11

Conseguid un conocimiento perfecto de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría. 

RESPONSORIO BREVE

V. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

R. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

V. Yo dije: “Señor, ten misericordia”.

R. Porque he pecado contra ti.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Demos gracias a Dios, nuestro Padre, que recordando siempre su santa alianza, no cesa de bendecirnos, y digámosle con ánimo confiado:

 

Trata con bondad a tu pueblo, Señor

Salva a tu pueblo, Señor

—y bendice a tu heredad.

Congrega en la unidad a todos los cristianos:

—para que el mundo crea en Cristo, tu enviado.

Derrama tu gracia sobre nuestros familiares y amigos:

—que encuentren en ti, Señor, su verdadera felicidad.

Muestra tu amor a los agonizantes:

—que puedan contemplar tu salvación.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Ten piedad de los que han muerto

—y acógelos en el descanso de Cristo.

Terminemos nuestra oración con las palabras que nos enseñó Cristo:

Padre nuestro.

 

Oración

   Nuestro humilde servicio, Señor, proclame tu grandeza, y ya que por nuestra salvación te dignaste mirar la humillación de la Virgen María, te rogamos nos enaltezcas llevándonos a la plenitud de la salvación.

 —Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.



MARTES I

LAUDES       (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V.  Señor, ábreme los labios.

R.  Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.   Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del ordinario

En esta luz del nuevo día

que me concedes, oh Señor,

dame mi parte de alegría

 y haz que consiga ser mejor.

Dichoso yo, si al fin del día

 un odio menos llevo en mí,

 si una luz más mis pasos guía

  y si un error más yo extinguí.

Que cada tumbo en el sendero

me vaya haciendo conocer

cada pedrusco traicionero

que mi ojo ruin no supo ver.

Que ame a los seres este día,

que a todo trance ame la luz,

que ame mi gozo y mi agonía,

que ame el amor y ame la cruz. Amén.

Otro HIMNO

 

Al canto de los gallos,

viene la aurora;

los temores se alejan

como las sombras.

¡Dios, Padre nuestro,

en tu nombre dormimos

y amanecemos!

 

Como luz nos visitas,

Rey de los hombres,

como amor que vigila

siempre de noche;

cuando el que duerme,

bajo el signo del sueño,

prueba la muerte.

 

Del sueño del pecado

nos resucitas,

y es señal de tu gracia

la luz amiga.

¡Dios que nos velas!

Tú nos sacas por gracia

de las tinieblas.

 

Gloria al Padre, y al Hijo,

gloria al Espíritu,

al que es paz, luz y vida,

al Uno y Trino;

gloria a su nombre

y al misterio divino

que nos lo esconde. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Tiempo pascual: El que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos. Aleluya.

 

Salmo 23       ENTRADA SOLEMNE DE DIOS EN SU TEMPLO

El Dios soberano, el Dios cósmico es el Dios cercano y favorable al corazón limpio y bien dispuesto, cuanto para la comunidad de su pueblo escogido, de su ciudad amada, para quienes anuncia su advenimiento en gloria.

Las puertas del cielo se abren ante Cristo que, como hombre, sube al cielo. (San Ireneo)

 

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

  el orbe y todos sus habitantes:

  Él la fundó sobre los mares,

  Él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?

  ¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes

  y puro corazón,

  que no confía en los ídolos

  ni jura contra el prójimo en falso.

  Ese recibirá la bendición del Señor,

  le hará justicia el Dios de salvación.

Este es el grupo que busca al Señor,

  que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?

  El Señor, héroe valeroso;

  el Señor héroe de la guerra.

¡Portones! alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el rey de la gloria.

¿Quién es ese rey de la gloria?

 El Señor, Dios de los ejércitos.

 Él es el rey de la gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Tiempo pascual: El que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

Tiempo pascual: Ensalzad al rey del cielo y alegraos de su grandeza. Aleluya.

Cántico ESPERANZA DE ISRAEL EN BABILONIA Tb. 13,1-10

Vida y alegría para el pueblo de Dios son el alabar, confiar y ser fiel a Aquel; también incluso en medio de la opresión del arrogante ajeno a Dios. Vida que resulta ser un testimonio contundente y directo de cara a este.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva. (1Pe 1,3)

Bendito sea Dios, que vive eternamente,

y cuyo reino dura por los  siglos:

Él azota y se compadece,

hunde hasta el abismo y saca de Él,

y no hay quien escape de su mano.

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,

porque Él nos dispersó entre ellos. 

Proclamad allí su grandeza,

ensalzadlo ante todos los vivientes:

que Él es nuestro Dios y Señor,

nuestro Padre por todos los siglos.

Él nos azota por nuestros delitos,

pero se compadecerá de nuevo,

y os congregará de entre las naciones

por donde estáis dispersados.

Si volvéis a Él de todo corazón

y con toda el alma,

siendo sinceros con Él,

Él volverá a vosotros

y no os ocultará su rostro.

Veréis lo que hará con vosotros,

le daréis gracias a boca llena,

bendeciréis al Señor de la justicia

y ensalzaréis al rey de los siglos.

Yo le doy gracias en mi cautiverio,

anuncio su grandeza y su poder

a un pueblo pecador.

Convertíos, pecadores,

obrad rectamente en su presencia:

quizás os mostrará benevolencia

y tendrá compasión.

Ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo,

y me alegraré de su grandeza.

Que todos alaben al Señor

y le den gracias en Jerusalén.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

Tiempo pascual: Ensalzad al rey del cielo y alegraos de su grandeza. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: El Señor merece la alabanza de los buenos.

Tiempo pascual: La misericordia del Señor llena la tierra. Aleluya.

Salmo 32 HIMNO AL PODER Y A LA PROVIDENCIA DE DIOS

Adoramos al Dios que está por encima del cosmos y de las naciones. Ante sus ojos se develan las ínfulas de efectividad, cuanto la nobleza de corazón y solo perdura la fe y esperanza auténticas de quienes le tienen por su gozo mejor.

Por medio de la Palabra

se hizo todo. (Jn 1, 3)

 

Aclamad, justos, al Señor,

  que merece la alabanza de los buenos.

Dad gracias al Señor con la cítara,

  tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;

  cantadle un cántico nuevo,

  acompañando los vítores con bordones:

Que la palabra del Señor es sincera,

  y todas sus acciones son leales;

  Él ama la justicia y el derecho,

  y su misericordia llena la tierra.

La palabra del Señor hizo el cielo;

  el aliento de su boca, sus ejércitos;

  encierra en un odre las aguas marinas,

  mete en un depósito el océano.

Tema al Señor la tierra entera,

  tiemblen ante Él los habitantes del orbe:

  porque Él lo dijo, y existió,

  Él lo mandó y surgió.

El Señor deshace los planes de las naciones,

  frustra los proyectos de los pueblos;

  pero el plan del Señor subsiste por siempre,

  los proyectos de su corazón, de edad en edad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

  el pueblo que Él se escogió como heredad.

El Señor mira desde el cielo,

  se fija en todos los hombres;

  Desde su morada observa

  a todos los habitantes de la tierra:

  Él modeló cada corazón,

  y comprende todas sus acciones.

No vence el rey por su gran ejército,

  no escapa el soldado por su mucha fuerza,

  nada valen sus caballos para la victoria,

  ni por su gran ejército se salvan.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

  en los que esperan su misericordia,

  para librar sus vidas de la muerte

  y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros aguardamos al Señor:

  Él es nuestro auxilio y escudo;

  con Él se alegra nuestro corazón,

  en su santo nombre confiamos.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

  como lo esperamos de ti.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: El Señor merece la alabanza de los buenos.

Tiempo pascual: La misericordia del Señor llena la tierra. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE  Rm. 13, 11b. 12-13a

            Ya es hora que despertéis del sueño. La noche va pasando, el día está encima, desnudémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistámonos de las armas de la luz. Andemos como en pleno día, con dignidad.

RESPONSORIO BREVE

V. Dios mío, peña mía, refugio mío, Dios mío.

R. Dios mío, peña mía, refugio mío, Dios mío.

V. Mi alcázar, mi libertador.

R. Refugio mío, Dios mío. 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Dios mío, peña mía, refugio mío, Dios mío. 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus Santos profetas.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Ya que hemos sido llamados a participar de una vocación celestial, bendigamos por ello a Jesús, el sumo sacerdote de la fe, y supliquémosle diciendo:

Señor, nuestro Dios y nuestro Salvador.

