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Identidad
Criterios de pertenencia
Fuentes de inspiración
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La vitalidad y potencialidad del Carisma Palautiano hace surgir de su tronco, con fuerza y dinamismo, un nuevo brote: el Carmelo Misionero Seglar, Asociación vinculada a la Congregación de las Carmelitas Misioneras.

 

Nace en la Iglesia y para la Iglesia, como vocación que, a su vez, fecunda, acrecienta y enriquece el don carismático de Francisco Palau.

 

El Carmelo Misionero Seglar es una Asociación Internacional privada de fieles laicos promovida por las Carmelitas Misioneras. Nace en la Iglesia y para la Iglesia. Se inspira en la espiritualidad Palautiana y participa de su riqueza carismática. Es mediación espiritual, que une en verdadera comunión e integración apostólica a los miembros asociados con la Congregación de la que forman parte.

 

La Asociación se compromete a:

- Testimoniar la grandeza de la vocación cristiana en el misterio de comunión eclesial.

- Ser signo de pequeñas iglesias y miembro activo de la Iglesia.

- Cultivar la oración como trato de amistad con Dios y como vivencia de universalidad eclesial, a la luz de la Palabra y de la historia.

- Promover los valores de la escucha, la reflexión y la contemplación como camino personal para la interioridad.

- Ofrecer un estilo de vida sencillo, alegre y de trabajo.

- Permanecer en actitud de servicio a los hermanos, atendiendo las urgencias que la Iglesia y la sociedad presentan.

- Colaborar en la transformación de la sociedad, para que sea más justa y solidaria, según el Evangelio.

- Contemplar a María como modelo, madre y compañera en el constante empeño de vivir en comunión con Dios y con los hermanos.



IDENTIDAD

Teniendo como fundamento el seguimiento de Jes£s, el proyecto de vida con el que se comprometen los miembros del Carmelo Misionero Seglar ofrece, en síntesis, los elementos que determinan y especifican el perfil espiritual de la Asociación. Sus notas características son: Iglesia, oración, misión, María y formación.


Iglesia

El objeto de nuestro amor es Dios y
los prójimos constituyendo en Jesucristo,
Cabeza, una sola cosa, que es su Iglesia
(Igl 17,3).

El misterio eclesial presente y operante en el Carmelo Misionero Seglar, en su doble dimensión de interioridad y misión apostólica, sustenta en cada uno de los miembros una intensa comunión con Dios y los hermanos.


Compromete a:

- Ir haciendo vida la espiritualidad eclesial de Francisco Palau.

- Celebrar la fiesta litúrgica de Francisco Palau, (7 noviembre) en comunión con toda la Familia Palautiana.

- Conocer, estudiar y reflexionar la doctrina de la Iglesia.

- Celebrar los sacramentos con la mayor frecuencia posible y hacer de la Eucaristía, el centro de la vida.

- Vivir en comunión con Dios, con los hermanos y con la historia.

- Vivenciar la fraternidad con espíritu de familia como Asociación CMS.

- Ser miembros activos en la misión de la Iglesia.


Oración


La obra grande de Dios en el hombre
se labra en el interior
(Cta 38,2).


La oración vivida con la hondura teresiana del trato de amistad con Dios y con la vivencia Palautiana del misterio de comunión, crea unidad y armonía en la propia existencia, se abre a la participación comunitaria, conecta con la historia y en ella se prolonga.


Compromete a:

- Propiciar espacios de formación teórico- práctica para progresar en el proceso oracional.

- Leer asiduamente la Palabra en clima orante.

- Orar comunitariamente, acrecentando el sentido de universalidad y eclesialidad de la oración.

- Asumir un compromiso diario de oración personal.


Misión


Mi misión se reduce a anunciar a los pueblos que tú eres infinitamente bella y amable y a predicarles que te amen. Amor a Dios, amor a los prójimos: éste es el objeto de mi misión
(MRel 12,2).

La misión, como dimensión comprometida de la oración, entraña el empeño de asumir actitudes evangelizadoras en la vida cotidiana y promover el bien común de la sociedad, con el dinamismo profético de Francisco Palau.


Compromete a:

- Testimoniar con la propia vida la práctica de los valores evangélicos.

- Ser constructores de unidad y comunión en la familia, el trabajo, el estudio y el entorno social.

- Expresar la solidaridad con los marginados.

- Atender con acciones concretas a las necesidades del entorno y de la Iglesia según las posibilidades de cada persona.

- Vincularnos con una actividad apostólica misionera, incluso “Ad gentes”, asumida

como grupo y realizada, bien en forma personal o como grupo.


María


En la oración ofrécete a nuestra Señora, ponte bajo su protección y fíate de ella. Fiemos de Dios y de su Madre, fiemos a ellos todas nuestras cosas y no seremos burlados, ni confusos en nuestras esperanzas
(Cta 56,3).

Compartir la herencia Palautiana supone una entrega filial y confiada a María, ejemplo de vida interior y de servicio. Ella nos introduce en el misterio de comunión eclesial y en el plan de salvación universal.


