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Juana Gratias
Exigencias vocacionales
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Quién es Juana Gratias?


 

Se dice que “detrás de cada gran hombre, se encuentra siempre una gran mujer”. Así puede constatarse a lo largo de la historia general y, más concretamente, en la historia de la espiritualidad.

 

Es el caso de Francisco Palau y Juana Gratias. Desde su encuentro por tierras de Francia, en 1845, sus vidas caminaron paralelas y la trayectoria espiritual de Juana quedó ligada a la de Francisco. Ambas vidas discurrieron bajo el signo de la búsqueda y de la contradicción, superando dificultades y contratiempos.

 

Juana aparece como una mujer transparente y enigmática, tímida y emprendedora, firme e indecisa, tenaz y voluble, inquieta y perseverante, confiada y recelosa, débil y valiente, contemplativa y misionera. En la fragilidad de su cuerpo ocultaba un espíritu robusto, vivaz, inquieto y generoso. Mujer fuerte, tiene algo de dulce y atractivo que favorecerá la proximidad y cercanía. Todo esto descubrimos rastreando en las cartas que Francisco Palau le dirigió y que ella conservó cuidadosamente.

 

- ¿Quién es Juana Gratias? Una mirada al arco de su existencia 1824-1903, nos ayudará a saber más de esta mujer, “roca firme”, fiel colaboradora en la obra fundacional de Francisco Palau: Las Carmelitas Misioneras.

 

Distinguimos algunas etapas:


1.Abierta a la vida

Juana Gratias nace en un pintoresco lugar de los Pirineos Centrales, Gramat (Francia), Departamento de Lot, el día 27 de octubre de 1824. Sus padres: Pierre Gratias y Jeanne Fabre. Una familia de profunda fe cristiana. De clase social media. Estudia en la escuela mixta de su pueblo.

Joven inquieta se abre a los movimientos religiosos y a las iniciativas de su tiempo. Pierre Bonhomme, natural de Gramat conoce a la familia Gratias. Tiene gran influencia en la juventud. Fundador de la Asociación “ Hijas de María”, organiza peregrinaciones a los santuarios marianos de Livron y Rocamadour.

De espíritu carmelita, se hospeda en el castillo de Mondésir, donde es posible que conociera a Francisco Palau, lo mismo que las jóvenes que le acompañan entre las que se encuentra Juana Gratias.

 

2. En camino de seguimiento

A través de las cartas escritas por Francisco Palau a Juana, podemos seguir el itinerario de búsqueda en su camino vocacional. En una carta escrita en 1854 que titula: “La vocación”, le invita a releer su pasado para secundar el futuro: Retrocedamos a los primeros años de la dirección y tomando experiencia sobre lo pasado, dirijamos tus pasos para el porvenir… se trata de ayudarte para vivir según el corazón de Dios, sola. Tú me has sido fiel en todos los combates, y yo no puedo menos de corresponder a tu fidelidad. Estés segura de que yo no te descuidaré y aprovecharé todas las ocasiones que se presenten para realizar los designios de Dios sobre ti” (Ct 19)

 

Desde el encuentro en tierras francesas, quedan ligados espiritualmente. Juana irá forjando su espíritu y conformando su vida a la de Jesús. La obra de Palau, su carisma, marca la existencia de esta mujer: “Unida tú por vocación y disposición divina a mi carro, nada más te resta que hacer sino seguir” (Ct 48).

 

3. Inicios fundacionales

Hay que partir de Livron (Francia). Poco tiempo duró el pequeño grupo de Livron formado por Teresa Christiá, Maria Boi, Virginia y Juana Gratias. La oposición de las autoridades eclesiástica y civil hizo que el grupo se dispersase. Juana y Virginia se trasladan a España, de acuerdo a un plan establecido, llevado en secreto. La carta escrita en junio de 1848 dirigida a Bagneres de Bigorre, cerca de la frontera española, implica un plan que los dos conocen: “Obre con libertad de espíritu cuanto el Espíritu le inspire. En esta Empresa la discreción y la prudencia deben guiarle. Al comienzo no haga acciones que puedan descubrir por completo el plan y todas sus intenciones” (Ct 48).

 

Para la joven Juana es una auténtica aventura en línea palautiana, que supone para ella decisión y valentía. Significa el desplazamiento a tierra extranjera desconocida, para llevar a cabo una obra de la que no podía prever el resultado. Ella será el eslabón de la cadena fundacional que enlazará Livron con Lérida y Aytona.

 

Lérida crea un estilo. A la tierra natal de Francisco llega Juana para reunir y ordenar el estilo de vida del grupo allí constituido y del que se forma en Aytona por las mismas fechas. Ella viene con instrucciones del Padre Palau, como responsable del grupo. El se responsabiliza de la orientación espiritual. El Padre le anuncia el envío de las Reglas (Ct 6) y la mantiene de responsable (Ct 7). En 1851 los dos grupos están bien organizados, configurados con las normas redactadas por el Director.

 

… Pero no hay aprobación. Tampoco aquí permanecerán. Tras un período de información, el obispo Uriz firmó el decreto de disolución de los grupos, con fecha 26 de marzo de 1852. Decreto que pondrá en conocimiento de la autoridad civil para su ejecución. De nada sirvieron los esfuerzos y trámites realizados por Francisco Palau. Los grupos fueron disueltos, aunque no se romperá del todo la cadena fundacional. Juana se traslada a Barcelona en busca de nuevos horizontes para su vida. Un momento duro para ella. Francisco Palau es desterrado a Ibiza y renunciaba a cualquier intento de fundación. Ella, pese a las circunstancias adversas, permanece fiel y seguirá siendo el eslabón que, a su tiempo, una la cadena.