 

Señor Jesús, que por el bautismo has hecho de nosotros un sacerdocio real,

     —haz que nuestra vida sea un continuo sacrificio de  alabanza.

Ayúdanos, Señor, a guardar tus mandatos

     —para que con la fuerza del Espíritu Santo nosotros  permanezcamos en ti y tú en nosotros.

Danos tu sabiduría eterna

     —para que permanezca con nosotros y con nosotros  trabaje.

Concédenos ser la alegría de cuantos nos rodean

     —y fuente de esperanza para los decaídos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Como hijos que somos de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó:

Padre Nuestro.

 

Oración

       Escucha, Señor, nuestra oración matutina y con la luz de tu misericordia alumbra la oscuridad de nuestro corazón: para que, habiendo sido iluminados por tu claridad, no andemos nunca tras las obras de las tinieblas.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.   El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.   Amén.


VÍSPERAS

(Martes I por la tarde)

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO del ordinario

Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva;

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

Guarda mi fe del enemigo

(¡tantos me dicen que estás muerto!...).

Tú que conoces el desierto,

dame tu mano y ven conmigo. Amén.

Otro HIMNO

Nos dijeron de noche

que estabas muerto,

y la fe estuvo en vela

junto a tu cuerpo.

 

La noche entera

la pasamos queriendo

mover la piedra.

 

Con la vuelta del sol,

volverá a ver la tierra

la gloria del Señor.

 

No supieron contarlo

los centinelas:

nadie supo la hora

ni la manera.

Antes del día,

se cubrieron de gloria

tus cinco heridas.

 

Con la vuelta del sol,

volverá a ver la tierra

la gloria del Señor.

 

Si los cinco sentidos

buscan el sueño,

que la fe tenga el suyo

vivo y despierto.

La fe velando,

para verte de noche

resucitando.

 

Con la vuelta del sol,

volverá a ver la tierra

la gloria del Señor. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor da la victoria a su Ungido.

Tiempo pascual: Ahora se estableció el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo. Aleluya.

 

Salmo 19 ORACIÓN POR LA VICTORIA DEL REY

Cuantos invoquen el nombre

del Señor se salvarán. (Hch 2,21)

Que te escuche el Señor el día del peligro,

  que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;

  que te envíe auxilio desde el santuario,

  que te apoye desde el monte de Sión.

Que se acuerde de todas tus ofrendas,

  que le agraden tus sacrificios;

  que cumpla el deseo de tu corazón,

  que dé éxito a todos tus planes.

Que podamos celebrar tu victoria

  y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;

  que el Señor te conceda todo lo que pides.

Ahora reconozco que el Señor

  da la victoria a su ungido,

  que lo ha escuchado desde su santo cielo,

  con los prodigios de su mano victoriosa.

Unos confían en sus carros,

  otros en su caballería;

  nosotros invocamos el nombre

  del Señor, Dios nuestro.

Ellos cayeron derribados,

  nosotros nos mantenemos en pie.

  Señor, da la victoria al Rey

  y escúchanos cuando te invocamos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor da la victoria a su Ungido.

Tiempo pascual: Ahora se estableció el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Tiempo pascual: Has asumido, Señor, el poder y comenzaste a reinar. Aleluya.

 

Salmo 20 ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA DEL REY

El Señor resucitado recibió la vida,

años que se prolongan sin término.

 (S. Ireneo)

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,

  ¡y cuánto goza con tu victoria!

  Le has concedido el deseo de su corazón,

  no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,

  y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.

  Te pidió vida, y se la has concedido,

  años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,

  lo has vestido de honor y majestad.

  Le concedes bendiciones incesantes,

  lo colmas de gozo en tu presencia;

  porque el rey confía en el Señor,

  y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,

  y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Tiempo pascual: Has asumido, Señor, el poder y comenzaste a reinar. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Tiempo pascual: Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

Cántico  HIMNO A DIOS CREADOR

Ap. 4, 11; 5, 9-10. 12

Himno de los redimidos

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,

el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y por tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes

y reinan sobre la tierra.

Digno es el cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,

la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Tiempo pascual: Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA  BREVE           1Jn. 3,1-2

    Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es.

RESPONSORIO BREVE

V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

 

V. Tu fidelidad de generación en generación.

R. Más estable que el cielo.

 

V. Gloria al Padre, al Hijo, y al espíritu Santo.

R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Alabemos a Cristo, que mora en medio de nosotros, su pueblo adquirido, y supliquémosle diciendo:

Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor

Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobierna:

   —que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y  trabajen por el bien y la paz.

Tú que al subir al cielo llevaste contigo una gran multitud de cautivos

   —devuelve la libertad de los hijos de Dios a nuestros hermanos que sufren esclavitud en el cuerpo o en el  espíritu.

Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas

   —y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de    su vida.

Que los niños imiten tu ejemplo

   —y crezcan siempre en sabiduría y gracia

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

 Acoge a los difuntos en tu reino

   —donde también nosotros esperamos reinar contigo.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre: 

Padre Nuestro.

Oración

       Te damos gracias, Señor Dios todopoderoso, porque has permitido que lleguemos a esta noche; te pedimos que aceptes con agrado el alzar de nuestras manos como ofrenda de la tarde.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.   El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.   Amén.


MIÉRCOLES I

LAUDES           (Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

V.  Señor, ábreme los labios.

R.  Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO del ordinario

Buenos días, Señor, a ti el primero encuentra la mirada del corazón, apenas nace el día:

tú eres la luz y el sol de mi jornada.

Buenos días, Señor, contigo quiero andar por la vereda:

tú, mi camino, mi verdad, mi vida;

tú, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, Señor, a ti te busco, levanto a ti las manos y el corazón, al despertar la aurora

quiero encontrarte siempre en mis hermanos

Buenos días, Señor resucitado, que traes la alegría al corazón que va por tus caminos,

¡vencedor de tu muerte y de la mía!

Gloria al Padre de todos, gloria al Hijo, y al Espíritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos te alabe nuestro canto. Amén.

Otro HIMNO

Sentencia de Dios al hombre

antes que el día comience:

«Que el pan no venga a tu mesa

sin el sudor' de tu frente.

 

Ni el sol se te da de balde,

ni el aire por ser quien eres:

las cosas son herramientas

y buscan quien las maneje.

 

El mar les pone corazas

de sal amarga a los peces;

el hondo sol campesino

madura a fuego las mieses.

 

La piedra, con ser la piedra,

guarda una chispa caliente;

y en el rumor de la nube

combaten el rayo y la nieve.

 

A ti te inventé las manos

y un corazón que no duerme;

puse en tu boca palabras

y pensamiento en tu frente.

 

No basta con dar las gracias

sin dar lo que las merece:

a fuerza de gratitudes

se vuelve la tierra estéril.» Amén.

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

Tiempo pascual: En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya.

 

Salmo 35     DEPRAVACIÓN DEL MALVADO, BONDAD DE DIOS

La maldad como el malvado traicionan y perjudican momentáneamente a los rectos, pero estos encuentran su ámbito de plenitud en Dios.

El que me sigue no camina en tinieblas,

sino que tendrá la luz de la vida. (Jn 8,12)

 

El malvado escucha en su interior

  un oráculo del pecado:

  "No tengo miedo a Dios,

  ni en su presencia".

  Porque se hace la ilusión de que su culpa

  no será descubierta ni aborrecida.

Las palabras de su boca son maldad y traición,

  renuncia a ser sensato y a obrar bien;

  acostado medita el crimen,

  se obstina en el mal camino,

  no rechaza la maldad.

Señor, tu misericordia llega al cielo,

  tu fidelidad hasta las nubes;

  tu justicia hasta las altas cordilleras,

  tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales;

  ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,

  los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,

  les das a beber del torrente de tus delicias,

  porque en ti está la fuente viva,

  y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,

  tu justicia con los rectos de corazón;

  que no me pisotee el pie del soberbio,

  que no me eche fuera la mano del malvado.

Han fracasado los malhechores;

  derribados, no se pueden levantar.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

Tiempo pascual: En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Señor, tú eres grande,  tu fuerza es invencible.