Compromete a:

- Tener a María como Madre y Señora, protectora y confidente, modelo e ideal de vida, tipo perfecto de la Iglesia.

- Actualizar la presencia de María mediante algún momento mariano.

- Celebrarla de manera especial los sábados y fiestas marianas.


Formación

El hombre en esta vida es una pieza de las más nobles en la gran máquina del universo, la que se está labrando, trabajando y perfeccionando en los talleres de la Iglesia
(EVV 7).

La llamada que la Iglesia dirige a todos los fieles Laicos, a crecer, a madurar continuamente y a dar siempre más fruto, pone de manifiesto la necesidad de una formación integral y permanente. “Es la tarea maravillosa y esforzada que espera a todos los cristianos, sin pausa alguna: conocer cada vez más las riquezas de la fe y del bautismo y vivirlas en creciente plenitud” (ChL 58).


Compromete a:


- Asumir el Plan de Formación del Carmelo Misionero Seglar.

- Participar en encuentros, reuniones, convivencias, talleres y demás actividades que se programen.



CRITERIOS DE PERTENENCIA


Miembros

Puede integrarse al Carmelo Misionero Seglar, el laico que quiera dar sentido orante, fraterno y misionero a su vida, y contribuir a la extensión del Reino.

A los niños y adolescentes se les ofrecerá acompañamiento, formación y participación en el carisma.

Los miembros asumen los compromisos del proyecto de vida del Carmelo Misionero Seglar definidos en los estatutos y quedan vinculados a la Congregación de las Carmelitas Misioneras.


Admisión

Entran a formar parte activa del Carmelo Misionero Seglar, después de un proceso de maduración y dos años, como mínimo, de asistencia a los encuentros de grupo.

Son admitidos por la Junta Directiva, previa consulta a los miembros del grupo.

El ingreso al Carmelo Misionero Seglar se hace mediante un acto significativo en el que el candidato manifiesta libremente su deseo de pertenecer a la Asociaci¢n. La formulaci¢n de este deseo puede ser variada, de acuerdo a la diversidad de culturas y de grupos. Proponemos una fórmula en la que se expresa el compromiso que asume como miembro de la Asociación:


Dios Padre de bondad,
fuente de toda santidad,
que nos diste a Jesucristo,
como Camino, Verdad y Vida
y por el Espíritu Santo
has enriquecido a tu Iglesia
con la plenitud de sus dones;
me comprometo a vivir,
de hoy en adelante,
como miembro activo
del Carmelo Misionero Seglar,
y a ofrendarte mi vida en la Iglesia
y para la Iglesia,
en actitud contemplativa
de escucha a tu Palabra y de entrega
al servicio apostólico de mis hermanos,
en el gozo de la comunidad eclesial
y en una vida sencilla,
Comprometida y fraterna.

Reina y Madre del Carmelo,
acógeme y ayúdame,
para aprender a amar y servir a Dios
y a la Iglesia
a imitación de Francisco Palau.


Renovación de la promesa

La renovación anual de la promesa será el 7 de Noviembre, fiesta del P. Francisco Palau, o la fecha más próxima que convenga a los miembros.

Dimisión


FUENTES DE INSPIRACIÓN


La Asociación tiene sus fuentes de inspiración en la Palabra de Dios, en el magisterio de la Iglesia y en la espiritualidad propia de la Familia Carmelitano-Palautiana.


Los laicos en la Iglesia

El Concilio Vaticano II define al laico partiendo de su pertenencia al Pueblo de Dios (LG 31); proclama su papel específico en la misión de la Iglesia (AA 1); reconoce su dignidad sacerdotal, profética y real; y confiesa que sin su apoyo y empeño apostólico, la Iglesia no puede de modo eficaz anunciar el Evangelio en el mundo (LG 30; AA 10). Reconoce además, en el apostolado asociado un signo de comunión y de unidad de la Iglesia (AA 18).

El Sínodo de los Obispos sobre los laicos (1987), retoma y profundiza las líneas conciliares, resaltando la dignidad, la participación y la corresponsabilidad del laico en la vida y misión de la Iglesia. A ellos corresponde testificar cómo la fe cristiana constituye la única respuesta plenamente válida a los problemas y expectativas que la vida plantea a cada hombre y a la sociedad (ChL 34).


Los laicos y la vida consagrada

La eclesiología de comunión ha contribuido a una reflexión más profunda sobre la vida consagrada en la Iglesia, y el Sínodo le señala su finalidad de hacer progresar la vocación cristiana de todo el pueblo de Dios, favorecer la respuesta a la llamada universal a la santidad y formar auténticos apóstoles de Cristo para nuestro mundo.

Muchas Comunidades e Institutos han desarrollado en los últimos tiempos, una red de asociados, que comparten su espiritualidad y colaboran en su misión. La riqueza y el don carismático de cada Instituto, es patrimonio de la Iglesia, y tanto los laicos como los religiosos son beneficiarios de ellos, copartícipes y recreadores (VC 54).

