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Juana Gratias
Exigencias vocacionales
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4. Exigencias vocacionales

Francisco Palau percibe que Dios no le lleva todavía por caminos fundacionales. Sólo años después intuirá que algo nuevo comienza. Escribe en noviembre de 1860, fecha memorable para el Fundador:

“En esta salida que he hecho de Ibiza, he buscado conocer mi misión. Para mi estos últimos días en Palma y Ciudadela son y serán memorables, porque el Señor se ha dignado fijarme de un modo más seguro el camino, mi marcha y mi misión. El Señor me ha concedido en la Iglesia catedral de ésta (Ciudadela-Menorca) lo que 14 años había, le pedía con muchas lágrimas, grandes instancias y con clamor de mi espíritu. Y era conocer mi misión. Dios en esto se ha manifestado abiertamente y ahora estoy resuelto”.

La correspondencia nos dice que Palau no pierde de vista a Juana. Para llevar adelante “su misión”, es pieza clave: “Por lo que toca a nuestra vocación, estando como estamos bien dispuestos a secundar los designios de Dios, no nos dejará sin luz y dirección” (Ct 48)

 

Cuando ve llegada la hora de ponerla en marcha, confía en ella: “Hemos de entrar por la puerta que Dios abra”. La primera puerta es Ciudadela. El obispo está de su parte, lo mismo que el de Mallorca. Estamos en el inicio de una cadena fundacional que se extenderá por las Islas Baleares, Barcelona, Lérida y Alto Aragón. Juana permanecerá colaboradora fiel, donde sea precisa su presencia.

 

santa cruz5. Herencia palautiana. Santa Cruz de Vallcarca, como símbolo

La partida de Francisco Palau marcó en su dirigida un fuerte sentido de responsabilidad y de fidelidad a la herencia recibida. Contra viento y marea siguió navegando en las aguas de la fidelidad al carisma. Costándole, no solamente lágrimas sino determinaciones dolorosas que la forzaron a situaciones nunca deseadas.

 

Muchos fueron los contratiempos que le tocó vivir, provenientes de quienes debía esperar mayor ayuda y fidelidad. Los distintos grupos que fueron surgiendo se dividieron o fracasaron por intereses personales de quienes los acompañaban. Así los grupos de Mallorca.

 

El temple de Francisco Palau revivió en Juana. De momento ni en Santa Cruz ni en Mallorca se abrían caminos. Fue en Ciudadela, el mismo lugar donde el año 60 brilló la luz y ahora brota el Carisma. Regresa a los orígenes, a la cuna de la familia palautiana, donde crecerá la Congregación y desarrollará una hermosa misión evangelizadora y de formación integral.

 

Entre 1874 y 1878, la presencia de las Hermanas en las Islas Baleares se ha consolidado. Juana mira ahora a Santa Cruz de Vallcarca. Dos motivos principales la animan: El reclamo latente de la presencia palautiana en este lugar; y el recuerdo de la recomendación del Fundador de no encerrarse en una circunscripción diocesana. Ella pone todo su empeño en acomodar la presencia en Barcelona, con miras a la recuperación y restauración de Santa Cruz

A buen ritmo se realizaron los trabajos de rehabilitación. Desde 1879, el domicilio indicado es Santa Cruz de Vallcarca. Aquí comienza a construirse piedra a piedra, el nuevo edificio congregacional y se pone en marcha el noviciado.

 

CasaJuana6. Semilla viva. Fruto fecundo

Asumió con fidelidad la herencia material y espiritual del Fundador y estaba dispuesta a custodiarla y mantenerla en su integridad. En 1884, podía sentirse satisfecha de haber luchado sin descanso por ese ideal. La obra que había soñado estaba consolidada. Esta era la opinión de quienes habían compartido con ella proyectos, ilusiones y afanes. Nada hacía pensar que en poco tiempo se rompería ese ritmo de vida.

 

Fallecido el obispo José Mª Urquinaona, con quien Juana Gratias había mantenido buenas relaciones, ocupa la sede episcopal el obispo Jaume Català. Entre los asuntos a los que debía atender, se encontró con la solicitud de Juana pidiendo la “aprobación y autorización canónica de la Congregación”. Resultado de las gestiones del obispo fue nombrar un director, que al poco tiempo se presenta en Santa Cruz. Reúne la comunidad y da lectura al oficio con el cual se nombra nueva priora de Santa Cruz de Vallcarca, destituyendo sin más a Juana Gratias. Comienza su vía-crucis más doloroso. Queda al margen de toda decisión en el Instituto.

 

Se precipitan los acontecimientos. Juana y algunas Hermanas fieles quedan separadas del Instituto por el Prelado de la Diócesis. Juana tiene que abandonar la obra recibida de Palau y vivir su propia noche. En este momento más que nunca, percibe lo que significa la fidelidad hasta el final. Ha llegado la hora de “seguir siendo semilla viva”, enterrada en el surco del silencio, para que el Instituto siga floreciendo y se convierta en fruto fecundo.

 

Envuelta en suma pobreza, rodeada de sus fieles Hermanas, falleció en Barcelona, el 24 de diciembre de 1903.

 

* Para conocer más, consultar:

E. PACHO, Carmelitas Misioneras. Historia. Tomo I. Editorial “Monte Carmelo”. Burgos 1991.

 

VIDEO: HABLANDO CON JUANA GRATIAS

 

Juana Casanova, cm.






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