Estilo teresiano de orar en Francisco Palau

Santa Teresa y el Beato Francisco Palau están totalmente convencidos del poder de la oración y le dan una importancia capital en su vida y escritos, aunque cada uno con distintos matices, sin embargo coinciden plenamente en el aspecto cristológico, eclesial y relacional.

                                        1.         La oración, como relación, en el centro de la vida

Toda la espiritualidad teresiana está centrada en la oración. La oración, camino de perfección, de comunión con Dios. Oración que tiene unas exigencias de vida que se presentan como premisas, a la vez que como efectos, que son coextensivas al proceso de la relación amistosa con Dios. Y la oración que se verifica y autentifica por los “efectos”, cambio que opera en la persona, cambio estrecha y directamente vinculado a la comunidad, iglesia doméstica, a la que sirve, cuyo discernimiento se requiere, en cuyo ámbito se vive.

En la sección que va del cap. 16 al 32 del Camino de Perfección, Santa Teresa vuelve su mirada sobre lo nuclear de la oración, contemplada en sus diferentes variantes y recorridos, y también sus limitaciones… Aparecen los primeros pasos hacia la oración contemplativa, para seguir después con la oración en clave de meditación, “la oración contemplativa de ‘recogimiento’”, dirá Teresa.

La santa propone un recorrido evangélico en el que la oración es una tarea fundamental como lo era para Jesús[1].

                                        2.         Discípulo avanzado de Santa Teresa

2.1.                 Aspectos generales

La oración que vive y transmite Francisco Palau, tiene todos los rasgos de la oración teresiana. Si nos detenemos en la definición teresiana de oración: “No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (V 8,5) y encontramos que Francisco Palau define la oración de la siguiente manera: “La oración es un trato íntimo, familiar que el hombre tiene con Dios” (Cat 30,4). Vemos que en ambas resuena el trato amigable, en soledad, que es don y deseo de comunicarse con el Amado/a. “Estas visitas no servían sino para atormentarme más, porque con ellas crecían los deseos de verla y relacionarme amistosamente con ella” (MRel 727, 3). Así ora y así enseña a orar, si cogemos la primera carta del epistolario que dirige a Eugenia Guerin, vemos que le invita a descubrir la propia interioridad, para introducirse en ella y permanecer allí, ante el Señor de la vida. Recordemos lo que nos dice la Santa al definir la oración de recogimiento: “llamase recogimiento, porque recoge el alma todas las potencias y se entra dentro de sí con su Dios” (CP 28,4) y Francisco Palau de forma semejante afirma que: “la obra grande de Dios se labra en el interior” (Cta 38,2). Siguiendo, el estilo teresiano insiste en que la oración tiene que transformarse en obras. “En esto de la oración, diré algunas cosas... antes que diga... qué es la oración: Tres cosas me extenderé en declarar... la una es amor unas con otras; otra, desasimiento de todo lo criado; la otra verdadera humildad” (CP 4,4). Recorriendo las Cartas que escribió a las primeras hermanas, vemos que transmite el mismo calado para sus grupos. Las virtudes darán autenticidad a la oración y la oración irá purificando la vida, por eso les aconseja: “Os repetiré, muchas veces, aquellos consejos que forman el espíritu, según la vocación a que sois llamadas... son necesarias estas virtudes principales, obediencia, pobreza y la caridad de unas con otras (Cta 12,1). También, a Juana Gratias le insiste: “la oración por las necesidades de la Iglesia sea corta y frecuente”... y le insiste diciéndole quien es el Maestro: “Imita a Jesucristo en esto y hallarás un verdadero Maestro y modelo de oración, síguelo en todos sus pasos: lo verás en el desierto orando por los hombres, en el huerto de los olivos agonizando por ellos, en la predicación socorriéndoles en las necesidades, en la cruz ofreciéndose al Padre como víctima de propiciación” (Cta 6, 7). Recordemos como la Santa ora y aconseja que se haga de este modo: como no podía discurrir con el entendimiento, procuraba representar a Cristo dentro de mí” (V 9, 4).

Si todos los aspectos de la oración teresiana repercuten directamente en la de Francisco Palau, hay algunos que tienen una incidencia como son:

  • la centralidad de Cristo (Humanidad de Cristo en la Santa, Cristo Total en Palau)
  • de la conexión con la vida, ya que la verdadera oración se mide por sus efectos[2];
  • y por último uno de los puntos más fuertes de coincidencia entre ambos, la profundidad misionera y eclesial de la contemplación[3].

Pero, dejando estos grandes temas que superan las dimensiones de este escrito, nos paramos brevemente en un recurso psicológico y pedagógico recurrente en ambos místicos: la importancia de la mirada en el encuentro con Dios.