Vivir la Iglesia como comunión orgánica en la complementariedad de los dones del Espíritu, a la luz del misterio de la vocación a la santidad de todos los regenerados en Cristo en virtud del bautismo, ha inducido a una constructiva colaboración, en todos los campos, entre los fieles laicos y los fieles consagrados por la profesión de los consejos evangélicos. “Los laicos ofrecerán a las familias religiosas la rica aportación de su secularidad y su servicio específico” (VC 55).

También ha favorecido esto la revalorización de la realidad secular, como lugar teológico, en la que en modo propio y peculiar, aunque no exclusivo, se insertan los laicos, tratando las cosas temporales y ordenándolas según Dios, con su actividad, pero sobre todo con el testimonio cristiano de su vida (LG 31).


Los laicos en el Carmelo Misionero

La experiencia de grupo es una constante en la vida y en la actuación apostólica de Francisco Palau. Lo evidencian las pequeñas comunidades, la agrupación de sus seguidores, la Escuela de la virtud. De igual manera, las Carmelitas Misioneras, iluminadas también por las orientaciones y directrices de la Iglesia, han buscado siempre modos de promover la vida espiritual de sus hermanos; con idéntico espíritu acogen y acompañan al Carmelo Misionero Seglar, Asociación vinculada a la Congregación a la que aporta su secularidad y servicio específico en el corazón del mundo.



Perfil Histórico

En 1987, tras la iniciativa de la señorita Morelia Suárez, quien expresaba su deseo de participar y vivir la espiritualidad Palautiana, se plantea en la Provincia “Sagrado Corazón”, Medellín (Colombia), la conveniencia de configurar una Asociación denominada, Carmelo Misionero Seglar. La Provincia acoge la iniciativa, y da los primeros pasos en la organización del grupo. Se ve en este proyecto un campo propicio para la Evangelización y expansión del Carisma entre los laicos y así se propone al XVI Capítulo General celebrado en Roma en 1988.

El Capítulo General, comprometido con la llamada que la Iglesia había hecho en el Sínodo sobre los laicos, ve en el proyecto una de las posibles respuestas, y acuerda: Dedicar especial atención a su formación integral dando pasos hacia la organización del Carmelo Misionero Seglar (VE p. 38).

El XVII Capítulo General celebrado en Roma en 1994, reafirma la inicial organización con el siguiente acuerdo: Dentro de la opción laicos, la Congregación asume el Carmelo Misionero Seglar (CMS). Se compromete a impulsarlo y a dar pasos para su configuración (MC p. 25).

El 20 de marzo de 1996, el Consejo Pontificio para los laicos, decreta el reconocimiento del Carmelo Misionero Seglar como Asociación internacional privada de fieles laicos.


Perfil espiritual

El Carmelo Misionero Seglar entra en sintonía con la Familia Carmelitano-Palautiana de cuya riqueza espiritual participa. Tiene como referencia a Jesucristo, a quien sigue según el carisma y el estilo de vida del P. Palau.

Francisco Palau tiene una personalidad polifacética: religioso carmelita, catequista renovador, predicador incansable, escritor y periodista, exorcista y fundador. El Carmelo Misionero, su obra fundacional, surge del esclarecimiento carismático de su misión como “Padre en la Iglesia y para la Iglesia” (MRel: Fragmento II,3).

Es un místico enamorado de la Iglesia. A su servicio se entrega apasionadamente. Ella es el centro sobre el que gira todo su universo religioso y espiritual.

Activo y contemplativo, solitario y apóstol. En su vida sabe conjugar la vivencia teologal, el trato de amistad con Dios y la acción pastoral. Oración y vida teologal son los pilares que fundamentan el edificio interior. Amor a Dios y amor a los prójimos son para él, dos expresiones de un único amor, de una idéntica comunión con Cristo y los hermanos en la Iglesia. Comunión que implica esfuerzo, entrega, abnegación interior.

De honda devoción mariana, Francisco Palau coloca a María dentro del Misterio de la Iglesia. María es el “tipo perfecto y acabado de la Iglesia”, modelo y ejemplar de su santidad, de sus grandezas, de sus dones. Imitarla en sus virtudes, conduce a participar más intensamente en la vida de la Iglesia y a asimilar mejor la vida de Cristo.

La vivencia eclesial lleva a Francisco Palau a preocuparse con gran interés por la formación espiritual de los laicos de su tiempo. Para ello organiza la “Escuela de la Virtud”. El nos dirá: “Era el cumplimiento de una misión que de parte de Dios creíamos haber recibido, para el bien espiritual de su Iglesia” (EVV II,3). Su motivaci¢n es clara: Educar en la virtud cristiana a los hombres, no s¢lo favorece su elevaci¢n cultural, sino que contribuye a formar ciudadanos responsables de sus deberes c¡vicos y sociales.

Como Francisco Palau, el Carmelo Misionero Seglar se define por su profundo sentido eclesial que se expresa en amor y servicio incondicional a la Iglesia; por su talante contemplativo y misionero; por su carácter mariano, traducido en confianza y entrega filial a Mar¡a.


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