Tiempo pascual: Enviaste tu Espíritu, Señor, y existió la creación. Aleluya.

Cántico   DIOS CREADOR DEL MUNDO Y PROTECTOR DEL PUEBLO

Jdt. 16, 2-3. 15 –19

Podemos cantar nuestra gratitud y fortaleza en Dios uniéndonos a Judit, victoriosa sobre Holofernes. Su poder está verdaderamente por encima de todos.

Entonaron un cántico nuevo. (Ap 5,9)

 

¡Alabad al Señor con tambores,

elevad cantos al Señor con cítaras,

ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,

ensalzad e invocad su nombre

porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,

su nombre es el Señor.

Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:

Señor tú eres grande y glorioso,

admirable en tu fuerza, invencible.

Que te sirva toda la creación,

porque tú lo mandaste y existió;

enviaste tu aliento y la construiste,

nada puede resistir a tu voz.

Sacudirán las olas los cimientos de los montes,

 las peñas en tu presencia se derretirán como cera,

 pero tú serás propicio a tus fieles.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Señor, tú eres grande,  tu fuerza es invencible.

Tiempo pascual: Enviaste tu Espíritu, Señor, y existió la creación. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Tiempo pascual: Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Aleluya.

Salmo 46 EL SEÑOR ES REY DE TODAS LAS COSAS

Cual Iglesia o Asamblea de Dios cantamos a Él por soberano de todas las naciones; al que necesariamente habrán de llegar a reportarse.

Está sentado a la derecha

del Padre, y su reino no tendrá fin.

Pueblos todos, batid palmas,

  aclamad a Dios con gritos de júbilo;

  porque el Señor es sublime y terrible,

  emperador de toda la tierra.

Él nos somete los pueblos

  y nos sojuzga las naciones;

  Él nos escogió por heredad suya:

  gloria de Jacob, su amado.

Dios asciende entre aclamaciones;

  el Señor, al son de trompetas:

  tocad para Dios, tocad,

  tocad para nuestro Rey, tocad.

Porque Dios es el rey del mundo:

  tocad con maestría.

  Dios reina sobre las naciones,

  Dios se sienta en su trono sagrado.

Los príncipes de los gentiles se reúnen

  con el pueblo del Dios de Abrahán;

  porque de Dios son los grandes de la tierra,

  y Él es excelso.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Tiempo pascual: Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE   Tb. 4,16-17. 19-20

   No hagas a otro lo que a ti no te agrada. Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Pide consejo al sensato y no desprecies un consejo útil. Bendice al Señor Dios en todo momento, y pídele que allane tus caminos y que te dé éxito en tus empresas y proyectos.

RESPONSORIO BREVE

V. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

 

V. Dame vida con tus palabras.

R. Mi corazón a tus preceptos.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.  Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Demos gracias a Cristo y alabémoslo porque ha querido santificarnos y llamarnos hermanos suyos; digámosle, pues, confiados:

     Santifica, Señor, a tus hermanos

Concédenos, Señor, consagrar el principio de este día en honor a tu resurrección

—haz que todos los trabajos que realicemos durante esta jornada te sean agradables

Tu que para aumentar nuestra alegría y afianzar nuestra salvación nos das el nuevo día,  signo de tu amor,

—renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre.

Haz que sepamos descubrirte a ti en todos nuestros hermanos,

—sobre todo en los tristes, en los más pobres y en los que son menos útiles a los ojos del mundo.

Haz que durante este día estemos en paz  con todo el mundo

—y que a  nadie devolvamos  mal por  mal.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tal como Cristo nos enseñó, terminemos nuestra oración diciendo:

Padre nuestro*.

 

Oración

   Señor Dios, salvador nuestro, danos tu ayuda para que siempre deseemos  las obras de la luz  y realicemos la verdad: así, los que de ti hemos nacido en el bautismo, seremos  tus testigos ante los hombres.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

VÍSPERAS
Miércoles I    por la tarde

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

HIMNO del ordinario

  Amo, Señor, tus sendas, y me es suave la carga

(la llevaron tus hombros) que en mis hombros pusiste;

pero a veces encuentro que la jornada es larga,

que el cielo ante mis ojos de tinieblas se viste,

que el agua del camino es amarga..., es amarga,

que se enfría este ardiente corazón que me diste,

y una sombría y honda desolación me embarga,

y siento el alma triste hasta la muerte triste...

El espíritu débil y la carne cobarde,

lo mismo que el cansado labriego,

por la tarde, de la dura fatiga quisiera reposar...

Mas entonces me miras...,y se llena de estrellas,

Señor, la oscura noche; y detrás de tus huellas,

con la cruz que llevaste, me es dulce caminar.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén

Otro HIMNO

Hora de la tarde,

fin de las labores.

Amo de las viñas,

paga los trabajos

de tus viñadores.

 

Al romper el día,

nos apalabraste.

Cuidamos tu viña

del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,

nos lo das de balde,

que a jornal de gloria

no hay trabajo grande.

 

Das al vespertino

lo que al mañanero.

Son tuyas las horas

y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos

dale crecimiento.

Tú que eres la viña,

cuida los sarmientos.

 

 

 SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Tiempo pascual: La diestra del Señor lo exaltó haciéndolo jefe y salvador. Aleluya

Salmo 26 I   CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

Ésta es la morada de Dios

con los hombres (Ap 21, 3)

El Señor es mi luz y mi salvación,

  ¿a quién temeré?

  El Señor es la defensa de mi vida,

  ¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados

  para devorar mi carne,

  ellos, enemigos y adversarios,

  tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,

  mi corazón no tiembla;

  si me declaran la guerra,

  me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor,

  eso buscaré:

  habitar en la casa del Señor

  por los días de mi vida;

  gozar de la dulzura del Señor,

  contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda

  el día del peligro;

  me esconderá

  en lo escondido de su morada,

  me alzará sobre la roca;

y así levantaré la cabeza

  sobre el enemigo que me cerca;

  en su tienda ofreceré

  sacrificios de aclamación:

  cantaré y tocaré para el Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Tiempo pascual: La diestra del Señor lo exaltó haciéndolo jefe y salvador. Aleluya

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

Tiempo pascual: Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Aleluya.

Salmo 26 II

Algunos, poniéndose en pie,

daban testimonio contra Jesús (Mc 14,57)

Escúchame, Señor, que te llamo;

  ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón:

  "Buscad mi rostro".

  Tu rostro buscaré, Señor,

  no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,

  que tú eres mi auxilio;

  no me deseches, no me abandones,

  Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,

  el Señor me recogerá.

  Señor, enséñame tu camino,

  guíame por la senda llana,

  porque tengo enemigos.

No me entregues

  a la saña de mi adversario,

  porque se levantan contra mí

  testigos falsos,

  que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor

  en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,

  ten ánimo, espera en el Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

Tiempo pascual: Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Él es el primogénito  de toda creatura, Él es el primero en todo.

Tiempo pascual: Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

Cántico  Col. 1, 12-20

 HIMNO A CRISTO PRIMOGÉNITO DEL UNIVERSO Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS

 

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

porque por medio de Él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por Él y para Él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él.

Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por Él quiso reconciliar consigo todos los seres:

los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Él es el primogénito  de toda creatura, Él es el primero en todo.

Tiempo pascual: Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE        St. 1,22.25

        Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismo. El que se concentra en el estudio de la ley perfecta (la que hace libre) y es constante no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, éste encontrará la felicidad en practicarla. 

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

 

V. No arrebates mi alma con los pecadores.

R. Ten misericordia de mí.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Que en todo sea glorificado el nombre del Señor, que atiende a su pueblo elegido con infinito amor. A Él suba nuestra oración:

   Muestra, Señor, tu caridad.

   (otra forma: Muéstranos, Señor, la abundancia de tu amor.) 

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia:

   guárdala de todo mal y haz que crezca en tu amor.

Que todos los pueblos, Señor, te reconozcan como al único Dios verdadero,

   y a Jesucristo como al Salvador que tú has enviado.

A nuestros parientes y bienhechores concédeles tus bienes

   y que tu bondad les dé la vida eterna.

Te pedimos, Señor, por los trabajadores que sufren:

   alivia sus dificultades y haz que todos los hombres reconozcan su dignidad.