2.2.                 La oración de mirada

Como ya sabemos, Santa Teresa de Jesús, emplea muchas veces el verbo mirar, mirarle, poner los ojos en El, volver los ojos a mirarle, y es así como nos dice: “Y os mirará Él con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos de lágrimas, y olvidará sus dolores para consolar los vuestros, solamente porque vais a consolaros con Él y porque volvéis la cabeza para mirarle” (C 26,5)[4].

Para centrar la atención en Cristo, hay que educarse a la presencia de Él. Esto requiere educar la mirada, “mirarle a EL”, “volver hacia El los ojos del alma” (C 26,3).

La mirada, que tan importante es en la experiencia humana, y que sabemos que es fundamental en la experiencia teresiana, también lo es, sin duda en F. Palau.

Por su parte, Francisco Palau, recogiendo la mistagogía teresiana le dice a Juana Gratias: “El Hijo de Dios es el objeto de tu vista y de tus miradas” (Cta 74, 4). También en Mis Relaciones se destaca este aspecto de la contemplación palautiana que es expresión de su relación amorosa con la Iglesia: “¡Ay! cuanto más te miro, más nueva te veo, déjate ver” (MRel 724). Su mirada la centra Cristo no como persona individual, sino como cabeza de la Iglesia: “Yo miraba a Cristo, sabiduría increada y cabeza de la Iglesia, le miraba con los ojos de la fe, miraba sus relaciones con la Iglesia, miraba su belleza, ella misma” (MRel 725; Cf. 727); esta experiencia la transmite cuando enseña a orar: “Mírale, en este cuerpo que es la Iglesia, llagado y crucificado... ofrécete a cuidarle y prestarle aquellos servicios que están en tu mano. Mírale como Señor y dueño y rey” (Cta 42,2).

Si para captar la atención del orante y favorecer su recogimiento es importante que el objeto de la mirada sea Cristo, para abrir el corazón es imprescindible saberse mirado. Sólo desde la gracia puede el orante saborear la amistad. Por eso apremia la Santa: “mire que le mira el Señor” (V 13, 22).

Francisco Palau vive plenamente esta consigna teresiana. Contempla la hermosura de la Iglesia con ojos de enamorado y a su vez se siente mirado y conquistado totalmente por el amor de la Iglesia:

“Amada mía, Esposa mía, Hermana mía,…; con una mirada me has revelado tus pensamientos, te has dado a conocer a este miserable mortal. Y viéndote, volviéndote mis vistas, al mirarte, he quedado preso, cautivo y esclavo de la presencia de tu indefinible hermosura; y manifestándome, con tu mirar dulce y afectuoso, gracioso y atractivo, tu inmensa amabilidad y las afecciones de tu corazón para conmigo, mi corazón ha quedado herido de muerte: tu mirada me ha muerto” (MRel 756).

Baste estas breves pinceladas para darnos cuenta hasta qué punto el estilo teresiano de oración es asimilado por Francisco Palau en el fondo y en la forma, aunque también le imprima su sello personal fuertemente eclesial.

Destacamos las siguientes características en ambos autores:

  • Vibran al unísono con la Iglesia y se preocupan por sus problemas y los de la sociedad de su tiempo.
  • La preocupación les lleva a buscar el modo de responder a las necesidades del momento, encontrando en la vida evangélica y la oración hecha vida, el remedio a los males que afligen a la Iglesia.
  • La oración que proponen se nutre de la persona de Cristo y la palabra de Dios.
  • Es una relación interpersonal que supone la presencia del amigo de múltiples formas.
  • La vida prepara la oración y los efectos de la oración repercuten en la vida transformándola.
  • Es una oración que por su misma naturaleza es misionera y eclesial.

TERESIAN STYLE OF PRAYER IN FRANCISCO PALAU

 

Saint Teresa and Blessed Francisco Palau are totally convinced of the power of prayer and give utmost importance to it in their life and writings, although each with different tones, but fully coincide in the Christological, ecclesial and relational aspects.

                                        3.         Prayer as relationship, at the centre of life

The entire Teresian spirituality is centered on prayer - prayer, the way of perfection and communion with God. Prayer has some key requirements for living which are called prerequisites, at the same time effects. They embody the process of our friendly relationship with God. Prayer is verified and authenticated by its "effects", a change that occurs in the person, a change strictly and directly linked to the community, the domestic church, to whom the person works for, whose discernment is required for the person to live.

From chapter 16 to 32 of the Way of perfection, St. Teresa focuses her attention on the role of prayer, referring to her search and journey, and also her limitations... there appear her first steps toward contemplative prayer, continuing then with prayer aiming at meditation, "the contemplative prayer of 'recollection'", says Teresa.

The saint proposes an evangelical journey in which the prayer is a fundamental task as it was for Jesus.[5].

