Iré donde la gloria de Dios me llame

El 27 de octubre de 1988 aterramos en el aeropuerto de Varsovia llenas de ilusión por abrirnos a un campo nuevo. Pronto nos dimos cuenta que entrábamos en un mundo diferente al que estábamos acostumbradas. El telón de acero todavía era una realidad. Reinaba el régimen comunista. Mucho se podría contar de estas primeras impresiones.

            Como en todas partes, los primeros pasos siempre son difíciles. Lengua, cultura, costumbres, tradiciones... es algo de lo que encierra la palabra inculturación. Palabra rica de contenido que exige al que llega abrir los ojos y los oídos y mucho olvido de sí, de tu mundo.

            Era julio de 1989 cuando estando en Czerna, antiguo desierto, hoy santuario de N.S. del Carmen y noviciado de los PP. Carmelitas Descalzos, la Providencia nos salió al paso, a través del P. Mieczysław Woźniczka ocd, y nos ofreció la primera casa donde hoy tenemos el noviciado y la casa de oración El Vedrá. La familia Raczek, del 3ºocd, al saber de nuestra presencia en Czerna lo interpretó como un signo del Señor que la donación, que hacía tiempo deseaba hacer, podría ser destinada al Carmelo Misionero.También nosotras lo leímos y aceptamos como un signo providencial.

Hasta el día de hoy la Providencia dirige nuestros pasos y así hemos llegado hasta Cracovia, donde tenemos además de la casa de las Hermanas otra para una residencia universitaria (12 jóvenes),  y a Zabrze donde tenemos, en un barrio pobre, el Centro Providencia para niños de familias pobres. Se les acoge desde las 14.00 hasta las 18.00 dándoles  ayuda escolástica y otras actividades en las que cada niño pueda expresarse y desarrollar sus capacidades. También se trata de promocionar a las madres. Todo para responder al ideal de N.P. Fundador amar a Dios y amar al prójimo.

            Aquí como en cualquier lugar nuevo, donde la Carmelita Misionera  está presente, lleva consigo un nuevo carisma, un nuevo estilo de vivir la consagración, de servir a la Iglesia y como tal siempre es una riqueza. Cada carisma es un don de Dios al servicio de los hermanos. La carmelita misionera, a través de la contemplación y la misión, lo hace presente en la comunión con Dios y con los hermanos, en el servicio a la Iglesia Local. Por eso cada una de nosotras, al igual que el P. Palau debería sentir y exclamar:  Te amo, tú lo sabes, mi vida es lo menos que puedo ofrecerte en correspondencia a tu amor

Han pasado 25 años y desde aquel tiempo, en Polonia los cambios han sido muy  rápidos: cambio político, social y religioso. La cara de las ciudades podríamos decir, está desconocida, todo ha rejuvenecido.           Hoy volviendo los ojos hacia atrás vemos a aquellas personas que tanto nos ayudaron y nos siguen ayudando, algunas ya nos han dejado, como el P. Benignius Wanat ocd. Otras han podido acompañarnos en la celebración de los 25 años de la presencia de las Carmelitas Misioneras en tierra polaca. Como el P. Wiesław Kiwior ocd y el P.Marian Stankiewicz ocd. A todas, de una u otra forma va nuestro agradecimiento. Que el Señor les recompense abundantemente. 

Un ayer que pasó

Se acercaba la fecha fijada de la cita en Trzebinia para la solemne acción de gracias por los 25 años de nuestra presencia en Polonia. Con la llegada de nuestras hermanas María Esperanza Izco, Marilena Milani y Orfilia Ospina empezamos la semana. Tuvimos ocasión de gozar tranquilamente de su presencia. El jueves justamente se fueron a la otra comunidad –Zabrze – para compartir con las Hnas. Finalmente llegaron de Roma sr. Lidia Gregori y Magdalena Piekiełko. Como de víspera se conocen las fiestasEl sábado por la tarde nos encontramos todas en el lugar de la cita –Trzebinia- Os podéis imaginar saludos, abrazos, emociones...y como siempre lo más importante se queda en el tintero.

            La fiesta había comenzado el domingo, Laudes en diversas lenguas, desayuno con sobremesa y a las 9.45 nos dirigimos hacia la iglesia parroquial. Como preparación a la Eucaristía, unas bonitas imágenes presentaban la Congregación todo animado con pensamientos de N.P.Fundador que claramente ponían en evidencia el sentido eclesial de nuestro carisma.

            La Eucaristía de acción de gracias fue concelebrada por mons. Władysław Fidelus, párroco de Żywiec, acompañado del párroco del lugar, del p. Marian Stankiewicz ocd, del p.Wiesław Kiwior ocd, y de otros cuatro sacerdotes amigos de las hermanas. En la homilía, el p.Marian nos recordó como en el A.T. la celebración del año jubilar era acompañado de la renovación de la Alianza. Buena ocasión para renovar nosotras nuestro entusiasmo vocacional, nuestro primer amor. Al final de la Eucaristía Hna. Esperanza Izco dió las gracias a todos y por todo y presentó el proyecto El Palmar, Bolivia como empeño para nuestras comunidades.

Nos acompañaron un gran número de amigos, entre ellos la familia Raczek, benefactora de la casa, y los familiares de las hermanas. De la Misa a la mesa. También aquí el encuentro fraterno fue animado por nuestras hermanas con una presentación histórica y cantos que iban recordando los momentos más importantes de estos 25 años.

            El momento esperado por todas fue cuando todos se fueron y nos quedamos solas. Hna. Maria Esperanza Izco, en nombre de la Provincia, nos obsequió con un cáliz y una patena como símbolo de comunión entre todas y con Cristo al centro. El tiempo pasó veloz y en el recreo se leyeron todas las felicitaciones que nos habían llegado de las diversas comunidades –de Oriente y de Occidente. Gracias Hnas por vuestro recuerdo y oración.

            Como cada jubileo va acompañado de gracias especiales, esperamos que el Señor nos bendiga con santas vocaciones. 


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