Tú que eres el único Santo,

  llena de tu santidad a nuestros sacerdotes.

   Se pueden añadir algunas intenciones libres

En tu misericordia acoge a los que hoy han muerto

   y dales posesión de tu reino.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos a nuestro Padre común: Padre nuestro*.

Oración

     Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la noche: tú eres siempre inmutable, da firmeza a los que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y de las horas. —Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


JUEVES I

LAUDES          (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V.  Señor, ábreme los labios.

R.  Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.   Venid, adoremos al Señor, porque Él es nuestro Dios.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO  del ordinario

Comienzan los relojes

a maquinar sus prisas;

y miramos el mundo.

Comienza un nuevo día.

Comienzan las preguntas,

la intensidad, la vida;

se cruzan los horarios.

Qué red, qué algarabía.

Mas tú, Señor, ahora

eres calma infinita.

Todo el tiempo está en ti

como en una gavilla.

Rezamos, te alabamos,

porque existes, avisas;

porque anoche en el aire

tus astros se movían.

Y ahora toda la luz

se posó en nuestra orilla. Amén.

Otro HIMNO

Crece la luz bajo tu hermosa mano,

Padre celeste, y suben

los hombres matutinos al encuentro

de Cristo Primogénito.

 

Él hizo amanecer en tu presencia

y enalteció la aurora

cuando no estaba el hombre sobre el mundo

para poder cantarla.

 

Él es principio y fin del universo,

y el tiempo, en su caída,

se acoge al que es la fuerza de las cosas

y en Él rejuvenece.

 

Él es la luz profunda, el soplo vivo

que hace posible el mundo

y anima, en nuestros labios jubilosos,

el himno que cantamos.

 

He aquí la nueva luz que asciende y busca

su cuerpo misterioso;

he aquí, en el ancho sol de la mañana,

el signo de su gloria.

 

Y tú que nos lo entregas cada día,

revélanos al Hijo,

potencia de tu diestra y Primogénito

de toda criatura. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

Salmo 56

ORACIÓN MATUTINA DE UN AFLIGIDO

En medio de perversidades y calamidades del mundo nos acogemos al poder superior y a la misericordia salvadora de Dios; ciertos de poder proclamar su fidelidad ante todos los pueblos de la tierra.

Este salmo canta la pasión del Señor. (S. Agustín)

Misericordia, Dios mío, misericordia,

  que mi alma se refugia en ti;

  me refugio a la sombra de tus alas

  mientras pasa la calamidad.

Invoco al Dios altísimo,

  al Dios que hace tanto por mí:

  desde el cielo me enviará la salvación,

  confundirá a los que ansían matarme,

  enviará su gracia y su lealtad.

Estoy echado entre leones

  devoradores de hombres;

  sus dientes son lanzas y flechas,

  su lengua es una espada afilada.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

  y llene la tierra tu gloria.

Han tendido una red a mis pasos,

  para que sucumbiera;

  me han cavado delante una fosa,

  pero han caído en ella.

Mi corazón está firme, Dios mío,

  mi corazón está firme.

  Voy a cantar y a tocar:

  despierta, gloria mía;

  despertad, cítara y arpa;

  despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;

  tocaré para ti ante las naciones:

  por tu bondad, que es más grande que los cielos;

  por tu fidelidad, que alcanza las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

  y llene la tierra tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor.

Tiempo pascual: El Señor redimió a su pueblo. Aleluya.

 Cántico   FELICIDAD DEL PUEBLO REDIMIDO   Jr. 31,10-14

El pueblo de Dios en el destierro, sintiéndose castigado y lejano de Aquel, con una vida insignificante, profetiza ante las naciones, su salvación por parte de Dios, al presente aparentemente inalcanzable.

Jesús iba a morir… para reunir a los

hijos de Dios dispersos. (Jn 11,51.52)

 

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,

 anunciadla en las islas remotas:

 “Él que dispersó a Israel lo reunirá,

 lo guardará como un pastor a su rebaño;

 porque el Señor redimió a Jacob,

 lo rescató de una mano más fuerte.”

Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,

 afluirán hacia los bienes del Señor:

 hacia el trigo y el vino y el aceite,

 y los rebaños de ovejas y de vacas;

 su alma será como un huerto regado,

 y no volverán a desfallecer.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,

 gozarán los jóvenes y los viejos;

 convertiré su tristeza en gozo,

 los alegraré y aliviaré sus penas;

 alimentaré a los sacerdotes con enjundia (manjares sustanciosos),

 y mi pueblo se saciará de mis bienes.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor.

Tiempo pascual: El Señor redimió a su pueblo. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Grande es el Señor muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios.

Tiempo pascual: Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya.

Salmo 47    HIMNO A LA GLORIA DE DIOS EN JERUSALÉN

El poder y robustez que Dios otorga a su pueblo, se trocará en humillación y vindicta de los poderes mundanales que ufanaron sobreponérsele.

Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén. (Ap 21,10)

 

Grande es el Señor y muy digno de alabanza

  en la ciudad de nuestro Dios,

  su monte santo, altura hermosa,

  alegría de toda la tierra:

el monte Sión, vértice del cielo,

  ciudad del gran rey;

  entre sus palacios,

  Dios descuella como un alcázar.

Mirad: los reyes se aliaron

  para atacarla juntos;

  pero, al verla, quedaron aterrados

  y huyeron despavoridos;

Allí los agarró un temblor

  y dolores como de parto;

  como un viento del desierto,

  que destroza las naves de Tarsis.

Lo que habíamos oído lo hemos visto

  en la ciudad del Señor de los ejércitos,

  en la ciudad de nuestro Dios:

  que Dios la ha fundado para siempre.

Oh Dios, meditamos tu misericordia

  en medio de tu templo:

  como tu renombre, oh Dios, tu alabanza

  llega al confín de la tierra;

Tu diestra está llena de justicia:

  el monte Sión se alegra,

  las ciudades de Judá se gozan

  con tus sentencias.

Dad la vuelta en torno a Sión,

  contando sus torreones;

  fijaos en sus baluartes,

  observad sus palacios,

para poder decirle a la próxima generación:

  "Este es el Señor, nuestro Dios."

   Él nos guiará por siempre jamás.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Grande es el Señor muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios.

Tiempo pascual: Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE           Is. 66,1-2

   Así dice el Señor: “El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies: ¿Qué templo podréis construirme?; ¿o qué lugar para mi descanso? Todo esto lo hicieron mis manos, todo es mío –oráculo del Señor-. En ése pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis palabras”.

RESPONSORIO BREVE

V. Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.

R. Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.

V. Guardaré tus leyes.

R. Respóndeme, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.

CANTICO EVANGELICO

Ant.   Sirvamos al Señor con santidad y nos librará de la mano de nuestros enemigos

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Demos gracias a Cristo que nos ha dado la luz del día y supliquémosle diciendo:

Bendícenos y santifícanos, Señor.

Tú que te entregaste como víctima de nuestros pecados,

—acepta los deseos y las acciones de este día.

Tú que nos alegras con la claridad del nuevo día,

—sé tu mismo el lucero brillante de nuestros corazones,

Haz que seamos bondadosos y comprensivos con los que nos rodean,

—para que logremos así ser imágenes de tu bondad.

En la mañana haznos escuchar tu gracia,

—y que tu gozo sea hoy nuestra fortaleza.

Aumenta en este día que empieza,

   —la santidad de tus sacerdotes.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Fieles a la recomendación del salvador, digamos llenos de confianza filial:

Padre nuestro.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, humildemente acudimos a ti al empezar el día, a media jornada y al atardecer, para pedirte que, alejando de nosotros las tinieblas del pecado, nos hagas alcanzar la luz verdadera que es Cristo.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

VÍSPERAS  (Jueves I por la tarde)

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno del ordinario

Éste es el tiempo en que llegas,

Esposo, tan de repente,

que invitas a los que velan

y olvidas a los que duermen.

Salen cantando a tu encuentro

doncellas con ramos verdes

y lámparas que guardaron

copioso y claro el aceite.

¡Cómo golpean las necias

las puertas de tu banquete!

¡Y cómo lloran a oscuras

los ojos que no han de verte!

Mira que estamos alerta,

Esposo, por si vinieres,

y está el corazón velando,

mientras los ojos se duermen.