                                        4.         Advanced disciple of St. Teresa

2.3.                 General aspects

The prayer that Francisco Palau lives and transmits has all the features of Teresian prayer. If we stop at the Teresian definition of prayer: " “prayer is nothing more than a friendly conversation with God by whom we know we are loved” " (V 8,5) and we see that Francisco Palau also defines prayer in the following manner: Prayer being an intimate, friendly and familiar dealing that the person has with God” (Cat,33). Both of them stress on the friendly relationship, solitude, which is a gift and desire to communicate with the Loved one. “These visits do nothing but torment me more, because they increased my desires of seeing her and of becoming friendly with her (MRel frag. VI,3). Thus he prayed and thus he teaches to pray and if we see his first correspondence addressed to Eugenia Guerin, he invites her to discover her own interiority, to enter in and remain there before the Lord of life. Let us remember how St. Teresa defined the prayer of recollection: "It is called recollection, because the soul collects together all the faculties and enters within itself to be with its God " (Way 28,4) and Francisco Palau in a similar way says: "the great work of God in man takes place in the interior" (Let. 38,2).In continuation, the Teresian style insists that prayer has to be transformed into works. " before speaking of the interior life -that is of prayer I shall speak...... what is prayer: There are only three things which I will explain ... one of these is love for each other; the second, detachment from all created things; the third, true humility" (Way 4,4 ).Going through the letters written to the first Sisters, we find that the same depth is transmitted. Virtues give authenticity to prayer and prayer will purify the life, so he advises them: “I will repeat to you many times those counsels that form the spirit, according to the special vocation to what you are called… are necessary: 1st obedience; 2nd poverty; 3rd charity to one another. (Let. 12,1). Also, to Juana Gratias he advises: "the prayer for the needs of the Church should be short and frequent”... and insists on saying who the Master is: “Imitate Jesus Christ in this and you will find a true teacher and a model of prayer. Follow him in all his ways; see him in the desert praying for all mankind, in the garden of olives agonizing for them, in preaching assisting them in their needs, on the cross offering himself to the Father as a victim of atonement.” (Let. 6, 7). Let us also remember how St. Teresa prays and advises to do this way: as I could not make reflections with my understanding, I contrived to picture Christ as within me;” (V 9, 4).

Teresian prayer has an influence over the prayer of Francisco Palau, and really we find some similar features such as:

  • The centrality of Christ (humanity of Christ in St. Teresa, Total Christ in Palau)
  • Its relation with life, that means true prayer is measured by its effects;[6];
  • And finally one of the strongest points of coincidence between the two is the missionary and ecclesial depth of contemplation[7].

Let us keep aside these major topics that exceed the dimensions of this writing, and try to focus on in the psychological and pedagogical aspect that recurs in both the mystics: the importance of gaze in the encounter with God.

2.4.                 The prayer of loving gaze

As we know already, St. Teresa of Jesus, often uses the verb to look, to look at him, to put the eyes on, to turn the eyes to look at him, and she says as well to us: “He will look upon you with His lovely and compassionate eyes, full of tears, and in comforting your grief will forget His own because you are bearing Him company in order to comfort Him and turning your head to look upon Him”(Way 26,5)[8].

To center our attention on Christ, it is essential to educate ourselves to His presence. This needs to educate the look, “to look at Him”, “turning the eyes of your soul” (C 26,3).

To look at, is necessary in our human experience, and we know that it is essential in the Teresian experience; it is also, without doubt to F. Palau.

Francisco Palau, on the other hand, focussing on Teresian mystagogy tells Juana Gratias: “The Son of God is the object of your vision and of your gaze.” (Let. 74, 4). Also in My Relations he emphasizes this aspect of the palautian contemplation that is an expression of his loving relationship with the Church: “¡“Oh, the more I look at you, the more you seem new; let me see you." (MRel V,1). His look is centred on Christ not as an individual person, but as head of the Church: “I looked at Christ, uncreated wisdom and head of the Church, I looked with the eyes of faith, I looked at his relations with the Church, her beauty, at herself” (MRel V,2; Cf. VI); he transmits this experience while teaching her to pray : “Look at him in this body that is his Church, wounded and crucified,... offer yourself to take care of it and render it services that are within your ways and means. Moreover, look at him as Lord and owner and king” (Let. 42,2).

To capture the attention of the person who prays and favor his recollection it is important that the object of the gaze be Christ. To open the heart it is essential to know to be looked upon. Only through grace the prayerful person can enjoy friendship. Therefore the saint urges: “look, the Lord looks at you” (V 13, 22).