 

4. Exigencias vocacionales

Francisco Palau percibe que Dios no le lleva todavía por caminos fundacionales. Sólo años después intuirá que algo nuevo comienza. Escribe en noviembre de 1860, fecha memorable para el Fundador:

“En esta salida que he hecho de Ibiza, he buscado conocer mi misión. Para mi estos últimos días en Palma y Ciudadela son y serán memorables, porque el Señor se ha dignado fijarme de un modo más seguro el camino, mi marcha y mi misión. El Señor me ha concedido en la Iglesia catedral de ésta (Ciudadela-Menorca) lo que 14 años había, le pedía con muchas lágrimas, grandes instancias y con clamor de mi espíritu. Y era conocer mi misión. Dios en esto se ha manifestado abiertamente y ahora estoy resuelto”.

La correspondencia nos dice que Palau no pierde de vista a Juana. Para llevar adelante “su misión”, es pieza clave: “Por lo que toca a nuestra vocación, estando como estamos bien dispuestos a secundar los designios de Dios, no nos dejará sin luz y dirección” (Ct 48)

 

Cuando ve llegada la hora de ponerla en marcha, confía en ella: “Hemos de entrar por la puerta que Dios abra”. La primera puerta es Ciudadela. El obispo está de su parte, lo mismo que el de Mallorca. Estamos en el inicio de una cadena fundacional que se extenderá por las Islas Baleares, Barcelona, Lérida y Alto Aragón. Juana permanecerá colaboradora fiel, donde sea precisa su presencia.

 

santa cruz5. Herencia palautiana. Santa Cruz de Vallcarca, como símbolo

La partida de Francisco Palau marcó en su dirigida un fuerte sentido de responsabilidad y de fidelidad a la herencia recibida. Contra viento y marea siguió navegando en las aguas de la fidelidad al carisma. Costándole, no solamente lágrimas sino determinaciones dolorosas que la forzaron a situaciones nunca deseadas.

 

Muchos fueron los contratiempos que le tocó vivir, provenientes de quienes debía esperar mayor ayuda y fidelidad. Los distintos grupos que fueron surgiendo se dividieron o fracasaron por intereses personales de quienes los acompañaban. Así los grupos de Mallorca.

 

El temple de Francisco Palau revivió en Juana. De momento ni en Santa Cruz ni en Mallorca se abrían caminos. Fue en Ciudadela, el mismo lugar donde el año 60 brilló la luz y ahora brota el Carisma. Regresa a los orígenes, a la cuna de la familia palautiana, donde crecerá la Congregación y desarrollará una hermosa misión evangelizadora y de formación integral.

 

Entre 1874 y 1878, la presencia de las Hermanas en las Islas Baleares se ha consolidado. Juana mira ahora a Santa Cruz de Vallcarca. Dos motivos principales la animan: El reclamo latente de la presencia palautiana en este lugar; y el recuerdo de la recomendación del Fundador de no encerrarse en una circunscripción diocesana. Ella pone todo su empeño en acomodar la presencia en Barcelona, con miras a la recuperación y restauración de Santa Cruz

A buen ritmo se realizaron los trabajos de rehabilitación. Desde 1879, el domicilio indicado es Santa Cruz de Vallcarca. Aquí comienza a construirse piedra a piedra, el nuevo edificio congregacional y se pone en marcha el noviciado.

 

CasaJuana6. Semilla viva. Fruto fecundo

Asumió con fidelidad la herencia material y espiritual del Fundador y estaba dispuesta a custodiarla y mantenerla en su integridad. En 1884, podía sentirse satisfecha de haber luchado sin descanso por ese ideal. La obra que había soñado estaba consolidada. Esta era la opinión de quienes habían compartido con ella proyectos, ilusiones y afanes. Nada hacía pensar que en poco tiempo se rompería ese ritmo de vida.

 

Fallecido el obispo José Mª Urquinaona, con quien Juana Gratias había mantenido buenas relaciones, ocupa la sede episcopal el obispo Jaume Català. Entre los asuntos a los que debía atender, se encontró con la solicitud de Juana pidiendo la “aprobación y autorización canónica de la Congregación”. Resultado de las gestiones del obispo fue nombrar un director, que al poco tiempo se presenta en Santa Cruz. Reúne la comunidad y da lectura al oficio con el cual se nombra nueva priora de Santa Cruz de Vallcarca, destituyendo sin más a Juana Gratias. Comienza su vía-crucis más doloroso. Queda al margen de toda decisión en el Instituto.

 

Se precipitan los acontecimientos. Juana y algunas Hermanas fieles quedan separadas del Instituto por el Prelado de la Diócesis. Juana tiene que abandonar la obra recibida de Palau y vivir su propia noche. En este momento más que nunca, percibe lo que significa la fidelidad hasta el final. Ha llegado la hora de “seguir siendo semilla viva”, enterrada en el surco del silencio, para que el Instituto siga floreciendo y se convierta en fruto fecundo.

 

Envuelta en suma pobreza, rodeada de sus fieles Hermanas, falleció en Barcelona, el 24 de diciembre de 1903.

 

* Para conocer más, consultar:

E. PACHO, Carmelitas Misioneras. Historia. Tomo I. Editorial “Monte Carmelo”. Burgos 1991.

 

VIDEO: HABLANDO CON JUANA GRATIAS

 

Juana Casanova, cm.




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