Danos un puesto a tu mesa,

Amor que a la noche vienes,

antes que la noche acabe

y que la puerta se cierre. Amén.

Otro HIMNO

Vengo, Señor, cansado;

¡cuánta fatiga

van cargando mis hombros

al fin del día!

Dame tu fuerza

y una caricia tuya

para mis penas.

 

Salí por la mañana

Entre los hombres,

¡y encontré tantos ricos

que estaban pobres!

La tierra llora,

Porque sin ti la vida

es poca cosa.

 

¡Tantos hombres maltrechos,

sin ilusiones!;

en ti buscan asilo

sus manos torpes.

Tu amor amigo,

todo tu santo fuego,

para su frío.

 

Yo roturé la tierra

y puse trigo;

tú diste el crecimiento

para tus hijos.

Así, en la tarde,

con el cansancio a cuestas,

te alabo, Padre.

 

Quiero todos los días

Salir contigo,

y volver a la tarde

siendo tu amigo.

Volver a casa

y extenderte las manos

dándote gracias.  Amén.

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Tiempo pascual: Cambiaste mi luto en  danzas. Aleluya.

 

Salmo 29  ACCIÓN DE GRACIAS POR UN ENFERMO

Dios ha sido nuestro firme sostén no pocas veces, en cambio la propia presunción es la ruina de sus servidores. Por siempre hemos de reportarnos a sus favores.

Cristo, después de su gloriosa resurrección,

da gracias al Padre. (Casiodoro)

 

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

  y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, Dios mío, a ti grité,

  y tú me sanaste.

  Señor, sacaste mi vida del abismo,

  me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos,

  dad gracias a su nombre santo;

  su cólera dura un instante;

  su bondad, de por vida;

  al atardecer nos visita el llanto;

  por la mañana, el júbilo.

Yo pensaba muy seguro:

  "no vacilaré jamás".

  Tu bondad, Señor, me aseguraba

  el honor y la fuerza;

  pero escondiste tu rostro,

  y quedé desconcertado.

A ti, Señor, llamé, supliqué a mi Dios:

  "¿qué ganas con mi muerte,

  con que yo baje a la fosa?

¿Te va a dar gracias el polvo,

  o va a proclamar tu lealtad?

  Escucha, Señor, y ten piedad de mí;

  Señor, socórreme".

Cambiaste mi luto en danzas,

  me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;

  te cantará mi alma sin callarse.

  Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Tiempo pascual: Cambiaste mi luto en  danzas. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Tiempo pascual: Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya. 

Salmo 31    Acción de gracias de un pecador perdonado

Proclamamos el bien y la sabiduría de la penitencia. Dios es el fuerte refugio de quienes se vuelven a Él. Los que se pervierten marchan hacia su propia desgracia.

David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga la justificación prescindiendo de sus obras. (Rm 4,6)

 

Dichoso el que está absuelto de su culpa,

  a quien le han sepultado su pecado;

  dichoso el hombre a quien el Señor

  no le apunta el delito.

Mientras callé se consumían mis huesos,

  rugiendo todo el día,

  porque día y noche tu mano

  pesaba sobre mí;

  mi savia se había vuelto un fruto seco.

Había pecado, lo reconocí,

  no te encubrí mi delito;

  propuse: "confesaré al Señor mi culpa",

  y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Por eso, que todo fiel te suplique

  en el momento de la desgracia:

  la crecida de las aguas caudalosas

  no lo alcanzará.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,

  me rodeas de cantos de liberación.

—Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,

  fijaré en ti mis ojos.

  No seáis irracionales como caballos y mulos,

  cuyo brío hay que domar con freno y brida;

  si no, no puedes acercarte.

Los malvados sufren muchas penas;

  al que confía en el Señor,

  la misericordia lo rodea.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;

  aclamadlo, los de corazón sincero.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Tiempo pascual: Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya. 

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Tiempo pascual: ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos?. Aleluya.

Cántico    EL JUICIO DE DIOS

Ap. 11, 17-18; 12 10b-12ª

Cantamos el triunfo definitivo, ya iniciado para los fieles, en el poder de Dios, por encima de quienes pretendieron arruinar el bien y condenar a los buenos.

 

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que sean juzgados los muertos,

y de dar el galardón a tus siervos los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

y por la palabra del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por eso, estad alegres, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Tiempo pascual: ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos?. Aleluya.

Tiempo ordinario

  LECTURA  BREVE          1Pe 1, 6-9

Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe —de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego— llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en Él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor nos alimentó con flor de harina.

R. El Señor nos alimentó con flor de harina.

 

V. Nos sació con miel silvestre.

R. Con flor de harina.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. El Señor nos alimentó con flor de harina.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

 

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Invoquemos a Dios, nuestro refugio y nuestra fortaleza, y digámosle: 

Mira a tus hijos, Señor.

 (Otra forma: Escucha, Señor, nuestra oración).

 

Dios de amor que has hecho alianza con tu pueblo,

—haz que recordemos siempre tus maravillas.

Que los sacerdotes, Señor, crezcan en la caridad

—y que los fieles vivan en la unidad del Espíritu y en el vínculo de la paz.

Haz que siempre edifiquemos la ciudad terrena unidos a ti,

—no sea que en vano se cansen los que la construyen

Envía, Señor, operarios a tu mies

—para que tu nombre sea conocido en el mundo.

A nuestros familiares y bienhechores difuntos dales un lugar entre los santos

—y haz que nosotros un día nos encontremos con ellos en tu reino.

     Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, nos atrevemos a decir:  Padre nuestro.

Oración

  Tú, Señor, que iluminas la noche y haces que después de las tinieblas amanezca nuevamente la luz, haz que, durante la noche que ahora comienza, nos veamos exentos de toda culpa y que, al clarear el nuevo día, podamos reunirnos otra vez en tu presencia para darte gracias nuevamente.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. EL Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén


VIERNES I

LAUDES       (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V.  Señor, ábreme los labios.

R.  Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.   Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del ordinario

Así: te necesito

de carne y hueso.

Te atisba el alma en el ciclón de estrellas,

tumulto y sinfonía de los cielos;

y, a zaga del arcano de la vida,

perfora el caos y sojuzga el tiempo,

y da contigo, Padre de las causas,

Motor primero.

Mas el frío conturba en los abismos,

y en los días de Dios amaga el vértigo.

¡Y un fuego vivo necesita el alma

y un asidero!

Hombre quisiste hacerme, no desnuda

inmaterialidad de pensamiento.

Soy una encarnación diminutiva;

el arte, el resplandor que toma cuerpo:

la palabra es la carne de la idea:

¡encarnación es todo el universo!

¡Y el que puso esta ley en nuestra nada

hizo carne su verbo!

Así: tangible, humano,

fraterno.

Ungir tus pies, que buscan mi camino,

sentir tus manos en mis ojos ciegos,

hundirme, como Juan, en tu regazo,

y -Judas sin traición- darte mi beso.

Carne soy, y de carne te quiero.

¡Caridad que viniste a mi indigencia,

qué bien sabes hablar en mi dialecto!

Así, sufriente, corporal, amigo,

¡cómo te entiendo!

¡Dulce locura de misericordia:

los dos de carne y hueso!

Gloria al Padre, y al Hijo,

y al Espíritu Santo. Amén.

Otro HIMNO    

Edificaste una torre

para tu huerta florida;

un lagar para tu vino

y, para el vino, una viña.

 

Y la viña no dio uvas,

ni el lagar buena bebida:

sólo racimos amargos

y zumos de amarga tinta.

 

Edificaste una torre,

Señor, para tu guarida;

un huerto de dulces frutos,

una noria de aguas limpias,

un blanco silencio de horas

y un verde beso de brisas.

 

Y esta casa que es tu torre,

este mi cuerpo de arcilla,

esta sangre que es tu sangre

y esta herida que es tu herida

te dieron frutos amargos,

amargas uvas y espinas.

 

¡Rompe, Señor, tu silencio,

rompe tu silencio y grita! 

Que mi lagar enrojezca

cuando tu planta lo pise,

y que tu mesa se endulce

con el vino de tu viña.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

Tiempo pascual: Acuérdate de mí, Señor cuando llegues a tu reino. Aleluya.