Francisco Palau lived fully this Teresian slogan. He admired the beauty of the Church with the eyes of love and at the same time felt accepted and conquered totally by the love of the Church:

“My Beloved, my Spouse, my Sister, …; with one glance you have revealed your thoughts to me, you have made yourself known to this wretched mortal. And seeing you, turning my eyes to you, I remained prisoner, captive and slave of the presence of your incomprehensible, deep and inexpressible beauty; and manifesting them to me with your sweet, affectionate glance, gracious and attractive, your immense amiability and fondness and tenderness of your heart for me, my heart was wounded unto death; your glance has killed me.” (MRel 2,11).

These brief strokes are enough for us to realize until what point the Teresian style of prayer is assimilated by Francisco Palau in depth and in form, although he has a strong personal ecclesial aspect.

We can highlight the following characteristics in both the authors:

  • Vibrate in unison with the Church and care about its problems and those of the society of their time.
  • Their concern for the Church led them to find ways and respond to the needs of the moment, through evangelical life and prayer made life the remedy for the evils that afflicted the Church.
  • The prayer that they propose is nourished by the person of Christ and God's word.
  • It is an interpersonal relationship that involves the presence of a friend in multiple ways.
  • Life leads to prayer and the effects of prayer transform lives transforming.
  • Prayer by its very nature is missionary and ecclesial.

 



[1] El evangelio es rico en citas que recogen distintos momentos y situaciones en las que Jesús se dedica a la oración: Lc 3, 21-22 (Bautismo); 5, 15-16 (aclamación); 6, 12-13 (decisión); 9, 18-20 (revelación: ¿Quién soy yo?); 9, 28-29 (transfiguración); 11, 1-2 (instrucción: “santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino”); 22, 39-46 (resistir en la prueba); Mt 11, 25-26 (alegría por la manifestación a los pequeños); Mc 14, 36 (grito de dolor en Getsemaní); Jn 11, 41-42 (El Padre escucha a Jesús, resurrección de Lázaro); Jn 12, 27-28 (Jesús acepta la copa); Jn 17 (el amor extremo).

[2] En palabras de la Santa “El contemplativo, mire en sí cómo van creciendo estos efectos; y si no viere en sí ninguno, témase mucho y no crea que esos regalos son de Dios”. CV 36, 13.

[3] El apartado de la incidencia de la oración teresiana en Francisco Palau está tomado de Dolores Jara – Pilar Munill, 100 Fichas sobre Francisco Palau, Monte Carmelo, Burgos 2011, Ficha 58, 4.

[4] Cf. P. S. A. Donoso Brant, Cómo recogerse para interiorizar la oración, en clave de oración teresiana. Meditación desde el Capitulo 26 del Libro Camino de Perfección de Santa Teresa de Jesús, http://www.caminando-con-jesus.org/REFLEXION/COMORECOGERSE.htm.

[5] The gospel is rich in quotations that gather different moments and situations in which Jesus devotes himself to prayer: Lk 3, 21-22 (Baptism); 5, 15-16 (aclamation); 6, 12-13 (decision); 9, 18-20 (revelation: Who am I?); 9, 28-29 (transfiguration); 11, 1-2 (instruction: “holy be your name, your Kingdom come”); 22, 39-46 (to resist the test); Mt 11, 25-26 (joy for revealing to the small ones); Mc 14, 36 (cry of sorrow in Getsemaní); Jn 11, 41-42 (The Father listens to Jesus, the resurrection of Lazarus); Jn 12, 27-28 (Jesus accepts the cup); Jn 17 (the extreme love).

[6] In the words of the saint “let her look within herself and see if they are producing these effects, and, if They are not, let her be very fearful, and believe that , these consolations are not of God”. Way 36, 13.

[7] The section of the incidence of the Teresian Prayer in Francisco Palau taken from Dolores JARA – Pilar Munill, 100 Fichas sobre Francisco Palau, Monte Carmelo, Burgos 2011, Ficha 58, 4.

[8] Cf. P. S. A. Donoso Brant, How to interiorize prayer, in the key of Teresian Prayer. Meditation from Chapter 26 of the book The Way of Perfection of Saint Teresa de Jesus, http://www.caminando-con-jesus.org/REFLEXION/COMORECOGERSE.htm.


Herencia Teresiana de amor a la Iglesia

 faceb twitter

Ingresa

Recordarme

Liturgia Dominical

02D

Juniorado Inter

 Comunicaciones

Salamanca-1-2017


Barcelona 2017

formacion-carismatica-2017

Noticias

Solidarity with the flood victims, Nepal

Flood3

Aula de formación

logo-aula

Vidas ejemplares

Vidas-ejemplares-imagen

Idioma

Info Demarcaciones

INFO-DEM

Cátedra de Francisco Palau

Foscarmis

solidaridad1-1

Contáctanos

 

email logo1Si deseas comunicarte con nosotras, escríbenos a carmisioneras@gmail.com tendremos el gusto de responder tus inquietudes.