 

Salmo 50 

MISERICORDIA, DIOS MIO

Expresamos la compunción y el sentido por el sacrificio del pueblo de Dios.  Antes que denuncia y hostigamiento del otro, nuestro clamor por la justicia es evangelio de salvación y perdón de pecados.

Renovaos en la mente y en el espíritu

y vestíos de la nueva condición humana.

(Ef 4,23-24)

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

  por tu inmensa compasión borra mi culpa;

  lava del todo mi delito,

  limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,

  tengo siempre presente mi pecado:

  contra ti, contra ti sólo pequé,

  cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,

  en el juicio resultarás inocente.

  Mira, en la culpa nací,

  pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,

  y en mi interior me inculcas sabiduría.

  Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

  lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,

  que se alegren los huesos quebrantados.

  Aparta de mi pecado tu vista,

  borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

  renuévame por dentro con espíritu firme;

  no me arrojes lejos de tu rostro,

  no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,

  afiánzame con espíritu generoso:

  enseñaré a los malvados tus caminos,

  los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,

  Dios, Salvador mío,

  y cantará mi lengua tu justicia.

  Señor, me abrirás los labios,

  y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:

  si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

  Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

  un corazón quebrantado y humillado,

  tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad,  favorece a Sión,

  reconstruye las murallas de Jerusalén:

  entonces aceptarás los sacrificios rituales,

  ofrendas y holocaustos,

  sobre tu altar se inmolarán novillos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

Tiempo pascual: Acuérdate de mí, Señor cuando llegues a tu reino. Aleluya. 

Antífona 2   

Fuera del tiempo pascual: Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Tiempo pascual: Es verdad: tú eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya.

Cántico    QUE LOS PUEBLOS TODOS SE CONVIERTAN AL SEÑOR 

   Is. 45,15-26

Dios permanece escondido para cuantos no le buscan, también para Israel en cuanto no se orienta a su servicio. Él se constituye en el soberano de los suyos, sobre la base de la fe y la conversión. Mas, al final para bien o para mal, todos habrán de quedar bajo su mano.

Al nombre de Jesús toda rodilla se doble.

(Flp 2,10)

 

Es verdad: tú eres un Dios escondido,

el Dios de Israel, el Salvador.

Se avergüenzan  y se sonrojan todos por igual,

se van avergonzados los fabricantes de ídolos;

mientras el Señor salva a Israel

con una salvación perpetua,

para que no se avergüencen ni se sonrojen

nunca  jamás.

Así dice el Señor, creador del cielo

 - Él es Dios -,

Él modeló la tierra,

la fabricó  y la afianzó;

no la creó vacía,

sino que la formó habitable:

‘‘Yo soy el Señor y no hay otro’’

No te hablé a escondidas,

en un país tenebroso,

no dije a la estirpe de Jacob:

“ Buscadme en el vacío.”

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia

y declara lo que es justo.

Reuníos, venid, acercaos juntos,

supervivientes de las naciones.

No discurren los que llevan su ídolo de madera,

y rezan a un dios que no puede salvar.

Declarad, aducid pruebas,

que deliberen juntos:

¿Quién anunció esto desde antiguo,

quién lo predijo desde entonces?

¿No fui yo, el Señor?

- No hay otro Dios fuera de mí –

Yo soy un Dios justo y salvador,

y no hay ninguno más.

Volveos hacia mí para salvaros,

confines de la tierra,

pues yo soy Dios y no hay otro.

Yo juro por mi nombre,

de mi boca sale una sentencia,

una palabra irrevocable:

“Ante mí se doblará toda rodilla,

por mí jurará toda lengua”,

dirán: “Sólo el Señor

tiene la justicia y el poder”.

A Él vendrán avergonzados

los que se enardecían contra Él,

con el Señor triunfará y se gloriará

la estirpe de Israel.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2   

Fuera del tiempo pascual: Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Tiempo pascual: Es verdad: tú eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya. 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Entrad con vítores en la presencia del Señor.

Tiempo pascual: Servid al Señor con alegría. Aleluya.

Salmo 99    ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Todo el universo ha de crecer en el reconocimiento más pleno de Dios. En ello va nuestra realización como personas, y no así en la presunción y arrogancia de ser algo por sí mismo.

El Señor manda que los redimidos entonen un himno de victoria. (San Atanasio)

 

Aclama al Señor, tierra entera,

  servid al Señor con alegría,

  entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:

  que Él nos hizo y somos suyos,

  su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,

  por sus atrios con himnos,

  dándole gracias y bendiciendo su nombre:

"El Señor es bueno,

  su misericordia es eterna,

  su fidelidad por todas las edades".

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Entrad con vítores en la presencia del Señor.

Tiempo pascual: Servid al Señor con alegría. Aleluya. 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE        Ef. 4,29-32

No salga de vuestra boca palabra desedificante, sino la que sirva para la necesaria edificación, comunicando la gracia a los oyentes. Y no provoquéis más al santo espíritu de Dios, con el cual fuisteis marcados para el día de la redención. Desterrad de entre vosotros todo exacerbamiento, animosidad, ira, pendencia, insulto y toda clase de maldad. Sed, por el contrario, bondadosos y compasivos unos con otros, y perdonaos mutuamente como también Dios os ha perdonado en Cristo.

 

RESPONSORIO BREVE

V. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

V. Indícame el camino que he de seguir.

R. Hazme escuchar tu gracia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. En la mañana hazme escuchar tu gracia. 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.       El Señor ha visitado y redimido a su pueblo

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Adoremos a Cristo, que salvó al mundo con su cruz, y supliquémosle diciendo:

 Señor, ten misericordia de nosotros

Señor Jesucristo, cuya claridad es nuestro sol y nuestro día

—haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento malo.

Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras

—a fin de que nuestro día sea agradable ante tus ojos.

Aparta de nuestros pecados tu vista

—y borra en nosotros toda culpa

Por tu cruz y tu resurrección

—llénanos del gozo del Espíritu Santo

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó:  Padre nuestro*

 

Oración

     Dios misericordioso, que has iluminado las tinieblas de nuestra ignorancia con la luz de tu palabra: acrecienta en nosotros la fe que tu mismo nos has dado; que ninguna tentación pueda destruir nunca el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha encendido en nuestro Espíritu.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


VÍSPERAS  (Viernes I por la tarde)

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO del ordinario

 En esta tarde, Cristo del Calvario,

vine a rogarte por mi carne enferma;

pero, al verte, mis ojos van y vienen

de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,

cuando veo los tuyos destrozados?

¿Cómo mostrarte mis manos vacías,

cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,

cuando en la cruz alzado y solo estás?

¿Cómo explicarte que no tengo amor,

cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,

huyeron de mí todas mis dolencias.

El ímpetu del ruego que traía

se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada,

estar aquí, junto a tu imagen muerta,

ir aprendiendo que el dolor es sólo

la llave santa de tu santa puerta. Amén.

Otro HIMNO

Calor de Dios en sangre redentora,

y un río de piedad en tu costado;

bajo tu cruz quédeme arrodillado,

con ansia y gratitud siempre deudora.

 

Conózcate, oh Cristo, en esta hora

de tu perdón; mi beso apasionado,

de ardientes labios en tu pie clavado,

sea flecha de amor y paz de aurora.

 

Conózcame en tu vía dolorosa

y conozca, Señor, en los fulgores

de tus siete palabras, mi caída;

 

que en esta cruz pujante y misteriosa

pongo, sobre el amor de mis amores,

el amor entrañable de mi vida.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Tiempo pascual: Cristo se hizo pobre por nosotros para enriquecernos. Aleluya.

Salmo 40 ORACIÓN DE UN ENFERMO

Dios bueno es amparo del desvalido. La truculencia mundanal hace incluso de sus demostraciones de cortesía, puro fingimiento y ostentación de superioridad. Dios en cambio es siempre trasparente y benévolo y fiel.

Uno de vosotros me va a entregar:

 uno que está comiendo conmigo (Mc 14, 18)

 

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;

  en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,

  para que sea dichoso en la tierra,

  y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,

  calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: "Señor, ten misericordia,

  sáname, porque he pecado contra ti".

Mis enemigos me desean lo peor:

  "a ver si se muere, y se acaba su apellido".

El que viene a verme habla con fingimiento,

  disimula su mala intención,

  y, cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,

  hacen cálculos siniestros:

  "Padece un mal sin remedio,

  se acostó para no levantarse".

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,

  que compartía mi pan,

  es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,

  haz que pueda levantarme,

  para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:

  en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,

  me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,

  ahora y por siempre. Amén, amén.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Tiempo pascual: Cristo se hizo pobre por nosotros para enriquecernos. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.  

Tiempo pascual: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Aleluya.  

Salmo 45    DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

El favor de Dios es la única fuerza inexpugnable de la porción de sus siervos, frente a todos los poderes de este mundo.

Le pondrá por nombre Emmanuel,

que Significa «Dios-con-nosotros» (Mt 1, 23)

 

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,

  poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,

  y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,

  que sacudan a los montes con su furia:

el Señor de los ejércitos está con nosotros,

  nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,

  el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;

  Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan,  los reyes se rebelan;

  pero Él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

  nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,

  las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,

  rompe los arcos, quiebra las lanzas,

  prende fuego a los escudos.

"Rendios, reconoced que yo soy Dios:

  más alto que los pueblos,

  más alto que la tierra".

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

  nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.  

Tiempo pascual: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Tiempo pascual: Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya. 

Cántico CANTO DE LOS VENCEDORES  Ap. 15,3-4

Al final, Dios habrá de ser atestiguado por todas las naciones como el único y el verdadero.

Himno de adoración

 

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh rey de los siglos!

¿Quién no temerá Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque solo Tú eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Tiempo pascual: Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya. 

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE         Rm. 15,1-3

     Los fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, sin complacernos a nosotros mismos. Cada uno cuide de complacer al prójimo para su bien, para su edificación, que Cristo no buscó su propia complacencia, según está escrito: “sobre mí cayeron los ultrajes de quienes te ultrajaron”. 

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

V. Y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para el Dios y Padre suyo.

R. Por la virtud de su sangre.

V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.  

R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre. 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Bendigamos a Dios que escucha la oración de los humildes y a los hambrientos los colma de bienes, digámosle confiados:

Muéstranos, Señor, tu misericordia

Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la iglesia que sufren:

—acuérdate que, por ellos, Cristo, cabeza de la Iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino.

Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos

—y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.

Concede a tus hijos la fuerza necesaria

—para resistir las tentaciones del maligno.

Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:

—que seamos fieles hasta el fin y dejemos este mundo en tu paz.

     Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

 Conduce a los difuntos a la luz donde tu habitas,

—para que puedan contemplarte eternamente.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:  Padre nuestro*

 

Oración

    Te pedimos, Señor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu Hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga ligera.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.


SÁBADO I

LAUDES        (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V.  Señor, ábreme los labios.

R.  Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.   Del Señor es la tierra y cuanto la llena, venid, adorémosle.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

HIMNO del ordinario

Gracias, Señor, por la aurora;

gracias, por el nuevo día;

gracias, por la eucaristía;

gracias, por nuestra Señora.

Y gracias, por cada hora

de nuestro andar peregrino.

Gracias, por el don divino

de tu paz y de tu amor,

la alegría y el dolor,

al compartir tu camino.

Gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos. Amén.

Otro HIMNO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu,

salimos de la noche y estrenamos la aurora;

saludamos el gozo de la luz que nos llega

resucitada y resucitadora.

 

Tu mano acerca el fuego a la tierra sombría,

y el rostro de las cosas se alegra en tu presencia;

silabeas el alba igual que una palabra;

tu pronuncias el mar como sentencia.

 

Regresa, desde el sueño, el hombre a su memoria,

acude a su trabajo, madruga a sus dolores;

le confías la tierra, y a la tarde la encuentras

rica de pan y amarga de sudores.

 

Y tú te regocijas, oh Dios, y tu prolongas

en sus pequeñas manos tus manos poderosas;

y estáis de cuerpo entero los dos así creando,

los dos así velando por las cosas.

 

¡Bendita la mañana que trae la noticia

de tu presencia joven, en gloria y poderío,

la serena certeza con que el día proclama

que el sepulcro de Cristo está vacío! Amén.

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

Tiempo pascual: Por tu misericordia dame vida, Aleluya.

Salmo  118, 145-152  TE INVOCO DE TODO CORAZÓN

Nos acogemos al poder de la sabiduría de Dios que libró de la muerte y exaltó a Jesucristo; frente a cuantos se refocilan en el esplendor de este mundo y eventualmente escarnecen a los fieles del Señor.

 

Te invoco de todo corazón:

  respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;

  a ti grito: sálvame,

  y cumpliré tus decretos;

  me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,

  esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,

  meditando tu promesa;

  escucha mi voz por tu misericordia,

  con tus mandamientos dame vida;

  ya se acercan mis inicuos perseguidores,

  están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,

  y todos tus mandatos son estables;

  hace tiempo comprendí que tus preceptos

  los fundaste para siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

Tiempo pascual: Por tu misericordia dame vida, Aleluya. 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Mi fuerza y mi poder es el Señor, Él fue mi salvación.

Tiempo pascual: Los que habían vencido cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el canto del Cordero. Aleluya.

Cántico     HIMNO DESPUÉS DE LA VICTORIA DEL MAR ROJO

  Ex. 15,1-4. 8-13. 17-18

Cantamos nuestra experiencia de Dios como el omnipotente favorable, frente a las peores arremetidas del poder malo; cuya ruina y el destino sublime de su pueblo contemplamos: “el monte de la heredad de Dios”.

Los que habían vencido a la fiera cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios (Ap 15, 2-3)

Cantaré al Señor, sublime es su victoria,

caballos y carros ha arrojado al mar.

Mi fuerza y mi poder es el Señor,

Él fue mi salvación.

Él es mi Dios yo lo alabaré;

el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.

El Señor es un guerrero,

su nombre es “El Señor”.

Los carros del faraón los lanzó al mar,

ahogó en el mar rojo a sus mejores capitanes.

Al soplo de tu nariz se amontonaron las aguas,

las corrientes se alzaron como un dique,

las olas se cuajaron en el mar.

Decía el enemigo: “Los perseguiré y alcanzaré,

repartiré el botín, se saciará mi codicia,

empuñaré la espada, los agarrará mi mano.”

Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar,

 se hundieron como plomo en las aguas formidables.

¿Quién como Tú, Señor, entre los dioses?

¿Quién como Tú, terrible entre los santos,

temible por tus proezas, autor de maravillas?

Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;

 guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,

los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.

Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,

lugar del que hiciste tu trono, Señor;

santuario, Señor, que fundaron tus manos.

El Señor reina por siempre jamás.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Mi fuerza y mi poder es el Señor, Él fue mi salvación.

Tiempo pascual: Los que habían vencido cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el canto del Cordero. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Alabad al Señor, todas las naciones.

Tiempo pascual: Firme es su misericordia con nosotros. Aleluya.

Salmo 116 INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA

Cantamos nuestro sentido creyente de la vida. Dios es misericordioso con nosotros, y todas las naciones debieran entrar en esta fe y conducta de rendirle alabanza.

Los gentiles alaban a Dios por su misericordia

 (cf. Rm 15,9)

 

Alabad al Señor, todas las naciones,

  aclamadlo, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros,

  su fidelidad dura por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Alabad al Señor, todas las naciones.

Tiempo pascual: Firme es su misericordia con nosotros. Aleluya.

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE            2Pe. 1, 10-11

    Hermanos, poned cada vez más ahínco en ir ratificando vuestro llamamiento y elección. Si lo hacéis así, no fallaréis nunca; y os abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo..

RESPONSORIO BREVE

V. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.

R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.

V. Mi heredad en el país de la vida.

R. Tú eres mi refugio.

V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.   Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

 

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

Ant.   Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

PRECES

Bendigamos a Cristo que para ser ante Dios el pontífice misericordioso y fiel de los hombres se hizo en todo semejante a nosotros, y supliquémosle diciendo:

Concédenos, Señor, los tesoros de tu amor

 

Señor, sol de justicia, que nos iluminaste en el bautismo,

—Te consagramos este nuevo día

Que sepamos bendecirte en cada uno de los momentos de nuestra jornada

—y glorifiquemos tu nombre con cada una de nuestras acciones.

Tú que tuviste por madre a María, siempre dócil a tu palabra,

—encamina hoy nuestros pasos para que obremos  también como ella según tu voluntad.

Haz que mientras vivimos aún en este mundo que pasa anhelemos la vida eterna

—y, por la fe, la esperanza y el amor, gustemos ya anticipadamente las delicias de tu reino.

Señor, aumenta la santidad de los sacerdotes,

—para que guíen con sabiduría al pueblo que les ha sido confiado.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Con la misma confianza que tienen los hijos con su padre, acudamos nosotros a nuestro Dios, diciéndole:

Padre nuestro.

Oración

                Te pedimos, Señor, que la claridad de la resurrección de tu Hijo  ilumine las dificultades de nuestra vida; que no temamos ante la oscuridad de la muerte y podamos llegar un día a la luz que no tiene fin.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.

El Sábado por la tarde serían ya las I Vísperas del Domingo II.



ANEXO A:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos I del Salterio.

Ciclo litúrgico “A” en los años:   2011; 2014; 2017 ...

 

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo V: Sed como la luz que alumbra a todos los de la casa.

 

Domingo IX: No todo el que me dice: «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

 

Domingo XIII: El que a vosotros recibe a mí me recibe, y recibe también a aquel que me ha enviado.

 

Domingo XVII: Un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.

 

Domingo XXI: Colgaré del hombro de mi siervo la llave de mi casa; lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá.

 

Domingo XXV: Dice el Señor: «Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.»

 

Domingo XXIX: De oriente a occidente no hay otro Dios fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.

 

Domingo XXXIII: «Al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene», dice el Señor.

 

Laudes

ANTÍFONAS BENEDICTUS

 

Domingo V: Vosotros sois la luz del mundo; alumbre vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Domingo IX: «El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica —dice el Señor— se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena.»

 

Domingo XIII: «El que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí», dice el Señor.

Domingo XVII: El reino de los cielos se parece a la red que echan en el mar. Cuando está llena, la arrastran a la orilla y separan a los malos de los buenos.

 

Domingo XXI: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!»

 

Domingo XXV: El propietario salió al amanecer a contratar jornaleros para su viña.

 

Domingo XXIX: Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. Aleluya.

 

Domingo XXXIII: Nosotros somos hijos de la luz e hijos del día, por eso hemos de estar vigilantes, esperando la venida del Señor.

 

II Vísperas

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo V: Vosotros, mis discípulos, sois la sal de la tierra y la luz del mundo.

 

Domingo IX: Los ríos y los vientos descargaron contra la casa del prudente, pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

 

Domingo XIII: Quien quiera conservar su vida la perderá, quien por mi causa la perdiere la encontrará.

 

Domingo XVII: El reino de los cielos se parece a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

 

Domingo XXI: A ti, Simón Pedro, te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

 

Domingo XXV: Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.

 

Domingo XXIX: Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Aleluya.

 

Domingo XXXIII: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu Señor.

 


ANEXO B:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos I del Salterio.

Ciclo litúrgico “B” para los años: 2009; 2012; 2015; ...

 

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo V: Al anochecer, cuando se puso el sol, llevaron todos los enfermos y endemoniados a Jesús, y él los curó.

Domingo IX: Jesús, apenado por la dureza de corazón de los fariseos, les dijo: «El sábado se ha hecho para el hombre, no el hombre para el sábado.»

Domingo XIII: Una mujer enferma tocó el manto de Jesús, e inmediatamente notó que su cuerpo estaba curado.

 

Domingo XVII: Jesús, al ver que acudía mucha gente, dijo a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?»

Domingo XXI: El Hijo del hombre ha subido a donde estaba antes. Él es quien da vida al mundo.

Domingo XXV: El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí y al que me ha enviado.

 

Domingo XXIX: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar», dice el Señor.

 

Domingo XXXIII: El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán.

 

Laudes

ANTÍFONAS BENEDICTUS

 

Domingo V: Se levantó Jesús de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.

Domingo IX: ¿No es más apropiado para un sábado hacer el bien y salvar una vida?

 

Domingo XIII: Jesús se volvió y, al ver a la mujer, le dijo: «¡Ánimo, hija!, tu fe te ha curado.» Aleluya.

Domingo XVII: Un muchacho ofreció cinco panes de cebada y un par de peces. Jesús dijo la acción de gracias y los repartió, todo lo que quisieron.

Domingo XXI: El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida.

 

Domingo XXV: El Hijo del hombre tenía que morir y resucitar para salvar al mundo.

 

Domingo XXIX: El que quiera ser grande entre vosotros sea vuestro servidor; y el que quiera ser el primero sea esclavo de todos.

 

Domingo XXXIII: Los sabios (justos) brillarán como el fulgor del firmamento por toda la eternidad.

 

II Vísperas

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo V: Para eso he salido, para traer a todos el mensaje de la salvación.

Domingo IX: Jesús dice: «El Hijo del hombre es dueño también del sábado.»

 

Domingo XIII: Entró Jesús en la casa y les dijo: «La niña no está muerta, está dormida.» La cogió de la mano y le dijo: «Niña, levántate.»

 

Domingo XVII: La gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.»

Domingo XXI: Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios. Aleluya.

Domingo XXV: «El primero entre vosotros será vuestro servidor —dice el Señor—, pues el que se humilla será enaltecido.» Aleluya.

Domingo XXIX:El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

 

Domingo XXXIII: Verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad.

 


ANEXO C:

 

Antífonas de los Cánticos Evangélicos para los Domingos I del Salterio.

Ciclo litúrgico “C” en los años:   2010; 2013; 2016 ...

 

 

I VÍSPERAS DOMINGO (Sábados por la tarde)

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo V: La gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios.

 

Domingo IX: Jesús, a petición de los ancianos, se fue a casa del centurión para curar a su criado.

Domingo XIII: Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén, para sufrir allí la pasión.

 

Domingo XVII: Estaba Jesús orando en cierto lugar; cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar.»

 

Domingo XXI: «Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi gloria», dice el Señor.

 

Domingo XXV: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

 

Domingo XXIX: Moisés sostuvo en alto las manos, orando, hasta la puesta del sol.

 

Domingo XXXIII: «A los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia», dice el Señor.

 

Laudes

ANTÍFONAS BENEDICTUS

 

Domingo V: Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.

 

Domingo IX: Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; pero basta que digas una palabra y mi criado quedará sano.

 

Domingo XIII: Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

 

Domingo XVII: Si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

 

Domingo XXI: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha —dice el Señor—; es la puerta de la vida.»

 

Domingo XXV: Sed fieles en lo poco, y Dios os confiará las riquezas verdaderas.

 

Domingo XXIX: Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche.

 

Domingo XXXIII: Os perseguirán por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio; yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ningún adversario vuestro.

 

II Vísperas

ANTÍFONAS MAGNIFICAT

 

Domingo V: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.» «No temas, Simón Pedro, desde ahora serás pescador de hombres.»

 

Domingo IX: «Ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande», dice el Señor.

Domingo XIII: El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.

 

Domingo XVII: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Aleluya.

 

Domingo XXI: Vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.

 

Domingo XXV: Nadie puede servir a dos señores; no podéis servir a Dios y al dinero.

 

Domingo XXIX: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

 

Domingo XXXIII: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas», dice el Señor.

 


 ANEXO

 

Oración final para el tiempo ordinario

“Salterio I”

 

Para los Domingos I en todas las horas (salvo completas); y para todos los días de la semana en el oficio de lecturas.

 

 

Por lo general, la oración se termina de la siguiente manera:

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

Semana I:Oh Dios, que has iluminado las tinieblas de nuestra ignorancia con la luz de tu Palabra: acrecienta en nosotros la fe que tú mismo nos has dado; que ninguna tentación pueda nunca destruir el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha encendido en nuestro espíritu.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana V: Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana IX: Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca, y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y futura.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,....

 

Semana XIII: Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana XVII: Oh Dios, protector de los que en ti esperan, sin ti nada es fuerte ni santo; multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros, que podamos adherirnos a los eternos.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana XXI: Oh Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo, inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría.

—Por nuestro Señor Jesucristo,...

 

Semana XXV: Oh Dios, que has dispuesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo, concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

 

Semana XXIX: Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

 

Semana XXXIII: Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,...

 

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